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25 de Febrero de 2022

Hernán Larraín Matte: “El PC ha demostrado una articulación política y la capacidad de construir un tercio con el cual han obligado al FA, al PS y a otras fuerzas de centro izquierda a aceptar sus condiciones”

Hernán Larraín Matte: “El PC ha obligado al Frente Amplio, al PS y a otras fuerzas de centro izquierda a aceptar sus condiciones. La primera: excluir a la derecha” Agencia Uno

La derecha no la ha tenido fácil en las últimas semanas de la Convención Constitucional: constataron la dura realidad de ser una minoría en el pleno del órgano y no participaron del acuerdo de Sistema Político que emanó desde las izquierdas y que establece la existencia de un Congreso Plurinacional y un Consejo Territorial. “El acuerdo político alcanzado entre las distintas fuerzas de izquierda va a permitirle al Frente Amplio tener el control hegemónico de la izquierda, a costa del PS y la DC”, acusa en esta entrevista Hernán Larraín Matte, señalado como uno de los convencionales más dialogantes de su sector.

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En el corazón de Las Condes, en la calle Nevería, un letrero escondido en un patio arbolado, en el que descansa una parrilla vieja, reza: “Horizontal”, el centro de estudios ligado a Evópoli y que ha servido como cuna de las normas e indicaciones que los convencionales de esa tienda han presentado en la Convención Constitucional.

Adentro, tras una puerta roja, un grupo de cinco jóvenes entre veinticinco y treinta años trabajan detrás de sus computadores en una sala blanca, sólo decorada por una estantería con libros de colores.

—Salgamos al patio—, dice el convencional y ex presidente de Evópoli, Hernán Larraín Matte, con rostro cansado  por el intenso trabajo que ha tenido el órgano constituyente en las últimas semanas, entre plenos que terminan en la madrugada y sesiones de lunes a sábado.

Semanas, por cierto, que  no han sido fácil para la derecha, según acusan convencionales del sector: no participaron del acuerdo que al llegaron las fuerzas de izquierda y centro izquierda en la comisión de Sistema Político en torno al diseño del poder Legislativo y Ejecutivo; y en los últimos plenos han chocado con una realidad cruda para el sector: son una minoría y el resto de los colectivos demostró que puede aprobar normas sin necesitar sus votos.

A kilómetros del ex Congreso, en un espacio sin techo, de cinco metros cuadrados y, con piso de cemento, el convencional fuma, se pasea de lado a lado moviendo las manos y recibe a The Clinic.

-¿Cómo ve el nuevo Chile que se empieza a diseñar con las normas aprobadas en el pleno?

-Es muy temprano para poder tener una conclusión definitiva a esa pregunta. Son pocas normas las aprobadas y son muchas las que están en un proceso de deliberación. Lo que sí uno puede advertir es que hay señales que son extremadamente complejas, tanto por algunos contenidos como por la forma en que se están construyendo los dos tercios.

-De todas formas, podemos afirmar que la propuesta de nueva Constitución va a incluir que Chile sea un Estado plurinacional, regional, o con Sistemas de Justicia con enfoques de género y plurinacionales, por ejemplo…

-Considero que hay varias materias que son delicadas y que ya están aprobadas. En materia indígena y el alcance de sus autonomías, incluyendo el pluralismo jurídico y la ampliación del estándar que impone el 169 con el consentimiento en la Consulta va dibujando una forma de separatismo que es muy delicado. En materia de Forma de Estado, en general, creo que se avanza en un federalismo encubierto que fragmenta el territorio nacional. Que va a aumentar las desigualdades entre las regiones, donde las más prósperas se verán beneficiadas y las más pobres, afectadas. Y si bien estas dos cuestiones son extremadamente complejas, muchas cosas delicadas no obtuvieron los dos tercios y volvieron a sus comisiones. Y yo espero que se enmiende el rumbo.

-¿Cómo ha visto las alianzas de fuerzas políticas en las votaciones de los plenos y cómo se presenta Chile Vamos en ese espacio?

-Lo que hemos visto es que las izquierdas han sido capaces de articularse entre ellas para alcanzar los dos tercios vetando a la derecha, excluyéndola del debate y rechazando sus propuestas. Y esto es extraordinariamente delicado, porque va dibujando una Constitución de izquierdas y no una casa para todos y todas. Es muy lamentable ver que el Frente Amplio y el Partido Socialista se vean obligados a excluirnos producto del veto que sectores más duros les imponen. 

“En los primeros meses de la Convención, distintos dirigentes del Frente Amplio y del Partido Socialista eran de la tesis de que los dos tercios se iban a construir excluyendo a los extremos y que ellos iban a ser la fuerza pivotal. Sin embargo, el Partido Comunista, Movimientos Sociales y la ex Lista del Pueblo lograron una articulación política para construir un tercio. Lo que, en la práctica, ha obligado a que el Frente Amplio y el Partido Socialista tengan que excluirnos, aceptar esa condición, y de esa manera poder avanzar para aprobar normas”.

-¿No hay algún mea culpa de su sector respecto a esa exclusión? 

-Somos muchos los convencionales en la centro derecha que hemos participado, dialogado, y estado abiertos a los acuerdos. Lo hemos hecho con propuestas reformistas y que miran al futuro. Hemos tenido una voluntad de construir consensos amplios y transversales. Y lamentablemente el Frente Amplio y el Partido Socialista han cedido al veto a la derecha que sectores más extremos han impuesto.

-¿Considera que el pleno ha moderado ciertas posturas?

-En algunos casos, el pleno, efectivamente, ha rechazado normas que, en mi opinión, son muy malas para Chile. Pero también, como hablamos a propósito del tema indígena y de Forma de Estado, se han aprobado otras que yo considero que son muy negativas. Así que el argumento de la moderación es bastante relativo. La dinámica que mostraron las votaciones de la semana pasada sí te indican de que no siempre el pleno es capaz de moderar posiciones más extremas o propuestas derechamente malas.

-¿Qué proyecciones hace en ese sentido? En sectores de Chile Vamos se ha dicho que eso sería una moderación disfrazada y que se seguirá en esa línea.

-Parcialmente, porque las votaciones en el pleno son por ahora sólo dos. Pero muchas votaciones en particular en comisiones, por ejemplo, en libertad de expresión, propiedad o derechos fundamentales, hacen ver que el pleno se va a ver enfrentado a propuestas maximalistas y refundacionales. Y yo espero que el pleno actúe con moderación y escuche a muchos académicos que transversalmente han criticado materias, ya sea por razones políticas o técnicas. Y da la impresión que muchos convencionales de centro izquierda e izquierda no están disponibles a escuchar.

“Entre las izquierdas terminaron construyendo este engendro”

-¿Qué opina del acuerdo al que llegaron las fuerzas de izquierda y centro izquierda en la comisión de Sistema Político respecto a la existencia de un Congreso Plurinacional y de un Consejo Territorial?

-En términos generales, considero que la propuesta terminó siendo un presidencialismo híbrido con un unicameralismo de facto. En términos prácticos, se impuso la propuesta de Atria. Los socialistas fueron derrotados y la derecha estuvo excluida de ese acuerdo. Es un error la eliminación del Senado, tanto porque es un contrapeso muy importante en nuestro sistema democrático, como por la posibilidad de representación territorial que éste puede entregarle. En vez de redistribuir el poder, más bien, lo termina concentrando. Y ha generado además un debate político que viene del propio Partido Socialista o la Democracia Cristiana, apuntando a que este proyecto es un error, particularmente la eliminación del Senado.

-¿Y la figura del Ejecutivo? Que quedó con un vicepresidente y un ministro de gobierno.

-Hoy día lo que tenemos que ver es el funcionamiento sistémico de esta propuesta. Y creo que es muy deficiente, muy voluntarista, incoherente e inorgánica. Y son varios los factores que generan este escenario. La falta de contrapeso, estas figuras semipresidencialistas. Pero también la existencia de una suerte de veto falso, que es una herramienta extraordinariamente importante para el equilibrio entre el Ejecutivo y el Legislativo. Y lo que está presente en esta propuesta es una suerte de veto, pero que no tiene dientes. Porque la Cámara tiene la posibilidad de insistir y el presidente, en la práctica, se queda sin esa herramienta que genera un equilibrio muy importante en la relación Ejecutivo y Legislativo.

-Entre los propulsores de ese acuerdo se argumentó que esa insistencia es una garantía democrática…

-La pregunta es si el mundo del Frente Amplio quería un parlamentarismo, ¿por qué terminamos con este presidencialismo híbrido unicameral? Y es que, en la práctica entre las izquierdas todos cedieron para buscar un acuerdo y terminaron construyendo este engendro. Este híbrido que no tiene que ver con nuestra tradición y que toma elementos de distintos regímenes políticos para terminar presentando algo que no funciona.

-¿Estaría dispuesto a rechazar en el plebiscito de salida si la propuesta de Sistema Político queda en el texto?

-Esa es una decisión que hay que tomar cuando tengamos el texto final. Y la tarea que tenemos como convencionales es trabajar hasta el último día. Aun cuando las condiciones sean muy adversas, para que éste sea un buen texto y que sea la casa de todos y todas. Yo no voy a dejar de trabajar incansablemente para que eso sea posible.

-¿No tiene líneas rojas respecto a lo que pueda quedar en el texto final?

-Por supuesto que hay líneas rojas. Por de pronto, el texto tiene que entregarle a Chile una democracia que permita la competencia política. Que evite la captura, que garantice libertades fundamentales, que entregue derechos, que le permita al país funcionar. Pero la pregunta respecto del plebiscito es una que todo convencional no debe plantear hoy. Sino más bien trabajar para que éste sea un buen texto.

-¿Y hay sectores de Chile Vamos que estén con una posición más asumida dentro del Rechazo?

-Hay personas que hoy día están muy escépticas respecto del curso del proceso. Pero yo veo a los treinta y siete convencionales (de la derecha) trabajando en sus comisiones, defendiendo, van a los medios, fundamentan sus votaciones en el pleno y participan activamente. El compromiso de los convencionales con el mandato ciudadano está presente. Pero, por supuesto, hay una preocupación creciente por el curso que está tomando la Convención. Tanto por la exclusión como por la calidad de algunas materias que hoy día son normas.

“En las próximas horas se hará evidente que este acuerdo de Sistema Político busca tener a un gran beneficiado: el Frente Amplio”

-¿Hace algún análisis político respecto del acuerdo al que llegaron las fuerzas de izquierda y centro izquierda?

-El acuerdo político alcanzado entre las distintas fuerzas de izquierda de la Convención tiene, desde una perspectiva electoral, un diseño extraordinariamente sofisticado que va a permitirle al Frente Amplio tener en el futuro el control hegemónico de la izquierda. Y eso lo va a hacer a costa de fuerzas como el Partido Socialista y la Democracia Cristiana.

-¿Cómo así?

-Porque al eliminar el Senado y concentrar todo en una gran cámara, como es el Congreso Plurinacional, con un sistema proporcional le va a permitir al Frente Amplio que territorios como la Región Metropolitana, Valparaíso y Concepción le den la hegemonía política de la izquierda. Y, mi impresión, es que los convencionales del Colectivo Socialista y el convencional Chahín no tuvieron a la vista los efectos que esto va a tener incluso para sus partidos.

-Ahora que han salido distintos dirigentes, tanto del PS como la DC, a criticar este acuerdo; ¿cómo cree que eso pueda influir en el desarrollo de esta propuesta?

-Mi impresión es que en las próximas horas se va a hacer evidente que este acuerdo de Sistema Político busca tener a un gran beneficiado, que es el Frente Amplio y la coalición de gobierno que parte el 11 de marzo. Y aquí van a venir cuestionamientos profundos a los efectos de lo que se acordó. Y yo espero que las fuerzas democráticas de la izquierda vean la posibilidad de captura que están buscando algunos y nos abramos a un bicameralismo de verdad. Con un sistema de contrapesos en serio y con una representación regional efectiva. Esto va a hacer que incluso, eventualmente, se pueda caer este acuerdo presentado y del cual nosotros fuimos excluidos. Y se va a abrir un nuevo escenario.

-¿Por qué la derecha no participó de ese acuerdo?

-Porque no fuimos invitados al diálogo y fuimos excluidos. Sectores de la izquierda más dura no le permitieron a los convencionales del Frente Amplio y del Partido Socialista que la derecha estuviera sentada en esa conversación. Fue una condición para poder alcanzar el acuerdo.

-¿Pero usted, que está en la comisión, sabía que esto se estaba cocinando?

-Naturalmente. Nosotros sabíamos que ellos estaban conversando entre los diecinueve y construyendo un acuerdo que pudiera tener los dos tercios en el pleno. Es la misma lógica que hemos visto en otras comisiones. En la práctica, estamos hablando de una metodología para alcanzar los dos tercios. Y es que entre las distintas izquierdas buscan fórmulas para viabilizar los 103 votos.

-¿Hubo voluntad de su parte de participar?

-Absolutamente. Siempre. Permanentemente. Y lo hicimos con propuestas.

-¿Y fueron descartadas antes de la reunión?

-Al igual como ocurre en las comisiones. La regla general para las izquierdas es que las propuestas de la derecha deben ser rechazadas.

-Entonces ¿qué opciones le quedan al sector de aquí en adelante para influir en el debate?

-Bueno, lo primero, es decir con todas sus letras de que hay una parte importante del país representada en convencionales de centro derecha que hoy día no están deliberando ni participando en acuerdos para construir la nueva Constitución. Y que eso no sólo es antidemocrático, sino que además es un grave error político. Porque al excluir a ese sector de la población se abre un debate respecto del plebiscito y anticipa una discusión que yo creo que tiene que darse mucho más adelante. Pero cuando una parte de la ciudadanía representada en la centro derecha ve que sus ideas son rechazadas por el hecho de venir de la centro derecha, entonces creo yo que se empieza a producir una discusión de si vamos a poder aprobar o rechazar un texto en el cual hemos sido excluidos.

-¿Qué tan anticipada está esa discusión dentro de Chile Vamos?

-Personalmente, soy de aquellos que creen que tenemos que trabajar hasta el último día en la Convención defendiendo nuestras ideas, haciendo propuestas, presentando indicaciones, defendiéndolas en el pleno y votando de acuerdo a nuestras convicciones. Y yo espero que en las izquierdas, particularmente en la izquierda democrática, comprendan que esta ruta que ellos han encontrado para construir los dos tercios puede terminar muy mal. Y que el presidente electo Gabriel Boric, cuya suerte de su gobierno está atada al futuro de la Convención, va a tener que asumir una posición de liderazgo respecto de sus convencionales, porque esta ruta de exclusión es muy mala para Chile.

-¿Hasta qué punto cree que sería necesario que el próximo gobierno interviniera?Cuando el presidente Boric visitó la Convención dijo que no quería que de ahí saliera una Constitución partisana 

-Lo que hay es una declaración ante la Convención, pero en los hechos, lo que están haciendo las izquierdas es avanzar hacia una Constitución partisana. Así que yo espero que esa declaración se transforme en una voluntad real para que los convencionales de su coalición se abran a acuerdos amplios y transversales y sean inclusivos con todos los sectores políticos.

-Quedó redactada la propuesta que se votará en el pleno respecto al pluralismo jurídico ¿Está dispuesto a aprobarla en la forma en como quedó?

-Es un tema que tenemos que analizar con los convencionales de nuestro colectivo. Pero, en principio, yo soy capaz de identificar la creación de dos sistemas de justicia paralelos donde no existe la sujeción de uno por sobre otro. Y creo que eso es un grave error jurídico y genera un escenario donde los pueblos indígenas van ampliando su autonomía en múltiples dimensiones generando una forma de separatismo para Chile.

“La verdad sea dicha: hay sectores que definieron y le impusieron a la izquierda democrática excluir a la derecha”

-¿Cómo ha visto las distintas críticas que han surgido hacia el trabajo de la Convención de parte de distintos grupos de la sociedad civil, como Amarillos por Chile o la carta enviada por María Teresa Ruiz, Adriana Valdés, Gastón Soublette y Felipe Berríos?

-Son señales de que personas de centro izquierda, de la ex Concertación, académicos e intelectuales, le señalan a la Convención que hay materias maximalistas, refundacionales, que esta política de exclusión a la centroderecha es mala para la nueva Constitución. Y a mí me llama mucho la atención la reacción que ha habido desde una izquierda. Incluso también desde algunos convencionales atacando la crítica que hacen estas personas. Paradojalmente se han transformado en sus más grandes difusores. Es tal el nivel de crítica, que lo que hacen es relevar el argumento y el punto que estos grupos han estado haciendo.

-Parte de esa izquierda ha dicho que el diálogo sí existe en la Convención y que la derecha ha generado un estigma por su actitud de rechazo al proceso, por lo menos en los primeros meses…

-Me parece injusto con un grupo importante de convencionales de centro derecha que ha estado colaborando con la Convención. Que ha participado democráticamente, que lo ha hecho con propuestas, que argumenta de manera fundada sus posiciones. Pero, la verdad sea dicha, hay sectores que definieron y le impusieron a la izquierda democrática excluir a la derecha. Nosotros hemos votado no sólo por nuestras posturas. Nosotros votamos a favor cuestiones que vienen de otros colectivos que nos parecen positivos. De hecho, hemos participado en normas que ya son parte del texto constitucional.

“Esa forma de participar políticamente, apoyando las ideas que consideramos valiosas, es la que yo espero que tengan los otros convencionales respecto de nosotros. Y que no haya en la práctica un veto por el hecho de venir de un sector político. Y la existencia de este veto lo han señalado convencionales que no son de Chile Vamos. Patricio Fernández, Patricia Politzer, Andrés Cruz, Agustín Squella, Felipe Harboe, por ejemplo”.

-Plantea la situación como si el Partido Comunista tuviera el control de la Convención…

-Bueno, el Partido Comunista ha demostrado una articulación política y la capacidad de construir un tercio con los Movimientos Sociales, Escaños Reservados y la ex Lista del Pueblo, con el cual han obligado al Frente Amplio, al Partido Socialista y a otras fuerzas de centro izquierda a aceptar sus condiciones. La primera de ellas: excluir a la derecha. Y avanzar en contenidos que muchas veces convencionales de esa izquierda democrática no comparten, pero frente a lo cual no tienen alternativa. Porque, de lo contrario, no podrían construir los dos tercios, ya que están limitados a los 117 votos de esos mundos.

-¿En qué materias ve que esa izquierda democrática ha tenido que ceder ante planteamientos que no comparte? En el acuerdo sobre el Congreso Unicameral y el Consejo Territorial, el Partido Comunista se vio obligado a abandonar el unicameralismo…

-El Partido Comunista siempre ha propuesto en materia de Sistema Político un presidencialismo unicameral. Y el resultado del acuerdo se parece respecto de la gran mayoría de las propuestas a esa fórmula. Respecto del Congreso, la fórmula de Atria es la que terminó imponiéndose. Es cierto que perdió su parlamentarismo, pero el unicameralismo logró ser parte del acuerdo.

“Hoy enfrentamos una misión que obliga a votar de manera frenética, muchas veces a la ligera”

-¿Ves con preocupación el tiempo que le queda a la Convención y los tiempos con los que están trabajando?

-Absolutamente, los tiempos con que estamos trabajando son extremadamente ajustados. Esta Convención se tomó un tiempo excesivo en redactar cuatro reglamentos y en hacer declaraciones en materias que no tenían que ver exactamente con nuestra tarea. Y hoy enfrentamos una misión que obliga a votar de manera frenética, muchas veces a la ligera, con poca capacidad de deliberación, de debate, de sopesar las cuestiones en las cuales se está avanzando. Yo encuentro muy compleja la manera en que estamos avanzando en la aprobación de normas. Y parte importante es por el factor tiempo.

-¿Hasta qué punto cree que pueda comprometer al resultado final esta forma tan frenética de votar, como usted dice?

-Hay una reflexión hoy día compartida entre muchos convencionales, de manera transversal, de que hay que buscar las formas de poder tener un diálogo y una deliberación más reflexiva. Y para eso se están discutiendo algunas reformas al reglamento. Con todo, yo encuentro bastante delicado en el camino del proceso hacerle reformas al reglamento. Porque son reglas que nos entregamos no para estar cambiándolas, sino para que nos permitieran llegar a un texto de nueva Constitución. Por otro lado, el proceso está obviamente estresado, con convencionales trabajando de una forma bastante agotadora y exigente y eso es una cuestión compleja, porque puede terminar afectando al resultado.

-¿Se considera optimista o pesimista con el trabajo que le queda a la Convención?

-Me considero comprometido. Con trabajo. Con la voluntad de que resulte. Y, por lo tanto, creo que hay que ser persuasivo, persistente y no dejarse doblegar por algunas actitudes totalitarias y excluyentes de ciertos sectores de la izquierda y buscar que emerja el sentido común y que la izquierda democrática tenga el carácter para decir: esto tiene que hacerse con todos.

-¿Han sido persuasivos con esa izquierda democrática?

-Bueno, hasta ahora da la impresión de que no lo estamos logrando. Y, por lo mismo, tenemos que redoblar nuestros esfuerzos. Al menos yo he buscado hacer este punto dialogando. He expuesto las razones y fundamentos de manera propositiva en el pleno en cada intervención que tengo la oportunidad. Y, de esa manera, mostrar que existe una centro derecha que quiere cambios, que está abierta a conversar con todos y que considera que un veto a un sector importante para la población es malo para nuestra democracia y para la nueva Constitución.

-¿Y qué piensa respecto a las señales que han dado algunos convencionales del sector, como Teresa Marinovic, que podrían ir en la dirección contraria a lograr esa persuasión?

-No cabe ninguna duda que hay distintos estilos en muchos convencionales. Es una diversidad que tiene cierta riqueza en la Convención. Y a meses que este proceso termine yo espero que todos, Teresa Marinovic también, estemos en una disposición para colaborar, para sacar esto adelante. A pesar de las adversidades. Porque, por supuesto, cuando tú eres excluido vives algo que es muy duro, que es verificar que, como representante de personas que te eligieron para estar ahí y para defender una serie de convicciones, por tu origen político no puedes ser parte de la conversación. Y eso genera mucha frustración. Y yo, por lo mismo, insisto que esa frustración uno la tiene que transformar en energía para seguir colaborando y persistir incansablemente hasta el último día para que esto, efectivamente, sea un texto que convoque, que sea inclusivo y no excluyente.

-¿Va a asumir la vicepresidencia adjunta el próximo mes en el puesto que actualmente tiene Raúl Celis?

-Ése es un acuerdo que tomamos al interior del colectivo y mi objetivo es cumplirlo.

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