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8 de Agosto de 2025Qué es el “mankeeping” y por qué tiene agotadas a las mujeres: “asumimos un rol de gerenta afectiva o de administradora del vínculo”
El “mankeeping” describe una dinámica cada vez más visible en algunas parejas, donde la mujer asume un rol casi maternal. Sostiene emocionalmente al otro, gestiona el hogar y deja de lado sus propias necesidades. Una carga invisible que rompe la simetría en la relación y desgasta profundamente.
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En la actualidad hay mujeres que se encargan de la tarea de mantener a sus respectivas parejas. Si bien se da en todo tipo de relaciones, esta situación se acentúa en las parejas heterosexuales. Se trata del término “mankeeping“ o cuando la mujer se encarga de mantener a su pareja estabilizando su salud emocional, mental y hasta las tareas domésticas.
En resumen, se trata cuando uno de los dos toma un rol más maternal, donde en ocasiones se puede dejar de lado a sí mismo para cuidar del otro. Esto provoca que la relación ya no sea simétrica además de provocar un desgaste emocional grave.
La académica de la Facultad de Psicología UDP, Guila Sosman, explicó a The Clinic que se puede definir “como un fenómeno que ocurre hace mucho tiempo en las dinámicas de pareja heterosexuales, por lo menos en lo que se ha estudiado. Que tiene relación con que la mujer toma un rol en donde se hace cargo de muchas de las situaciones o aspectos de la vida común. Desde lo más doméstico-logístico hasta también la carga emocional. En ese sentido, no es una relación vincular simétrica, sino que, la pareja toma un rol más bien materno”.
Dominique Karahanian, académica de la Escuela de Psicología de la Universidad Mayor, complementa señalando que se trata del trabajo emocional que “hacemos las mujeres para compensar la falta de redes de los hombres. Yo creo que esta es una práctica que se ha sostenido por una historia que hemos compartido socialmente que, efectivamente, las mujeres debemos sostener tanto de manera emocional. Incluso en lo logístico, a los hombres para que la relación funcione. No solo se trata de hacer cosas concretas como comprar en el supermercado, recordar, no sé, citas al doctor. Sino que asumimos un rol como de gerenta afectiva o de administradora afectiva del vínculo”.
¿Hay relación entre las expectativas sociales hacia las mujeres y el mankeeping?
Sosman sostiene que hay relación con “la educación de género y la experiencia social hacia las mujeres. Pensando que, en el fondo, las personas interiorizamos imágenes muy estereotipadas y desde una visión más bien machista respecto del rol de cada uno. Entonces, el rol de las mujeres está más asociado al ámbito privado, al ámbito del cuidado de los demás”.
La académica puntualiza que “finalmente, eso hace que, desde los roles de género, las mujeres tengamos que realizar todas las tareas relacionadas con lo doméstico, con la crianza. Una de estas empieza a ser el sostener emocionalmente a la pareja. También hacer, por ejemplo, de puente entre la pareja y su familia. Todo este esfuerzo, desde la educación de género, se toma como obvio, se toma como dado, como esencial, como que es así. Es natural que sea así, que la mujer tome este rol de sostener emocional“.
Con respecto a qué factores llegan a una persona a “ejercer el mankeeping”, Karahanian afirma que “las personas en general solemos internalizar roles en función de las historias que hemos escuchado desde que somos muy, muy chicos. Por ejemplo, en nuestras familias, en la televisión, en el colegio, en las películas, en los libros. Si crecemos en un entorno donde vemos que el amor es cuidar al otro a costa de lo que sea, incluso de uno mismo, es probable que esa narrativa se vuelva guía de acción”.
“Nuestra educación en género opera también como una narrativa que nos pone a las mujeres como responsables del bienestar en la relación. Desde muy pequeñas se nos enseña a estar atentos a las necesidades del otro, a ser mediadoras de conflicto y, sobre todo, a cuidar. Entonces, estas expectativas muchas veces son invisibles. Hacen que este concepto como del mankeeping o hacernos cargo, diría yo, no se reconozca como un hacerse cargo, sino como una obligación, como una obligación moral o, algo que es más complejo, como una forma de amor“, agrega la académica.
“Es una sobrecarga”
La académica de la UDP, asevera que “este tipo de dinámica está muy asociado a estrés, ansiedad, síntomas depresivos, angustia y fatiga. También pueden ser alteraciones del sueño, alteraciones de la alimentación. Porque es una sobrecarga y muchas veces es una sobrecarga que tampoco las mujeres nos cuestionamos si nos corresponde o no. Sino que es como se acepta, se tolera. Es importante poder cuestionarse y en búsqueda, justamente, de relaciones más igualitarias donde se distribuyan las cargas de mejor manera. Por ejemplo, tiene que ver con el concepto de corresponsabilidad en la crianza. Donde tanto el padre como la madre o ambos cuidadores se distribuyen tareas”.
Karahanian coincide “cuando habitamos este rol de manera sostenida en el tiempo y no lo negociamos, por supuesto que puede generar un desgaste emocional, ansiedad, sentirnos invisibilizadas e incluso estar muy tristes. Esa narrativa respecto del soporte incondicional, muchas veces nos imposibilita de expresar nuestro cansancio, nuestra molestia. Entonces, se instala y eso es como lo peligroso de que si algo no funciona en la relación es porque la mujer no hizo lo suficiente”.



