Tiempo Libre
23 de Enero de 2025Patricio Alarcón, el primer fotógrafo de Pedro Lemebel, a 10 años de su muerte: “Eran performances únicas e irrepetibles, porque se hacían sin aviso”
A fines de los 80 cuando recién comenzaban a irrumpir Las Yeguas del Apocalipsis, un estudiante de comunicación audiovisual capturó algunas acciones de arte del destacado cronista nacional, fallecido hace 10 años. Con los años, Lemebel sería retratado por fotógrafos como Álvaro Hoppe, Pedro Marinello y Paz Errázuriz.
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Siempre provocadoras, políticas y usando el fuego, Pedro Lemebel efectuó sus últimas acciones de arte en 2014, las que fueron registradas por los fotógrafos Pedro Marinello y Paz Errázuriz, como Desnudo bajando la escalera ocurrida en el frontis del Museo de Arte Contemporáneo (MAC). Quedaba poco tiempo. El destacado cronista falleció el 23 de enero de 2015, a los 62 años, convertido en uno de los artistas más significativos de la escena literaria latinoamericana.
Sin embargo, antes que el registro de su trabajo como artista llegase a museos como el MoMA (Nueva York), Reina Sofía (Madrid), Malba (Buenos Aires) y el Museo Nacional de Bellas Artes (Santiago de Chile), como sucedió con la obra Las dos Fridas (imagen tomada por Pedro Marinello), de Las Yeguas del Apocalipsis, Pedro Lemebel y Francisco Casas intentaban hacerse un espacio a fines de los 80, en la escena cultural, cuando aún la dictadura de Pinochet se aferraba al poder.
Mucho antes que el rostro de Lemebel, fotografiado por Álvaro Hoppe, fuese la portada de las dos biografías que por estos días circulan en librerías sobre su trayectoria: Loca fuerte (2022), de Óscar Contardo y Tu voz existe (2025), de Jovana Skármeta y Marcelo Simonetti.
“Pedro llegaba con el Pancho haciendo de las suyas, siempre con un discurso muy visceral, potente y lúcido. Pero no eran muy queridos. Es la verdad. Porque eran cosa seria. Muy provocadores. Eran performances únicas e irrepetibles, porque se hacían sin aviso”, dice Patricio Alarcón, quien a fines de los 80 era estudiante de comunicación audiovisual y frecuentaba con sus amigos Matucana 19 y el Trolley, los lugares por entonces de resistencia cultural.

Lemebel y Las Yeguas del Apocalipsis
Siempre andaba con una cámara. Así fue como Patricio Alarcón (de pelo en la foto) logró registrar dos acciones de arte de Las Yeguas del Apocalipsis. En octubre de 1988, donde incluso grabó un video. “Por esos años no le decíamos performance. No se conocía esa definición. ¡Para nada!”, dice Alarcón sobre la acción de Casas y Lemebel llamada Bajo el puente y que comenzó en el frontis de la casa central de la Universidad Católica, siguió en el paso bajo nivel del cerro Santa Lucía y finalizó en una sala oscura del Centro Cultural Estación Mapocho, donde se realizaba el Festival Corazones Duros.
Un año después, atentos a la contingencia mundial y en contra de las violaciones a los Derechos Humanos, en junio de 1989, Las Yeguas del Apocalipsis irrumpieron en el escenario de la III Bienal Underground que se desarrollaba en Matucana 19.

“En ese tiempo todos estábamos muy puestos, y al día siguiente la pregunta era: lo que pasó anoche pasó o no, ocurrió o no, pero ahí estaba yo con la cámara fotográfica o de video registrando esos instantes”, dice Patricio Alarcón de la performance de Casas y Lemebel que causó cierto rechazo entre los asistentes.
Llamada Matanza de Tiananmen, la dupla llevaba su cuerpo casi desnudo. Una pequeña prenda donde cubrían sus genitales. Sus cuerpos, pintados blancos, estaban marcados con letras chinas y los dedos de sus manos sostenían largas velas encendidas.

“En una pausa que hubo entre una banda y otra, tocaban los Fiskales Ad-Hok, allí irrumpieron las Yeguas, donde denunciaban las matanzas de estudiantes. Luego estos locos se metieron dentro de unas bolsas de basura llenas de vísceras de animales. Fue feroz, afiebrada y violenta la puesta en escena, denunciando al régimen comunista chino. Pero muy consecuente. Ahí uno se da cuenta que primero que cualquier ideología están los derechos humanos”, finaliza Alarcón, quien vio a Pedro Lemebel en la calle, en pleno centro, en 2010. Fue la última vez que se vieron y recordaron aquellos años cuando aún a Lemebel lo conocían como Pedro Mardones.



