Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Opinión

26 de Mayo de 2024
Foto: AgenciaUno

Columna de Marco Moreno: Tensiones y enfrentamientos en las derechas

Por Marco Moreno

Queda menos de un año y medio para las elecciones presidenciales y más cercano aún son las votaciones para alcaldes, concejales, gobernadores y consejeros regionales. Frente a esto, el columnista Marco Moreno escribe sobre las tensiones y diferencias dentro del bloque de las derechas. "Es posible comenzar a avizorar elementos que podrían configurar un enfrentamiento (se habla de guerra civil) en las derechas, teniendo en cuenta de la dificultad histórica para procesar diferencias programáticas, estrategia electoral y de estilos", escribe.

Compartir

Se ha ido instalando en la política latinoamericana que el hartazgo se está imponiendo a las ideologías. La evidencia que confirmaría lo anterior sería el ciclo de alternancias (17 entre 2019 y 2024) que se han dado en elecciones presidenciales en la región. Esta discutible idea de alternancia escindida de la lógica de alternativa se expresaría en que la oposición solo debe esperar a que le toque gobernar.

Así, si la elección pudiese estar ganada por la oposición, invocando solo el principio de alternancia, la duda estaría acerca de quién llegará a La Moneda en marzo de 2026: Chile Vamos (UDI, RN y Evópoli) o Republicanos. Dado que la disputa sería intraderechas es posible comenzar a avizorar elementos que podrían configurar un enfrentamiento (se habla de guerra civil) en las derechas, teniendo en cuenta de la dificultad histórica para procesar diferencias programáticas, estrategia electoral y de estilos.

Por ahora la guerra civil esta encapsulada. Pero la crispada negociación electoral de cara a los comicios de octubre próximo parece estar pavimentando el camino de la confrontación. Basta recordar las heridas que aún no cicatrizan de la UDI que dejaron la abrupta bajada de Peñaloza y la irrupción de Marcela Cubillos en Las Condes, histórico bastión gremialista.

Detrás de ambas operaciones estaba republicanos. También el duro enfrentamiento entre Alessandri (RN) y Ward (UDI) en Lo Barnechea. O lo incierto del resultado de primarias en Puente Alto que el senador Ossandón (RN) calificó de ilegitimas. Podríamos agregar La Florida donde el actual alcalde Carter apoya a un candidato independiente contra los concejales UDI y RN que aspiran a sucederlo y que han sido sus aliados. En estos últimos días, en Viña del Mar, Iván Poduje dobló su apuesta al anunciar que correrá como candidato independiente ante la falta de acuerdo entre RN, UDI y Republicanos. 

La secretaria general del Partido Republicano, Ruth Hurtado, afirmó, respecto de la candidatura de Jaime Bellolio, “somos dos proyectos distintos” y que el exministro UDI de Piñera no es su candidato en Providencia. La misma presión han puesto los republicanos en comunas como San Bernardo, El Bosque, Viña del Mar, Valparaíso y Concepción. A esta disputa se agrega la escalada de cuestionamientos de los otros socios intrabloque como son el Partido Social Cristiano, PDG, Amarrillos y Demócratas. El escenario actual es de enfrentamiento de las fuerzas opositoras contra Chile Vamos y de estos con Republicanos. 

Menos evidente, aunque más importante, son las diferencias que observamos en lo referido al enfoque ideológico, los estilos de liderazgos y estrategias de campaña en las derechas. Los próximos desafíos electorales y, en especial los del año entrante, se vislumbran como difíciles a juzgar por las crecientes tensiones entre la derecha tradicional y Republicanos. Kast ya anunció que estará en la papeleta de la primera vuelta presidencial. De modo tal que a un año y medio de las elecciones presidenciales el enfrentamiento solo se prevé largo y sangriento en las derechas.

Tensión y fragmentación del voto

Una explicación posible nos remite a la creciente influencia del Partido Republicano lo que ha generado tensiones significativas en las derechas y en el bloque opositor. La derecha tradicional (Chile Vamos) ve con preocupación este intento hegemónico y en especial el “atajo trumpista” que ha venido mostrando el partido de Kast caracterizado por el estilo disruptivo y polarizante, temiendo que pueda desestabilizar las instituciones democráticas y aumentar la fragmentación social. 

Además, la posibilidad de una división del voto de derecha en las próximas elecciones es un riesgo real, ya que ambos grupos podrían debilitar sus posibilidades de éxito al competir por un electorado similar. El fantasma de las últimas elecciones generales en España donde las derechas compitieron posibilitando la investidura de Pedro Sánchez, su principal rival, ronda en Chile Vamos y sus aliados.

Por otro lado, el Partido Republicano acusa a la derecha tradicional de ser parte del problema y no la solución, argumentando que sus posiciones no han abordado eficazmente los problemas que aquejan a la ciudadanía. 

Esta crítica ruidosa podría encontrar eco en sectores del electorado que buscan cambios, pero se sienten desencantados del establishment político por el estilo desacompasado de las urgencias sociales. En Republicanos están leyendo que junto a esta sensación del “sistema roto” prenden en parte de la ciudadanía (no sabemos, por ahora, en cuántos) los sentimientos populistas, anti-élite, visiones nativistas (xenófobos) y ultranacionalistas. De ahí que su estrategia electoral tenga que ver menos con ausencia de relato y más con la lógica del enfrentamiento.

Estrategias electorales 

De cara a las elecciones de 2025, ambos grupos tendrán que definir estrategias claras para maximizar sus oportunidades. La derecha tradicional podría intentar moderar su discurso y adoptar algunas de las preocupaciones del electorado populista sin perder su base centrista y moderada. Esto podría implicar un esfuerzo concertado para acercarse a los votantes jóvenes y a aquellos sectores que sienten que el crecimiento económico no ha beneficiado a todos por igual.

El Partido Republicano, por su parte, seguirá potenciando su narrativa de outsiders, capitalizando el descontento y utilizando tácticas de alta intensidad emocional y polarización. Su desafío será ampliar su base de apoyo sin alienar a los votantes moderados que podrían ser cruciales en una segunda vuelta electoral.

Un escenario incierto y abierto

La tensión entre estas dos facciones de la derecha chilena no solo refleja diferencias ideológicas y estratégicas, sino también una lucha por el alma del bloque opositor. La capacidad de estos grupos para procesar sus diferencias y quizás encontrar puntos de convergencia será determinante para su éxito electoral en 2025.

En un escenario de alta competitividad, volatilidad política y electores obligados, la unidad o fragmentación de la derecha chilena podría ser el factor decisivo que determine el resultado de los próximos comicios en Chile. Por cierto, también dependerá y de manera muy importante de lo que haga o deje de hacer el oficialismo para retener el poder dado el escenario abierto que posibilita la confrontación en las derechas.

Comentarios

Notas relacionadas