Opinión
31 de Enero de 2025
La ruta de los Erizos: los mejores lugares para probarlos, en seis presentaciones diferentes, tras el fin de la veda
Al natural, mezclados con pasta o incluso en un omelette. Como sea, el verano siempre será sinónimo de volver a comer erizos apenas termina la veda a mediados de enero.
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Aunque la mejor expresión de los erizos se da siempre hacia fines de agosto, e inicios de septiembre, cuando es posible conseguir los mejores exponentes de esta especie, la verdad es que cuando se levanta la veda -cada quince de enero- no son pocos los que no dan más de las ganas de disfrutar de un buen plato de erizos.
Además, como coincide con el verano, muchos aprovechan de ponerse al día con el consumo de este producto en plena costa nacional. Mientras tanto, los que siguen en Santiago pueden optar por comprarlos a distintos proveedores para luego disfrutarlos en casa o -mejor aún- aprovechar la buena oferta existente en la ciudad. Aquí, algunas recomendaciones.
Solo con salsa verde
Es tal vez la forma más tradicional -y popular- que tenemos los chilenos a la hora de comer erizos. Es decir, las lenguas frescas y al natural dispuestas en un plato por lo general hondo y aderezadas con la muy nacional salsa verde, más algo de sal y pimienta, aceite de oliva si se quiere y el infaltable toque de limón que, en lo personal, recomiendo que sea solo eso: un toque. Por la misma popularidad de esta preparación, las posibilidades de conseguir este manjar no son pocas.
Así las cosas, podemos encontrar buenos platos de erizos con salsa verde en lugares tan diversos como El Ancla ($17.900), la Tasca Mediterránea ($16.000), Don Gaviota ($15.900), Cala El Mañío ($18.800) y Baco ($17.000). En algunos de estos sitios vienen ya aliñados y en otros se deja todo en la mesa para que cada comensal los condimente a su gusto. También se estila acompañar con tostadas, por lo general en pan de molde. Y un dato extra: en el restaurante La Cacerola, de Algarrobo, también tienen erizos con salsa verde, solo los fines de semana, y por un valor que ronda los $15.000.

Lista la tostada
Si son de los que no tienen mucha habilidad manual, o simplemente les da flojera preparar el aliño de los erizos para luego ponerlos en una tostada, existen dos lugares altamente recomendables para comerse una tostada de erizos que llega lista a la mesa. En primer lugar, está el Baco, donde por $17.000 llegan a la mesa seis tostadas en pan baguette, cada una con varias lenguas de erizos encima. Tanto, que apenas se ven los bordes del pan. Aparte, viene un pequeño pocillo con una salsa verde bien líquida, ideal para esparcir por encima de las tostadas o -por qué no- para untar cada una de éstas. Un manjar.
Y, hablando de cosas buenas, la otra recomendación es la de la pescadería Con Agallas, que en su servicio de “Barra de Mar”, incluye una tostada de erizos con salsa verde y gajos de limón por ($13.900). Aquí la novedad es que para la tostada usan un pan brioche bien esponjoso, que no deja que se desperdicie ni una sola gota de los erizos y sus aliños. Para comer al paso, una delicia.
Más elaborado
Ahora bien, si lo que buscan es probar erizos, pero en una preparación que tenga algo más de cocina, también existen algunas opciones. Está, por ejemplo, en el mismo restaurante Baco la posibilidad de probar su omelette de erizos ($11.000), que se prepara en mantequilla más un toque de perejil y se sirve con una ensalada verde. Un plato simple y fresco, que llena de protagonismo a los erizos. Sirve hasta para desayunar.
Pero si buscan algo aún más elaborado y más potente, mi recomendación es visitar el restaurante La Calma y pedir sus mollejas confitadas ($24.800), que vienen con setas, lapas y -por supuesto- erizos. Pura delicia la mezcla de sabores y texturas. Un plato “mar y tierra” en toda regla. Ojo que en este lugar también se pueden disfrutar los erizos como parte de un ceviche con chochas ($22.800), o servidos con ostras y jugo de almejas ($24.800).

Con pasta
Si hay una mezcla buena esa es la de erizos y pasta. ¿Dónde se puede probar una cosa así en Santiago? Bueno, en el ya mencionado La Calma tienen unos estupendos Linguini con salsa de erizos ($24.800), que en realidad son erizos frescos apenas pasados por una sartén con algo del caldo de cocción de la pasta y luego mezclados con ésta. Simplemente maravillosos.
En la misma línea, podemos encontrar algunas delicias similares en el Rívoli, donde destacan los tagliolini con erizos ($19.900), un clásico del local, además de unos increíbles ravioles rellenos con picorocos y erizos ($21.900). Pero ojo, si quieren probar estas dos delicias deben apurarse porque Rívoli cierra por vacaciones a partir del lunes 3 de febrero hasta el domingo 23.

Un clásico
Dicen que el Cajón de Erizos partió en el Cub de La Unión hace muchos años y que, por lo mismo, durante bastante tiempo solo se podía probar en sus dependencias. Después, también era posible encontrarlo en el desaparecido restaurante Carrousel, de Avenida Los Conquistadores, y, más tarde, en el también hoy inexistente Hotel Cumbres, de Kennedy, donde el chef Claudio Úbeda le dio un revival. Afortunadamente, hoy está de vuelta en el Cala El Mañío, donde se sirve fiel a su receta original. Es decir, un pan de molde ahuecado y frito que adentro lleva los erizos más caldo de carne. Una maravilla que está de vuelta por $20.800.
En la barra
Para cerrar esta selección de lugares y maneras para disfrutar de los erizos, no se puede dejar fuera a una rareza muy rica: el Martini de erizos ($10.800) que se puede pedir en La Calma y que en realidad es una especie de Martini Gibson. Es decir, lleva Martini, gin y jugo de cebolla perla en vinagre. Y por supuesto, varias lenguas de erizo. Toda una experiencia.




