Política
15 de Julio de 2025Alejado de la política y retomando la carpintería como hobby: los días de Miguel Crispi tras su turbulento paso por La Moneda
El exjefe del Segundo Piso del Presidente Gabriel Boric pasa sus días en una dinámica muy diferente a lo que fueron sus últimos años en política. Hoy, afirman quienes lo conocen, está lejos de la vida política activa, hace meses que no establece contactos con dirigentes del Frente Amplio y se ha resguardado en su familia y en un pasatiempo que exploró ampliamente durante la pandemia: la carpintería.
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Un día antes de que el Presidente Gabriel Boric comenzara oficialmente su último año de Gobierno, el 10 de marzo pasado, el jefe de los asesores del Presidente, el líder del Segundo Piso, Miguel Crispi, renunció a su cargo tras un prolongado periodo de exposición mediática y cuestionamientos por diversas crisis. Después de ello, aseguran algunos de sus cercanos, su vida dio un giro radical y hoy por hoy está lejos de la política activa y se ha alejado de los espacios de toma de decisiones, un lugar que habitó durante gran parte de su carrera.
Crispi, fundador de Revolución Democrática, llegó al Gobierno como un cuadro clave del primer mandato del Frente Amplio. Primero encabezó la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere) y luego, en septiembre de 2022, tras la renuncia de Lucía Dammert como jefa de asesores del Segundo Piso, fue nombrado por el propio Presidente Boric en esa función.
Si bien uno de sus objetivos era anticiparse a los escenarios políticos y evitar crisis que golpearan al Ejecutivo, su gestión estuvo lejos de eso. La crisis del Caso Convenios, las acusaciones de supuestos vínculos con involucrados, su rol en la gestión del Caso Monsalve y en la fallida compra de la casa del expresidente Salvador Allende, fueron parte de las polémicas que terminaron por desgastar la figura de uno de los colaboradores más cercanos del Presidente.
De todas las denuncias judicializadas, la única vigente hasta ahora es por la arista ProCultura, que proviene del caso Convenios, en la que hay más de 80 imputados. Se le investiga por supuestos vínculos con exfuncionarios de esa fundación liderada por Alberto Larraín.

Alejado de la política
Al interior del Frente Amplio, partido que ayudó a fundar, advierten que Crispi hoy se mantiene alejado de la vorágine política. No participa en instancias internas; como ejemplo, señalan que nunca asistió a actividades de Gonzalo Winter durante su candidatura presidencial ni mantiene contacto con la directiva —que preside Constanza Martínez— o la militancia para comentar la contingencia.
Desde La Moneda el relato es similar: no forma parte de ninguna instancia vinculada al Gobierno ni responde llamados de consulta. “Ahora lleva una vida más tranquila, enfocada en su familia”, dice un funcionario.
De hecho, quienes conocen de cerca su entorno aseguran que Crispi ha retomado un hobby que desarrolló durante la pandemia: la carpintería. Según esas fuentes, acude de vez en cuando a un taller en Santiago, cercano al Barrio Yungay, para fabricar mesas, estanterías y otros muebles de madera. Sin embargo, advierten de que “de eso no se gana la vida” y prefieren no revelar en qué trabaja actualmente. Las piezas, dicen, son regalos para amigos y familiares.

“Crispi pagó más costos, pero alguien tenía que pagar”
Dentro del Frente Amplio hay militantes que lamentan la forma en que se dio su salida. Fuera de micrófono, sostienen que la oposición lo convirtió en un blanco de sus críticas, tal como lo hizo con el exministro de Desarrollo Social, Giorgio Jackson, a quien se le exigió su renuncia para retomar los diálogos en seguridad, dada su vinculación con Revolución Democrática, partido donde estalló la arista Democracia Viva del Caso Convenios.
No obstante, también reconocen que Crispi cometió errores que terminaron convirtiéndolo en un flanco constante para el propio Presidente Boric. “Crispi pagó más costos, pero alguien tenía que pagar”, dice un militante.
Uno de ellos fue en julio de 2023, cuando el Caso Convenios ya había estallado. Invitado tres veces por la Comisión Investigadora para declarar, finalmente asistió tras la presión pública del contralor Jorge Bermúdez. En dicha sesión, Crispi admitió haberse enterado del caso “por un rumor”.
La situación empeoró cuando Carlos Contreras, exseremi de Vivienda y militante de RD, afirmó que Crispi había omitido información al Presidente sobre los convenios, y que su tía, Verónica Serrano, había presionado para apurar la firma de estos.
En octubre de 2024, con la crisis del Caso Monsalve, desde el FA reconocen que el diseño de la salida del exsubsecretario fue un error, responsabilidad de Crispi y del jefe de gabinete de Boric, Carlos Durán, quienes optaron por no informar de inmediato a la ministra de la Mujer, Antonia Orellana.
La gota que rebasó el vaso fue el intento fallido de compra de la casa de Allende. En el FA señalan que, aunque Crispi pagó costos excesivos, su figura ya estaba demasiado desgastada y su salida era inevitable. Esto, luego de que se revelara que durante su declaración a la fiscalía en calidad de imputado por el caso Por Cultura, apuntara contra Durán sobre el caso de la compra de casa de Allende. De todas, esa es la única causa judicial que aún está por resolverse.
Fuentes del Socialismo Democrático revelan que, en un principio, se pensó en cerrar el episodio con la renuncia de Crispi. Sin embargo, ante presiones del FA, se exigió que el Partido Socialista también asumiera costos, lo que culminó con la salida de la entonces ministra de Defensa y nieta de Allende, Maya Fernández.
Para este artículo, The Clinic contactó a Miguel Crispi, pero optó por no hacer ningún tipo de comentario.



