Opinión
20 de Octubre de 2024
Entender la semana: El caso Monsalve y la acusación contra el juez Muñoz: estupor y desolación
Por Carolina Urrejola
Carolina Urrejola repasa una semana marcada por la Acusación Constitucional contra el ministro de la Corte Suprema, Sergio Muñoz, y la denuncia contra el ahora exsubsecretario del Interior, Manuel Monsalve. "Es un tremendo shock la denuncia de violación contra Monsalve. Pero no justifica la reacción amateur de un gobierno feminista, que por mucho menos ha rasgado vestiduras", plantea la periodista.
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Termina una semana dura, marcada por hechos políticos impactantes. El terremoto de la salida de Manuel Monsalve no será fácil de superar para el gobierno y la ciudadanía por varias razones. Había consenso en que realizaba un buen trabajo. El más evidente, logró el control de la seguridad en la Macrozona Sur y se lo reconocía todo el arco político.
Además, trabajaba diariamente con policías, fiscales, gremios y comunidades para combatir la delincuencia en Santiago, asolada por un aumento marcado de los homicidios. Perder esa continuidad tiene costos altísimos. Basta con pensar en lo contentos que deben estar narcotraficantes y otros patos malos con la caída del que logró convertirse en un mini zar de la seguridad.
En tercer lugar, Monsalve era una carta clara para reemplazar a la Ministra del Interior, Carolina Tohá, si esta asume como candidata presidencial o en la eventualidad de que la oposición lograra derribarla vía Acusación Constitucional, cosa que no lograron solo por el torpe error de republicanos de criticar al Presidente Sebastián Piñera por su manejo de la seguridad en el texto del libelo, cosa que molestó a Chile Vamos. Asimismo, Monsalve era nombre seguro para asumir en la eventualidad de la creación del Ministerio de Seguridad.
El ahora exsubsecretario del Interior había construido suficiente capital político para asumir una senaduría. El progresismo pierde así un activo valioso. Y todo, la misma semana en que se cumplieron cinco años del estallido social, con pocas lecciones aprendidas y muchas más dudas que certezas de que un escenario como el del 2019 vuelva a repetirse.
Sí, es un tremendo shock la denuncia de violación contra Monsalve. Pero no justifica la reacción amateur de un gobierno feminista, que por mucho menos ha rasgado vestiduras. Además de administrar el escándalo en sí mismo, ahora el gobierno debe explicar por qué mantuvo a un funcionario del más alto rango en actividades oficiales, a pesar de estar denunciado por violación por una subalterna, como ocurrió en miércoles con su participación en el Congreso a pesar de que la ministra Tohá y el presidente Boric ya conocían los detalles de la sórdida denuncia.
Lo más grave de todo es que Monsalve pidió a la PDI revisar las cámaras de seguridad del hotel, algo que el propio Presidente Boric reconoció que el ex subsecretario le reveló en la conversación del martes. Por lo tanto ahora se le investiga además por eventual corrupción. Un desastre total.
El gobierno fue demasiado considerado con Monsalve, que tuvo la posibilidad de viajar a Arauco a informar a su familia y explicar públicamente su salida en un punto de prensa en La Moneda. ¿Tan golpeados quedaron en Palacio que no anticiparon lo inconveniente que esto era? Frente a la sola denuncia convenía tomar kilómetros de distancia. No lo hicieron cuando supieron y no lo hicieron después de la renuncia.
Queda por ver cómo será el desempeño de Luis Cordero como sucesor de Monsalve, que era astuto, tenía calle y un estilo dialogante que apagaba incendios. El bombero Cordero pasa del Ministerio de Justicia a tomar el fierro caliente que quedó tirado en Interior, antes de que produzca un fuego mayor.

Y en el Congreso…
Paralelamente en el Congreso -en esta semana infartante- se destituyó por la vía de la Acusación Constitucional al juez de la Corte Suprema Sergio Muñoz. En el oficialismo todos se echan la culpa, cuando la más evidente es que los diputados oficialistas pecaron de ingenuidad contando con que en el Senado la oposición no mezclaría peras con manzanas, o Vivancos con Muñoces, ya que por lo visto consideraron que esa estupidez era patrimonio exclusivo de la Cámara Baja.
¿Es lo mismo Ángela Vivanco que Sergio Muñoz? Obviamente no. ¿Es presentable lo que hizo Muñoz con su hija al entregarle información secreta y privilegiada? En absoluto. Es una falta grave. Pero esa falta debió sancionarla la Corte Suprema apenas se conoció, hace ya dos años. La oposición política se aprovechó de ese antiguo hecho para “empatar” la acusación contra Vivanco. Y la presentó amarrada para obligar a la izquierda a pagar el costo político de rechazar la acusación doble, en que Angela Vivanco se salvaba. Brilló por su ausencia -salvo en contados casos- el coraje político para oponerse y esperar a votar la siguiente acusación individual contra Vivanco. Y así el oficialismo cayó redondo en la estrategia de la derecha.
Esta semana, tras los acontecimientos, la polarización se ha agudizado.
Pésimo saldo para una desastrosa y lamentable gestión política de los problemas de nuestra democracia en una semana compleja.

El drama de Liam Payne
En otro asunto de la semana, fuimos testigos de la tragedia que provoca la adicción a las drogas y la depresión. Liam Payne (el apellido suena como “dolor” en inglés) excantante del exitoso grupo británico One Direction, el mismo de Harry Styles, murió en Argentina en un hecho tristísimo. Fuera de sí, “sobrepasado por las drogas y el alcohol”, como se dijo en la llamada a emergencias, destrozó su pieza de hotel, se sentó en el marco de la ventana y cayó. No sabemos si se dejó caer, si perdió el conocimiento o sencillamente se lanzó.
Su novia había partido de regreso a Miami hacía solo tres días, cansada porque el artista alargó demasiado la visita a Buenos Aires. El drama se conoció con lujo de detalles, incluidos fotos de la destrozada habitación y las drogas utilizadas, además de testimonios y registros de audio. Sinceramente el morbo y el poco respeto por la persona fallecida, evidentemente enferma, han sido chocantes. Payne deja a un hijo de siete años que más temprano que tarde se encontrará con esas imágenes online. Miles de fans lo lloran allá en Argentina, acá en Chile y en el resto del mundo. Pobre Liam, tanto dolor. Parte el corazón.



