Agencia Uno

Columna de Maribel Vidal: Igual salario por trabajo de igual valor, una tarea que Chile tiene pendiente

Aún son necesarios más y nuevos esfuerzos de visibilización de las brechas, porque transparentar la información sobre las remuneraciones es un aspecto básico para lograr identificar la existencia o no de las mismas. Solo a partir de esto, se podrán implementar acciones concretas para superarlas.

El principio de la igualdad salarial tiene un largo historial de existencia. Hace más de 100 años, en 1919, la constitución de la Organización Mundial del Trabajo (OIT) ya incorporaba la idea de “igual salario por trabajo de igual valor”. En América Latina, todos los países han firmado el Convenio número 100 sobre la igualdad de remuneración entre géneros adoptado por la OIT en 1951, el cual ha sido un marco de referencia para que los países desarrollen distintas estrategias de la norma a su propia legislación nacional.

En Chile, en 2009 se aprobó la ley 20.438, que modificó la norma del Código del Trabajo referida al “principio de igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres que presten un mismo trabajo”. Siguiendo la tendencia del resto del mundo, desafortunadamente esta legislación tampoco ha producido los efectos deseados.  Según los últimos datos aportados por el INE la semana pasada, las mujeres ganan en promedio 20% menos que los hombres (los expertos piensan que el dato puede estar ocultando los ingresos más bajos debido a la salida de mujeres del mercado laboral producto de la crisis sanitaria).

Canadá, Islandia y Reino Unido han buscado involucrar a las empresas de manera más activa, incentivándolas a demostrar su compromiso con la igualdad salarial, por ejemplo, a través de informes anuales con el reporte del número de empleados, la obtención obligatoria de un certificado de igualdad salarial y/o la publicación de los datos de brecha salarial de los trabajadores en su propio sitio web.

Se han desarrollado otras iniciativas público-privadas que promuevan la igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres, tales como la Iniciativa de Paridad de Género (IPG), que ha permitido impactar la participación de mujeres en altos cargos y avanzar en el cierre de la brecha salarial de género. La IPG supone que las mismas empresas midan las diferencias salariales entre hombres y mujeres dentro de sus organizaciones a través de un autodiagnóstico que servirá para diseñar sus propias estrategias de mejoramiento institucional

Según los últimos datos aportados por el INE la semana pasada, las mujeres ganan en promedio 20% menos que los hombres (los expertos piensan que el dato puede estar ocultando los ingresos más bajos debido a la salida de mujeres del mercado laboral producto de la crisis sanitaria).

Chile fue el primer país en América Latina que impulsó esta iniciativa (en el año 2016). Para ello, creó un Grupo de Liderazgo donde participan representantes de empresas, autoridades de gobierno y actores de la sociedad civil. Actualmente se han inscrito más de 100 empresas públicas y privadas, cada una cuenta con una línea base de indicadores de género y entre ellas comparten las mejores prácticas.

Las IPG han sido de gran utilidad, no obstante, aún son necesarios más y nuevos esfuerzos de visibilización de las brechas, porque transparentar la información sobre las remuneraciones es un aspecto básico para lograr identificar la existencia o no de las mismas. Solo a partir de esto, se podrán implementar acciones concretas para superarlas.

En REDMAD sostenemos que debemos avanzar en dos ejes: igualar los salarios existentes y garantizar que los nuevos puestos ofrezcan igual remuneración. Para el primer punto, distintas organizaciones públicas y de la sociedad civil, nacionales e internacionales, enfatizan la importancia de transparentar la información para generar no solo un cambio en la normativa, sino también un cambio cultural. En este sentido, se debe profundizar en la sensibilización de las empresas en cuanto al ‘buen negocio’ que supone la igualdad salarial. Citando a ONU Mujeres, estamos convencidas de que la equidad salarial “mejora las relaciones laborales y contribuye a crear un mejor ambiente de trabajo, al mismo tiempo que aumenta la productividad y contribuye a atraer y mantener talento”.

Chile fue el primer país en América Latina que impulsó la Iniciativa de Paridad de Género (en el año 2016). Para ello, creó un Grupo de Liderazgo donde participan representantes de empresas, autoridades de gobierno y actores de la sociedad civil. Actualmente se han inscrito más de 100 empresas públicas y privadas.

Respecto a los nuevos puestos, apostamos por un trabajo dirigido a las áreas de Recursos Humanos de las organizaciones, pero fundamentalmente a los directivos de las empresas. Debemos trabajar en la sensibilización de las organizaciones, desde las capas de decisión, porque sin ellas no habrá cambios profundos.

Animamos a las empresas y organizaciones en el convencimiento genuino de que el mejor negocio es el principio de igualdad de remuneraciones entre hombres y mujeres (cuando presten un mismo trabajo). Todos los actores sociales tienen un papel que jugar en este enorme desafío de acabar con las brechas, y las empresas pueden ser sus precursores, liderando estos necesarios y urgentes cambios en nuestro país.

* Maribel Vidal es socia fundadora y vicepresidenta de REDMAD, Vicepresidenta y Directora de Planificación Estratégica de McCann Worldgroup Chile, presidenta de la Comunidad de Organizaciones Solidarias.

También puedes leer: Columna de Soledad Lama: El rol de los empresarios: menos todo terreno y más territorios


Volver al Home

Comentarios