Música
20 de Mayo de 2024Rupert Loewenstein, el príncipe alemán que convirtió a The Rolling Stones en multimillonarios
El banquero y príncipe bávaro trató a los Stones como una empresa multinacional, tomando decisiones en función de las ventajas fiscales. Debido a los altos impuestos que la banda tenía que pagar en el Reino Unido, Loewenstein tuvo la idea de relocarlos al sur de Francia.
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Si hay alguien responsable del mega éxito de The Rolling Stones, es el príncipe Rupert Loewenstein. El banquero alemán transformó al grupo en una de las bandas más ricas del mundo, gestionando sus finanzas durante casi cuatro décadas. A pesar de su falta de afinidad por el rock and roll, este aristócrata educado en Oxford jugó un papel crucial en el éxito financiero de la banda.
El príncipe, cuyo nombre completo era Rupert Ludwig Ferdinand zu Loewenstein-Wertheim-Freudenberg, comenzó a asesorar a los Stones en 1968. Un amigo mutuo le presentó a Mick Jagger en un momento crítico, cuando la banda buscaba romper su relación con el manager estadounidense Allen Klein. Aunque los Stones ya eran un fenómeno mundial, Loewenstein escribió en sus memorias que no había muebles en la casa. Jagger admitió que la banda, a pesar de que trabajaban muy duro, no tenía dinero.
Al principio, Loewenstein tenía serias dudas sobre trabajar con el grupo. No estaba seguro si quería tratar con un grupo de gente a la que consideraba “degenerada, de pelo largo y, lo peor de todo, holgazanes poco rentables”. A sus 35 años, Loewenstein, era un católico devoto que había desarrollado una serie de valores muy diferentes a los de los Stones. Sin embargo, cambió de opinión después de asistir al legendario concierto de los Stones en Hyde Park en 1969. Su instinto de banquero le dijo en ese entonces que los Stones podrían, algún día, ganar miles de millones.
Los salvó de la bancarrota
Durante su gestión, Loewenstein se dio cuenta de que con una tasa máxima de impuestos del 98% en el Reino Unido, una montaña de deudas y años de litigios por delante, tenía que sacar a los Stones del país. El aristócrata decidió enviar a la banda al sur de Francia en los años 70, donde escribieron el clásico “Exile On Main Street” (1972). El título del álbum es una referencia al estatus de exilio fiscal del grupo. Sin embargo, la banda no tardó en encontrar nuevos problemas que su mánager tuvo que resolver.
Durante su estadía en Nellcôte, la casa francesa de Richards, la banda consumió abundantes drogas, por lo que no tardaron en llamar la atención de la brigada antidroga francesa. “La cárcel se acercaba. Podíamos estar encerrados durante meses mientras se realizaban las investigaciones”, recuerda Richards. El persuasivo Loewenstein consiguió librar al guitarrista a cambio de que la banda abandonara temporalmente el país.
De a poco Loewenstein organizó la transición de la banda hacia una máquina de hacer dinero, estableciendo el modelo de las lucrativas megagiras, comenzando con “Steel Wheels” en 1989. Fue el comienzo de los tour mundiales que darían a los Stones un lugar especial en la historia del rock. Loewenstein autorizó el gasto de grandes sumas en decorados, camiones, abogados, personal de backstage, bailarines y cantantes. A cambio, buscó patrocinio comercial y los Stones se convirtieron en la primera banda en promocionar productos, llegando a acuerdos multimillonarios con el perfume Jovan, la cerveza Budweiser, Volkswagen y el Chase Manhattan Bank.
Un aristócrata entre rockeros
A pesar de su estrecha relación con la banda, Loewenstein siempre insistió en que no le gustaba el rock and roll. Decía que esa distancia le permitía ver los asuntos de la banda “con calma, desapasionadamente, quizá incluso clínicamente”. Se consideraba, en sus propias palabras, “una combinación de director de banco, psiquiatra y niñero”.
El secreto del éxito del príncipe fue que trató a los Stones como una empresa multinacional, reestructurando su sociedad de gestión en una pirámide basada en cuatro empresas con sede en los Países Bajos. Las decisiones sobre dónde grabar y dónde hacer giras se tomaban en función de las ventajas fiscales.
Loewenstein trabajó con los Stones hasta 2007 y publicó sus memorias “A Prince Among Stones” en 2013, lo que provocó descontento en Jagger por revelar información privada. A lo largo de su vida, Loewenstein fue recordado como un “tremendo bon viveur”, organizando grandes bailes y fiestas en su casa de Richmond y manteniendo amistad con figuras como la princesa Margarita.



