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El presidente Gabriel Boric junto al exmandatario uruguayo José Pepe Mujica. Foto: Presidencia

Política

3 de Febrero de 2025

Plantación de un olivo, lecturas con Mujica y un diálogo con futuro aliado clave en la región: La calurosa visita de Boric a Uruguay

Visitas con Luis Lacalle Pou, Yamandú Orsi y José Pepe Mujica estaban planificadas hoy en el marco de la gira del presidente a Montevideo. Con Mujica sostuvo un encuentro privado de casi una hora y media en la que hablaron de los desafíos y riesgos de la democracia, a la vez que repasaron extractos de libros, como el de Don Quijote de la Mancha. El presidente Boric, además, rompió su racha de silencio y respondió preguntas de la prensa acreditada de Palacio.

Por Rodrigo Córdova, desde Montevideo
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Es el día más caluroso del verano uruguayo. O al menos así lo describen residentes del país de casi 3 millones y medio de personas, que comentan que incluso se impone al mismo período del año pasado. Justo hoy, cuando el presidente Gabriel Boric visitó la República Oriental del Uruguay, no corrió viento ni apareció una sola nube sobre Montevideo.

El mandatario llegó a la capital para reunirse con tres importantes líderes políticos de esa nación: el actual presidente, Luis Lacalle Pou, el mandatario electo, Yamandú Orsi que asumirá el 1 de marzo, y el expresidente José Pepe Mujica.

Poco antes de las 8:30, el jefe de Estado chileno aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Carrasco y se dirigió rápidamente al Palacio Estévez, en la Plaza Independencia, para reunirse con Lacalle Pou.

Ahí sostuvo una reunión de trabajo centrada en la relación económica y política entre ambos países, en el marco de los 10 años del tratado de libre comercio firmado durante el gobierno de Michelle Bachelet.

Más tarde, el presidente Boric reconocerá que también aprovechó la ocasión para “despedirlo”, ya que Lacalle Pou dejará sus funciones dentro de un mes, mencionando que le guarda “un profundo respeto”.

Sin embargo, el foco de la gira se posó en la visita de Boric al expresidente Pepe Mujica, dado que se dio en un contexto especial: el 9 de enero pasado confesó en el medio uruguayo Búsqueda que fue diagnosticado de un agresivo cáncer al esófago. “Me estoy muriendo“, dijo en una entrevista, indicando que la enfermedad estaba ramificada.

Boric: “Uno tiene un poco de pena saber que él se ha estado despidiendo”

Al mediodía, el presidente se dirigió a Rincón del Cerro, una zona rural ubicada a 25 minutos en auto desde Montevideo, donde se encuentra la chacra en la que vive Mujica.

Ahí, ambos sostuvieron un encuentro privado de cerca de una hora y media en su casa. En un momento, según Presidencia, ambos de dieron unos minutos para la revisión de poemas y libros, entre ellos, leyeron un extracto de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.

Durante la conversación, en tanto, se trataron los desafíos y riesgos de la democracia y la importancia de que el progresismo logre avances en la región para “mejorar la vida” a las personas.

Boric también le obsequió un olivo, árbol que representa la paz, la longevidad, inmortalidad, resistencia y renovación. En un “triciclo” —una especie de camioneta unipersonal eléctrica que el expresidente uruguayo usa para desplazarse dentro del recinto— ambos se dirigieron hacia uno de los extremos del terreno para plantar el árbol y conversar por un rato con la prensa.

“Para mí es un agradecimiento que este pibe de la política de América Latina haya venido a ver a un anciano”, comenzó diciendo Mujica, abrazado de un brazo al presidente Boric.

Luego entregó un mensaje sobre la democracia y sostuvo que esta “se precisa para discrepar, no para estar de acuerdo“. Para eso, dijo, mejor “nos quedábamos con un rey”. Explicó además que “las sociedades aprendieron, después de mucho sufrir, que había que respetar las opiniones diferentes y que había que tener un marco, porque las ideas se pueden combatir, pero no se matan”.

Mientras Mujica hablaba, se sentían intentos 37°C que pegaban en la chacra uruguaya. Luego, Boric lo acompañó de regreso a su casa, se despidió y volvió donde estaba la prensa para romper los 108 días de silencio y responder preguntas de la prensa acreditada de Palacio.

“Aproveché de reunirme con mucho cariño, admiración y respeto con José Mujica y Lucía Topolansky (la mujer del expresidente), quienes son para mí y para nuestra generación, referentes de convicción, de honestidad, de principios, de no olvidarnos de dónde venimos y por qué estamos en la lucha política”, dijo Boric.

El jefe de Estado reconoció que siente “un poco de pena al saber que él mismo (Mujica) se ha estado despidiendo“. Sin embargo, agregó que “él dice que acá no se trata de hacer nostalgia de un pasado que ya no volverá, sino de cómo enfrentamos el futuro y cómo, ante las amenazas a la democracia que hoy estamos viendo en el mundo, debemos actuar“.

Ante estas “amenazas”, el presidente planteó que la clave está en “cómo logramos ponernos de pie y ofrecer una alternativa que tenga esperanza, que tenga motivación, que no sea solo queja o denuncia, sino que le entregue a la gente un mejor vivir”.

La proyección del bloque progresista latinoamericano

Más tarde el presidente Boric salió rumbo al domicilio del presidente electo, Yamandú Orsi, para un encuentro que está planificado a las 20 horas.

Se trata de a quien en Montevideo se le apoda como el “heredero político” de Pepe Mujica, militante del Frente Amplio uruguayo y que vuelve a posicionar a la izquierda al poder del gobierno.

Según comunicaron desde La Moneda, la reunión entre Boric y Orsi tiene como objetivo “establecer las prioridades de ambos de cara al futuro”, además, buscan reforzar “valores compartidos como la democracia, los derechos humanos y el multilateralismo”.

Una agenda que busca establecer un dialogo paralelo -y para algunos contrarios- al que ha demarcado el presidente estadounidense, Donald Trump, considerando la inquietud en la región por las políticas que ha impulsado el mandatario norteamericano.

Con Orsi, se sumará un nuevo presidente de tendencia progresista a la región, considerando los vínculos que el presidente chileno mantiene también el con líder de Brasil, Lula da Silva, y su par colombiano, Gustavo Petro, quien se enfrascó en una polémica con Trump al negarse a recibir dos aviones provenientes de EE.UU. con compatriotas deportados, lo que después debió revertir al escalar la tensión.

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