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10 de Julio de 2022

Ignacio Briones y los diez compromisos constitucionales de Chile Vamos: “Son cambios mayores a los cuales una parte de la centro derecha siempre se ha opuesto”

Ignacio Briones entra al debate constitucional interno de Chile Vamos: "Si hay una centro derecha que no entiende que cambiar es fundamental, a mi juicio está destinada al fracaso" Héctor Millar

El ex precandidato presidencial de Evópoli analiza los puntos suscritos por los jefes partidarios de su sector difundidos este fin de semana en El Mercurio. "Ratifica el compromiso con que el Proceso Constituyente continúa en caso de que gane el Rechazo", argumenta el ex ministro de Hacienda sobre el documento "Una nueva Constitución para Chile. Compromiso de Chile Vamos con una casa para todos", aunque reconoce la ausencia de un criterio fundamental desde el momento cero del proceso en dicha propuesta: paridad de género. "Me habría gustado verlo como un capítulo separado y más explícito", reconoce el economista en entrevista con The Clinic

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“Constituye un avance muy significativo respecto a los pasos que venía dando Chile Vamos” dice el ex precandidato presidencial de Chile Vamos, Ignacio Briones, ante el documento “Una nueva Constitución para Chile. Compromiso de Chile Vamos con una casa para todos“, donde los timoneles suscriben el compromiso de impulsar diez tópicos para un futuro cambio constitucional, en caso de que triunfe la opción Rechazo en el Plebiscito de Salida del próximo 04 de Septiembre.

Un escrito -difundido en la edición del 09 de Julio del El Mercurio- que, en todo caso, ha sido esperado con escepticismo por el resto de las fuerzas políticas, dado la histórica posición refractaria para impulsar cambios a la Constitución por parte del bloque. “Es un hecho objetivo que hay una parte de la derecha que se ha opuesto al cambio constitucional y que ha tendido a privilegiar el status quo”, reconoce Briones, pese al entusiasmo con que aborda este nuevo hito de Chile Vamos.

“Se va a requerir un nuevo 15 de Noviembre”, sugiere Briones, quien insiste en un acuerdo amplio en torno al cambio constitucional de triunfar el Rechazo.

“Si hay una centro derecha que no entiende que cambiar es fundamental, a mi juicio está destinada al fracaso”, agrega el economista, quien actualmente encabeza Horizontal, centro de estudios ligado a su partido, desde donde observa con juicio crítico los primeros cuatro meses del gobierno del Presidente Boric, marcado por bajas cifras en las encuestas.

“Hay un problema de articulación y fragmentación política al interior de la coalición de gobierno que no es menor”, sentencia el economista en esta entrevista.

Una carta de diez puntos generales y cinco carillas, ¿es suficiente para garantizar la credibilidad de su sector respecto a una voluntad de cambio constitucional, luego de años de haberse negado a este debate?

-Constituye un avance muy significativo respecto a los pasos que venía dando Chile Vamos. Acá se hace un paso adicional haciéndose cargo de todos los puntos que se han levantado en la discusión.

Ratifica el compromiso con que el Proceso Constituyente continúa en caso de que gane el Rechazo. En materia de contenidos, está el tema de los derechos sociales, el Estado Social de Derecho, la eliminación del control preventivo del Tribunal Constitucional, al mismo tiempo que está el fin de las súper mayorías en las leyes. Son cambios mayores a los cuales en el pasado una parte de la centro derecha siempre se ha opuesto, pero ahora genera por escrito un compromiso para ir hacia allá.

También está el tema de la paridad, igualdad de derechos de hombres y mujeres, el reconocimiento de los Pueblos Originarios, el compromiso con la descentralización, la protección de la naturaleza, y por último, el tema del régimen político, que es el gran ausente.

Todos los elementos angulares que se pidieron y que se esperaban están acá. No es por hacer una defensa corporativa, pero me parece que vamos convergiendo a una suerte de consenso, independiente del Apruebo y del Rechazo, respecto a cuáles son los acuerdos que tienen que lograrse para tener una nueva buena Constitución.

La paridad no está mencionada en la declaración. Dice que se garantiza “la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres”…

-Bueno, eso significa paridad. Obviamente hay quienes hemos hecho ese compromiso y en los próximos días uno lo verá de manera mucho más separada. Pero en lo sustantivo, ese compromiso está; abogar por la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y eso después tiene bajadas políticas que habrá que discutir en su forma y detalle.

En cualquier caso, somos muchos en este sector los que creemos que es fundamental impulsar la paridad en todos los niveles y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, por lo tanto, no merece ningún tipo de cuestionamiento.

¿Y por qué no se explicitó?

-Yo creo que se subentiende. A mí me habría gustado verlo como un capítulo separado y más explícito, pero evidentemente está contenido en el párrafo donde se establece la igualdad de derechos de hombres y mujeres. Alguno podría hacer una bajada de título separado, evidentemente. Yo no soy el redactor de este texto, pero me parece que está contenido. Desde la vereda liberal hemos empujado y seguiremos empujando por ello.

No establecer la paridad, es decir, la representación efectiva de hombres y mujeres, ¿no es una barrera para lograr un acuerdo como el del 15 de Noviembre que usted sugiere, en el que este criterio fue un punto fundamental?

-Estoy de acuerdo y eso está contenido en este texto. Me habría gustado que fuera más explícito, pero no tengo duda que lo que está adentro es aquello. Recuerda que Chile Vamos concurrió con su voto en la discusión parlamentaria que habilitó la Convención Constituyente. Entonces, es una falsa polémica.

Eso está contenido y si es necesario explicitarlo, no tengo duda que será explicitado en los próximos días, porque siempre ha estado en el ADN y en la demanda de muchas personas en Chile Vamos, no sólo de las mujeres, muchos hemos empujado por aquello. No hay una exclusión acá. Esto es una carta, no una Constitución, son elementos para el debate.

La experiencia en la Convención evidenció diferencias de fondo en Chile Vamos en materias constitucionales y la imposibilidad de una parte del sector de llegar a acuerdos con otras fuerzas políticas. ¿Por qué un nuevo debate constituyente sería diferente?

-Me parece una buena noticia que todos los partidos de Chile Vamos comprometan el cambio constitucional. Acá no se trata de simplemente ver lo que han hecho en el pasado, sino que cuál es su compromiso de cara al futuro.

Efectivamente hubo dos grupos en la Convención Constituyente de los sectores de derecha y centro derecha, lo que me parece de lo más normal, como hay muchos grupos en la izquierda y centro izquierda. De lo que se trata es de buscar un acuerdo en la diversidad, cuando nos ponemos con causas identitarias las posibilidades de acuerdos son bastantes más difusas.

A estas alturas es por todos dicho que la derecha y centro derecha fueron completamente excluidas del debate. Sus puntos eran descartados por quién los decía y no por el contenido.

¿Este compromiso implica ampliar algunos contenidos? Usted menciona las propuestas de los centros de estudios del sector, por ejemplo.

-Hay que separar los centros de estudios de una declaración política de los partidos políticos; son compromisos de cara a la ciudadanía respecto a si gana el Rechazo. Esto es una movida bien maciza, es una señal política e institucional muy relevante que no puede ir en el detalle de las cosas.

Ya vendrá la hora de los contenidos más precisos, donde los centros de estudios y otros actores tendrán mucho que debatir.

Su postura es rechazar para tener una nueva Constitución. ¿Qué mecanismo plantea?

-No hay dos lecturas respecto a que la Constitución actual políticamente está muerta. La pregunta relevante es cómo nos dotamos de un nuevo texto Constitucional que sea percibido con unidad por los chilenos. Chile necesita una nueva Constitución, eso está claro. El cambio constitucional es imparable y los cambios que Chile necesita también.

Respecto a los mecanismos, hay varias cuestiones en juego. Está la discusión en el Senado impulsada por los senadores Walker y Rincón y que Chile Vamos dijo que se va a plegar. Ese es un paso, un piso mínimo, y va a requerir un gran acuerdo político como lo fue el 15 de Noviembre en caso de que gane el Rechazo, para poder conducir este nuevo proceso. Y enseguida, habrá que definir cuál es la ruta constitucional que continúa y que no implica desechar las cosas positivas que este proceso tiene, pero implica hacerse cargo de las cuestiones negativas.

En esto la ciudadanía tiene que tener la primera voz para definir ese mecanismo: si va a ser el Congreso, una composición mixta, si incluirá expertos. Tenemos que dotar de legitimidad democrática muy profunda cualquier cosa que se haga, pero eso supone un acuerdo político de todas las fuerzas en aras de continuar este proceso.

Lo que me está comentando ya ocurrió: el 15 de Noviembre hubo un acuerdo amplio y la ciudadanía ya se pronunció sobre eso. ¿Qué aseguraría que este nuevo mecanismo que plantea resultará diferente?

-Absolutamente. Lo primero, decir que el proceso actual ha sido indudablemente democrático y legítimo, eso no está en discusión. Pero la pregunta es: si gana el Rechazo, ¿esto concluye? Hoy todos los actores políticos lo reconocen, el Presidente Lagos lo dice con claridad, que acá tenemos que tener una nueva y buena Constitución para Chile.

El tema es aprender de cuáles fueron los errores, tanto en el proceso como en los contenidos del texto que se propone, recoger lo bueno y aspirar a una Constitución que sea refrendada por la inmensa mayoría de los chilenos, porque de eso se trata, independiente de las críticas al contenido. Se necesita la unidad para poder hacer cambios relevantes.

¿Qué garantías de cambio podría entregar su sector para llegar a este acuerdo amplio que señala, si históricamente se han negado al cambio constitucional?

-Esa crítica es correcta. Es un hecho objetivo que hay una parte de la derecha que se ha opuesto al cambio constitucional y que ha tendido a privilegiar el status quo, pero hay una parte de la derecha que no ha estado en esto. Horizontal y Evópoli han estado por el cambio. Nosotros participamos del proceso de la Presidenta Bachelet y la propuesta del precandidato Felipe Kast el 2017 incluía un cambio constitucional.

No hay presidente de Chile Vamos que no haya dicho que la actual Constitución no va más.

¿Qué contenidos tiene en mente para un acuerdo constitucional?

-Desde Horizontal hemos impulsado un esfuerzo con otros centros de estudios de la centro derecha, donde hemos puesto estos contenidos en el sitio “Casa de Todos”. Acá tiene que haber un Estado Social de Derecho, un desarrollo sostenible que proteja la naturaleza, paridad, reconocimiento de los Pueblos Originarios con escaños reservados, pero bajo un criterio de igualdad de voto, multiculturalidad, descentralización, y por último: Sistema Político, el gran ausente del texto constitucional.

Yo discrepo de aquellos que creen que el Sistema Político hoy día está bien. Tenemos un Sistema Político fragmentado, con más de veinte partidos políticos en el Congreso y con mucho discolaje. En estas condiciones es muy difícil lograr acuerdos, y las grandes reformas requieren grandes acuerdos.

En los últimos diez años casi no hay reformas grandes. Estamos en una lógica que la gente ve día a día: una clase política en la trinchera, polarizada, peleando a la patada y el combo, pero no nos ven logrando acuerdos, y la ciudadanía pide acuerdos.

Y con todos los cambios que se introducen al Sistema Político, ¿cree que la propuesta de nueva Constitución no se hace cargo de eso?

-La Convención no aborda esas fallas y exacerba el problema. De aprobarse el texto constitucional, vamos a tener un sistema más fragmentado, más polarizado y será más difícil lograr acuerdos, hacer grandes reformas y asegurar gobernabilidad.

La prueba final para decir que el Sistema Político ha fallado, es el nivel de desprestigio que hoy día tienen los partidos. Y eso ocurre porque la ciudadanía los ve todo el día peleando y no avanzando en las reformas y cambios que la ciudadanía espera.

El cambio es imparable. Acá si hay una centro derecha que no entiende que cambiar es fundamental, a mi juicio está destinada al fracaso. Hay que hacerse cargo del cambio y para eso necesitamos un sistema político que sea legitimado y validad por la ciudadanía.

“Se va a requerir un nuevo 15 de Noviembre”

El senador Juan Antonio Coloma (UDI) ha dicho que el Sistema Político actual debería mantenerse. ¿Cómo se puede proponer algo desde el sector si existe esta discrepancia tan fundamental?

-Poniendo los temas en el debate y siendo muy honestos en el diagnóstico. Es una evidencia que el sistema político hoy día está en serios problemas. El desprestigio de los partidos es transversal.

Una parte de la UDI parece no estar de acuerdo con ese diagnóstico…

-He escuchado otras voces también desde la UDI. Hay muchas visiones y la invitación es a conversarlo. Ese es el gran problema de Chile, aunque parezca lejano. Porque sin colaboración política, sin acuerdos, no hay grandes reformas y usted en la Constitución puede prometer todo lo que quiera, pero para que esas cosas pasen requieren acuerdos políticos.

Parte del descontento que está detrás del Estallido tiene que ver con este cansancio con la clase política, porque nos ven en un mundo paralelo preocupados de peleas, del corto plazo, de Twitter y del matinal. Pero las reformas y cambios estructurales que se requieren en pensiones, salud y educación son un anatema porque son temas de largo plazo que tienen costos de corto plazo.

Además, ese tipo de cosas sólo pueden ser cambiadas en una discusión constitucional, porque aquellos que dicen que lo dejemos a la ley, parten de un problema estructural: serían los propios incumbentes los que tienen que hacer un cambio que los daña a sí mismos. Eso es una ilusión.

-¿Qué opina de la reforma constitucional que proponen los senadores Walker y Rincón para impulsar reformas a la Constitución con un quorum de 4/7? Se ha dicho que esto podría ser funcional a quedarse en modificaciones a la actual Constitución.

-Es un paso valioso porque señala un piso: que cualquiera sea el escenario, la Constitución actual va a poder ser modificada con quórums mucho más flexibles. También porque obliga a un sector político a pronunciarse sobre ese cambio, particularmente a la centro derecha, que ha manifestado su apoyo a la medida. Pero lo veo como un piso porque lo que uno tiene que tener es una buena nueva Constitución.

Vale la pena que nos demos este tiempo para tener un buen texto porque Chile tiene que acostumbrarse a mirar largo y para eso es fundamental un texto constitucional que nos una.

Y se equivocan quienes piensan que cualquier esfuerzo por aprobar los 4/7 es algo utilitario. No, acá el compromiso va más allá y tiene que ver con pensar en Chile y entender que la opción Rechazo es aquella que de verdad permite tener una chance, una esperanza, de tener una buena nueva Constitución. Porque con el Apruebo vamos a tener que convivir con el texto que está, que va a ser difícil de reformar.

“Si gana el Apruebo siempre van a haber argumentos para oponerse a cualquier cambio”

-¿Cuáles son los principales reparos que tiene con el texto en materia de Sistema Político?

-Hay varias cuestiones. Lo primero es entender que en materia de sistema electoral no hay nada, sólo dice que tiene que ser proporcional. Por lo tanto, el problema de fragmentación que tenemos hoy no se reduce en caso alguno.

Más aún, se va a exacerbar porque se introducen escaños reservados, emulando la elección para la Convención, que no respeta la igualdad del voto. Nosotros hemos propuesto tener escaños reservados en un esquema similar al de Nueva Zelanda, donde el número de escaños queda definido por la participación efectiva en las elecciones y no por el porcentaje de la población que se autodefina como perteneciente a los pueblos originarios.

Se elige al presidencialismo, pero se le debilita en cuestiones que son bien sustantivas. Por ejemplo, el veto del Presidente, que hoy día sólo puede hacerlo total y no parcial. Se debilita la iniciativa exclusiva de gasto, porque se crean los proyectos de concurrencia presidencial que pueden ser iniciados en el Congreso, aun cuando irroguen gasto fiscal.

Se eliminan las facultades exclusivas del Ejecutivo de los proyectos de seguridad social. El día de mañana cualquier cambio del sistema de pensiones, que por definición es a largo plazo, se puede iniciar por una moción de un parlamentario por mayoría simple, incluyendo la posibilidad de retiro.

Por último, a nivel institucional se debilitan los pesos y contrapesos que son fundamentales para el diálogo y los acuerdos. La Cámara de las Regiones sigue siendo extremadamente débil en comparación con el Senado.

-Varias de esas críticas han sido tomadas también por parte de la izquierda y centro izquierda. ¿No cree que ahí hay un gran acuerdo político para reformar el texto si resulta aprobado?

-Eso sólo demuestra los déficits de este proceso. Cuando los propios que lo aprueban dicen que van a haber cambios sustantivos, demuestra transversalmente que no sólo en la centro derecha, sino también el centro, el Presidente Lagos y tantos otros, encuentran que el texto tiene defectos sustantivos. La pregunta que uno hace es: ¿y es posible hacer esas modificaciones sustantivas? Yo creo que no es posible.

Si gana el Apruebo, a mí me parece que siempre van a haber argumentos para oponerse a cualquier cambio diciendo ‘mire, pero si esto lo refrendó la ciudadanía. Entonces, ¿qué viene usted desde el Congreso a cambiar?’.

¿Qué papel debería tener Evópoli en la campaña por el Rechazo?

-No voy a hablar por Evópoli porque no tengo un cargo directivo, pero Evópoli viene hace bastante tiempo trabajando a favor del cambio constitucional. Por lo tanto, tenemos una historia y vamos a seguir empujando por el cambio constitucional y a través de Horizontal generar las propuestas, como lo hemos hecho por más de dos años.

-El senador Felipe Kast ha sido apuntado en varias opiniones por difundir noticias falsas. ¿Advierte que esto podría restar credibilidad al partido e, incluso, al sector en el debate constitucional?

-A mí no me gusta hablar por lo que hacen otras personas, creo en la libertad y las personas son responsables por sus actos. Prefiero referirme a la voluntad real de cambios que Evópoli ha empujado en materia constitucional. No es un invento, está ahí, hay pruebas y contenidos.

Sobre lo sustantivo, una de las cosas que me preocupa y que veo con tristeza muchas veces, es la enorme polarización que este proceso engendra y creo que lo vamos a ver los dos meses de campaña; de descalificación, de los buenos y malos, de fachos y comunistas.

Todo eso le hace tan mal al debate. Estamos de cara a un tema sustantivo que va a definir el futuro de Chile, y hay que tomárselo en serio y conversar con argumentos y respeto por aquellas personas que van a votar Apruebo y por quienes vamos a votar Rechazo.

-En ese sentido, ¿cómo interpreta la declaración del Presidente Boric, quien dijo que si gana el Rechazo “habrá que depender del veto histórico de la derecha”?

-Bueno, el Presidente ha ido cambiando su postura en esta materia. En algún momento dijo que la Constitución no tenía que ser partisana, pero lo que vemos, y así lo dice la ciudadanía, es que esto es percibido como el programa de un sector. Y eso no le puede dar viabilidad a largo plazo.

Más recientemente, el gobierno trató de asociar el éxito del Apruebo con el éxito de su Gobierno. Lo hizo el ministro Segpres, y el Presidente en estos días recientes ha dicho lo contrario.

“Hay un problema de fragmentación política al interior de la coalición de gobierno”

¿Cuál es su evaluación sobre el gobierno del Presidente Boric a cuatro meses de su instalación?

-Es evidente que el Presidente y el gobierno han tenido muchos problemas de instalación y de pérdida de popularidad, habiendo llegado al gobierno con una elección histórica. Y esto es una mezcla de factores.

Por un lado, me parece que el programa de gobierno era tremendamente maximalista y la ciudadanía está cansada de que le vengan a ofrecer cosas que después no se cumplen.

El gobierno ha sido presa de un tema de credibilidad, fruto de estar atado a sus acciones en el pasado, porque ha tenido que desdecirse de una serie de cuestiones que refrendó y utilizó electoralmente con mucha fuerza cuando era oposición. Estoy pensando en los retiros, en el Estado de Emergencia en La Araucanía, en la política sanitaria.

¿No atribuye la baja en las encuestas a elementos externos al gobierno también?

-El gobierno enfrenta una situación económica que algunos advertimos que iba a ser bien difícil: la inflación ha golpeado con mucha fuerza y lo va a seguir haciendo. Parte de esa inflación tiene que ver con las políticas irresponsables que la coalición de gobierno impulsó con mucha fuerza.

Tenemos una situación económica bien complicada. El segundo semestre y el próximo año van a ser con números rojos y esto va a empezar a generar presiones con la actividad económica y con el empleo.

A eso agreguémosle la violencia y un último factor: que es un gobierno que no sólo no tiene mayorías en el Parlamento, sino que además tiene dos almas. Lo hemos visto en las votaciones del Estado de Emergencia, en los retiros y, probablemente, lo vamos a ver en pensiones y no sé si lo veremos en materia tributaria.

Hay un problema de articulación y fragmentación política al interior de la coalición de gobierno que no es menor.

-¿Y cómo evalúa el rol que han tenido ustedes, la oposición?

-La oposición ha tenido un rol activo, pero sin ser insidioso. Afortunadamente no ha tomado el rol que tuvo la oposición, y particularmente Apruebo Dignidad, durante el gobierno del Presidente Piñera. Eso le hace muy mal a Chile y ojalá podamos desterrar esa práctica porque una cosa lleva a la otra.

Espero que la oposición mantenga ese rol de firmeza, de ser crítico al gobierno, pero también contributivo en aquellas cuestiones que hay que avanzar, nunca cayendo en la pelea chica del juego suma cero donde la caída de alguien del gobierno es la ganancia de la oposición. 

A propósito de las múltiples acusaciones constitucionales que hubo en el gobierno del Presidente Piñera, espero que eso, a no ser que haya fundamentos muy sólidos, no se repita en este.

-Parte de la oposición ya presentó una acusación constitucional contra la ministra Siches…

-Claro, pero no tiene un apoyo transversal como lo tuvieron las anteriores. La ministra del Interior está al debe en su rol, sin duda, pero creo que es bien distinto una acusación constitucional que pueda terminar en la destitución y en la pérdida de los derechos políticos por cinco años.

“El ministro Marcel la tiene difícil porque va a estar sometido a presiones políticas”

-¿Cuál es su opinión sobre la reforma tributaria que presentó el gobierno?

-Soy de aquellos que cree que Chile sí necesita recaudar más, porque acá no podemos hacernos los lesos: hay cambios sociales importantes que financiar.

Mi problema es que siempre que uno recauda uno tiene que buscar un equilibrio para lograr que también haya más inversión. Mi juicio crítico respecto a la reforma tiene que ver con eso. Los incentivos a la inversión que hay detrás son débiles.

No logro entender por qué desintegrar el sistema tributario es bueno y es simple para ciertas empresas y malo para otras, porque las Pymes tienen un sistema full integrado y las empresas que venden más de setenta y cinco mil UF al año van a tener un sistema desintegrado, es decir, que la empresa paga un impuesto por un lado y el dueño paga un impuesto por el otro. Eso complejiza el sistema y significa aumentar la tributación efectiva de un número no menor de socios de empresas y accionistas.

El acuerdo tributario, y lo ha mencionado el ministro de Hacienda, es indispensable que venga de la mano de una agenda concreta de mejor gasto público. Hoy día hay harta plata que se queda en el camino. Yo fui ministro, traté de hacer varios cambios y en algunos avanzamos, pero hay mucho por hacer, mucho programa chico que no llega a la gente.

¿Le dijo estas inquietudes al ministro Marcel en la reunión que convocó con los demás ex ministros de Hacienda?

-No, y siempre voy a decir esto: esta reforma, como es difícil y grande, tiene cambios estructurales y es un gobierno que no tiene mayorías, tiene que estar basada en el diálogo, en los argumentos, y no en la ideología de trincheras. Valoro mucho la invitación del ministro Marcel, porque no es sólo un gesto republicano, sino que da en el tono. Es una señal de ‘oye, acá tenemos que dialogar’. Y yo creo en el diálogo.

-¿Todavía cree que el ministro Marcel “la tiene difícil en este gobierno”, como dijo hace un mes?

-Sí. La tiene muy difícil porque va a estar sometido a muchas presiones con un cóctel económico muy explosivo: la inflación, la caída fuerte en el crecimiento y vamos a empezar a ver un alza en el desempleo, a lo cual se suma la probabilísima recesión mundial.

Ya estamos viendo. Va a recibir presiones políticas por tener IFE, van a volver las presiones por los retiros, las presiones por medidas de corto plazo, facilistas tipo fijar precios, impuestos diferenciados para los alimentos, y son puras cuestiones que no funcionan. Y el ministro es una persona tremendamente seria, muy rigurosa, tengo un gran aprecio y admiración por él, y está en su ADN oponerse a eso.

-Sobre esas presiones, el senador Felipe Kast dijo que el ministro Marcel no da garantías porque tiene un jefe: Gabriel Boric.

-No comparto esas declaraciones. Me tocó trabajar muy de cerca con el ministro Marcel cuando era presidente del Banco Central. Tengo una gran opinión profesional y humana de él, combina muy bien la calidad técnica con una mirada política. Tenemos un muy buen ministro de Hacienda. 

Por supuesto, ningún ministro de Hacienda se manda sólo, pero sí tiene espacio para direccionar las cosas y uno está ahí porque tiene una expertiz. El ministro Marcel da muchas garantías de seriedad y de buscar diálogo.

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