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10 de marzo de 2022

¿Cómo contarle la guerra de Ucrania a los niños?: La psicóloga María José Camiruaga da las claves

La imagen muestra a tres dibujos de una niña confundida|||||| María José Camiruaga

La autora detrás de la serie "El mundo de Clementina" ahonda en la importancia de hablar del conflicto entre Rusia y Ucrania con los menores, llevando en consideración sus distintas edades y sus emociones. "Ellos están expuestos a mucha información por todas partes, entonces es imposible pensar que ellos no se van a enterar de lo que está pasando", dice. Además, facilita de manera exclusiva a The Clinic el cuento infantil "Clementina y la guerra", que sirve de guía para padres, cuidadores y profesores.

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Clementina es una niña de una edad indeterminada y que vive en cualquier parte del mundo. Siempre quiere saber qué está sucediendo a su alrededor y, en ese proceso, a veces se preocupa. O se enoja. O se pone ansiosa. Por suerte, Clementina siempre habla con sus papás sobre ello. Así ha aprendido sobre el coronavirus, sobre el fin de las cuarentenas y sobre el regreso a clases presenciales. Ahora, Clementina está pendiente de la guerra en Ucrania.

El personaje fue creado por la psicóloga infanto-juvenil María José Camiruaga luego de que, durante la pandemia, muchos padres le preguntaran cómo podían explicarles lo que estaba ocurriendo a sus hijos. “Mi primera intención fue hacer una guía de sugerencia, pero luego, como soy mamá de cuatro hijos (hoy de 14, 12, 7 y 3 años), sabía que las guías llegaban por millones. Entonces dije: tengo que crear algo más interesante, algo más entretenido y fácil para los niños y para los papás”, recuerda a The Clinic.

La psicóloga María José Camiruaga.

Finalmente, la psicóloga creó cuentos infantiles que entregan herramientas a los padres, cuidadores y profesores sobre cómo abordar lo que está ocurriendo a los niños. “Las historias tienen un componente importante de ayudar a los niños a expresar sus emociones, además de guiar a los adultos sobre cómo explicarles ciertos procesos y cómo abordar estas temáticas con ellos”, explica.  

Así, y frente el avance de la pandemia, nacieron los cuentos Clementina y el coronavirus; Clementina está confundida; Clementina está enojada; Clementina descubre lo positivo; Clementina ya puede salir; Clementina vuelve al colegio y Clementina vuelve al jardín, que pueden ser descargados de forma gratuita a través de su página web.

Hoy, ante la guerra en Ucrania, un nuevo evento que sensibiliza el mundo y que es fuente de conversaciones entre los adultos, María José Camiruaga hace una invitación a no ocultar esta noticia a los niños.

“Ellos están expuestos a mucha información por todas partes, entonces es imposible pensar que ellos no se van a enterar de lo que está pasando, porque pueden escuchar de repente en la televisión si es que está prendida, o en la radio, o escuchar conversaciones entre los papás con otros adultos, etc.”, dice.

“Es mucho más protector, para los niños, cuando uno se ha explicado lo que está ocurriendo de una forma adecuada para su edad. Porque, en el fondo, cuando ellos llegan y se encuentran con esta información sin que nosotros hayamos conversado, los niños sienten que uno está escondiendo algo, y esto empieza a generar mayor incertidumbre y temor en ellos”, agrega.

¿Pero cómo se puede explicar la guerra a un niño? La psicóloga hace una serie de recomendaciones y, al final de la conversación, nos entrega de manera exclusiva un cuento: Clementina y la guerra.

Cortesía de María José Camiruaga

Aspectos transversales

María José Camiruaga comenta que, independientemente de las edades de los niños, los adultos deben lograr ahondar en los temas siguiendo algunos criterios.

El primero de ellos es tener una conversación tranquila, “donde nosotros no seamos quienes estamos alertando a nuestros niños, sino al revés, vamos a tranquilizarlos. Hablarles siempre con la verdad y en un lenguaje adecuado a su edad”, sostiene la experta. “La idea es que nuestros niños puedan entender lo que les estamos diciendo”, agrega

En segundo lugar, la psicóloga destaca la importancia de contarles que la guerra en Ucrania es un conflicto que se está produciendo desde hace tiempo. “De lo contrario, los niños pueden quedarse con la idea de que esto es algo que apareció de un día para el otro y generan mucha ansiedad. Es importante que entiendan que este no es un evento impredecible que puede pasar en cualquier minuto”, recalca.

Cortesía de María José Camiruaga

María José Camiruaga también plantea que ayuda explicarles a los menores que Rusia y Ucrania están en guerra, pero que son países muy lejanos al nuestro. Eso sí, recomienda tener cuidado con expresiones como “da lo mismo lo que está pasando allá” o “no hay de qué preocuparse”. “Lo mejor es plantear que el niño puede estar tranquilo, porque acá es un lugar seguro”, dice.

Además, es importante cuidar las palabras. No decir, por ejemplo “nunca vamos a estar en guerra”, porque no hay cómo asegurarlo. “Podemos, en cambio, plantearles que nuestro país y, en general, la región donde vivimos busca el diálogo para solucionar los conflictos, que la última guerra que hubo acá fue hace muchos años, etc.”, recomienda, añadiendo que los adultos deben recordar que “nuestros niños, los dos últimos años han vivido un estallido social, una pandemia mundial que todavía no termina y ahora una guerra, por lo que son niños que están híper-alertas, muchos con un nivel de ansiedad más alto”.

Por lo mismo, otro aspecto fundamental es abrir un espacio para resolver dudas o inquietudes de los niños y poder hablar de sus emociones: “Saber qué les pasa con la guerra que, de una u otra forma, están viviendo. Preguntarles cómo se sienten con eso y tratar de no minimizar sus emociones, no decir ‘no pasa nada, no te preocupes’, sino profundizar en ellas”.

Finalmente, la experta destaca la importancia de tener cuidado con cuánta exposición los niños están teniendo a las imágenes de la guerra.  “Toda esa destrucción, todo ese sufrimiento, son situaciones que a los niños les cuesta demasiado gestionar. Entonces si podemos cuidarlos en ese sentido, recomiendo que lo hagamos”, puntualiza.

Distintos niveles de conversación

Pese a lo anterior, la psicóloga sí recomienda generar distintos niveles de conversación según las edades de los niños. “Uno tiene que ir graduando cuánta información entrega, tener cuidado con entregarles datos que no les suman, que no necesitan saber y que le generan ansiedad”, sostiene.

1 – La guerra para niños de hasta 7 años

Los niños más chicos, explica María José Camiruaga, son más mágicos. “A ellos hay que explicar todo de forma bastante superficial, sin dar detalles que no son necesarios y que en el fondo impliquen demasiado sufrimiento que ellos no van a poder gestionar”, dice.

Pero se les puede mostrar ejemplos de películas o de algún conflicto que hayan tenido con amigos o hermanos “y decirles que no es la mejor forma de solucionar los problemas, pero que sí es lo que está ocurriendo”. “Uno también puede aprovechar de educar para la paz, comentar que nosotros consideramos que es mucho mejor poder resolver los conflictos desde el diálogo, la conversación, etc.”, añade.

Cortesía de María José Camiruaga

El espacio para resolver preguntas en este grupo etario es particularmente importante: “Por tener pensamientos más mágicos, los niños a esta edad pueden llegar fácilmente a conclusiones equívocas. Pueden empezar a contestarse a sí mismos las preguntas que tienen desde la fantasía, que muchas veces puede ser peor que la realidad”.

2 – La guerra para niños de entre 7 y 13 años

A los 7 años, explica la psicóloga, los niños dejan de tener un pensamiento tan mágico y logran entender, por ejemplo, lo que es la muerte y el sufrimiento.

“Entonces los adultos pueden explicarles con mayor profundidad, y empezar a hacer algunas reflexiones como: ‘Pucha, qué difícil debe ser para esos niños que están en la guerra. Pongámonos en el lugar de ellos’, porque también es importante que ellos logren involucrarse en lo que está sucediendo de alguna forma, que no se desconecten o les de lo mismo. Es importante que generen cierta capacidad de empatía”, recomienda la experta.

“También a esos niños se les puede decir que hay otros presidentes en muchos países que también están tratando que esto se solucione de una manera pacífica, y desde ahí ir complejizando la conversación y ahondando un poquito más”, plantea.

Cortesía de María José Camiruaga

3 – La guerra para personas de 14 años en adelante

A los menores de esta edad, María José Camiruaga plantea que se puede profundizar en los orígenes del conflicto, la historia detallada de lo que hay detrás y generar reflexiones más profundas.

“A esta edad son niños que ya tienen un pensamiento mucho más abstracto, entonces pueden vincular una información con la otra y hablar de forma mucho más compleja con ellos, tanto de sus reflexiones como de sus sentimientos”, concluye.

Cuento: Clementina y la guerra

En alguna parte del mundo, esa niña como tú, Clementina, se daba cuenta de que algo estaba pasando, y debía ser grave, y sus papás no le habían contado nada.

Veía que apagaban la televisión cuando ella pasaba por ahí, y cuando estaban conversando con sus amigos, cuando Clementina estaba cerca, se quedaban callados.

Además, en su sala de clases, sus compañeros hablaban de una guerra, o algo así, Clementina había escuchado varias veces esa palabra estos días, pero no sabía qué significaba.

Todo esto la estaba poniendo un poco nerviosa, se imaginó que muchísimas cosas podían estar pasando. Quizás algún dragón había venido a la Tierra, ¿o quizás eran ogros? O ¿dinosaurios?…

Cuando se dio cuenta de que estaba ansiosa, decidió ir a conversar con sus papás. Ella ya sabía que cuando tenía dudas sobre lo que pasaba o sentía, conversarlo con ellos la ayudaba mucho a estar más tranquila.

Así que Clementina partió muy decidida y les preguntó:

-Mamá, papá, ¿qué está pasando? Están pasando cosas raras en la casa, pero no sé por qué.

Sus papás se miraron y comenzaron a explicarle lo que estaba sucediendo.

-Clementina -le dijo su papá- hace unos días comenzó una guerra, entre Rusia y Ucrania, estos son dos países que están bastante lejos de aquí, si quieres después te podemos mostrar en el mapa donde están.

-¿Qué significa una guerra? -preguntó Clementina.

-Una guerra -dijo su mamá- es que están solucionando un problema peleando, no lograron resolverlo conversando.

Su papá le dijo: ¿Te acuerdas, por ejemplo, cuando tu amiga estaba jugando con tu muñeca y a ti no te gustó? Como conversamos esa vez, es mejor que en vez de pelear hubiesen conversado lo que estaba pasando, y así podrían haber llegado a algún acuerdo.

-Cuando hay una guerra, Clementina -dijo su mamá- mucha gente lo pasa muy mal. A veces tienen que dejar su país, se destruyen cosas, las personas de esos países tienen problemas para comunicarse con sus familiares y muchas otras cosas.

Después de explicarle algunas otras cosas para que Clementina entendiera lo que estaba sucediendo, el papá de Clementina le preguntó si tenía alguna duda, o si había algo que no entendiera, ya que lo podrían conversar y resolver.

Cortesía de María José Camiruaga

Luego de responder las preguntas de Clementina, su mamá le preguntó cómo se sentía con todo lo que estaba pasando. Clementina ya sabía que conversar de sus emociones era muy importante.

Algunas preguntas para conversar sobre el tema con los niños luego de explicarles lo que sucede son:

-¿Tienes alguna duda que le quieras preguntar sobre lo que está pasando?

-¿Qué sientes con respecto a esto?

-¿Crees que podrías ayudar de alguna forma a esas personas que lo están pasando mal con esta situación?

También puedes leer: Por qué la guerra en Ucrania tiene rostro de mujer


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