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22 de marzo de 2022

Entre energía asequible y pobreza energética: el glosario para entender la discusión constitucional sobre energía

La imagen muestra un plano de torres de alta tensión en el sur de Chile Agencia Uno

La discusión en la Comisión de Medio Ambiente de la Convención ha estado marcada por la polémica y por los términos no tan simples de comprender. Es por eso que armamos esta guía que nos permite navegar mejor por esta crucial discusión.

Por Maricarmen Rojas y Javiera Márquez

Los temas que tiene que tocar la Comisión de Medio Ambiente y Modelo Económico son muchísimos. Por eso mismo, no es difícil que se complique el debate al momento de intentar entender parte de las conversaciones. Tras la aprobación del estatuto de Energía hace unos días, hemos decidido armar un glosario para entender los conceptos y su trasfondo.

Durante su primer paso por el Pleno, ninguna de las propuestas en torno a la energía pasó la prueba. Es por ello que, en esta segunda revisión en la Comisión, era esencial aunar esfuerzos. Así, dos iniciativas fueron aprobadas en el marco del denominado “Estatuto Constitucional de Energía” propuesto en la instancia.

Ambos articulados tendrían como finalidad, según sus impulsores, fomentar las energías limpias y que la infraestructura energética pase a considerarse como interés público. Una de ellas, además, agrega entre su largo texto que la “resiliencia energética se alcanzará con el respeto irrestricto de los derechos sociales, ambientales, de la naturaleza y de los pueblos indígenas”.

La otra, por ejemplo, añade que “el Estado cumplirá un rol de agente activo en el sector energético a través de sus instituciones públicas, como fiscalizador y regulador del mercado energético”. Algo muy similar a lo que realiza hoy la Comisión Nacional de Energía.

Además, señala que será deber del Estado el “fomentar una matriz energética segura, asequible económicamente para las personas, de bajo impacto ambiental, que incorpore progresivamente un mayor porcentaje de energías renovables”.

Para entender mejor estos conceptos -y cómo se articulan- y no perderse en la discusión de este viernes 25 de marzo, cuando se volverá a revisar el trabajo de la comisión en el Pleno, proponemos un breve glosario con conceptos clave. 

Partamos desde el principio:

¿Qué es la energía?

Aunque parezca obvio, lo mejor es partir por el principio. La energía, según se define científicamente, es la capacidad de los cuerpos de realizar un trabajo, pudiendo producir cambios en otros cuerpos o en si mismo. Como lo resume la Fundación Endesa, “el concepto de energía se define como la capacidad de hacer funcionar las cosas”.

Esta energía se puede clasificar según provenga de la constitución del cuerpo -es decir, es interna-, de su posición -potencial- o su movimiento -cinética-. Así, sirve para cosas tan variadas como movernos, desarrollarnos, iluminar nuestros hogares, producir en fábricas o calefaccionarnos. De acuerdo con el Sistema Internacional de Unidades, la energía se mide en joules o julios (J).

Energías Renovables

Siguiendo con este glosario, la energía renovable es aquella que se obtiene de fuentes que son “inagotables, y que se caracterizan porque en sus procesos de transformación y aprovechamiento no se consumen a escala humana». Esto, «ya sea por la inmensa cantidad de energía que contienen o porque son capaces de regenerarse en el tiempo”, como lo indica la definición del Ministerio de Energía.

Así, podemos encontrar entre las energías renovables a la hidráulica, la solar, la eólica y la mareomotriz (proveniente del movimiento de los océanos). Debido a su modo de explotación, en esta categoría también se pueden agregar los biocombustibles, la biomasa y la energía geotérmica.

La imagen muestra un plano de un campo de molinos de generación eléctrica a través de las ramas de algunos árboles.
Una de las energías renovables que se pueden observar en nuestro país es la energía eólica, principalmente en la zona norte y sur de nuestro país. // AGENCIA UNO

De acuerdo a la clasificación del ministerio, en Chile existe una subdivisión de esta categoría. Se definen “como fuentes de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) a la eólica, la pequeña hidroeléctrica (centrales hasta 20 MW), la biomasa, el biogás, la geotermia, la solar y la energía de los mares”, señala la web de la cartera. Además, se aclara que, debido a su importante uso en la actualidad, es posible que algunas de estas energías se transformen en convencionales, como la solar.

Energías No Renovables

En el otro lado de nuestro glosario de energía, tenemos la que proviene de fuentes no renovables. De acuerdo al estudio de Enrique Vivanco, publicado en la Biblioteca Nacional del Congreso, esta energía “proviene de recursos limitados”. Así, una vez que se agota su abastecimiento, este no se regenera o lo hace después de un largo proceso.

Dentro de esta clasificación se encuentra la energía proveniente de combustibles fósiles (gas, carbón y petróleo) y la energía nuclear. De acuerdo al estudio de Vivanco, a “noviembre de 2019 Chile contaba con una capacidad instalada de 25.248 MW, de los cuales el 51,7% corresponde a fuentes térmicas (21,2% carbón, 19,2% gas natural y 11,4% petróleo)”. El resto corresponde a energía obtenida de fuentes renovables.

En la imagen se observa un quemador de una cocina a gas licuado encendida.
En nuestro país el consumo residencial de gas licuado en los hogares alcanzó el 40,7% de las provisiones de este derivado del petroleo. // AGENCIA UNO

Es importante recalcar que en Chile no tenemos plantas de energía nuclear. Sólo existe un reactor en el Centro de Estudios Nucleares (CEN) de La Reina. En este se investigan materias como la irradiación de alimentos y de sangre, por ejemplo, para su transfusión en pacientes inmunodeprimidos.

Energías limpias

Aunque se utiliza como sinónimo de las energías renovables, no son lo mismo. Para resumirlo en este glosario de energía, este tipo corresponde a “aquella que durante su producción contamina menos en comparación con otras”, de acuerdo con la definición de Greenpeace.

De esta manera, pueden existir tipos de energía que cumplen con ambos criterios a la vez, aunque no todas las energías limpias son renovables. Por ejemplo, de acuerdo con Julio Vergara, ex vicepresidente del Consejo Directivo de la Comisión Chilena de Energía Nuclear (CChEN), “la energía nuclear es una fuente energética sustentable, ya que posee recursos ubicuos suficientes para muchos siglos, con bajo impacto ambiental (nula emisión directa de CO2) y a costos moderados”.

Eficiencia energética

Como su nombre lo dice, eficiencia energética es el uso consciente y adecuado de la energía, sin dejar de realizar nuestras actividades diarias. Tal como lo explica la Agencia Chilena de Eficiencia Energética (AChEE), el uso eficiente de esta “es reducir la cantidad de energía eléctrica y de combustibles que utilizamos, pero conservando la calidad y el acceso a bienes y servicios”. Esto, ya sea a través de cambios tecnológicos o cambios de hábito.

Por ejemplo, el cambiar una ampolleta incandescente por una eficiente, o mejorar la aislación, pueden mejorar la eficiencia de la misma energía que estábamos usando.

Matriz energética

Para continuar en la revisión de este glosario de energía, debemos entender qué es y cómo funciona la matriz energética.

De acuerdo con el estudio del “Marco regulatorio y matriz energética” en Chile de Deloitte, la matriz energética “es una radiografía de cómo está balanceado el consumo de energía entre distintas fuentes en un periodo de tiempo. Existen matrices primarias y secundarias, las que se diferencian según sus recursos estén procesados o en estado natural”.

Matriz energética primaria

De acuerdo con el “Análisis Conceptual de la matriz Energética en Chile” de la Biblioteca del Congreso Nacional, la matriz energética primaria corresponde a la energía “obtenida de fuentes en su estado natural”. Es decir, que no han tenido que “sufrir ningún tipo de transformación física o química mediante la intervención humana”.

“Se pueden obtener, por lo tanto, desde la naturaleza, ya sea, en forma directa, como la energía hidráulica, solar, leña y otros combustibles vegetales; o después de un proceso de extracción, como el petróleo, carbón mineral y geoenergía”, dice el texto.

Su muestra la cascada de la Central Hidroeléctrica Angostura, movimiento por el cual se mueven las turbinas y se genera electricidad.
Debido a la escasez hídrica en el país, la producción de energía a través de hidroeléctricas representó apenas el 13% del total de la matriz eléctrica. // AGENCIA UNO

Matriz energética secundaria

Sumando a este glosario de energía, la matriz de energía secundaria “corresponde a los productos energéticos que se obtienen mediante la transformación de energía de origen primario o de otras fuentes secundarias”, según señala el documento.

En resumen, el Ministerio de Energía clasifica las fuentes secundarias para el balance energético según la fuente de la cual provienen. Esta puede ser electricidad, productos petrolíferos secundarios, derivados de carbón, derivados de biomasa o biocombustibles.

De acuerdo con los datos de 2019, el consumo final de energía alcanzó 301.629 Teracalorías (una Tcal equivale a mil millones de calorías). Esta energía está representad por la energía secundaria, donde destacaron los derivados del petróleo y la electricidad como principales componentes.

Es decir, con esa energía, cerca de 35.355.223 hogares pudieron cubrir su consumo anual promedio. De acuerdo a las cifras del INE, en nuestro país a 2017 -último censo válido- existía un total de 6.499.355 viviendas a nivel nacional.

Comisión Nacional de Energía

La institución que se encarga de monitorear y controlar la matriz energética en nuestro país es la Comisión Nacional de Energía (CNE).

De acuerdo con la Ley N° 20.402, esta comisión es un “organismo técnico encargado de analizar precios, tarifas y normas técnicas a las que deben ceñirse las empresas de producción, generación, transporte y distribución de energía, con el objeto de disponer de un servicio suficiente, seguro y de calidad, compatible con la operación más económica”.

Así, la comisión tiene como principales tareas analizar la estructura y las tarifas de los bienes y servicios energéticos. También debe fijar las normas para las instalaciones eléctricas, monitorear y proyectar el funcionamiento del sector energético. Además, tiene como tarea proponer nuevas normas legales y asesorar al Gobierno en materias de su competencia.

Pobreza energética

En palabras de Mikul Bhatia y Nicolina Angelou, “la pobreza energética es la privación de ciertos servicios energéticos que satisfacen necesidades humanas básicas de manera saludable, conveniente y eficiente”.

De acuerdo con el estudio “Acceso equitativo a energía de calidad en Chile” desarrollado por la Red de Pobreza Energética de la Universidad de Chile, “un hogar se encuentra en situación de pobreza energética cuando no tiene acceso equitativo a servicios energéticos de alta calidad para cubrir sus necesidades fundamentales y básicas, que permitan sostener el desarrollo humano y económico de sus miembros”.

Según el análisis “Pobreza energética: análisis de experiencias internacionales y aprendizajes para Chile”, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Ministerio de Energía, el concepto tiene varias apreciaciones. Sin embargo, también señalan que este proyecto fue la primera piedra para avanzar en conocer este fenómeno en el país.

Una mano con un fósforo enciende una vela en medio de la penumbra causada por un corte de luz.
De acuerdo a la Red de Pobreza Energética de la Universidad de Chile, el 34,3% de los hogares en zonas urbanas no tiene acceso equitativo a servicios energéticos de calidad. // AGENCIA UNO

Energía asequible

Otro concepto que debemos abordar en este glosario sobre la energía es su apreciación de “asequible”. Este concepto se popularizó con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de Naciones Unidas. Su séptimo objetivo es el de “garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna”.

Es decir, esta energía debe no solo ser alcanzable monetariamente, si no que también debe llegar a todas las personas. Además, debe tener un uso seguro tanto para la población como para el medio ambiente, siendo sostenible. Asimismo, tiene que desarrollarse de la mano de la tecnología, para asegurar su estabilidad.

De acuerdo con la ONU, estos últimos años se ha avanzado en la concreción de este objetivo, aunque la pandemia ha coartado su avance. De acuerdo a la agencia internacional, existen “indicios alentadores de que la energía se está volviendo más sostenible y ampliamente disponible. El acceso a la electricidad en los países más pobres ha comenzado a acelerarse, la eficiencia energética continúa mejorando y la energía renovable está logrando resultados excelentes en el sector eléctrico”.

De acuerdo con lo publicado por la Comisión Nacional de Energía Nuclear, “para garantizar el acceso universal a electricidad asequible para 2030, es necesario invertir en fuentes de energía limpia, como la solar, eólica y termal. La adopción de estándares eficaces en función del costo en una variedad de tecnologías también podría reducir en 14% el consumo mundial de electricidad en los edificios. Esto equivale a la energía generada por unas 1.300 centrales medianas cuya construcción se podría evitar”.

En la imagen se observan trozos de carbón en la bahía cercana a Puchuncaví, luego que el mar las llevara a la playa desde las termoeléctricas de la zona.
Quintero y Puchuncaví sufieron tras una serie de intoxicaciones masivas en 2018, por efecto de empresas como AES Gener (termoeléctricas) y ENAP (refinería de petróleo). La energía limpia y sostenible para todos es uno de los desafíos de la ONU. // AGENCIA UNO

Infraestructura energética

Siguiendo con el glosario de energía, es esencial entender de qué hablamos cuando nos referimos a la infraestructura energética. Para MiEnergía.cl, esta se compone de “una red de centrales de generación eléctrica, distribución de energía, centros de transformación, gasoductos, terminales de regasificación, refinerías, entre otras. Cada una de estas instalaciones cumple una función para que la electricidad, el gas y los distintos combustibles lleguen a los puntos de consumo”.

Resiliencia energética

Uno de los conceptos esenciales en esta materia es la resiliencia energética. De acuerdo con Enel X, esta es “una estrategia diseñada para asegurar el suministro estable de energía y evitar la interrupción de las operaciones comerciales y del bien público”.

Es decir, un sistema resiliente es aquel que tiene una alta capacidad de recuperación de grandes shocks (tormentas, cortes, etc.), permitiendo suministrar energía cuando existan cambios inesperados. Esto, según comparte Hugh Rudnick, académico de Ingeniería Eléctrica de la Pontificia Universidad Católica, en su sitio web.

Tal como señala Rudnick, en psicología este concepto se atribuye a “la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas”. En física se entiende como “la capacidad de un cuerpo de volver a su forma o posición original luego de ser sometido” a alguna fuerza.

Desde la visión energética, apunta según el académico a la “capacidad de un sistema de energía de tolerar perturbaciones continuando con el suministro de energía a los consumidores”.

Política energética

Para terminar con este glosario de energía, debemos abordar el concepto de política energética o gestión energética. Según el “Observatorio del Principio 10 en América Latina y el Caribe” de la Cepal, esta define “orientaciones y metas para el desarrollo de un sector energético confiable, sostenible, inclusivo y competitivo». Asimismo, entre sus metas aspira a que todos los proyectos energéticos cuenten «con mecanismos de asociatividad entre la comunidad y las empresas”. 

En resumen, es un proceso de optimización de la energía, en base a un uso racional y eficiente de esta. Según la propuesta de “Energía 2050, Política Energética de Chile” del Ministerio de Energía, la política energética tiene como principal objetivo para 2050 “lograr y mantener la confiabilidad de todo el sistema energético». Esto, «al mismo tiempo que se cumple con criterios de sostenibilidad e inclusión y, se contribuye a la competitividad de la economía del país. En definitiva, mediante estos atributos, se establece como objetivo avanzar hacia una energía sustentable en todas sus dimensiones”.

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