Investigación
25 de Marzo de 2025El potente lobby chino en municipios y gobernaciones: donaciones millonarias, convenios, viajes y una arista narco
En una década se duplicaron los acuerdos especiales entre municipalidades y gobernaciones chilenas con ciudades y provincias chinas. Los llamados “acuerdos de hermandad” son un arma diplomática que los chinos han usado sin pausa en el país. La diplomacia va de la mano con los negocios. Actualmente los empresarios chinos son actores protagónicos a la hora de invertir en las comunas. No solo con los casi 200 malls chinos que funcionan de norte a sur, también invierten en restaurantes, tiendas de tecnología y hasta casinos informales. En Temuco el presidente de la Cámara de Comercio Chino era el financista de una banda que se dedicaba al narcotráfico y a la trata de personas. Este es el avance de la diplomática billetera china.
Por Nicolás Cerpa, Benjamín Bravo y Gabriela PizarroCompartir
El mundo político y judicial no se sorprendió demasiado cuando se hicieron públicos los chats entre la diputada Karol Cariola y la exalcaldesa de Santiago, Irací Hassler. Las militantes del PC conversaban sobre la necesidad de Emilio Yang, empresario chino, de apurar la renovación de una patente comercial en la capital. La sorpresa no fue mucha porque los dirigentes políticos saben que los empresarios chinos son el nuevo actor relevante en decenas de municipios, y que los diálogos con alcaldes y concejales son habituales a la hora de lograr permisos para instalar negocios.
En Santiago el acercamiento con los empresarios chinos comenzó hace una década, cuando la municipalidad estaba en manos de Carolina Tohá (PPD), se profundizaron durante la administración de Felipe Alessandri (RN), y mantuvieron su ritmo con Hassler al mando. En 2019 la ciudad china de Lishui le donó a Santiago 17 vehículos de seguridad, los que hasta ahora se utilizan en el patrullaje de calles y parques.
Ese tipo de aportes se multiplican a lo largo de Chile. Las donaciones han sido un arma china para abrirse paso en occidente. Durante la pandemia de Covid-19 la prensa internacional bautizó esa estrategia como la “diplomacia de las mascarillas”. Según un estudio de 2021, Chile fue el tercer país de América Latina en recibir más aportes chinos, solo detrás de Brasil y Venezuela.
Las donaciones, los nuevos negocios, el lobby y los viajes de autoridades municipales a China no son patrimonio de un solo sector político. Alcaldes de todas las tendencias han firmado acuerdos especiales con ciudades chinas para acercar sus comunidades y obtener algún tipo de beneficio. No es extraño si se considera que China es el principal socio comercial de Chile. En 2024 el país asiático concentró el 37% de las exportaciones, las que sumaron un total de casi US$38 mil millones.
Los “acuerdos de hermandad” son el mecanismo utilizado por China para acercarse a las autoridades chilenas. The Clinic pesquisó que desde 2010 el número de municipios y gobernaciones chilenas que tienen ese tipo de acuerdos con China, se duplicó.
Si en 2010 un estudio de la Biblioteca del Congreso (BCN) estimaba en 19 las comunas de Chile que tenían firmados acuerdos con ciudades chinas, The Clinic detectó que actualmente son, al menos, 39.
Aunque los resultados concretos de esos convenios han sido dispares, lo que sí está claro es que los hermanamientos han crecido sin pausa, incluyendo a municipios, gobernaciones e incluso entidades privadas, como la Zona Franca de Iquique.

Y aunque el país asiático tiene un régimen autoritario donde la disciplina y el poder del Estado se cree casi absoluto, existen fisuras. No todos los empresarios chinos son iguales. Prueba de ello es lo que ocurrió en Temuco, donde el presidente de la Cámara de Comercio Chino, Caixin Yu, terminó preso luego de que la policía detectara su rol como financista de una banda de crimen organizado que se dedicaba al narcotráfico y a la trata de personas. Ese empresario también había realizado donaciones y posado en fotos con autoridades chilenas, como el entonces gobernador regional, Luciano Rivas, y el alcalde de Temuco, Roberto Neira.
En paralelo a la diplomacia de China con las autoridades en las municipalidades, se produce el crecimiento de los centros comerciales con sello asiático. Un artículo de The Clinic los cifró casi en 200 a nivel nacional. No se trata solo de malls chinos, los empresarios de ese país invierten en todo tipo de rubro, incluyendo el de los casinos de barrio.
Para los alcaldes, los empresarios chinos son un aliado. Las inversiones que generan pueden ser un avance relevante en comunas donde no siempre hay empresas dispuestas a hacer negocios. Y los acuerdos de hermandad que impulsa China son propios de su cultura. Primero manifestar amistad, hacer un gesto, y luego hablar de dinero. No por nada el dorado es el color predilecto en el gigante asiático.
El lobby y hermandad Chile-China
Los convenios o acuerdos de “hermanamiento” son una práctica común entre países que buscan expandir su influencia y generar lazos con otras naciones. Los primeros convenios entre localidades chilenas y chinas comenzaron a mediados de los años 90 y luego de la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) en 2006 esos acuerdos sólo aumentaron, incluyendo además a intendencias —actuales gobernaciones— y empresas privadas. Debido a las proporciones del país oriental, incluso se han firmado acuerdos entre regiones chilenas y provincias del gigante asiático.
Todos los convenios revisados por The Clinic siguen un patrón claro. Una autoridad local de China acompañada de una delegación llega a tocar la puerta del municipio o la gobernación de preferencia para ofrecer las bondades de la potencia oriental. Se habla de inversión, nuevos negocios, intercambio cultural, pasantías de estudio y nuevas tecnologías. Luego, ambas partes firman el convenio.
El libro “China en Chile: inversiones, transparencia y gobernanza medioambiental” de la ONG Sustentarse, postula que el plan de China de asociarse con Chile responde a “su estrategia de Going Out o Salir Afuera, un modelo de expansión global que busca, desde inicios del siglo XXI, la internacionalización de las empresas chinas y el acceso a recursos naturales y alimentos para satisfacer la demanda interna, sostener la producción de bienes de exportación y el crecimiento económico y, más recientemente, contribuir a la transición energética”.
Los acuerdos de hermandad son vitalicios pero, dependiendo del interés de las partes, se evalúa la profundización de estos. The Clinic detectó que existen municipios donde desconocen que ciertos acuerdos sigan vigentes. La Municipalidad de Copiapó concretó al menos siete acuerdos de hermanamiento desde noviembre de 2011 a la fecha. Pero desde el municipio aseguraron tener conocimiento de sólo tres de estos (vea aquí respuesta de Copiapó).

Un exalcalde que conoció de cerca estas tratativas, explicó que los convenios que se firman entre las municipalidades y las ciudades asiáticas por lo general se quedan en actividades culturales o sociales y no se traducen en una inversión directa para la comuna. Fuera de eso, asegura, los que sí aprovechan son los alcaldes y otros funcionarios municipales que participan en viajes a la respectiva localidad oriental.
Una parte importante de los convenios tiene relación con estos viajes, los que son financiados, en la gran mayoría de los casos, por las mismas instituciones comunales. The Clinic rastreó que de 35 viajes hechos por las autoridades municipales relacionados con China, 14 fueron a la embajada de ese país en Santiago, 13 fueron a ciudades chinas con las que tenían un tratado de hermanamiento, otros tres con el objetivo de conocer al gigante asiático a través del programa cultural “Conociendo China a través de la experiencia” y cinco a distintas ciudades de Chile donde se reunieron con autoridades chinas.
Según información del registro público de lobby, el alcalde de Copiapó, Maglio Cicardini, viajó en mayo de 2016 a la ciudad de Panyu —localidad con la que Copiapó suscribió un convenio de hermanamiento en 2011— ubicada al sur de China, y a la capital de India, Nueva Delhi, con el objetivo de desarrollar alianzas estratégicas. Para solventar los 15 días que duró el viaje, el municipio tuvo que desembolsar cerca de $14,5 millones entre pasajes de avión y viáticos.
Álvaro Ortíz, alcalde de Concepción entre 2012 y 2024, visitó las ciudades de Wuhan y Nanjing en 2017 y 2018, respectivamente. La primera travesía consistió en participar en la Chile Week China, evento que busca promover el comercio de productos chilenos y fortalecer las relaciones entre ambos países. Los gastos asociados al viaje los asumió el municipio. La máxima autoridad comunal estuvo desde el 2 al 13 de septiembre en tierras asiáticas y le costó al municipio casi $4 millones entre el pasaje de avión y un viático.
La segunda visita a China en mayo del año siguiente duró siete días y costó alrededor $850 mil, aunque en el registro no se aclara quién solventó el pasaje a Asia. Consistió en asistir a la Exposición Mundial de Ciudades Históricas y Culturales en Nanjing y firmar un acuerdo de hermanamiento entre ambas ciudades.
El exalcalde de Curicó, Javier Muñoz, quien renunció a su cargo en noviembre de 2024, también viajó al país asiático a visitar la Exposición Agrícola Internacional de Xinjiang. El municipio gastó más de $1,2 millones en viáticos por ese viaje.
En el caso de Punta Arenas, la comuna firmó un acuerdo con la ciudad de Harbin durante la administración de Juan Moreno (2000-2008), pero no se encuentra activo y desde que asumió Claudio Radonic en la alcaldía (2016), no se han vuelto a firmar nuevos tratados. Radonic cree que estos acuerdos con China no se materializan y solo quedan en el papel por la lejanía que existe entre ambos países. “Los hermanamientos no sirven para nada, salvo que haya un tema más cultural, un vínculo real. En esos casos sí podemos darle un marco, como nos pasa con Croacia o Argentina, pero cuando es con una ciudad muy alejada con la que no hay ningún vínculo, eso queda solo en el papel”, explica el edil en relación a la experiencia de Punta Arenas.
Los hermanamientos no solo se realizan con las municipalidades. Desde inicios de siglo, intendencias y gobiernos regionales también participan de estos acuerdos.
La Región de O’Higgins firmó un acuerdo en 2005 con la ciudad de Gansú que fue renovado en 2017. La iniciativa busca realizar intercambios relacionados a las áreas de la minería y la agricultura, así como también entre colegios y la Universidad de O’Higgins. Misma situación se vivió en la Región del Biobío que en 2013 firmó un acuerdo con Hubei, que se ratificó seis años después.
Las intendencias —actuales gobernaciones— de La Araucanía y de Valparaíso también cuentan con estas alianzas. Por el lado de la región del sur, el acuerdo se firmó en mayo de 2018 con la provincia de Anhui. En la Región de Valparaíso son tres las provincias o ciudades chinas implicadas: Liaoning, Shanghai y Guangdong.
Dinastía China en Temuco
Antes de caer preso como presunto financista de un cartel chino de narcotráfico, Caixin Yu (45) era un connotado empresario de Temuco. Aunque nació en un pueblo costero al otro lado del mundo —en Fujian, China— Yu se instaló en la capital de la Araucanía en 2013. Ahí, supo hacerse un hombre con influencias: constituyó, entre otras empresas, un mall chino, un restaurante, una inmobiliaria y varias importadoras. También llegó a presidir la Cámara de Comercio de China en Temuco.
En abril de 2023, la PDI detuvo a Yu como uno de los financistas de la internacional banda criminal de narcotráfico “Bang de Fujian” —proveniente de la misma ciudad que Yu—. El empresario fue detenido, junto a otros ciudadanos chinos, por su presunta responsabilidad en la plantación de más de 1.900 plantas de marihuana, encontradas en un predio en Colina. Para el momento de su detención, Yu ya había construido una red de influencia en Temuco.
El ejemplo cabe en una foto. En febrero de ese año, Yu —como dirigente del gremio de comerciantes chinos— encabezó una delegación que donó 20 toneladas de víveres para los afectados por los incendios forestales que sufrió la región durante ese verano. En las fotos de ese momento, Yu y sus connacionales posaron junto al entonces gobernador regional, Luciano Rivas, y el alcalde de Temuco, Roberto Neira.

El caso de Caixin Yu es extremo —cometer delitos es una cosa; hacer negocios y lobby, otra muy distinta—, pero sirve para retratar los crecientes negocios chinos en Temuco y sus nexos con las autoridades locales. Como lo ha hecho, por ejemplo, un socio de Caixin Yu.
Yinfgei Li es el socio con el que Yu constituyó la empresa distribuidora “Mundo Alimentos Limitada” en junio de 2020. Es, también, un empresario chino de negocios multifacéticos. Li intuyó que la noche podía ser negocio y en noviembre de 2018 constituyó “Club Sagitario Spa”, una discoteque emplazada en el centro de Temuco.
Entre mediados de 2022 e inicios de 2023, Yingfei Li desplegó una estrategia de lobby para avanzar en los permisos de su club nocturno: en julio de 2022 se reunió con la oficina regional de la Superintendencia del Medioambiente; y en marzo de 2023 —un mes antes que cayera preso Caixin Yu, socio de Li en otra empresa— llegó a la Municipalidad de Temuco para reunirse con el concejal Bruno Hauenstein para presentar avances que “se han realizado para la mitigación de ruido”, según quedó registrado por Ley de Lobby.
The Clinic contactó al abogado que representó a Yingfei Li en una causa penal de 2019, tras haber sido acusado de amenazas. Hasta el cierre de este reportaje, no hubo respuesta.
En diciembre de 2022, el alcalde Roberto Neira firmó un acuerdo de hermanamiento con la ciudad de Yantai, que tiene uno de los puertos más importantes de China y la misma que ya había suscrito un convenio de hermandad con Copiapó, en 2014.
Consultado por The Clinic sobre ese hermanamiento, el municipio de Temuco respondió que “es un acuerdo de carácter simbólico e institucional, destinado a fortalecer los lazos de amistad y cooperación entre ambas ciudades. No se trata de un convenio económico ni comercial (…) Este tipo de acuerdos no establece obligaciones económicas ni preferencias comerciales entre empresas o instituciones privadas” (vea aquí respuesta completa de la municipalidad de Temuco).
Las inversiones provenientes de Yantai, sin embargo, aparecieron en Temuco un tiempo después de la firma del acuerdo.

En noviembre de 2024, Shenguang Tian y Junfeng Shi, lobbistas de la empresa energética Yantai Dongfang Wisdom, se reunieron en la oficina del alcalde Neira con el administrador municipal, Mauricio Cruz, y el Director de Seguridad Pública, Israel Campusano. ¿El objetivo de la reunión? “Discutir la planificación del proyecto para la construcción de un campus con bajas emisiones de carbono”, según el registro de lobby. Antes de irse, los representantes asiáticos agasajaron al alcalde Neira con vinos y un dragón chino. No existen más registros sobre el proyecto discutido.
Israel Campusano, el hombre fuerte de la seguridad pública de la comuna, ha sido otro nexo del municipio de Temuco con inversiones chinas. En especial con Dahua Technology, una de las mayores empresas a nivel mundial de videovigilancia y seguridad. En 2024, el director de seguridad se reunió cinco veces con representantes de Dahua.
Las reuniones decantaron en la reciente instalación de un sistema de detector de metales y reconocimiento facial con inteligencia artificial en un liceo público de Temuco. A pesar de que el proyecto levantó las alarmas de la Superintendencia de Educación —que anunció una fiscalización—, el alcalde Neira ya demostró su intención de extender la idea del detector de metales y reconocimiento facial a los Cesfam de la ciudad.
Consultada sobre el sistema de vigilancia de Dahua en el liceo público, la Municipalidad de Temuco respondió a The Clinic que “este proyecto se materializó mediante un convenio de colaboración firmado con la Municipalidad de Temuco, por 6 meses”. Y agregó que “Dahua Technology Chile Spa ha prestado servicios de colaboración con la instalación del pórtico de seguridad en Insuco (el liceo), de manera gratuita”.
Hay otra arista. Las denuncias de negocios ilícitos de ciudadanos chinos en Temuco. Según registros de prensa que The Clinic recopiló, existen investigaciones penales en curso que indagan desde el caso de ocho ciudadanos chinos que operaban casinos ilegales en el centro de la capital de La Araucanía, hasta la internación a la fuerza de más de 200 inmigrantes chinos para ser explotados, laboral y sexualmente, en Santiago, Valparaíso y —adivine— Temuco. La trata de personas, según informó Radio Biobío, fue liderada por la banda criminal Bang de Fujiang, la misma que el empresario Caixin Yu está acusado de financiar. El Ministerio Público pide 19 años de cárcel para Yu, acusado de tráfico de drogas y cultivo de cannabis.
Ofensiva de gigantes
La ofensiva de China se ha dado en todos los niveles. A través de grandes empresas, en su mayoría estatales pero también privadas, está presente en los rubros más importantes de Chile, ya sea por ganancia económica o por lo crucial del negocio para el funcionamiento del país, como sucede con la minería, la electricidad y la construcción.
Es el caso de la compañía State Grid, filial del consorcio estatal China Power Ind. En 2021 State Grid, catalogada como la compañía eléctrica más grande del mundo, adquirió la empresa CGE. Gracias a esa compra, la gigante china es propietaria de dos de las cuatro mayores distribuidoras eléctricas de Chile –CGE y Chilquinta– y está a cargo del 57% de los consumidores del país, según reportó el medio Dialogue Earth ad portas de esa compra.
Otra de las gigantes estatales con presencia en Chile es China Railway Construction Corporation, empresa del rubro de la construcción con inversiones en más de 116 países. Entre 2020 y 2023 se adjudicó las concesiones de los tramos Talca-Chillán y Chillán-Collipulli de la Ruta 5 Sur, mientras que en el área de la salud está a cargo de la construcción de los hospitales de Coquimbo, Rengo y Pichilemu, además del Instituto de Neurocirugía.
Desde el mundo privado chino, empresas como Tianqi en la minería y Huawei en tecnología han ganado importantes espacios. En 2018, Tianqi adquirió el 23% de SQM, la empresa nacional reconocida como el mayor productor de litio a nivel mundial, mientras que Huawei en 2023 construyó su tercer datacenter en territorio chileno y participó en la construcción de una planta fotovoltaica en El Maule, para almacenamiento de energía en baterías de litio.
Pero hay una estatal china a la que no le ha ido tan bien: Aisino Corporation, una compañía controlada por la CASIC (China Aerospace Science and Industry Corporation Limited) la símil china de la NASA, que es de propiedad del Estado chino. Su principal rubro es el de la seguridad informática y su primera apuesta en el continente americano fue en Chile: en 2020 se alió con la alemana Mühlbauer para participar en la licitación del Registro Civil para la producción de pasaportes y cédulas de identidad.
Pero la apuesta fracasó estrepitosamente. Tras perder esa licitación, en 2022 la prensa chilena anunció la retirada de Aisino, que concretó el cierre de sus filiales chilenas, pero lo que no se sabía hasta ahora es que en 2023 la compañía intentó nuevamente levantar un negocio en nuestro país: las cámaras de seguridad.

Según registros por Ley de Lobby, ese año los representantes de Aisino Corporation ofrecieron sus servicios en al menos siete municipios: Lota, Coronel, San Bernardo, Punta Arenas, La Granja, Viña del Mar y Concepción. Además, se reunieron con autoridades del Gobierno Regional de Santiago y con las subsecretarías de Relaciones Exteriores, Prevención del Delito y Economía. Lo que ofrecían: crear una infraestructura integral de televigilancia, con inteligencia artificial incluida, para mejorar los sistemas de cámaras de seguridad que administran actualmente las instituciones chilenas.
Según el registro de la audiencia por Ley de Lobby que se realizó en la Municipalidad de Viña del Mar, el servicio incluía un software que “permite acelerar la respuesta a posibles delitos, monitorea zonas ampliadas, integra las diferentes cámaras en todos los sectores, utiliza cámaras que permiten identificar a las personas dentro de los vehículos y una serie de aplicaciones para detectar lo que se desea”. En ese mismo registro Aisino aseguró estar prestando servicios en Lota, La Granja y Punta Arenas, pero The Clinic confirmó que al menos en esta última comuna eso nunca se concretó. El exalcalde de Lota, Patricio Marchant, no respondió las consultas, tampoco el municipio de La Granja.
En otras comunas que también registran reuniones con ejecutivos de Aisino, como Coronel y San Bernardo, informaron a este medio que las tratativas tampoco llegaron a puerto, aun cuando alcanzaron a firmar convenios con la compañía y anunciarlos a la comunidad.
The Clinic contactó a Bernardo Caro, quien trabajó para la compañía en Chile y participó en distintas reuniones por Ley de Lobby, para entender por qué fracasó la última incursión de Aisino y confirmar su retirada de Chile.
“Con todo el tema de la delincuencia que estaba pasando en Chile, ellos vieron como alternativa todas las soluciones para la seguridad pública. Entre ellos, poder ver la tecnología que la compañía usaba para la unificación de los sistemas de seguridad u otros. Pero al final, más allá que hayan pedido una reunión y hayan presentado estas soluciones, en Chile poco y nada se sabe sobre cómo poder enfrentar esos temas. No hubo (nada) más allá que pedir la reunión (…) ellos decidieron después no seguir con esos temas”, explicó Caro. Según el extrabajador de Aisino, la empresa se habría retirado definitivamente de Chile después de esta última apuesta.
La fuerte ofensiva diplomática y financiera de China en Chile no es casual. Se trata de la nueva Ruta de la Seda: una estrategia de expansión mundial con la que el presidente chino, Xi Jinping, busca reeditar la avanzada que originalmente abrió las rutas de comercio con el gigante asiático. ¿Su objetivo? Conquistar nuevos horizontes y socios comerciales en latitudes como América Latina, Medio Oriente y África.



