Secciones

The Clinic
Buscar
Entender es todo
cerrar
Cerrar publicidad
Cerrar publicidad

Opinión

14 de Julio de 2024
Foto: AgenciaUno

Perfil de Lautaro Carmona: Que viva la revolución (mientras no sea interna). Por Kike Mujica

Por Kike Mujica

Kike Mujica, columnista de The Clinic, escribe sobre l presidente del Partido Comunista Lautaro Carmona. "Esta semana, el senador PC, Daniel Núñez, disparó en La Segunda la frase que se murmuraba en sectores del partido y de la izquierda gobernante: 'Hace falta Teillier'. Remezón. Confirmaría la versión que, entre susurros, han sostenido desde La Moneda: el PC vive asperezas internas marcadas por lo generacional, los métodos, las biografías y, sobre todo, desde la duda de que este gobierno, supuestamente su gobierno, está haciendo lo correcto", escribe. Y añade: "'Las diferencias públicas dentro de los partidos es común. Nosotros, en el PS, estamos acostumbrados. Pero el Partido Comunista nunca se permitió esto. Entonces se ve mucho más fuerte allá que en otros partidos', explica una autoridad socialista".

Compartir

“En el interior del partido, no se permite la formación de fracciones o tendencias organizadas que vulneran la democracia interna, el libre juego de opiniones y la unidad de acción del partido”.

Artículo 25 de los estatutos del Partido Comunista (2018).

En los últimos 66 años (1958/2024), el Partido Comunista cuenta con apenas cinco mandamases: Luis Corvalán, Volodia Teitelboim, Gladys Marín, Guillermo Teillier y Lautaro Carmona.

En ese mismo lapso, Chile tuvo 11 presidentes, además de una dictadura que duró 17 años.

La solemnidad del cargo del hoy presidente del PC -otrora secretario general- habla de una conducción que requiere vigor, respeto y muñeca, sobre todo por un partido que es monolítico, con puertas y ventanas cerradas para que nada o muy poco se ventile.

Desde la vuelta a la democracia hay pocos recuerdos de desavenencias: el último data de 1991, cuando históricos del partido decidieron emigrar: Luis Guastavino, Fanny Pollarolo y Antonio Leal, entre otros.

Hasta ahora.

Esta semana, el senador PC, Daniel Núñez, disparó en La Segunda la frase que se murmuraba en sectores del partido y de la izquierda gobernante: “Hace falta Teillier”.

Remezón. Confirmaría la versión que, entre susurros, han sostenido desde La Moneda: el PC vive asperezas internas marcadas por lo generacional, los métodos, las biografías y, sobre todo, desde la duda de que este gobierno, supuestamente su gobierno, está haciendo lo correcto.

“La frase de Núñez es lo que pensamos mucho”, me dice un senador socialista.

¿Y en que se notaría la ausencia de Teillier?

“De su conducción rescato la dirección colectiva e inclusiva, y poner al centro una política que luche contra el neoliberalismo y enfrente a la derecha, no perderse en conflictos secundarios”, dijo el senador Núñez.

Según fuentes del oficialismo, de este palo inédito sobre Carmona se desprende, por sentido común, una crítica a un liderazgo menos colectivo e inclusivo del actual mandamás, y a sus “movimientos erráticos”: “Es capaz de desatar una tormenta furibunda por el despido de un asesor -“un conflicto innecesario”- y poner en entredicho la transparencia del gobierno en el caso del operativo de Villa Francia”.

El viernes, la ministra del Trabajo, Jeanette Jara, en La Tercera, marcó un punto que se entendió como un llamado a volver a la doctrina: “Todos los temas que tengan que ver con nuestras discusiones propias como comunistas, yo lo hago al interno del partido, porque soy parte de esa cultura y así siempre ha sido. Me parece, además, que el espíritu, es parte de nuestro potencial”.

Foto: AgenciaUno.

Camilo Contreras

Lautaro Carmona es limachino. Tiene 72 años e ingresó al PC a los 16, en los estertores del gobierno de Frei Montalva. Fue dirigente estudiantil y universitario y el golpe lo pilló militando en la JJ.CC, el pre-grado del comunismo.

La noche se vino encima y Carmona, con apenas 21 años, vivió la represión en contra de su partido. Caían dirigencias, morían militantes y el PC cavilaba reflexiones sobre cómo combatir a la dictadura -y con quién- a la par de que masticaba el fracaso de la UP.

“Las JJ.CC fueron infiltradas y algunos de sus dirigentes fueron asesinados. Por eso, el partido decidió congelarlas. Tiempo después logran reorganizarse y es ahí cuando Carmona emerge como líder de las juventudes y se convierte en uno de los dirigentes más destacados en la clandestinidad”, dice Cristián Pérez, historiador del Observatorio Regional de Política, Género y Trabajo de la Universidad de Playa Ancha y un gran conocedor de la izquierda chilena.

Cuenta la historia que el veinteañero Carmona mutó su identidad por la de “Camilo Contreras”. Así viajó al extranjero a reorganizar el partido. El debate fundamental en ese momento era definir la vía para derrotar a Pinochet. Venció “todas las formas de lucha”. Y así nació el FPMR, el ingreso de armas en Carrizal Bajo y el atentado contra Pinochet.

“Carmona vivió y sufrió todo eso, a diferencia de los más jóvenes del partido. Es un sobreviviente. Y eso marca, para bien o para mal”, me dice un viejo dirigente de izquierda. “Pedirle que cambie su estilo hoy, es ingenuo. Es lo que es”, acota.

“A Teillier no le hubiera pasado”

Esta frase suena insistentemente en boca de varios dirigentes del oficialismo.

“Antes, cuando iban a las reuniones Teillier y Lautaro, era distinto a cuando viene él solo. El tiene menos capacidad para cumplir los acuerdos. Con Teillier eso no pasaba. Había más orden dentro del partido. El rumor es que Lautaro tiene problemas internos”, me dice un alto dirigente socialista.

El discolaje dentro de los partidos es sabido. Los parlamentarios suelen autogobernarse. Lo singular sería que esa peste estaría penetrando en el PC, hasta ahora inmune.

“Cuesta encontrar divergencia públicas en la historia del PC. Es un partido que discutía internamente mucho, pero las líneas políticas se zanjaban internamente. Y quienes estaban muy en contra o los sacaban o se iban. Lo que le está pasando a Carmona es más bien inédito”, dice Cristián Pérez.

Diputados votando por la libre y figuras como Hugo Gutiérrez y Daniel Jadue convertidos en opositores de su gobierno, “no se veían antes. Y eso que hoy son gobierno. Carmona parece superado”, dice una autoridad oficialista.

Alfredo Joignant, analista político, me esboza su tesis: “El liderazgo de Teillier descansaba mucho en su relación con el FPMR. Eso le daba legitimidad transversal y lo blindaba frente a los sectores más duros del partido. Carmona, pese a que también vivió en la clandestinidad, no tiene la misma trayectoria”.

Otra tesis que anda dando vueltas es que Carmona estaría viviendo una asonada de las nuevas generaciones, que no se sienten cómodas con su gestión. “Carmona y toda su generación, los que vivieron la clandestinidad y la represión, cuentan con un gran liderazgo al interior del PC. Son verdaderos héroes”, dice Cristián Pérez. Pero agrega: “Dicho esto, pienso que la generación nueva tiene su propia visión respecto del futuro del partido. A veces coinciden con Carmona, pero otras veces no”.

Relación con el gobierno

Un dirigente socialista me confiesa que Carmona suele quejarse de su relación con el gobierno. “Dice que hay poco trato con el gobierno. A veces critica que no le dan atención, que no le avisan las cosas”.

Y agrega: “Se ha quejado de que sus ministras tampoco le cuentan”. Quizá de ahí viene la polémica frase que esbozó en la conferencia de prensa que dio tras el despido de Juan Andrés Lagos. Cuando reclamó porque nadie de La Moneda lo había llamado para informarle, acotó:

“No quiero imaginarme que alguno de los nuestros lo sabía y nosotros no”.

“Las diferencias públicas dentro de los partidos es común. Nosotros, en el PS, estamos acostumbrados. Pero el Partido Comunista nunca se permitió esto. Entonces se ve mucho más fuerte allá que en otros partidos”, explica una autoridad socialista.

Esta semana, Carmona, con su lenguaje alambicado, puso paños fríos con el gobierno. En el oficialismo creen que controlará el comité central y tratará puertas adentro los supuestos conflictos. A la antigua. Cuesta creer que Carmona no sea el próximo presidente del PC. Es parte de la memoria partidaria y desde el 2005 es el segundo del partido. Pocos se atreverían a alterar el orden consuetudinario. El PC reivindica la revolución… mientras no sea interna.

Comentarios

Notas relacionadas