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7 de Abril de 2022

“No podemos caer en la cancelación”: Hablan las tres actrices de la suspendida “Moscú”, adaptación del clásico ruso “Las tres hermanas”

La imagen muestra a las tres actrices de Moscú abrazadas

Shlomit Baytelman, Verónica González y Carolina Carrasco protagonizan la obra "Moscú", adaptación de un clásico del dramaturgo Anton Chejov, que esta semana fue suspendida por la Corporación Cultural de Las Condes. Se dijo que fue por la invasión de Rusia en Ucrania. A través de un comunicado, la institución reveló que la decisión se tomó tras recibir una carta firmada por la comunidad ucraniana y que el montaje será reprogramado. Aquí, las tres intérpretes dan su versión y analizan lo sucedido: “En esto hubo mucha ignorancia, fanatismo y falta de información”, aseguran.

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Se enteraron un día antes y por teléfono, cuentan.

Este martes 5 de abril, la Corporación Cultural de las Condes dio a conocer la decisión de suspender las funciones de la obra Moscú, adaptación de Las tres hermanas (1901) del dramaturgo ruso Antón Chéjov (1860-1904), considerada un clásico del teatro universal. “Debido al lamentable y triste conflicto que hoy se desarrolla en Ucrania y conscientes de no herir ningún tipo de sensibilidad que pudiera ocasionar la presentación de esta obra de teatro, hemos considerado suspender las funciones que estaban programadas desde el año pasado. Empatizamos en estos momentos con todas las personas y sus familias que han sido víctimas de este conflicto”, publicó ese mismo día la institución en su cuenta de Instagram.

Al día siguiente, la corporación envió un comunicado que ampliaba lo anterior. Se anunció que la obra será reprogramada “lo antes posible” y atribuía la decisión de suspenderla a “una carta firmada por miembros de la comunidad ucraniana y reuniones con miembros de esta misma, quienes solicitaron aplazar la exhibición de la obra”.

“Debido al lamentable y triste conflicto que hoy se desarrolla en Ucrania y conscientes de no herir ningún tipo de sensibilidad que pudiera ocasionar la presentación de esta obra de teatro, hemos considerado suspender las funciones que estaban programadas desde el año pasado”, se lee en el comunicado de la Corporación Cultural de Las Condes.

La misiva en cuestión llegó por correo electrónico el pasado lunes 4 de abril a la Corporación Cultural de Las Condes. Y sus firmantes efectivamente son un grupo de ucranianos residentes organizados en la agrupación Chile ayuda a Ucrania: “En nombre de la comunidad les pedimos empatía y un poco de sensibilidad con lo que pasa en nuestro país y que aplacen o cancelen la obra Las tres hermanas. Promover la cultura rusa y hacer una obra que de alguna manera habla de ‘la esperanza en la vida’ es totalmente incoherente en la realidad que estamos viviendo”, se lee en el documento.

Estrenada el año pasado en el teatro de la Corporación Cultural de Las Condes, la obra de Chéjov fue reescrita por el argentino Mario Diament y dirigida por Christian Villarreal. Los 14 personajes del texto original se reducían en esta nueva versión a sólo tres: Olga, Masha e Irina, las tres hermanas Prózorov, interpretadas a su vez por las actrices Shlomit Baytelman, Verónica González y Carolina Carrasco, quienes cuentan ahora a The Clinic cómo recibieron la noticia de la suspensión de esta pieza.

“Nos enteramos el lunes a través de nuestro director (Villarreal), que al mismo tiempo es el productor de la obra. Él nos llamó, nos contó lo que estaba pasando y después nos envió un comunicado oficial de la Corporación Cultural que decía que nos suspendían para ‘protegernos’ debido a los varios ataques que estaba recibiendo el montaje en las redes sociales durante los días previos. Los mensajes eran del tipo: ‘Todo lo que huele a Rusia hay que censurarlo’, pero después nos empezaron a llegar mensajes a nuestras propias redes diciendo que iban a funar la obra y a nosotras también”, revela Verónica González.

“Las personas que enviaban estos mensajes estaban en contra de que se realizara la obra dado el dolor y el horror que se está viviendo en Ucrania en este momento, y que todos compartimos. Yo les respondí a algunos e intenté explicarles que nos estaban encasillando en lugares a los que no pertenecemos ni hemos pertenecido jamás. En la Corporación vieron esos mismos mensajes y, en lugar de tomar parte, seguramente se imaginaron, qué sé yo, a un loco entrando al teatro con una metralleta, a un grupo de señoras con tomates, no sé. Yo creo que de ahí vino el resguardo o la idea tomarse un tiempo, supongo. Es lo que manifestaron al menos en el comunicado que nosotras recibimos”, prosigue la actriz, y añade: “Lo más sabio, pienso yo, era que la Corporación Cultural convocara a una mesa de diálogo y que nos reuniéramos a conversar todas las partes en lugar de tomar una decisión como ésa y de un solo lado. Obviamente, eso jamás ocurrió”.

“En la Corporación vieron esos mismos mensajes y, en lugar de tomar parte, seguramente se imaginaron, qué sé yo, a un loco entrando al teatro con una metralleta, a un grupo de señoras con tomates, no sé. Yo creo que de ahí vino el resguardo o la idea tomarse un tiempo, supongo”, opina la actriz Verónica González.

Shlomit Baytelman cree que el calibre de los mensajes y amenazas recibidas en las redes influyó en la decisión del Centro Cultural de bajar la obra. “A mí también me llegaron mensajes y críticas de que cómo era posible que yo estuviera trabajando en una obra rusa. Yo lamento decirlo, pero estas personas son francamente fanáticas”, comenta.

“Algunos decían en sus mensajes que tienen parientes muertos y que merecen respeto. O sea, por favor, ¿cómo no vamos a respetar y a empatizar todos con la tragedia que están viviendo? Indudablemente es así, pero lo que sucedió no tiene ni pies ni cabeza y de alguna manera abre también la sospecha de que de que hubo presiones de grupos de poder, muy típico de este país por lo demás. Al final, los perjudicados son los ciudadanos de a pie, los espectadores de teatro y Chéjov, por cierto, que nada tiene que ver aquí. Mira, en esto, la verdad, ha habido mucha ignorancia, fanatismo y falta de información”, agrega.

“Todo el mundo desde sus distintos sentires se expresa como puede y quiere, y está muy bien la libre expresión. Ahora, yo creo que nos cabe una responsabilidad siendo personajes de la cultura, una casa o un centro cultural en este caso, y es la educar. Yo soy anti censura y creo que las cosas se tienen que comunicar y conversar. No podemos juzgar ni censurar desde la ignorancia y permitir que la gente opine desinformadamente y que esa opinión además sea considerada”, opina por su parte la actriz Carolina Carrasco.

“Al final, los perjudicados son los ciudadanos de a pie, los espectadores de teatro y Chéjov, por cierto, que nada tiene que ver aquí. Mira, en esto, la verdad, ha habido mucha ignorancia, fanatismo y falta de información”, agrega la actriz Shlomit Baytelman.

TIEMPOS DE CANCELACIÓN

El anuncio de la suspensión de Chéjov y Las tres hermanas en Las Condes sacudió las redes sociales. Además de las críticas y bromas que sugerían eliminar también ensaladas y montañas rusas en Twitter, usuarios rememoraron la polémica de 31 Minutos y la cerrada de puertas del concejo municipal de Las Condes al Festival Santiago a Mil. Otros coincidían en la pregunta: ¿había llegado a Chile el fenómeno de la cancelación de la cultura rusa por efecto de la guerra?

A contar del 24 de febrero pasado, considerado el inicio de la invasión en Ucrania, una serie de hechos hilvanados unos con otros dan cuenta del rechazo a la cultura y las artes rusas alrededor del mundo.

Una de las primeras y rotundas acciones tuvo lugar en la Filarmónica de Múnich, que despidió a su director de orquesta, el ruso Valery Gregiev, por su filiación con el Kremlin y por no condenar la invasión. Semanas más tarde, los organizadores del festival Eurovisión expulsaron a la competidora de Rusia del evento, mientras algunas bandas que por entonces giraban por el mismo país, como Green Day o Franz Ferdinand, anunciaron que las cancelarían. La prestigiosa compañía de ballet Bolshoi también sufrió los efectos del fenómeno de la cancelación: el Metropolitan Opera House de Nueva York, la Ópera de París, el Teatro Real de Madrid y otras de las principales salas europeas tomaron la decisión de no contratar a la compañía ni a ningún solo artista pro Putin, entre ellos la reconocida soprano Anna Netrebko.

La prestigiosa compañía de ballet Bolshoi también sufrió los efectos del fenómeno de la cancelación: el Metropolitan Opera House de Nueva York, la Ópera de París, el Teatro Real de Madrid y otras de las principales salas europeas tomaron la decisión de no contratar a la compañía ni a ningún solo artista pro Putin, entre ellos la reconocida soprano Anna Netrebko.

¿Fue acaso Chéjov el primer padre de la cultura rusa en ser cancelado en Chile? Aún a la espera de las nuevas fechas de Moscú, en el mismo teatro ubicado en calle Apoquindo, las tres actrices y protagonistas del montaje concuerdan en que sí lo fue.

“El error aquí fue que nunca se aclaró ni transparentó esta decisión de suspender la obra, ni de salir al paso como Corporación Cultural y dar las explicaciones pertinentes. Ahí se materializa para mí algo de esa política de cancelación que es tan funesta. Yo lo lamento profundamente porque hemos sido siempre apoyados por ellos (la corporación), y en años bastante difíciles. Muchos actores tuvimos la suerte de trabajar en plena dictadura gracias a que ellos nos prestaban el teatro Apoquindo, y éramos todos contrarios a Pinochet. Ahora siento que no estuvieron de nuestro lado”, comenta Shlomit Baytelman.

“En la corporación se sintieron amenazados por este grupo de personas que reaccionaron en las redes de una manera que también perjudica la causa de los ucranianos, y optaron por proteger nuestra integridad. Lo insólito es que hayan tenido que hacerlo a raíz de algo tan absurdo como que el autor era ruso. Mis abuelos paternos eran ucranianos y siempre he amado también la cultura rusa. Chéjov vivió en realidad en los años del imperio, del que los ucranianos formaban parte, pero en fin. Es tan absurdo todo lo que sucedió en este caso que al menos estoy convencida de que deberíamos leer y ver cada vez más obras de Chéjov para intentar entrar en razón. No podemos caer en la política de la cancelación, que debe ser la peor y más nefasta. Es lamentable y absurdo, te insisto, que una guerra que ocurre a kilómetros de aquí enlode espacios que nunca deberían enlodarse, como la cultura; y el teatro además, que viene recuperándose del blackout de la pandemia”, agrega Baytelman.

Es tan absurdo todo lo que sucedió en este caso que al menos estoy convencida de que deberíamos leer y ver cada vez más obras de Chéjov para intentar entrar en razón. No podemos caer en la política de la cancelación, que debe ser la peor y más nefasta”, señala Shlomit Baytelman.

“En este momento los artistas y creadores rusos están siendo muy maltratados y cancelados en el mundo, a pesar de que todos sabemos que Putin ha ejercido el horror y la censura artística hace mucho, como con las Pussy Riot. Que haya sucedido esto ahora en Chile y con nuestra obra, es para parar un poco y preguntarse realmente dónde estamos viviendo. En este país corrió mucha sangre para que el diálogo fuera posible, y hoy más que nunca son tiempos para dialogar, compartir y escucharnos. A mí me hubiese gustado que la Corporación hubiese instalado una mesa de diálogo con todas las partes, pero no fue así”, dice Verónica González.

“Chéjov estrenó Las tres hermanas en 1901 y la dirigó Stanislavski, o sea, son nuestros maestros, es la historia del teatro”, prosigue la actriz. “Nuestra versión es una metáfora acerca de la liberación de la mujer. Moscú, por tanto, podría ser Kiev como podría ser Berlín o Santiago o Nueva York, y tres mujeres encerradas que quieren florecer, y donde están eso no se les permite. Esta obra es un retrato del abuso patriarcal que hemos vivido las mujeres históricamente, pero las redes sociales la transformaron o fue leída por algunos como una que hacía apologías de la invasión de Rusia en Ucrania. Mi nieta ahora mismo tiene entradas para ir a ver El lago de los cisnes en el Teatro Municipal, hecha por Tchaikovsky. Me pregunto: ¿va a tener problemas también para seguir presentándose?”.

“Esta obra desde ningún punto de vista defiende políticas de Estado que hoy día están siendo representadas por Putin y la guerra y el genocidio que se está viviendo ahora mismo. La obra habla de la idiosincrasia del pueblo ruso, y convengamos que el pueblo ruso no es Putin”, sostiene Carolina Carrasco.

“Esta obra desde ningún punto de vista defiende políticas de Estado que hoy día están siendo representadas por Putin y la guerra y el genocidio que se está viviendo ahora mismo. La obra habla de la idiosincrasia del pueblo ruso, y convengamos que el pueblo ruso no es Putin”, sostiene Carolina Carrasco.

“Yo entiendo el dolor de algunos y el repudio a la guerra, todos odiamos la guerra. En la obra se habla también de ella y uno de los personajes, Irina, se rebela ante los zaristas y ante ese poder cuestionando precisamente la guerra”, añade Carrasco. Y concluye: “Probablemente no toda la gente sabe de esta obra ni quién es Chéjov, y la cultura y el deber de sus instituciones siempre deben ser educar e informar. Esa es la misión fundamental que aquí se echó de menos. Concuerdo muchísimo con la Vero en que una mesa de diálogo hubiese generado quizás una estrategia de apertura al diálogo. Chéjov se caracterizó por haber representado la voz de los rusos de su época, retrató los conflictos y tensiones sociales, y considerando todo lo que ha sucedido en Chile en los últimos años, hubiese esperado una respuesta a la altura de una entidad como un centro cultural, que nunca llegó”.

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