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Reportajes

6 de Julio de 2024

Radiografía al alza de precios en Chile en los últimos cinco años: los huevos subieron un 102%, el arroz un 81% y el aceite un 79%

Fotomontaje: Sandro Baeza

Con información comparativa entregada por el INE a The Clinic, analizamos el alza de precios en distintos productos, algunos de ellos, como el huevo, que han duplicado su valor desde 2019. El aumento en los costos también involucra otros ítems como arriendos, los que han subido en un 26% o la bencina que incrementó su valor en un 72%. O el arroz, que prácticamente duplicó su costo. La vida está cara, ¿cómo se explica el alza y qué se puede esperar por delante? Economistas responden.

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Francisco González (41) es presidente de la Junta de Vecinos Bellas Artes en Santiago Centro. Vive en un departamento del año 1941 con su pareja y lidian con precios que, según cuenta, ya casi no puede costear. Paga $200.000 en gastos comunes todos los meses, que se ocupan en manutención de ascensores, arreglos al techo cuando se llueve, sueldo de los conserjes y las cámaras de seguridad y vigilancia. También está pagando $60.000 mensuales para arreglar y pintar la fachada del edificio. Además de todos estos gastos, usa $450.000 pesos para pagar transporte, comida e Internet.

“Lo que más nos ha afectado es el tema de los precios en la alimentación. Alimentos básicos como el pan, las verduras, los huevos, son productos de primera necesidad que la gente consume mucho y que están muy caros”, dice.

Desde la pandemia, González ha estado trabajando en medidas de mitigación para las consecuencias del alza del costo de la vida para los vecinos. Una de ellas fue comprar al por mayor la comida en La Vega, uno de los métodos que se han instaurado en las comunidades para ahorrar. “Por ejemplo, si un saco de papas cuesta $40.000, lo compramos entre seis y salen dos kilos de papas a $8.000. Y son buenas papas, bonitas. Lo lamentable es que antes éramos 12, pero hoy no todos tienen tiempo para ir a hacer las compras”, relata.

La percepción de un alza de precio que tiene Francisco Gonzáles es una realidad, pero ¿cuál fue el momento exacto en el que todo empezó a ser más caro? Según Juan Ortiz, economista del Observatorio de Contexto Económico de la UDP, no fue hasta 2021 cuando la inflación se salió de control. “Si bien hubo un Estallido Social y una pandemia que inició antes, no habían elementos suficientes para que los precios se desbordaran. El fenómeno inflacionario se empieza a descolgar en el segundo trimestre de 2021″, explica.

Informe ODEPA, Ministerio de Agricultura.

Pero el alza de los precios en Chile, según Juan Ortiz, fue más inédito que en el resto del mundo. “Lo que pasó fue una decisión política poco acertada desde el punto de vista económico, que fue, inyectar esa gran liquidez de casi 80 mil millones de dólares que se gatillan a través de los retiros previsionales, el IFE y los bonos del gobierno. Eso se tradujo en un boom de consumo privado muy importante”, relata.

En 2021, los servicios que estaban estancados se empezaron a recuperar en un 18,9% según el especialista. Los “bienes no durables” -como los alimentos-, aumentaron en un 18,1%. Los “bienes durables” -automóviles o equipos electrónicos-, aumentaron en un 43,5%, según los datos del observatorio UDP.

“Cuando se hizo el argumento de los retiros previsionales, el argumento en contra no tenía que ver con el efecto inflacionario, sino con la pérdida de ahorro privado y sueldo que iba a generar en las cuentas de la gente. No se alcanzó a calibrar el impacto que esa inyección de más de 80 mil millones de dólares iba a dar en la inflación”, explica Ortiz.

De ahí en adelante se sumaron, además, los problemas logísticos de producción y distribución del mercado internacional.

Una cadena de carestías

El precio que vemos en el supermercado depende de una cadena de producción que puede tener hasta 10 costos de por medio antes de que llegue a las manos del consumidor. Un ejemplo es el arroz. Antes de ser el clásico grano blanco que venden distintas marcas en el comercio, el arroz es un cereal con cáscara natural que puede contener impurezas, polvo, ramas e incluso pequeñas piedras.

En ese estado, el arroz se llama arroz paddy. El 70% de ese producto viene de Estados Unidos, Argentina, Paraguay y Uruguay. Según la Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) del Ministerio de Agricultura. Esta alza es, en este momento, la más crítica para el bolsillo de los chilenos en el ámbito alimenticio. Según el último boletín de Canasta Básica del Observatorio de Contexto Económico de la UDP, el precio del arroz subió un 4,5% en solo un mes y 9,2 en lo que va del año.

Respecto al mismo producto, en esta misma época, pero en 2019, el kilo de arroz costaba $1.203 pesos. La bolsa de un kilo de arroz grado 1 hoy vale $2.346.

Otro producto esencial que se disparó es el pan. Chile es uno de los países del mundo donde se consume más pan, después de Turquía, Rusia y Alemania, con 90 kilos per cápita al año, según las cifras de la Federación de Industriales Panaderos (Fechipan). El 75% de ese consumo corresponde a la marraqueta, que hoy -en promedio- cuesta $2.075 el kilo, según la ODEPA (Oficina de Estudios y Políticas Agrarias).

Pero antes de llegar a la mesa de desayuno de los chilenos, el pan es trigo que al país se importa desde Argentina y Estados Unidos. A junio de 2024, el precio de venta del trigo panadero después de entrar al país, estuvo en $239 pesos por kilo nominal. En enero del 2023, el precio del trigo alcanzó a costar $330 pesos por kilo. El más caro hasta la fecha. Si se observa el precio del trigo en junio del 2021 -última fecha de registro en el informe de la ODEPA-, éste fue de $210 pesos.

Otro dato revelador del informe del Ministerio de Agricultura habla de que este año se está importando menos trigo panadero y a un mayor precio. Por ejemplo, si en 2023 se compraron 1.000.000 de toneladas de trigo a 365.000 mil dólares, en 2019 se adquirieron 1.120.000 toneladas, a 279.000 mil dólares.

Mientras que en el caso de los lácteos, en la cadena de producción, la recepción de leche en las plantas procesadoras -donde se esteriliza y se envasa- fue de dos mil millones de litros, a $432 pesos por litro, según el boletín lácteo de la ODEPA. En 2019 fueron casi los mismos dos mil millones, pero a $251 precio promedio por litro.

Variación de precios entre 2019 y 2024

El valor de la Canasta Básica de Alimentos hoy está en $67.281 para 79 productos, según los datos entregados por la Subsecretaría de Evaluación Social del Ministerio de Desarrollo Social y Familia. El 52% de los productos -41 de 79- presentaron un alza, entre ellos, la lechuga, la avena, el arroz y el sucedáneo del café. Los que bajaron fueron el plátano, la zanahoria, el limón y la pre-pizza familiar.

En 2019, la canasta costaba $43.066 por persona.

Para entender cómo afecta la variación del IPC al bolsillo de cada uno de los chilenos, Juan Ortiz explica que es necesario mirar los datos fuera del índice global. Éste pondera un precio relativo para cientos de productos que puede que no se consuman. O puede que no incluya otros que sí y que no aparecen. En los datos, se compara la posición del precio de cada producto respecto de la base=100 en junio de 2019, versus la posición exacta del precio de cada producto en mayo del 2024.

Si se imagina una máquina del tiempo que lleve a junio del 2019, podríamos ver que, por ejemplo, el precio del arroz hoy está un 81% más alto que el precio exacto de ese mes.

Datos INE 2024.

Francisco González, cuenta cómo el precio de vivir en su comuna es distinto al de las otras. “En Santiago tenemos buena conectividad, pero nos hemos visto afectados por las alzas de los servicios básicos. Las necesidades de seguridad. Incluso el costo de vivir en edificios que necesitan mucha manutención por su antigüedad”.

Si no se ve el detalle, puede pasar que la reducción de la inflación -en torno al 4%- no se vea reflejada en los precios que cada uno ve diariamente. “Eventualmente hay productos que antes costaban 100 y ahora cuestan 300, otros que antes costaban 100 y ahora cuestan 120. No todos aumentan mes a mes, hay productos que también se reducen”, dice.

No bajarán los precios, solo pueden subir los sueldos

Para que los precios caigan, se requiere que haya un ajuste en la demanda, o sea, que la gente consuma menos. De hecho, eso es parte de lo que busca el Banco Central cuando sube la tazas de interés para que sea más conveniente ahorrar que endeudarse. “Por eso la meta es tener una inflación de 3% de aquí a enero del 2026”, dice Juan Ortiz. La deflación es un indicador que ni siquiera se mide. Hay que entender que el aumento de los precios en el tiempo es natural”.

Gráfico: The Clinic

Pero según Guillermo Acuña, la naturaleza de la economía en Chile es de consumo aunque haya crisis y hay distintos factores que permiten a la gente seguir gastando. “Se da harto que la gente no deja de consumir aunque los precios suban. Le gusta consumir. Además, los retiros y bonos que dio el gobierno durante la pandemia, mucha gente ahorró ese dinero y lo ha ido gastando en el tiempo. Una vez que la gente aumenta su consumo, le es difícil disminuirlo”, dice.

Francisco González cuenta que de un tiempo a la fecha, ha reflexionado sobre qué hacer si la plata ya no alcanza. Sobre todo ahora, que tendrá que pagar un 30% más de los 120.000 pesos que ya paga por la luz. “Estamos asustados. He pensado en un plan b que cada vez se está volviendo más real: volver al campo. Volver…y plantar nuestras propias hortalizas… y vivir lo más limitado posible”, dice, mientras lo imagina. “He visto que amigos y familia se fueron a vivir al campo después de la pandemia y veo que viven con $200.000 pesos y son felices”.  

La deflación o la posibilidad de que los precios bajen, “no existe”, según ambos especialistas. Pero sí es posible la estabilización de los precios, aunque no se verá reflejada rápidamente en las cuentas de todos. La razón, radica en los salarios que aunque suban para la población más vulnerable, no reflejarán un cambio inmediato en quienes ganan sobre el mínimo.

“Que suba el salario debería significar restaurar el poder adquisitivo de las personas. Pero no es lo mismo si es que esto hubiese sucedido en un periodo de baja inflación. El ingreso real de las personas habría aumentado mucho más y realmente habría aumentado el poder adquisitivo. Mientras que ahora, solo se está restaurando lo perdido”, explica Guillermo Acuña, economista con máster en Economía de la Universidad Católica y especialista en consumo.

“Se espera que de aquí a un año, o dos, los precios se estabilicen”, proyecta Guillermo Acuña. “Pero no es tan factible que los salarios actuales se ajusten rápidamente a lo que se necesita. Los salarios de los nuevos puestos de trabajo, probablemente sí van a estar acorde a lo que espera la gente. Entonces, para aumentar su sueldo, la persona tendría que cambiarse de trabajo y no todos están dispuestos a hacerlo. Por eso, probablemente la gente se va a mantener empobrecida hasta que el ajuste sea total. Eso puede ser de aquí a cinco años”, dice.

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