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“Nunca robé el diezmo a nadie”: el sigiloso regreso como pastor evangélico del exobispo Eduardo Durán tras su expulsión en 2019

Denuncias por apropiación de marca, usurpación de propiedades y falsificación de instrumento público aquejan a Eduardo Durán, quien fue expulsado de la Primera Iglesia Metodista Pentecostal en 2019. A pesar de esa batería de querellas y demandas civiles por parte de su excongregación, el exlíder religioso logró montar una red de fieles desde una pequeña casa en la comuna de Lo Prado, donde ejerce su rebeldía como “obispo vitalicio” cada domingo.

Por Jaime Pinochet 2 de Agosto de 2025
Imagen: Sandro Baeza/The Clinic
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Dos zapatillas colgadas en el tendido eléctrico marcan la pequeña calle Notario Eliseo Peña, en Lo Prado. La apariencia se asemeja más a un pasaje largo que bordea un bloque de departamentos de cuatro pisos y da entrada a otras vías estrechas, a medio pavimentar y de poco acceso vehícular. 

Las dos zapatillas con sus largos cordones sólo indican una cosa: la presencia de pandillas que controlan el barrio que tiene como eje de encuentro la plazoleta “La Amistad” a tan solo pasos de la estación Pajaritos, por general Bonilla. 

Este fue el refugio que escogió el exobispo Eduardo Durán para atrincherarse tras su expulsión como líder de la Primera Iglesia Metodista Pentecostal en 2019, luego que se le vinculara a un caso de lavado de activos y se le denunciara por líos extramaritales. 

Si bien parte del castigo apuntaba a que no podía seguir ejerciendo como obispo de su iglesia, Durán no obedeció. Es más, en varias oportunidades, ha intentado recuperar el control de la catedral evangélica, cuya orgánica cuenta con más de 100 años de existencia. Así, el religioso de 83 años, mediante recursos y demandas judiciales, se mantiene en pie de guerra contra sus excolaboradores de Jotabeche, como también es conocida la sede religiosa. 

El nuevo lugar de culto de Durán es humilde. No se compara con el imponente edificio de la catedral evangélica, ubicado en plena Alameda. Es una especie de galpón pegado a una casa amarilla que mantiene dos cámaras de seguridad para vigilar el perímetro. 

Se percibe mucho resguardo. El inmueble es cubierto por una frondosa reja irregular, candados y un colorido letrero que entrega la información de los días y horarios de las reuniones generales para los fieles. Además, da cuenta del nombre del culto evengélico: Metro Estación Pajarito correspondiente a la Primera Iglesia Metodista Pentecostal (PRIMP). 

Hasta ahí todo bien. 

Pero lo curioso es que el mismo cartel informa que esa Iglesia está a cargo del reverendo Eduardo Durán Castro, quien también ejerce como presidente de la organización religiosa, desconociendo la decisión de expulsión de Jotabeche. 

Así, según fuentes de la Iglesia evangélica, Durán creó ese culto como una especie de trinchera “política” para reinventarse, mostrar su rebeldía y mantener sus prédicas semanales a las que asiste sin falta y se transmiten en vivo por Facebook. 

La última reunión se celebró el pasado 27 de julio a las cinco de la tarde en punto y fue liderada por el exobispo y su ayudante Jorge Matta, que ofició de orador. 

“Daremos comienzo a este servicio en el nombre del señor, cantando la alabanza 98: Más que vencer”, instruyó Matta, quien al notar que la música no iniciaba, se incomodó. Con señales silenciosas apuró al coro. Todo esto bajo la atenta mirada de Eduardo Durán que permanecía sentado en un sillón rojo.

“Para la fe no hay batalla”, es el estribillo que se escucha cantar al revisar la grabación del video. Durán también lo hace, pero se ve con poca energía. Quizá resintió la nueva querella que presentó la PRIMP durante los primeros días de mayo en respuesta a sus intentos por recuperar el poder de Jotabeche. 

Desde que se desató la crisis en la iglesia evangélica, el organismo ha librado una suerte de “guerra santa” contra el reverendo. A la fecha, han presentado más de cuatro acciones judiciales, desde 2021, entre querellas y demandas civiles por apropiaciones de marcas y usurpación de bienes raíces, entre otros delitos. 

Por una de esas causas, fue formalizado en 2023 tras ser imputado de apropiarse el nombre de la Primera Iglesia Metodista Pentecostal al inscribirlo y comprar la marca por $2 millones en Inapi. La Fiscalía le ofreció un procedimiento simplificado a cambio de que regresara los nombres a su ex sede religiosa.  

Pero, al parecer, Eduardo Durán continuó desafiando a la autoridad evangélica, lo que le costó el nuevo hito judicial. Según el escrito, al que tuvo acceso The Clinic, el otrora líder religioso intentó revocar los poderes jurídicos de la cúpula de Jotabeche con el fin de anular su sanción. Por esta razón, desde ese lugar, el cuerpo de pastores lo denunció por los delitos de ejercicio ilegal de la profesión y uso malicioso de documento público. 

Durán, de acuerdo al documento, concurrió varias veces a una notaría en Las Condes, donde se presentó como obispo de la PRIMP para suscribir escrituras que anularan los poderes de los actuales encargados de la Primera Iglesia Metodista Pentecostal. La que a juicio de ellos, se hizo con falsedades y dolo. 

“El imputado se ha negado persistentemente a aceptar su destitución de la iglesia. Es decir, finge tener una representación legal, autoridad y cargo que no tiene, pues fue despojado del mismo y lo hace recurrente en el tiempo, en diferentes lugares y ante distintas autoridades”, señala la querella que representa el obispo Daniel Balladares, a cargo de los más de seis mil fieles de su congregación.  

Sobreseído por Lavado de Activos 

La sede de Eduardo Durán en Lo Prado es, sin duda, su fortaleza. Es una trinchera bien armada que frecuentan sus últimos “creyentes”. Son pocos, pero fieles.

Ninguno habla mal de él y no permiten que se levanten “infamias” contra su reverendo y presidente. 

Lo mismo ocurre en redes sociales. Basta un comentario negativo sobre Eduardo Durán y su pasado para que aparezcan hasta cuatro respuestas en línea destacando sus virtudes mesiánicas. 

Por ejemplo, una persona de nombre Nelly Briones posteó: “Pastor Durán, quédese callado. Ud robó mucha plata y engañó a su querida esposa, fue a mi casa con todos sus matones a pegarle a mi padre, clase jardín Lo Prado, le recuerda ese nombre, ladrón, sinvergüenza”. 

Y la respuesta no tardó en llegar por parte de un seguidor de nombre obispo Eduardo Andrade: Deberían dejar trabajar a mi amado Obispo Durán tranquilo junto a su pastorado. Devolver lo que le corresponde, él es el fundador de la Primera Iglesia Metodista Pentecostal, lo demás es cuento, fraude y mafia”.  

Y esa armadura también la ha construido en sede penal, donde varios de sus escritos judiciales aparecen con la firma de “Obispo Presidente Vitalicio y Pastor Gobernante Catedral Evangélica de Chile”. Una especie de líder supremo y eterno, según analizan algunos de sus ex colaboradores. 

Su constancia también le ha dado victorias en la Justicia. Desde su entorno destacan la fallida acusación por lavado de dinero que dio pie al proceso de remoción hace seis años. En octubre pasado, la Fiscalía Oriente decidió no preservar en el caso por falta de antecedentes. 

El fiscal Felipe Sepúlveda, que también tiene a cargo el Caso Audio, cerró la investigación iniciada por el entonces persecutor Carlos Gajardo, quien recibió una denuncia por parte del procurador Nicolás Retamales Vergara en 2017. 

Según el profesional, que testificó ante un equipo especializado de la PDI, Eduardo Durán había adquirido una propiedad por 8.550 UF en 2009 con dineros que supuestamente habría recibido del primer gobierno de Michelle Bachelet en formato de donación. 

El exobispo siempre refutó los antecedentes, argumentando que todo se trataba de una campaña de desprestigio en base a una supuesta conversación que tuvo Retamales con el obispo de la Iglesia Metodista de Los Andes, Mario Salfate Chacana, respecto a ese convenio firmado por el Ejecutivo.  

De todas formas, un personero de la iglesia evangélica contactado para este reportaje aclara que Durán no fue expulsado por su abultado patrimonio, sino que por sus temas extramaritales: se separó de su esposa Raquel Salinas al verse envuelto en una relación con Ruth Sepúlveda, una integrante del coro de Jotabeche. Tras oficializar su romance, se casaron el 14 de marzo de 2020. 

En ese sentido, las supuestas irregularidades de sus bienes no habrían sido consideradas por los pastores jefes, pues el reglamento interno de la catedral evangélica estipula que el uso de diezmos y donaciones se pueden administrar al criterio del obispo. Por tanto, cualquier acción judicial que se emprenda por fraude interno no tendría un futuro positivo en causas penales. 

Una realidad evidente, pues un reportaje de Informe Especial de 2018 denunció que Eduardo Durán registró en sus cuentas corrientes abonos por más de $2.100 millones entre 2014 y 2018. Dineros, que de acuerdo a fuentes de la PRIMP Jotabeche, habrían provenido de los propios fieles y sus cultos. 

A modo de ejemplo, en cada reunión general de la catedral evangélica se puede recaudar hasta $2 millones cada domingo. Esto sumado a lo reunido en las otras clases o sedes de la Región Metropolitana. 

“Él gozaba de los diezmos y cuotas mensuales de cada iglesia. Nunca reconoció su error”, lamenta otro miembro de Jotabeche.  

De acuerdo a la última querella, Eduardo Durán fue expulsado de su cargo el 1 de junio de 2019 por cuatro motivos. Si bien estuvo presente la acusación por lavado de activos, el escrito sostiene que su salida “terrenal y espiritual” fue por cometer infracción al artículo 21 de la normativa evangélica expresado en las letras A, B y C.

Es decir, apartarse de la doctrina del evangelio, ejercer una errónea administración de la iglesia y abusar de su poder, tras detectarse que mantenía una relación fuera de su matrimonio.  

El exlíder evangélico nunca ha querido dar una entrevista. The Clinic intentó tener una versión sobre las múltiples y graves acusaciones que pesan ampliamente detalladas en las acciones judiciales lideradas por sus ex colaboradores Jorge Silva Merino y el actual obispo presidente Daniel Balladares, pero no fue posible.

Su abogado Marcelo Hadwa indicó mediante un correo electrónico que “no tenían nada que comentar al respecto”. También se intentó obtener una versión de su hijo Eduardo Durán, actual diputado de RN, pero tampoco se mostró disponible. 

El sermón de Durán: “Planes del demonio”

A pesar de ello, The Clinic tuvo acceso a un íntimo encuentro del “obispo vitalicio” con sus fieles en Lo Prado, donde habló sin filtro de todos sus problemas judiciales, el 13 de julio pasado. Alzó la voz como nunca lo había hecho en estos años de silencio. 

Durante 13 minutos y 13 segundos se desahogó. 

“Nunca le robé diezmo a nadie (…) Los pastores viven de los diezmos”, dijo Durán en su iglesia de Lo Prado para enfrentar por primera vez las acusaciones sobre su abultado patrimonio. Nadie lo cuestionó.  

Lo sorprendente vino después. Si bien evidenció su molestia con la actual directiva de la Iglesia de Jotabeche, sentenció que detrás de esto habían fuerzas malignas.

En tres oportunidades mencionó al “diablo”, en dos al “demonio” y en una a “satanás”. Se refería a sus excolaboradores evangélicos. 

Han contratado un estudio jurídico para llevar adelante sus planes del demonio”, sostuvo ante sus fieles, agregando que lo han “tapado” de querellas. 

“Gracias al señor, hemos ganado una tras otra. Él nos ama y no va a permitir, que Jorge Silva Merino siga con sus planes de satanás, el diablo”, aseguró. 

Y su repertorio continuó. Su delgada voz iba tomando fuerza como cuando lideraba los cultos en la imponente catedral evangélica. 

“Han tirado una querella penal por aquellos que estamos usando el nombre que nosotros pusimos (…)Y si llegáramos a perder, van hacer que nos metan en la cárcel, los legítimos dueños del nombre”, señaló ese frío domingo. 

Los fieles seguían atentos a sus descargos. Sólo interrumpían con “Amén” para celebrar las palabras que parecían misiles hacia Jotabeche.

“¿Ha visto alguna vez un pastor o un hermano tan desatinado que se ha de mandar a la cárcel a otros siervos del Señor?, ¿Qué está pasando en este mundo ahora?… Está todo al revés”, sentenció Durán.

Y no detuvo su idea de que lo quieren ver tras las rejas. 

Así como en el país hay tanta desorganización, tanto delito y todo lo demás, está pasando entre los evangélicos también que quieren mandar preso y a la cárcel a sus propios hermanos y pastores”, replicó. 

Esa decisión, de todas formas, la deberá adoptar la Justicia si es que avanza la última querella. Por lo pronto, el Cuarto Juzgado de Garantía la declaró admisible y cayó en el despacho del mismo fiscal Felipe Sepúlveda que ya investigó el patrimonio del ex obispo sin resultados penales. 

Eduardo Durán, que se hace llamar “obispo vitalicio” continuará ejerciendo su rol en el templo de Lo Prado y predicando para sus fieles incondicionales, a quienes los motivó con los siguientes pasajes bíblicos que pueden tener varias interpretaciones.  

“¿Es vencedor usted?, pues hermanos queridos. ¿Quién viene a meter susto al enemigo?”.

“Por que mía es la venganza. Yo pagaré, dice el Señor”. 

Todo dependerá de cómo se mire a Eduardo Durán: el obispo expulsado o el obispo vitalicio. 

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