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El general sin plaza: la historia del peregrinaje de la estatua de Baquedano y la paradoja de su resguardo

Tras resistir incendios, rayados, intentos de derribo y hasta cortes con un esmeril, la estatua del general Baquedano fue removida de su histórico emplazamiento en 2021. Hoy, restaurada y lejos del conflicto, descansa en el Museo Histórico y Militar de Chile, ubicado en el centro de Santiago. Su desplazamiento dejó un vacío en Plaza Baquedano, pero también la convirtió en una pieza protegida y, paradójicamente, poco visitada. Aquí restauradores y expertos repasan el símbolo y advierten sobre un posible olvido.

Por 22 de Marzo de 2025
Estatua Baquedano
Estatua Baquedano
Francisco Paredes
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El miércoles 19 de marzo de 2025, el Museo Histórico y Militar de Chile está prácticamente vacío. No hay visitantes recorriendo sus salas, solo funcionarios que deambulan por los pasillos. Algunos llevan calcetines de distintos colores en conmemoración de la Semana Mundial del Síndrome de Down, mientras otros trabajan en el montaje de una exposición de pinturas en honor a José Miguel Carrera.

En el amplio patio interior del museo, una explanada monumental que evoca un antiguo cantón militar, se exhiben diversas piezas: un cañón antitanques con ruedas, la escultura El tambor, que rinde homenaje a los niños de las bandas de guerra, y la imponente estatua de bronce del general Manuel Baquedano. La misma que, durante el estallido social, fue blanco de grafitis, fuego, repintes, profanaciones y hasta el intento de ser cortada con un esmeril inalámbrico. Ahora, reinstalada en este espacio, luce restaurada e intacta. Protegida, sí, pero también lejos de la vista de los ciudadanos, alejada del espacio público para el que se concibió. Una estatua que ya no cumple con su propósito fundamental: la permanencia.

Desde la calle, el museo se confunde con un cuartel. Un funcionario comenta que muchos transeúntes que circulan por Blanco Encalada, a la altura de la pasarela que cruza la Ruta 5, entran con la cabeza gacha, casi pidiendo disculpas, convencidos de que están ingresando a una instalación militar. Sin embargo, el recinto es abierto y gratuito. Pese a ello, recibe pocas visitas, salvo en fechas conmemorativas como el Día del Patrimonio o en eventos organizados por la Municipalidad de Santiago.

A la entrada del museo, una gran placa de mármol narra su origen: “Inaugurado el 25 de noviembre de 1997, siendo comandante en jefe del Ejército CGL don Augusto Pinochet Ugarte”. No es el único mensaje inscrito en el lugar. Bajo la estatua de Baquedano, una placa recuerda su antiguo emplazamiento:

“El monumento se instaló en una explanada que articula la intersección de la Alameda y las actuales calles Providencia, Vicuña Mackenna y Merced. Se dice que por allí se desplazaba el general Baquedano en su trayecto al Mercado Central, donde compartía con los parroquianos, muchos de ellos veteranos de la Guerra del Pacífico”.

El texto habla de historia, pero omite la más reciente. No menciona su remoción tras el estallido social ni su desmantelamiento. En Plaza Baquedano, la escultura resistió incendios, mutilaciones y decenas de ataques. Hoy, en el museo, reposa en calma y protección, pero también en una forma de olvido.

Sobre sus nuevos días en el museo, el Ejército indica que: “Durante la permanencia del monumento a Manuel Baquedano en el Museo Histórico y Militar, los visitantes siempre han sido respetuosos, y demostrado un especial interés por la obra, que contextualiza una etapa de la historia que se encuentra reflejada en el mismo Museo”.

Estatua del General Baquedano en el Museo Histórico Militar.
(Francisco Paredes / The Clinic)

La cronología de la ira contra Baquedano

La preocupación por el estado de la escultura del general Baquedano comenzó mucho antes de su restauración y traslado definitivo en marzo de 2021. En enero de 2020, apenas tres meses después del estallido social, el escultor Luis Montes recibió un llamado del gobierno de Sebastián Piñera para evaluar la resistencia de la obra creada por Virginio Arias Cruz, exdirector del Museo Nacional de Bellas Artes y discípulo de Nicanor Plaza.

Montes acudió a la inspección junto a su padre, el también escultor Luis Montes Becker. Al llegar a la llamada “zona cero” de las protestas, ambos se sorprendieron por la solidez del monumento. No encontraron fallas significativas en su anclaje original y, más allá de los rayados y capas de pintura, lo que más les preocupó fueron algunas piezas sueltas: la cola del caballo y el sable de bronce del general Baquedano. Para el equipo, estos elementos representaban los mayores riesgos tanto para la integridad de la estatua como para la seguridad de los manifestantes.

No se equivocaron. Ese mismo mes, el sable se desprendió y se perdió entre la multitud. La desaparición derivó en una investigación policial en la que se detuvo a Diego Álvarez, un hombre de 31 años que tenía en su posesión el sable y que tras un largo proceso judicial terminó condenado en agosto de 2023.

Sin su sable, la estatua siguió perdiendo piezas ornamentales, pero su estructura resistió. Ni los intentos de derribarlo con cuerdas, ni las cientos de personas que se subieron sobre él lograron su caída.

La situación cambió el 8 de marzo del 2021, cuando un grupo de hombres –en las manifestaciones por el día de la Mujer– intentó cortar las patas del caballo Diamante con un esmeril inalámbrico y un combo. La galleta logró cortar el 90% de una de las patas traseras. El ataque levantó otro proceso penal, esta vez en contra de Andrés Sáez, un vendedor ambulante que también fue condenado y que infringió las medidas judiciales en su contra en al menos tres ocasiones. 

La acción de Sáez y su grupo fue detenida por las mismas asistentes a la marcha, quienes intuitivamente evaluaron los peligros de un eventual derrumbe, la escultura pesa más de dos toneladas y su derribo ponía en riesgo a más de una vida. 

El comienzo del peregrinaje de una estatua que aún no tiene final

El corte de las patas de la estatua de Diamante, el caballo del general Baquedano, marcó un punto de inflexión para las autoridades. ¿Valía la pena mantener en pie un monumento de más de dos toneladas con riesgo de colapso en el epicentro de las protestas? La respuesta fue un rotundo no.

“Considerando el deber de tuición y protección de los Monumentos Nacionales que recae sobre el Consejo de Monumentos Nacionales y los antecedentes recabados en las visitas técnicas realizadas tras los diversos incidentes que afectaron al Monumento Público al General Baquedano, el CMN acordó en sesión plenaria del día 10 de marzo de 2021, el retiro temporal de la escultura ecuestre al General Baquedano, como una medida preventiva, y a fin de realizar trabajos de conservación y restauración integral sobre la pieza. Ello se fundamentaba en el riesgo estructural que presentaba la escultura, lo que ponía en riesgo la seguridad para las personas”, señala una minuta entregada por el Consejo Nacional de Monumentos a The Clinic para este artículo.

El retiro se concretó el 12 de marzo de 2021 en una operación que duró más de cinco horas. La estatua se trasladó a dependencias del Ministerio de las Culturas en Cerrillos, donde además se enviaron otros elementos del conjunto escultórico removidos en 2020. Entre ellos, la escultura de un soldado, la figura femenina conocida como La Gloria y elementos más pequeños, incluido el sable de Baquedano, sustraído en las protestas y posteriormente recuperado por la Policía de Investigaciones.

La remoción también incluyó el traslado de las osamentas del soldado desconocido, que por 90 años habían permanecido en la base del monumento. La exhumación se realizó en octubre de 2021 y tomó cerca de ocho horas. La tumba estaba sellada bajo una losa de 10 centímetros de grosor, cubierta por una placa de hormigón de 40 centímetros. Los restos los retirí el Ejército y los trasladó al mausoleo institucional en el Cementerio General.

La reparación del monumento fue encargada al equipo de los escultores Luis Montes (padre e hijo), reconocidos por su trayectoria en la restauración de obras. Antes de Baquedano, habían trabajado en la Fuente Alemana y en En la gloria y en la muerte, obra de Rebeca Matte –contemporánea de Virginio Arias– que representa la caída de Ícaro y que fue severamente dañada durante la realización de la Fórmula E en Santiago.

Los trabajos de restauración comenzaron en junio de 2021, con una de las tareas más complejas: remover las capas de pintura que tanto manifestantes como personas que intentaron preservar el monumento habían aplicado sobre la escultura.

“La primera capa la retiramos a mano, sin herramientas. Esa capa se guardó como un registro que hoy está en el Ministerio de las Culturas. Era como una piel de pintura, fue como el desollamiento de un animal”, recuerda Luis Montes hijo.

Esa “piel” fue resguardada y hoy se encuentra en el Palacio Pereira. Es es posible apreciarla en el libro Sobre Monumentos Públicos, en un montaje gráfico desarrollado por la diseñadora Isidora Val, en base a una fotografía de Alexis Caro. En el mismo libro, el arquitecto Emilio de la Cerda reflexionó sobre el material como una huella de la crisis social:

“Se encontraba en un espacio intermedio, en una zona liminar, ya que no era parte del monumento, sino su espejo distorsionado. No estaba protegida, sin embargo, tenía valor; no era una obra de arte, pero incluso nombrarla condicionaba una metáfora. Destinada a ser el desecho de la restauración, en ella permanecían vibrando como en sordina la fuerza, los anhelos y el descontrol del estallido”, escribió.

La “piel” del momumento a Baquedano.

Tras la extracción de la pintura, el equipo de restauración trabajó en la restitución de soldaduras y piezas faltantes, el reforzamiento estructural del caballo, un nuevo sistema de anclaje y una terminación final con una pátina verde oscura. Según informó el Consejo de Monumentos Nacionales, el costo total de las reparaciones ascendió a $68 millones.

Finalizados los trabajos, el equipo de escultores reflexionó sobre el destino de la obra. Para Montes, la decisión sobre su reubicación debe ir más allá de la coyuntura política: “El sentido patrimonial es mucho más que la contingencia política. Los monumentos vienen a construir identidades que a veces tienen un carácter nacional. Es evidente que uno debiese tomar en consideración esos aspectos para tomar decisiones fundadas respecto de la situación última del monumento”, indica.

Al respecto, el Umberto Bonomo del Centro de Patrimonio UC indica: “Si bien los monumentos se piensan y se construyen para un lugar específico, no siempre ese lugar es el apropiado en todo momento. Creo que hay que aceptar el dinamismo, la variación, que las cosas cambien y que esas sensibilidades cambiantes se deben reflejar en una adaptación de los plintos, de los monumentos y de las locaciones”.

“La pregunta que tenemos que hacernos etonces es ¿Tenemos los mecanismos como sociedad para responder al dinamismo y a las necesidades cambiantes que tiene la sociedad con sus monumentos?”, añade.

SANTIAGO (CHILE) 19/3/2025 – La estatua del General Baquedano vista desde el segundo piso del Museo Histórico Militar. (Francisco Paredes / The Clinic)

¿Qué hacer con Baquedano?

En agosto del 2022 se materializó el traslado temporal de la estatua del General Baquedano al Museo Histórico y Militar, la movilización la realizó el Ejército y se utilizaron grúas y camiones. Desde entonces La escultura ecuestre está instalada en el patio central, sobre un radier de hormigón provisorio y removible. Otras seis esculturas menores que estaban en la Plaza Baquedano se almacenaron temporalmente en los depósitos del museo, a la espera de una próxima restauración. 

Pese a los arreglos de la estatua del general Baquedano y su reubicación en el Museo Histórico y Militar, su ausencia en la plaza que llevaba su nombre sigue siendo un tema sin resolver. En las últimas semanas, la discusión se reavivó con una nueva interrogante: ¿debería instalarse otra escultura en su lugar?

El debate ha generado posturas encontradas. Mientras algunos defienden que el monumento ecuestre debe regresar a su ubicación original, otros postulan que el espacio debiese ser resignificado con una figura distinta. Entre las propuestas que han surgido, una ha cobrado fuerza: levantar un monumento en honor a Gabriela Mistral, la escritora y pedagoga chilena galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1945.

Sin embargo, desde el Gobierno fueron categóricos en señalar que no existe una propuesta concreta en esa línea. La ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Carolina Arredondo, descartó que haya algún proyecto en curso para reemplazar la estatua del general Baquedano:

“Hoy no existe ninguna solicitud de reemplazar nada por nada. Lo que se desarrolló en el marco de una sesión del Consejo de Monumentos Nacionales fue la solicitud de poder restaurar y mantener el plinto donde se encontraba la estatua del general Baquedano. Así que en ese sentido, hoy día no existe una solicitud de reemplazar una figura por otra”, señaló la ministra a The Clinic.

En una minuta entregada por el Consejo de Monumentos Nacionales se indicó que: “Según el acuerdo del CMN, el traslado es temporal. Su ubicación definitiva debe ser definida por las autoridades regionales –delegada y gobernador- y dependerá de la ejecución de los planes viales para el eje Alameda, la recuperación del espacio público que para el sitio se decida, con participación ciudadana, y su resignificación colectiva”.

El Ejército, en tanto valora la figura de Baquedano y destaca su relevancia histórica en varios aspectos. Para la institución castrense, el monumento a Baquedano no solo conmemora su rol en la Guerra del Pacífico, sino que también se ha convertido en un símbolo de identidad nacional y espacio de encuentro ciudadano. Reconocido por su liderazgo, estrategia militar y compromiso con sus tropas.

“El General Baquedano tiene una relevancia durante un período de la Guerra del Pacífico, donde lideró con valentía y estrategia a las fuerzas chilenas en las batallas decisivas de Tacna, Arica, Chorrillo y Miraflores. Su liderazgo no solo fue crucial para las victorias militares de Chile, sino que también contribuyó a establecer un sentido de unidad y orgullo nacional en un período de nuestra historia”, indicaron desde la Institución.

Sobre el futuro de Baquedano, Luis Montes, su último restaurador, reflexiona: “En un momento se hizo una encuesta de sí Baquedano continuaba o no en el lugar y la diferencia era de 49% v/s 51% (Cadem). Cuando tienes ese nivel de polarización la opinión no es tan relevante, no habrá una respuesta significativa”, indica. 

“A mí lo que me gustaría realmente saber es por qué el Estado podría renunciar a la defensa de su memoria histórica. Mi hipotesis es que el Estado no es capaz de defender su patrimonio simbólico. En algún momento hay que tomar una decisión, y esa decisión no puede estar teñida por la contingencia”, remarca.

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