El alto costo de vivir con dermatitis: tres de cada diez chilenos deben pagar hasta el triple por medicamentos y productos de uso diario
La picazón e inflamación son recurrentes cuando se sufre de dermatitis atópica, pero también se manifiesta en la alimentación con alérgenos en el maní, leche y frutos secos. Según datos de 2023, el 10% de la población mundial sufre de este tipo de afección alérgica. Además, el 60% de los casos se presentan en el primer año de vida, y en Chile no es la excepción. Los costos que puede tener no son menores y, entre medicamentos y productos hipoalergénicos, deben pagar hasta tres veces más.
Por Manuel José Montes y Juan Oportot Campillay 29 de Marzo de 2025
Compartir
Amanda tiene 19 años y a sus trece fue diagnosticada con dermatitis atópica, una enfermedad crónica que gatilla reacciones alérgicas que afectan su piel. Tres veces a la semana debe utilizar un shampoo especial y una loción capilar para tratar su cabello. Estos tienen un precio de $18 y $24 mil pesos, respectivamente, lo que le ha complicado producto de que tiene que comprarlos constantemente.
Pero el costo no solo ha sido económico. Su autoestima también se ha visto afectada producto de padecer esta condición. “Esto de repente me hace sentir sucia, pese a que me lavo el pelo todos los días. Tenía que aguantarme la picazón porque pensaba que la gente iba a creer que tenía piojos o algo por el estilo. Es mucha la vergüenza”, dice Amanda.
No es el único caso. París tiene 12 años y desde los ocho también le diagnosticaron dermatitis atópica. Sus brotes alérgicos se intensifican con los cambios de clima, especialmente con el calor. Según cuenta su hermana mayor, Andrea, el año pasado despertaba durante las noches por fuertes picazones en las manos que lo ponían muy nervioso, al punto de caer en llanto y frustración. Además, solo puede recibir duchas de agua tibia con jabón hipoalergénico sin olor ni colorantes, y lo mismo con el shampoo.
“Tuvimos que comprar una crema especial para sus manos en caso de emergencia, la que nos cuesta unos 15 mil pesos. La dermatitis le ha traído complicaciones físicas y psicológicas ya que debe tener cuidado con la temperatura del agua, el sol, el estrés y las telas de la ropa”, dice Andrea.
El calor es un problema de gran envergadura, pues los veranos en la zona centro del país son sofocantes y muchos buscan escapar de él en las playas o piscinas. En el caso de París, tiene que usar un protector solar especial en todo el cuerpo y durante todo el día, y tenía prohibido meterse a una piscina, pues el cloro le reseca la piel.
“Lo más difícil fue el tema del dermatólogo. Todos entregan diagnósticos, cremas y tratamientos diferentes. Al final todo fue ensayo y error para saber qué hacer con el problema del París, pero aún la pasa muy mal sumado a que es muy niño y le cuesta entender bien su problema”, agrega Andrea.
Por su parte, Valentina tiene 22 años y vive en Concepción. Ella padece dermatitis acuagénica solar desde los 14 años. “Una alergia extraña”, según dice, pues no ha sido muy bien investigada. Esto le ha provocado que las citas al dermatólogo no le sean gratas, pues al igual que París, todos los diagnósticos y tratamientos han sido diferentes.
“Todos los días tengo que tomar levocetirizina —de $2500 aproximadamente— que igual es fuerte. Sin embargo, a veces no me hace efecto el remedio, por lo que he llegado a tomar hasta cuatro dosis en un día. Además tengo piel atópica y debo utilizar cremas dermatológicas”, dice Valentina.
Su primera reacción fue la más grave. Valentina practicaba natación, y la mezcla del agua, el sol y el cloro le desencadenaron en una fuerte alergia. También le pasa en periodos nublado y húmedos, o de cambios extremos, lo que le afecta mucho considerando que en su ciudad, Concepción, el clima es impredecible y ambivalente.
“Es supertriste, porque te limita para cosas que son para el goce, como la vida cotidiana. Tuve que dejar la natación por eso mismo. Si bien ahora lo acepto e integro, en mi adolescencia afectó demasiado mi autoestima porque me comparaba mucho con las demás personas”, dice Valentina.
En una reacción alérgica, el sistema inmune del cuerpo humano reconoce a un elemento inofensivo (alérgeno) como una amenaza, por lo que puede desencadenar en una reacción en exceso. Asimismo, según los datos presentados en 2023 en el sitio web de la campaña Tengo Dermatitis Atópica, el 10% de la población mundial padece de este tipo de afección alérgica. Además, el 60% de los casos se presentan en el primer año de vida, y en Chile, tres de cada diez chilenos la padece.

El costo de ser alérgico
Según la Inmunóloga de la UNAB, Carolina Otero, el costo de un tratamiento para la alergia varía de acuerdo al tipo de afectación que presenta cada persona. El primer gran costo de cualquier procedimiento es una consulta con el alergólogo, que puede llegar a costar cerca de $80 mil. Es aquí donde se define cómo se va a tratar la alergia que aqueja a cada paciente.
Para una alergia estacional o una alimentaria, los tratamientos son similares. En ambos casos basta con prevenir los síntomas evitando el alérgeno o usar antihistamínicos, que no necesitan receta para ser comprados en farmacias. Basta con usar desloratadina, loratadina o cetirizina durante las temporadas de mayor presencia de síntomas. Otra solución son los corticoides, sin embargo estos medicamentos necesitan receta médica.
Los precios de los antihistamínicos pueden variar desde los $530 (Loratadina en Ecofarmacias), hasta medicamentos más fuertes de $25 mil (Ziniergia de 180 mg en Farmacias Ahumada). Los montos varían dependiendo de la marca, tipo y la bioequivalencia del producto, pero en su mayoría no superan los $30 mil en las farmacias que hay en el país. Por su parte, en la tienda Alershop, que pertenece a la fundación Creciendo con Alergias, el medicamento Alexia Forte de 180 mg tiene un precio de $20900.
Cuando se trata de una dermatitis o alguna alergia que provoque daño en la piel, la manera más adecuada de tratarla es con cremas con corticoides. Los precios van desde los $10 mil hasta los $35 mil en las farmacias presentes en Chile. Asimismo, en Alershop, una crema puede llegar a costar hasta $28 mil dependiendo de la cantidad y la marca.
Según la inmunóloga, otra forma de tratar las alergias es la inmunoterapia, tratamiento de vacunas que se enfoca en preparar el sistema inmune para dejar de interpretar los alérgenos como sustancias peligrosas. “La inmunoterapia apunta un poco eso, como moldear el sistema inmune”, explica.
Una sesión de inmunoterapia puede llegar a costar $80 mil, y los tratamientos se extienden hasta dos o tres años, por lo que esta solución se convierte en la más costosa de todas.
Cuando no se aplicó ninguno de los tratamientos anteriores, que buscan prevenir los síntomas alérgicos, también hay soluciones. En Chile existe un medicamento autorizado y registrado para una situación de gravedad: el Epipen. Este corresponde a un shock de adrenalina, o en términos médicos, a un autoinyector de epinefrina.
Al mismo tiempo se debe trasladar al afectado inmediatamente a un servicio de urgencia. No obstante, si bien el inyector se presenta como una solución, se debe tener en cuenta la posibilidad de una reacción bifásica, vale decir, la reaparición de los síntomas. Por esto, las guías internacionales indican que la supervisión médica dure por lo menos seis horas.
Un Epipen de un solo uso puede llegar a costar $130 mil, por lo que se utiliza solo como una última alternativa.

The Clinic realizó una tabla comparativa que muestra los precios de distintos medicamentos para alergia en Chile, desde los más comunes hasta los que se usan exclusivamente en caso de emergencias.
Tipos de alergias en Chile
Carolina Otero, inmunóloga y académica de la Universidad Andrés Bello (UNAB), explica que existen tres principales tipos de alergia. La primera y más común es la estacional, que son distintas reacciones del cuerpo a elementos de la naturaleza que se agudizan en algunas épocas del año. Dentro de estos elementos está el polen o el pasto. En Chile, el caso más común ocurre con los plátanos orientales.
El segundo tipo de alergias más común son las alimentarias, en las que el consumo de ciertos alimentos o sustancias gatilla reacciones en el cuerpo como urticarias, hinchazón en la boca, vómitos o dolor estomacal. También puede ocurrir con la dermatitis atópica, conocida como eccema, que si bien se le considera como una afectación o enfermedad crónica, y no una alergia, si se encuentran asociadas.
“La dermatitis atópica es una enfermedad super variable. Esta puede estar a lo largo de toda la vida, pero hay veces que en algunos pacientes se les mejora y otros que no. Puede presentarse en la niñez, pero también en la adolescencia o adultez, y hay distintos niveles de severidad”, dice Raquel Aguilera, presidenta de la Sociedad Chilena de Alergia e Inmunología.
Son distintos los tipos de alérgenos que están presentes en Chile. Entre los que encabezan la lista de los más comunes, están el polen, el pasto y el moho, sin embargo en las alergias alimentarias los mariscos o el gluten son de los que más acomplejan a las personas.
En el año 2010, y gracias a los trabajos realizados por la Fundación Creciendo con Alergias, desde el gobierno se reconocieron los alérgenos más presentes en Chile. Además, se impulsó la Ley de Etiquetas de Alérgenos Comunes que obliga a los productos a advertir sobre la presencia de estos elementos en los empaquetados.
Entre los alergenos reconocidos por el Estado de Chile se encuentra el trigo, crustáceos, huevos, pescados, maní, soya, leche de vaca, nueces y sulfitos en concentraciones de 10 mg/kg o más.
Las reacciones a las alergias por parte del cuerpo humano dependen de cada individuo. Cada sistema inmune es un mundo en sí mismo, por lo que la gravedad de la situación puede variar. No obstante, una de las reacciones más peligrosas en el mundo de las alergias es la anafilaxia.
Definida como una reacción de riesgo vital, su urgencia es grave ya que pone en peligro inmediato la vida de una persona. Esta puede tener una aparición repentina bajo diversos síntomas, como el enrojecimiento del rostro, la dificultad para respirar y hablar, mareos y desorientación, hinchazón de la cara, labios y lengua, e incluso, vómitos, dolor intestinal y diarreas.
“Los síntomas son muy bruscos, repetidos y violentos. Una anafilaxia te puede parar e inflamar el sistema respiratorio. He visto casos en donde los pacientes pasan hasta cuatro minutos sin poder respirar”, dice Patricia Carmelo, presidenta de la Fundación Creciendo con Alergias.
“Los casos más comunes que hemos visto desde la Fundación son a raíz de picaduras de abejas, medicamentos y el consumo de maní”, agrega.



