Opinión
25 de Enero de 2025
No podemos ignorar a Donald Trump (aunque queramos)
Por Gabriela Villalobos
La columnista Gabriela Villalobos aborda el impacto que puede tener la presidencia de Donald Trump, en Estados Unidos, en la economía chilena. "Chile podrá no haber estado en los discursos de campaña de Donald Trump, pero sus políticas podrían tener un impacto directo en nuestra actividad. Es difícil ignorar al presidente de la primera potencia del mundo. Incluso aunque queramos", escribe.
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Las primeras palabras que tuvo Donald Trump como presidente de Estados Unidos para Latinoamérica lo dicen todo. “Nos necesitan, nosotros no los necesitamos. Todo el mundo nos necesita”, dijo a pocas horas de haber asumido en su segundo mandato, ante la pregunta de una corresponsal brasileña. La frase demuestra algo que ya había sido visto en campaña. Latinoamérica no parece ser tema. A lo más, Venezuela y México por asuntos migratorios, parte central de la agenda de Trump.
¿Dejamos de ser el pueblo al sur de Estados Unidos, como cantaban Los Prisioneros? ¿Podemos ignorar lo que suceda en el Hemisferio Norte y poner en mute los discursos de Trump? Para nada. Al lado de los temas migratorios, otro elemento prioritario en la campaña es la amenaza de aplicar nuevos impuestos a importaciones para -según ha dicho el mandatario- favorecer la industria local. Make America Great Again, básicamente. “Los aranceles son la palabra más bonita del diccionario”, llegó a decir.
En el caso de Latinoamérica, solo México está en el listado de los países amenazados de manera particular. Además, tenemos tratados de libre comercio que nos protegen. Sin embargo, esto no significa que podemos respirar aliviados. El comercio internacional funciona de manera interconectada. Junto con Singapur y Corea del Sur, nuestro país es el más abierto al mundo y depende fuertemente de Asia. Si China estornuda, Chile saca el paraguas. Uno de cada tres pesos que exportamos entre julio y septiembre de 2024 fue justamente para este mercado, que es el más amenazado por Trump.
Actualmente, los productos importados en EEUU desde China ya reciben aranceles del 25%, número que sube a 50% en el caso de los paneles solares y 100% para los vehículos eléctricos. En campaña, Trump advirtió que subiría el impuesto del 25% al 60% y, según la unidad de estudios de The Economist, una medida de esta magnitud restaría 2,5 puntos porcentuales del crecimiento de China entre 2025 y 2027. Algunos dirán que el primer mandato tuvo mucho de discurso y poco de acción. Pero fue en su mandato donde se implementaron los impuestos específicos para este país, los que por cierto no fueron eliminados en la administración de Joe Biden. Solo entre 2018 y 2019 se establecieron sobretasas para productos valorizados en US$380 mil millones.
Según estudios que realizaron por esos años en la Reserva Federal de Estados Unidos, el impacto en el largo plazo de estas medidas sería de alrededor de 0,25 puntos del PIB chino. Esta mirada más pesimista también tuvo su efecto en el precio de las materias primas, de las que la potencia es un gran consumidor.
El valor del cobre, el que más nos preocupa desde Chile, cayó 14% durante los dos años de tensión comercial entre ambos países. Aquello tuvo un efecto directo en nuestras arcas fiscales. ¿De cuánto? Difícil de medir, pero en teoría, según la última simulación de la Dipres, una caída de un centavo de dólar en el precio del cobre, se traduce en US$27,9 millones de menores ingresos. Entre 2018 y 2019 la caída fue de 46 centavos, por lo que en cálculos actuales esto habría generado una caída de US$1.297 millones en ingresos efectivos. Solo a modo de ilustrar cuánto significa esto: según el Consejo Fiscal Autónomo, el costo de la actual reforma de pensiones para el Estado es de US$ 5.000 millones (por la Pensión Garantizada Universal y una menor recaudación tributaria por el alza de la cotización).
Los ciudadanos podrán sentir la caída del precio del cobre de manera indirecta, con menos beneficios sociales. Pero muchos también lo sentirán con el alza del precio del dólar. Debido a que el cobre es nuestra principal exportación, el tipo de cambio se mueve a partir de las expectativas que se generan de una mayor o menor entrada de divisas debido a los movimientos de la materia prima. Esto explica, entre otros factores, por qué el tipo de cambio ha estado cotizando en torno a los $1.000 en las últimas semanas.
El impacto de un alza en los aranceles de China todavía está en el terreno especulativo. No se ha implementado. Lo que sí ya ha comenzado su tramitación es la salida de Estados Unidos de los acuerdos de París, el marco en el que el país se comprometía a una serie de medidas para hacer frente al calentamiento global. Estados Unidos ya produce actualmente más petróleo que cualquier otra economía del mundo, según la Agencia Energética de dicho país. Pero la promesa de Trump es hacer crecer más el sector de combustibles fósiles. Otra mala noticia para Chile, que apuesta a la transición hacia energías limpias donde el litio es fundamental para la construcción de baterías. Es difícil estimar el impacto que tendrá la política energética de Trump en el precio del litio, que no se transa libremente en los mercados. Tampoco en el hidrógeno verde, con el que recién estamos experimentando. Pero de todas maneras parece ser otro nubarrón más.
Chile podrá no haber estado en los discursos de campaña de Donald Trump, pero sus políticas podrían tener un impacto directo en nuestra actividad. Es difícil ignorar al presidente de la primera potencia del mundo. Incluso aunque queramos.



