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Myriam Hernández

Tiempo Libre

24 de Febrero de 2025

Huracán Myriam Hernández: tras 23 años sin ser invitada al Festival arrasa en rating, se lleva tres gaviotas y revalida su título de la mejor cantante chilena

En una noche marcada por la emoción, Myriam Hernández se convirtió en la primera mujer en recibir la Gaviota de Platino en el Festival de Viña. Con un show impecable y una puesta en escena que reafirmó su lugar en la música chilena, la cantante hizo vibrar a la Quinta Vergara con sus grandes éxitos. Sin embargo, el suspenso innecesario y la teatralización de la entrega del premio generaron más vergüenza que emoción. La transmisión obtuvo un peak de 46 puntos de rating, consolidando la "noche femenina" como una de las más vistas de las últimas ediciones del certamen. Hernández además anunció un próximo show en el Estadio Nacional, el primero en su carrera.

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“Me siento segura, me siento halagada”. Con esas palabras —y cambiando el género de su pronombre— el animador del Festival de Viña, Rafael Araneda, marcó el tono de la segunda noche del certamen 2025. Fue casi una declaración de principios para la llamada “noche femenina”, una jornada dedicada a las mujeres con la presencia de Myriam Hernández, Chiqui Aguayo y el dúo estadounidense de pop country HaAsh.*

Karen Doggenweiler entendió perfectamente el significado de la noche. Al igual que en la jornada inaugural, se mostró natural, como si llevara años animando la Quinta Vergara. Con su estilo cercano y relajado, presentó a Myriam Hernández con palabras que reflejaban la expectación del público: “Es una reina”, “todas saben sus canciones”, “Viña tenía una deuda de 20 años con ella”.

Y esta noche, en la Quinta Vergara, Myriam Hernández pareció representar todo eso.

Myriam Hernández y Huele a peligro

La deuda de dos décadas quedó en evidencia con un video que recorrió su trayectoria en Viña del Mar. Desde su debut en 1989 con apenas 24 años, pasando por su última presentación en solitario en 2003, hasta sus años como animadora junto a Antonio Vodanovic, Ricardo Montaner y Sergio Lagos. El público respondió con una ovación nostálgica.

Su presentación comenzó con su mayor éxito: El hombre que yo amo, una canción icónica de 1988 que la catapultó a la fama y que, hasta hoy, sigue siendo un himno del romanticismo. Su voz estuvo impecable de principio a fin, en especial en el cierre, donde sostuvo una nota larga que paró los pelos, al menos de quien escribió esta nota. En esta interpretación, Hernández, como lo viene haciendo hace años, cambió la letra original que decía “Vuelaa siempre lejos pero vuelve siempre al nido”, por considerarlo una apología a la infidelidad.

La segunda canción fue otro de sus clásicos, Te pareces tanto a él, tema que en los años 90 se convirtió en uno de los favoritos de su repertorio. Con una interpretación llena de emoción, la artista dejó claro por qué su regreso a Viña era un acontecimiento.

Su primera intervención con el público llegó después de cantar Nos lo hemos dicho todo. “Soñaba con este momento. Pasaron 23 años desde la última vez y 35 desde que me presenté por primera vez aquí. Ustedes hicieron realidad el sueño de esa niña de cuatro años. Solo vengo a darles las gracias. Gracias a ustedes, gracias a Dios, gracias a todos. Quiero que pasemos una noche espectacular”, dijo, visiblemente emocionada.

El show continuó con Eres, otra de sus canciones más recordadas, que fue ovacionada por la Quinta Vergara. Luego sorprendió con un mix que incluyó Dónde estará mi primavera, de Marco Antonio Solís, y Si yo me vuelvo a enamorar. Fue en esta última, al entonar la frase “Prefiero estar sola a equivocarme una vez más”, cuando esbozó una sonrisa cómplice. Un gesto que no pasó desapercibido, considerando que en septiembre pasado la cantante anunció el fin de su relación matrimonial y profesional con Jorge Saint-Jean Domic.

La presentación continuó con Récatame de aquí, una de sus baladas más intensas, y continuó con No te he robado nada y Leña y Fuego canción que incluyó la coregrafía de un ballet y de los hermanos Power Peralta, quienes a torso desnudo incluso bailaron breakdance sobre el escenario. Cualquiera que haya visto el espectáculo en torno a esta canción podría concluir que el cetro de reina del pop chileno le pertenece, sin discusión, a Myriam Hernández.

“Para nosotros fue un honor estar contigo (…) Los Power se enamoraron de Myriam. Yo sé que tú lo has hecho todo en este escenario, que fuiste reina de Viña, pero quiero decir algo: para los Power, tú eres la reina de Chile. Muchas gracias por representarnos tan bien”, expresó uno de los integrantes del dúo que rara vez toma la palabra en público.

Fue el preludio de su primer gran reconocimiento de la noche: la Gaviota de Plata, una más para su colección.

Tras recibir el premio, Hernández interpretó Un hombre secreto e Invencible, antes de dar paso a uno de los momentos más emotivos de la jornada: la participación de Valentín Trujillo. A sus 91 años, el maestro del piano acompañó a la cantante en Se me fue, desatando una ovación en la Quinta Vergara. La conexión entre ambos no era casual: el nieto de Trujillo, que lleva su mismo nombre, es parte de la banda de apoyo de Hernández durante años.

Las gaviotas y un falso ritual alcaldicio

El show avanzó con un puñado de éxitos hasta que el público pidió la Gaviota de Oro. Entre quienes coreaban sus canciones y solicitaban el premio con el tradicional gesto de manos, estaba la alcaldesa de Viña del Mar, Macarena Ripamonti. Finalmente, el galardón se entregó y Myriam Hernández no pudo contener las lágrimas.

Pero el clamor del público no se detuvo ahí. Pronto comenzaron a pedir la Gaviota de Platino, el reconocimiento más alto del festival. Fue entonces cuando Karen Doggenweiler y Rafael Araneda jugaron al misterio, enumerando los requisitos para obtenerlo: una conexión profunda con el certamen, una trayectoria artística excepcional, más de 30 años de carrera y la regla de que solo puede ser recibido una vez.

Mientras los animadores alargaban el suspenso, la alcaldesa Ripamonti subió al set del festival, acompañada de una cámara de televisión y del director ejecutivo del evento Daniel Merino. La visita al set se dio supuestamente para “deliberar” si Myriam Hernández merecía el reconocimiento.

Entre sonrisas y gestos exagerados, Ripamonti firmó unos documentos, como si se tratara de una sesión formal. Un acto que pareció una simulación que se proyectó en las pantallas gigantes del festival, el espectáculo de la “decisión” se transmitía en vivo. Mientras tanto, Myriam seguía llorando.

El momento, lejos de generar emoción, se convirtió en una pantomima infantil, una teatralización innecesaria que provocó más vergüenza que solemnidad. Fue el primer punto negro de una presentación que, hasta ese instante, había sido impecable.

Pero lo cierto es que el mérito no se lo arrebata nadie: Myriam Hernández se convirtió en la primera mujer en recibir la Gaviota de Platino. El premio le fue entregado de manos de la alcaldesa Ripamonti, quien le dedicó casi 40 segundos de palabras al oído, en un gesto tan prolongado en el que le habló de su abuela fallecida.

“Solo quiero darle las gracias a Dios y mis hijos que son mi sostén, mi familia, mis padres, mis amigos, mi staff mis músicos y ustedes. Gracias a ustedes”, dijo Myriam al recibir el galardón. Luego de eso vino el segundo momento incómodo de la jornada, los hijos de Myriam subieron al escenario a abrazarla y felicitarla.

Tras el show aparte del premio, Hernández volvió al escenario, volvió a cantar y el espectaúlo recobró el nivel inicial de inmediato, sobretodo con su interpretación de Huele a Peligro, una de sus canciones más icónicas, la que fue escrito por el insigne compositor de artistas -entre ellos Luis Miguel-, Roberto Manzanero.

El show con lo bueno y lo malo fue un espectacúlo televisivo, uno que marcará un precedente. Marcó un. peak de 46 puntos de rating. Una cifra escándalosa para los datos de la televisión moderna y que incluso supera a partidos de la selección.

El final del show llegó con la intepretación de Hérida -una de sus canciones más esperadas, una broma en la que Myriam Hernández dijo estar embarazada y el anuncio de un concierto en el Estadio Nacional. el primero de una artista chilena en solitario.

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