Opinión
13 de Abril de 2025
Perfil de Ximena Rincón: ¿Mejor actriz secundaria?
Por Kike Mujica
Era la esperanza de la derecha para levantar una primaria que le diera luces a Matthei. Pero la imposibilidad de participar no le resta poder negociador para su partido. Rincón siempre se las ingenia para estar ahí, pese a que hoy no forma parte de los grandes conglomerados. “Fuma bajo el agua”, me dicen desde la política. Desde 2013 que busca la banda presidencial.
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Hablé con Ximena Rincón (1967) el jueves pasado. Quería saber qué pensaba sobre su frustrada opción de participar en la primaria de Chile Vamos.
Desde Demócratas, semanas atrás, me reconocieron que querían ir a primarias, pero no podían: el Servel exige que los precandidatos formen parte de partidos constituidos a nivel nacional. Demócratas aún no reúne las firmas en tres regiones. Y no alcanzarían a hacerlo antes del cierre de las inscripciones: el 30 de abril.
Astuta como ella sola, me respondió sin titubear que nunca pensó estar en esa primaria. “No sé por qué tanto escándalo por la prensa: mal me podía bajar de algo si nunca pensé en subirme”.
Salida olímpica.
Rincón es la actriz secundaria más protagonista de la política criolla.

Yo fui DC
Es penquista Ximena Rincón. Estudió hasta la enseñanza media en Concepción y después de deambular por distintas carreras, entró a Derecho en la Universidad de Chile, donde se tituló en 1997.
Militó desde los 14 años en la DC hasta octubre del 2022, cuando renunció junto al senador Matías Walker. Ambos fundaron, en noviembre de ese año, el partido Demócratas, aprovechando el vuelo de la Convención Constituyente, donde a diferencia de sus camaradas, eligieron bien: votaron rechazo junto a la oposición en masa.
“Un partido que mira al siglo XXI no puede ser un rebaño que sigue dócilmente a una directiva que no quiere escuchar el mensaje de sus militantes, ni de la ciudadanía, y cuya máxima expresión de desconexión con el país se expresó el 4 de septiembre pasado”, dijeron al momento de despedirse de la DC.
En la DC los acusaron de rendirse ante de la derecha.
Ximena Rincón inició su carrera política en las grandes ligas -con 33 años- como superintendenta de Seguridad Social, durante el gobierno de Ricardo Lagos.
Fue intendenta de la Región Metropolitana –la primera mujer en ocupar dicho cargo– desde el 2005 hasta 2006.
Luego emigró al mundo privado con una polémica decisión: ingresó al directorio de la AFP Provida. Esto, en medio de la discusión sobre la reforma previsional que promovía el primer gobierno de la presidenta Bachelet.
“No es casualidad que cuando vamos a ver una reforma previsional, que va a ser uno de los ejes importantes de este Gobierno, dos personeros, como Viera-Gallo y Rincón, pasen a ser partícipes de ese tipo de empresas”, disparó la entonces diputada Alejandra Sepúlveda, quien en esa época era su camarada en la DC.
Rincón explicó en 2008: “La verdad es que no me arrepiento, era una tremenda oportunidad, es una empresa de seguridad social que administra beneficios de seguridad social”.
Entre 2010 y 2014 fue senadora por la Circunscripción 11 (correspondiente a Maule Sur). Luego entró al gabinete de Bachelet 2.0 como ministra de la Segpres y luego del Trabajo y Previsión Social.
En 2018 volvió al Senado, donde fue presidenta entre agosto del 2021 y marzo del 2022.

Quiero ser presidenta
Tiene a La Moneda entre ceja y ceja. Existe un grupo de políticos que -seriamente- siempre están a la espera de su momento presidencial: entre otros, Francisco Chahuán, Claudio Orrego, MEO, Elizalde y Rincón.
Primer capítulo presidencial: 2013. Compite en las primarias DC contra Claudio Orrego. Cuando escribí el perfil de Orrego acá en The Clinic, cité este episodio:
“El 7 de enero de 2013 fue el primer debate presidencial en la vida de Orrego. Fue contra Ximena Rincón. Yo era director de prensa de TVN y estuve a cargo de la organización. El set estaba lleno de un tenso pueblo democristiano. Recuerdo que el primer golpe lo pegó, con oficio y viveza, Rincón, que llegó con unos tacos altísimos que hacían ver a Orrego claramente disminuido. Hubo que ponerle una caja para hacerlo sumar centímetros”.
Orrego arrasó: 33.175 votos (59.2%) contra 22.853(40.78%).
Segundo capítulo presidencial: 2021. Compite contra Alberto Undurraga. Todas las fichas estaban puestas en él. Pero ella sorprendió: se llevó el 57,8% de los votos versus el 42,1% de su rival.
Esta aventura terminó pésimo. “Ahí se selló el fin de la relación entre Rincón y la DC”, me dice un falangista. El partido, argumentando que la candidatura “no prendía” y que ponía en riesgo la parlamentaria, decidió “bajarla” y ungir a Yasna Provoste.
Ambas se habían enfrentado por la Convención Constitucional: Provoste aprobaba, Rincón rechazaba. En todo caso, la animosidad era de larga data.
Las dos no cabían en la misma baldosa en que se ha convertido la DC.
“Esto es lo más duro que me ha pasado en mi vida después de la muerte de mi papá. Porque me desplegué, me endeudé, me desgaste físicamente, porque recorrí todo el país, porque no hay nadie que conozca mejor el partido que yo. Es superinjusto, me indigna. Me dan ganas de hacer pataleta, pero no“, sentenció Rincón.

Si la vida te da limones…
¿Con poco se puede mucho?
Pregúntenle a Ximena Rincón.
—Su partido tiene dos senadores y cinco diputados. Su expartido tiene tres senadores y siete diputados (tres independientes). “Se fue de la DC, pero en poco tiempo logró armar una bancada interesante”, me dice un dirigente oficialista.
—En un parlamento que suele votar con final fotográfico, todo suma. Para apoyar o vetar. Por ejemplo, en las elecciones de las mesas del parlamento, Demócratas ha sido decisivo. Son votos quirúrgicos. O el bote del Titanic: chico, pero salva.
—Ximena Rincón es el sueño de Chile Vamos. “Habría ido yo a juntarles las firmas, con tal de tenerla en la primaria”, me dice un importante dirigente de la UDI. A la derecha le permitía cerrar el círculo: organizaban una primaria atractiva, revivían el espíritu del Rechazo, le daba a la oposición aires de diversidad y atraía a sus tierras a exconcertacionistas sin domicilio.
—Esto me lo dijo un dirigente de Demócratas hace un mes: “Llevar a Ximena a la primaria nos permite negociar con cupos parlamentarios con Chile Vamos, que es lo que de verdad nos importa. Por lo menos, un senador más. Los necesitamos, cierto, pero ellos también. Sin la Ximena no hay primaria atractiva”.
—¿Fracasó, entonces, la alianza ante la imposibilidad de participar en las primarias? Todo indica que no. Si antes la moneda de cambio era participar en dicha instancia para solucionarle un problema a la derecha, hoy la candidatura a primera vuelta es el caramelo. Si hay una buena negociación parlamentaria para Demócratas, Rincón podría estar dispuesta a bajarse de la primera vuelta y apoyar a Matthei, logrando el mismo efecto mágico que quiere la derecha, pero sin primarias. Win win.
“Rincón fuma bajo el agua”, me dice un excamarada. “Y aunque pierda, gana”, agrega otro.



