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13 de Junio de 2025Gabriel Cañas: “Después de terminar ‘El Señor de la Querencia’ quedé enajenado, sintiéndome realmente que se me había secado el alma”
A seis meses del fin de El Señor de la Querencia, Cañas repasa lo que ha sido este semestre sin un papel en televisión, luego de una alta exposición, también gracias a su rol en Generación 98. Durante los últimos meses, se fue al Lago Titicaca a realizar talleres y recuperarse físicamente. Este viernes estrena Estampida Humana, obra de la Compañía Bonobo en la que participa desde hace más de 10 años.
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Gabriel Cañas irrumpe desde el fondo de la escenografía en la sala del GAM. El actor examina con atención una estructura que debe abrirse como una bisagra. A pesar de estar evidentemente resfriado, ayer estrenó en ese mismo escenario Estampida Humana, la obra de la Compañía de Teatro Bonobo, dirigida por Andreina Olivari y Pablo Manzi, este último también a cargo de la dramaturgia.
De la primera función dice que recuerda poco debido a su estado de salud y, aunque aún no está completamente recuperado, se prepara para iniciar el ciclo que lo tendrá presentando esta obra junto a actores como Gabriel Urzúa y Coca Guazzini hasta el 29 de junio.
La obra, ambientada en una junta de vecinos, abre la reflexión sobre el miedo, la violencia y la desesperanza en Chile. “Estampida Humana habla de gente que no es de izquierda ni de derecha, sino de personas bien intencionadas, normales, que no son tan extrañas ni manejan discursos tan elaborados. Gente común y corriente enfrentada a un problema nacional”, dice el actor sobre la pieza teatral.
Alejado de las teleseries
A diferencia de los últimos años, hoy Gabriel Cañas está sin proyectos en televisión. Tras un exhaustivo 2023 y 2024, en el que asumió importantes roles en televisión, como el de Hernán Olmedo en Generación 98, y el de José Luis Echeñique en El Señor de la Querencia, el primer remake de Mega de los clásicos de TVN, cuenta que está feliz de no estar en pantalla por un tiempo.
Con el cierre del remake, el actor puso una pausa de diez años de muchos proyectos, no solo en televisión, sino que de mucho teatro, cine y series. “Estaba arriba de la pelota, de establecerme también económicamente y tener un nombre, todo me parecía atractivo”. Durante esa década Cañas decía que sí a todo lo que se le ponía por delante.
“Después de terminar El Señor de la Querencia, quedé enajenado, sintiéndome realmente como que se me había secado el alma, que no tenía creatividad, que no sabía por qué estaba haciendo todas las cosas que hacía. Y entré como en una crisis”, relata sobre los días posteriores a terminar con sus compromisos audiovisuales.
Ahí apareció una pregunta: ¿Qué estoy haciendo? La respuesta la encontró a más de 4.000 metros de altura a orillas del Lago Titicaca en Bolivia, donde se fue más de dos semanas primero a participar de los talleres del director de teatro chileno Elías Cohen, especialista en performance, danza, teatro físico y meditación.
“Quería recuperar mi voz que la tenía muy dañada, mi cuerpo estaba muy cansado, estaba gordo y sin voluntad, ni ánimo creativo”, el actor cuenta que también había perdido el fuego interno necesario para hacer algo en una industria precaria, en la cual sin convicción “no te queda mucho”, reflexiona Gabriel Cañas.
“Estoy agradecido de todas las oportunidades“
Hoy, a seis meses del final de El Señor de la Querencia y algunos meses más del fin de Generación 98, el actor no se arrepiente de haberse expuesto tanto en lo físico y mental para tener esos roles. “Estoy agradecido de todas las oportunidades que me han llegado, de la confianza que han depositado tanta gente en mí, en mi trabajo, en mi capacidad, solo que como que en algún momento alguien… O sea, uno mismo tiene que decir basta”.
Para evitar “volverse loco” durante el rodaje de El Señor de la Querencia, dice que el receso de la pandemia antes de enfrentar un espiral de trabajo también fue un respiro. “Me pilló también con una terapia psicológica, entonces creo que me mantuve súper sano, y creo que estar hoy en día así como estoy, también habla de que me estuve trabajando harto como la cabeza”.
El rol de José Luis Echeñique, dice que lo dejó satisfecho pese a las comparaciones que se levantaron durante las primeras semanas, donde las redes se llenaron de comentarios y comparaciones con el icónico trabajo de Julio Milostich. Cañas dice que no pidió ese rol protagónico y que su trabajo previo con el director nacional Nicolás Alemparte (La ley de Baltazar, Perdona nuestros pecados, Edificio corona) fue la gran razón para quedarse con el papel.
“Quedé súper contento con mi trabajo. No pude haber hecho más, no pude haber hecho menos. Como que quedé tranquilo, satisfecho. Obviamente las expectativas son un tema, pero yo estoy entrenado para eso. Mi trabajo es estar aquí, que tú me veas y digas: ‘¡ay, qué feo!’, ‘qué guatón’, ‘qué lindo’, ‘qué bien lo hace’, ‘qué bonita voz’. Siempre voy a estar expuesto a la opinión de la gente, y ese es mi trabajo”.
La alta exposición mediática de los últimos años, dice, no lo mareó. La clave fue dejar de leer comentarios cuando los tenía que leer, tanto con los halagos como con las críticas. “Hay que ser inteligente y tener el ego más o menos entrenado”.
“Hay que saber leer esos comentarios y también entender que, por lo general, no sabemos quién está realmente detrás de ese teclado. Nadie es experto en todo, y muchas veces las reacciones responden a un impulso del momento. La misma persona que te escribe algo bonito puede, cinco minutos después, dejarte un comentario muy duro. Por eso es importante ponerlo en perspectiva y entender que no es del todo real, que forma parte de una realidad paralela que es internet. Pero a mí, en la vida real, la gente me demuestra mucho cariño”, dice sentado en una de las butacas de la sala donde presenta Estampida Humana.
El futuro de Gabriel Cañas aún es incierto. “No tengo muchas ganas de trabajar, estoy súper bien y me hago las lucas haciendo cualquier cosa”. Hoy dice que no se hace mucha plata con su trabajo pero que ha sido “bacán bajarme de ese pony y no vivir la crisis”. Hoy dice que disfruta de estar tranquilo y disfrutar su casa y sus perros.
Eso sí, sabe que en el teatro tiene agenda asegurada para el resto del año. “Por suerte como logré organizarme muy bien con esos momentos donde te llegan más lucas no necesito mucha plata”.
“Yo me pago un sueldo mensual hace muchos años que es menos del mínimo y si me entra un peso más se va a ahorro. Ahora puse paneles solares con la última teleserie, entonces no pago electricidad. Voy ahorrando para poder vivir con poco pero con un buen nivel”.
Eso no significa que no está abierto a volver a las teleseries y sabe que en algún momento volverán algunas preguntas estructurales. “Van a apareces cuestionamientos como que tengo que valer algo, tengo que ser alguien en esta vida y cómo voy a tener ganas de matar algún dragón nuevo que va a aparecer por ahí. Pero también quiero ser súper respetuoso como en el momento en el que estoy y como también tengo otras ambiciones que empiezan a aparecer como cosas internacionales”.
Ese afán internacional del actor viene de la mano con proyectos que están en desarrollo que aún no sabe si van a llevar a cabo, pero adelanta algunas cosas: “Me invitaron a una película en Italia, me invitaron a una película en Sudáfrica, ahora hay una serie que podría salir que podría irme todo un año a Argentina. Cosas que están en proceso, son casting, claro, andas a ver tú. Puede que no salga ninguna de las tres. Son procesos que empiezan, pero también se me abrió la cancha por un lado que no estaba abierto antes”.
El actor Gabriel Cañas dice que, si su nombre suena en estos castings, es porque hizo bien su trabajo y, con confianza, recoge lo cosechado en los últimos años.