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Columna de Nicole Martínez: Cáncer en la niñez: El dinero o la vida

Es irrisorio que la salud de un niño dependa de la capacidad de pago de sus cuidadores.

La salud es uno de los derechos sociales más precarizados en nuestro país y cuando hablamos de niñez y adolescencia la problemática se vuelve aún más profunda. En el caso del cáncer en niños y niñas, el drama trasciende a la misma enfermedad, ya que viene acompañada de una serie de otras problemáticas que condicionan y deterioran la vida de las madres y padres.

En Chile, los cánceres más comunes son leucemia, linfomas y tumores en el sistema nervioso central. En el caso de la niñez, según el Registro Nacional de Cáncer Infantil, al año se diagnostican alrededor de 500 niños con esta enfermedad, siendo la leucemia el cáncer más común, que ataca directamente la médula ósea y que en gran parte de los casos ataca los glóbulos blancos de la sangre y requiere trasplante.

En ese sentido, bien dice Gabriel Boric cuando se refiere a que se debe acabar con una salud para ricos y otra para pobres. Si bien desde el 2006 están considerados los cánceres infantiles en las Garantías Explícitas del Estado (GES), sólo el diagnóstico de leucemia tiene un valor de $809.800 pesos y el tratamiento completo de $10.008.730 pesos, pagando el tramo de Fonasa D $2.163.710 pesos.

En el caso del cáncer en niños y niñas, el drama trasciende a la misma enfermedad, ya que viene acompañada de una serie de otras problemáticas que condicionan y deterioran la vida de las madres y padres.

La importación de médula ósea en Chile paga impuestos. Los estudios de compatibilidad y la obtención de esta es de entre 35 y 50 millones de pesos, sumado al IVA del 19%, lo que podría llegar a sumar entre 7 y 10 millones de pesos, más el 6% de impuestos aduaneros que suma entre 2 y 3 millones de pesos. Es decir: el total ronda entre los 44 y los 60 millones de pesos.

Es irrisorio que la salud de un niño dependa de la capacidad de pago de sus cuidadores y, frente a un gobierno con el lema “los niños primero”, se convierte en una burla. Es fundamental saldar la deuda con la infancia y para eso están quienes representan a la ciudadanía y tienen las herramientas para tomar cartas en el asunto.

A esto se suma el acompañamiento de los cuidadores: según el artículo 199 del Código del Trabajo, el padre o madre que tenga un hijo que presente una enfermedad grave o un accidente tendrá el derecho de cuidar a su hijo hasta el año de vida. En el caso de que el hijo tenga más de un año, pero sea menor de 18 años, la madre tendrá el derecho de cuidar a su hijo por diez días de trabajo, siendo la única salida posible en gran parte de los casos las licencias de depresión.

Si bien desde el 2006 están considerados los cánceres infantiles en las Garantías Explícitas del Estado (GES), sólo el diagnóstico de leucemia tiene un valor de $809.800 pesos y el tratamiento completo de $10.008.730 pesos, pagando el tramo de Fonasa D $2.163.710 pesos.

Es importante incorporar este tema a la discusión legislativa de manera rápida y con soluciones inmediatas. No puede ser que la vida de un niño dependa de un impuesto, de esperar el incentivo económico para que se cree un banco de médula ósea o que los padres deban dejar sus trabajos para acompañar a sus hijos a las quimioterapias o tratamientos paliativos. Es un problema urgente, que requiere transformaciones urgentes.

*Nicole Martínez es Ingeniera Civil Industrial y Magíster en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Chile, especialista en temas de niñez y adolescencia.

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