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George Harris, Agencia Uno

Tiempo Libre

24 de Febrero de 2025

El lapidario juicio de los comediantes chilenos sobre la rutina de George Harris: “No hubo xenofobia” y “vino confiado porque había llenado el Movistar Arena”

Mauricio Medina, histórico comediante que dio vida a Dinamita Show, asegura que el humorista venezolano llegó demasiado confiado y pensando solo en su público venezolano. En tanto, Paloma Salas destacó que los animadores de Viña no abandonaran a George Harris.

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La primera jornada del Festival de Viña del Mar dejó un gran damnificado, el venezolano George Harris. El comediante no pudo desarrollar su rutina de manera íntegra, y en 47 minutos terminó peleando con el público chileno y lanzando consignas. De chistes, poco y nada.

La mañana de este lunes fue de balance. Alex Hernández, director del Festival de Viña, acusó xenofobia por parte del público y apuntó a un grupo de personas organizadas para pifiar al humorista, lo que terminó distrayéndolo de su rutina. El mismo director defendió lo que tenía preparado Harris, y dijo que cuando la leyó la encontró entretenida.

La rutina tuvo reacción inmediata de algunos humoristas con pasado en la Quinta Vergara. Jani Dueñas uso su cuenta de X para comentar el momento. Un usuario escribió “la Jani Dueñas viendo todas las oportunidades que le dan a George Harris”, acompañada del meme de Alexis Sánchez mirando a Leonel Messi tras la final de la Copa América. A eso, la humorista que tuvo un mal paso por el festival del 2019, esribió: “yo mientras veía la tele recién literal”. Momento después escribió “disculpas aceptadas”.

Pero la apreciación del director contrasta con la opinión de los comediantes que pasaron por el festival en ediciones anteriores. Mauricio Medina, quien fuese parte de Dinamita Show, cree que no fue culpa de Harris, pero “él vino confiado porque había llenado el Movistar Arena, entonces llegó con la intención de trabajar para los venezolanos”.

A eso agregó: “Pero hay que trabajar para ambos países, Venezuela o Chile. No hay que olvidar que somos países vecinos. Lo otro es que le hacen falta asesores en Viña”. Sobre los dichos de Álex Hernández, Medina, quien debutó en el festival en 1996, está en desacuerdo.

“Si fuese así, Chile ya estaría echando a toda la gente de aquí. Pero todavía se les dan oportunidades a los venezolanos, peruanos, colombianos… Entonces, la xenofobia sería otra cosa”, cerró el humorista.

Perdiendo minutos claves

León Murillo, comediante que tuvo un paso por la Quinta Vergara en 2015, dice que los primeros minutos del humorista en el escenario fueron clave. “Mal gastó minutos esenciales en un inicio, varios minutos se fueron en saludos, entonces luego de 8 minutos no había ningún chiste”.

Murillo dice que el gran problema de la rutina es que George Harris no entendió el contexto del anfiteatro viñamarino. “La realidad es que es un escenario muy particular a nivel mundial, él mismo lo dijo sobre el escenario, dijo: no puedo entender que alguien pague una entrada para venir a pifiar, bueno, esa es la condición de ese escenario”.

El comediante nacional también apunta al tipo de humor que aún se hace en los países del Caribe: “En Centroamérica y en Miami sobre todo, es sorprendente pensar que todavía se ríen de los homosexuales, se ríen de las minorías, se ríen de los negros, se ríen de todas las cosas que nosotros quisiéramos pensar que hemos evolucionado”.

Sobre las palabras del director del festival, Murillo dice: “Sobre el caso de la xenofobia, no estoy de acuerdo. O más bien, creo que incluso Alex hace referencia a esa situación por algo que sucedió en la galería, donde venezolanos y chilenos se tiraban agua para tratar de opacarse y discutieron. Creo que a eso se refiere con xenofobia. Yo, a través de la televisión, no experimenté esa sensación, porque, de hecho, se les concedieron varios minutos”.

La importancia de los animadores

Paloma Salas, una de las comediantes nacionales más exitosas del momento pero que aún no ha pisado el escenario de la Quinta Vergara, agrega otro punto: la labor de los animadores en el desarrollo de la rutina y la forma en que se enfrentan estos momentos.

“Lo humano es querer salvar a alguien en esa situación. Es muy feo lo que se hacía los otros años de abandonar al comediante que lo estaba pasando mal. Personalmente creo que es un paso hacia el lugar correcto, solo que le falta ajuste. Tampoco es correcto que sermoneen al comediante en el escenario. Después de todo, los animadores representan a la organización que invitó a ese comediante. Es todo un poco una pesadilla de la que estoy muy pendiente pero a la vez feliz de no participar”.

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