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Jardines Vitamina
Fotos: Felipe Figueroa

Ciudad

14 de Febrero de 2025

La gran crisis de jardines Vitamina: suma más de 20 demandas por no pagar cotizaciones y denuncias por vulnerar derechos de niños y trabajadores

El Grupo Defensa lleva hoy más de 20 demandas en contra de la sociedad Vitamina Spa por el retraso en pago de sueldos y no pagar cotizaciones a funcionarios de Jardines Vitamina. Dos causas tienen sentencia a favor de los demandantes, mientras el resto se mantienen en curso. Denuncias de ex trabajadoras apuntan a que la crisis de la empresa llevó a una reducción de personal que implicó que las mismas educadoras de párvulo tuvieran que hacerse cargo de la limpieza de los recintos, e incluso de la comida. "Aguantamos, pero ya después la cosa era insostenible, porque ya es complicado estar 20 días sin sueldo", asegura Valentina Osorio, ex funcionaria que ganó una demanda contra Vitamina.

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“Yo trabajé en Jardín Vitamina. Me retiré porque son sinvergüenzas, más de un año que no pagan y le exigen a los padres pagar las cuotas”. “Trabajé en uno, duré dos días. Eran muy malas las condiciones para los niños, no tenían ni material”. “Jardines Vitamina un asco! Vulneran derechos de niños y trabajadoras, deben millones en demandas, arriendos y aún siguen en pie sin vergüenzas”.

Esas son solo algunas de las cientos de denuncias que se encuentran en el grupo de Facebook “Casos Jardín Infantil y Sala Cuna Vitamina”. En este, testigos de las malas prácticas laborales comentan su experiencia trabajando en la red de jardines infantiles más grande de Chile. Tampoco es el único grupo con este fin, otro de la misma red se llama “No Jardín Vitamina”, donde alertan de los problemas de este.

Desde 2023 se viene agudizando la caída de jardines Vitamina, a tal punto que la AChS pidió la quiebra de la sociedad Vitamina SpA, por acarrear una deuda de más de 300 millones. Y esto sin considerar una serie de demandas que está enfrentado jardines Vitamina, por incumplimiento laboral, prácticas que se replican en los 65 recintos que maneja en la Región Metropolitana y Valparaíso.

Este 14 de febrero, el Juzgado del Trabajo de Santiago acogió una demanda de autodespido de auxiliares de aseo de la empresa de aseo Grupo Par, que prestaron servicios en régimen de subcontratación de la sociedad Vitamina Spa. Siete trabajadoras iniciaron esta demanda por incumplimiento grave de las obligaciones contractuales.

En diciembre el Tribunal falló a favor de Valentina Osorio, educadora de párvulo que trabajó más de un año en Vitamina, y ordenó a la empresa a indemnizar a la ex funcionaria por la demora en el pago de las remuneraciones, y por no pagar cotizaciones previsionales.

Y como estos casos hay muchos. El abogado Matías Espinoza de Grupo Defensa, afirma que lleva más de 20 demandas por motivos similares.

Las demandas con Jardín Vitamina

Tenemos varias causas de los Jardines Vitamina. La tónica en general es la misma, hay retraso en los pagos de remuneraciones, deuda de cotizaciones de seguridad social. Y en algunos casos hay jardines que están cerrados y que no están otorgando trabajo efectivo a los trabajadores que están contratados”, comenta Espinoza.

Hasta la fecha tiene dos casos que ya tienen sentencia, y otros veinte en curso, cifra que podría seguir aumentando. El caso de Valentina Osorio es uno de ellos, que pese a que hubo un fallo a su favor, asegura que aún quedan cosas pendientes.

Se le debían cotizaciones de seguridad social por periodo más o menos largo. Ese fue el fundamento por el cual la trabajadora hizo un autodespido y le puso término a la relación laboral para demandar justamente el pago de las indemnizaciones y las prestaciones que le corresponden por el término del contrato”, explica su abogado.

La profesional trabajó entre enero de 2023 y abril de 2024 en el Jardín Vitamina de La Concepción en Providencia. El retraso en los pagos se fue dando de a poco. El primer mes le pagaron el 5, luego el 8, luego el 10, y finalmente le pagaban entre el 15 y el 20.

Valentina cuenta que “empecé a dudar, a preguntar cosas, pero no teníamos respuesta porque estuvimos mucho tiempo sin directora ahí en Vitamina. Había mucha rotación de personal, estábamos solas, y las otras compañeras que llevaban más años decían que teníamos que tener paciencia”.

La paciencia se agotó cuando a los seis meses se percató que en todo ese tiempo no le habían pagado cotizaciones. Le alertó a sus compañeras, quienes estaban en la misma situación.

Tras un largo proceso, el Tribunal condenó a todas las empresas demandadas (las seis empresas relacionadas a Vitamina, y al director de estas, Alejandro Vicuña. Se ordenó al pago del mes de aviso, del año de servicio del recargo del 50% sobre los años de servicio, vacaciones, una deuda de remuneraciones, entre otras cosas.

La pesadilla de Valentina y la crisis de la empresa

Cuenta Valentina Osorio que no tenía planes de irse de Jardín Vitamia. Primero porque quería terminar el año con los niños, a los que le había agarrado cariño, y a los apoderados también. “Aguantamos, pero ya después la cosa era insostenible, porque ya es complicado estar 20 días sin sueldo”, comenta.

Pero la demora en los pagos no era lo único que le afectaba. A lo largo, los problemas económicos de la sociedad generaron una cadena de situaciones que vulneraban los derechos de los trabajadores.

“Nos exigían llegar temprano, no podíamos faltar nunca, porque no había personal. Estuve 4 meses trabajando sin ningún apoyo, y tenía 22 niños de 2 años. Un tiempo Jardín Vitamina le dejó de pagar a los proveedores, que eran una empresa de aseo. Eso implicaba a nosotras sacar las basuras, trapear y quedarnos después del horario laboral. Y eso tampoco era corto, porque el jardín abría a las 7 y media de la mañana, el primer niño llegaba, y el último iba a las 7 de la tarde”, recuerda la ex funcionaria.

El gran problema, es que no tenían a quién pedir ayuda, porque no tenían directora. La que más duró en el periodo en que estuvo Valentina fue una que duró dos meses, y apenas iba a lugar de trabajo.

La situación llegó a un punto sin retorno, en el que ya no les llegaba comida, ni materiales para realizar labores como la mudanza de niños.

“Y los papás ya empezaron a hacerle ruido a todas las cosas. Y ahí empezamos a ver que Vitamina estaba en una crisis, porque empezamos a conversar con otros jardines y estaban todos en la misma situación“, asegura Valentina.

Esto es lo que más le llamaba la atención a las funcionarias, ya que, según testimonios, habían apoderados que pagaban una mensualidad superior a los 400 mil pesos.

Testimonios de la crisis interior de los jardines Vitamina

Valentina Osorio llegó a un punto de colapso que no pudo continuar. Recibió asistencia psicológica, y le dieron licencias por largos periodos de tiempo. En su caso, pudo acudir al autodespido, pero aclara que no le pagaron finiquito ni otras deudas. Su caso es casi normal en el jardín. En los grupos de denuncia son muchos ex funcionarios que acusan que no han recibido sus finiquitos, incluso a dos años de salir de jardines Vitamina.

Pero a diferencia de ella, muchas de sus compañeras renunciaron sin la posibilidad de acudir al autodespido.

Otros testimonios apuntan a acoso en el lugar de trabajo, donde no puede comentar sobre abusos ante la presencia de cámaras con audio. Uno de los casos más extremos fue en un recinto en que el proveedor de alimentos cortó el contrato con la sociedad, y las propias funcionarias tuvieron que hacer colectas y poner de sus fondos para alimentar a los niños y niñas del jardín.

En el grupo de denuncias contra Vitamina, una ex funcionaria dejó un fuerte descargo. Karla Yévenes compartió que “Ex colegas, ex compañeras de Universidad, conocidas y amigas, si ven avisos de trabajo en Jardines Vitamina no asistan. Tuve una pésima experiencia en la compañía de jardines “más grandes del país”. Estafadores, vulneran derechos de los niños y niñas, hay falta de personal“, acusa el reclamo.

En este comenta que, tal como a Valentina, le tocó estar en una sala sola con 25 menores de 3 años. “No hay alimentos como deberían para satisfacer necesidades obligatorias de los párvulos. No hay material educativo, ni de librería. Había que hacer maravillas para hacer las actividades que ellos mismos envían porque no podemos hacer las actividades que nosotras encontremos acordes a nuestro grupo de niños/as”, continúa.

También reclamó el no pago de cotizaciones por un periodo de un año y cinco meses, y que en una ocasión le pagaron el sueldo el 22 de un mes. “Es un trabajo agobiante, te vigilan cámaras, te amonestan por incumplimientos falsos y muchas cosas más que de verdad como educadora de párvulos me da mucha pena que ocurra”, concluye su relato.

En 2024, se cerraron diferentes centros de jardines Vitamina. Pese a las demandas y a la evidente crisis que enfrentan, ex funcionarios de diferentes recintos reclaman que la empresa no tiene en sus planes cerrar.

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