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25 de febrero de 2022

Columna de Matías Fuenzalida: De Ríos a Niemann: ser el número uno, antes y ahora

Joaquín Niemann se coronó campeón de su segundo torneo en el PGA, el circuito profesional de golf más prestigioso del mundo. Justo cuando él nacía, otro joven chileno -que desafiaba a una sociedad que recién comenzaba a despertar- se convertía en el número 1 sobre una cancha de tenis. Dos historias que nos hablan de la democratización de sus disciplinas mientras se acercaban a la gloria. Cada uno a su manera.

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El 29 de marzo de 1998 en Miami, Marcelo Ríos se convertía en número uno del tenis mundial, con solo 22 años. Un joven irreverente, con ojos achinados y pelo largo, venido de la acomodada Vitacura, lograba sacar a todos los chilenos a las calles para celebrar un hecho histórico y quizá irrepetible. Nuestro país estaba en las portadas deportivas más leídas, de la mano de este nuevo ídolo llegado también para despeinar a una sociedad que seguía intentando desamarrar las ataduras morales del pasado.

La frase “no estoy ni ahí” que siempre utilizaba Ríos ante una pregunta incómoda, terminó por transformarse en un verdadero mantra para una juventud obligada casi siempre a expresar sus convicciones y posturas sin matices ni grises. Y en un país que tomaba consciencia de que la dictadura había quedado atrás y comenzaba a caer en los brazos de la globalización. Lo cierto es que acá teníamos al mejor, en una disciplina altamente competitiva, mediática y dominada por las grandes potencias de Europa y Norteamérica.

La frase “no estoy ni ahí” que siempre utilizaba Ríos ante una pregunta incómoda, terminó por transformarse en un verdadero mantra para una juventud obligada casi siempre a expresar sus convicciones y posturas sin matices ni grises.

A fines de ese mismo año, nacía en Talagante Joaquín Niemann, el actual niño dorado del golf internacional, que acaba de quedarse con su segundo torneo en el circuito más importante, el PGA, ese donde solo llegan los mejores de los mejores y con apenas 23 años de edad. El pasado fin de semana, en todo Estados Unidos, Niemann fue el tema principal de conversación para los grandes referentes. Incluido el mismísimo Tiger Woods, la leyenda viviente que le entregó el trofeo entre halagos y felicitaciones. Joaquín pasaba de ser una promesa a una realidad, una que nos hace soñar con volver a tener un número uno en un deporte individual, donde el temple, el carácter, la sangre fría y la capacidad de luchar constantemente contra las emociones más intensas, permiten llegar a la cima.

El “chino” Ríos irrumpió a finales de los 90 para remover todo, en un Chile que recién empezaba a despertar, abriendo puertas y preparando el terreno para una nueva camada de exitosos tenistas. Nicolás Massú y Fernando González lograron meterse entre los 10 mejores del circuito y colgarse medallas olímpicas siguiendo esa senda. Su majestad Roger Federer dijo una vez: “Marcelo Ríos fue uno de mis tenistas favoritos, uno de los más talentosos”.

Joaquín pasaba de ser una promesa a una realidad, una que nos hace soñar con volver a tener un número uno en un deporte individual, donde el temple, el carácter, la sangre fría y la capacidad de luchar constantemente contra las emociones más intensas, permiten llegar a la cima.

Y ahora, mientras vivimos vertiginosos cambios políticos y sociales, Niemann también aparece para abrir la ruta, claro que cambiando la raqueta por los fierros, despertando la atención de las grandes figuras planetarias y peleando mano a mano contra ellos en la élite. Tiger Woods, otro semidiós, afirmó hace unos días: “Lo ha demostrado, lo merece, se lo ha ganado”.

Los dos, en momentos diferentes, con realidades diferentes y en épocas diferentes, lograron desmitificar sus profesiones y comenzar a democratizarlas. Uno, desde la indiferencia y el nihilismo. El otro, desde la inocencia, los sueños y el orgullo de pertenecer a esta nueva generación.

Aún es muy temprano para afirmar que Joaquín Niemann será el precursor de un nuevo rebaño de golfistas que logren llegar al olimpo, pero poco a poco se avanza. La cancha pública del Club Mapocho es hace algunos años una alternativa para comenzar a pegar palos sin ser socio. La Federación Chilena de Golf también ha puesto a disposición becas y facilidades para los que quieran comenzar. Según datos entregados por ellos mismos, desde que Niemann irrumpió en el PGA, el número de salidas en canchas chilenas ha aumentado sostenidamente.

Los dos, en momentos diferentes, con realidades diferentes y en épocas diferentes, lograron desmitificar sus profesiones y comenzar a democratizarlas. Uno, desde la indiferencia y el nihilismo. El otro, desde la inocencia, los sueños y el orgullo de pertenecer a esta nueva generación.

Por ahora, nos queda seguir disfrutando sin pensar en los que puedan venir más adelante. Luego de coronarse en California, Joaquín declaró ante las cámaras: «Creo que puedo seguir peleando en lo más alto, para llegar a ser número uno del mundo”. Y algo nos dice que hay que creerle.

*Matías Fuenzalida es periodista, columnista, conductor de radio y TV. Su trabajo relaciona el deporte con las ciudades, los países y la historia. Actualmente trabaja para ESPN.

También puedes leer: Rudy Duran, primer entrenador de Tiger Woods: “Chile puede ser potencia del golf, pero no lo va a lograr sólo con los más ricos”


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