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Opinión

9 de Agosto de 2025
Imagen: Sandro Baeza/The Clinic

El blues de Sydney Sweeney

Foto autor Ignacio Bazán Por Ignacio Bazán

En menos de 10 años, pasamos de la cosificación, a la no cosificación, a la hipercosificación, dice el columnista Ignacio Bazán. Por eso es tan raro todo el alboroto en torno a la actriz Sydney Sweeney de los últimos días. Han sido tiempos confusos para los hombres y, quizás, para muchas mujeres. Este texto es sobre eso.

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Una pasada por Google Trends en los últimos siete días (hasta el miércoles 6, día en que se escribe esta columna), arroja que la actriz norteamericana Sydney Sweeney estuvo mano a mano en búsquedas en comparación con el conflicto israelí-palestino y superó con creces a la guerra de Rusia y Ucrania.

Hablo de búsquedas en el mundo entero.

Y en uno de esos siete días, el lunes 4 de agosto, Sweeney fue más buscada en Google que estos dos conflictos de impacto global.

Todo tiene que ver con una campaña que realizó para la marca de ropa American Eagle: Sidney Sweeney has great jeans, una serie de sugestivas piezas en las que Sweeney habla y se desenvuelve como suele hacerlo en sus películas y series, como Euphoria

¿El problema? Un juego de palabras entre jeans y genes (genes en inglés).

Desde el mundo más demócrata, progresista, woke, como quiera llamarle, sonaron las alarmas, acusando a la marca de supremacista, al combinar ese mensaje con una rubia de ojos azules, evidentemente voluptuosa. 

¿Qué es lo extraño, lo confuso de toda esta polémica?

Básicamente, que exista un escándalo, que a alguien le importe esto en tiempos de hipercosificación. O ‘auto hipercosificación’. En todos lados, en cada red social, y a cada rato. 

Pero bueno. Cosificación y mujeres. Los hombres no solemos hablar de estas cosas en público, quizás nos podemos soltar en un asado con amigos, cuando estamos en un club de Toby, o con mujeres de mucha confianza, tipo familiares mayores de 60 años, principalmente porque es fácil que se nos malentienda o que por expresarnos mal terminemos diciendo alguna barbaridad. 

Lo que quiero decir es que, de esto se ha hablado en círculos de confianza, y que, raya para la suma, tendemos a estar bastante desorientados por cómo se ha ido desarrollando la historia de los últimos diez años. Acá vamos.

Del micromachismo al regreso del Sugar Daddy

Post Me Too, no solo vino una ola feminista. Fue un tiempo en que como sociedad se tomaron decisiones. ‘Cambió el paradigma’ decían los analistas de la época. A nosotros nos tocó escuchar y callar harto, además de meter bastante la pata, por allá por el 2017, 18, 19, 20, 21. 

Hubo cosas que entendimos y otras que no nos cerraron tanto, aunque había algunos iluminados, príncipes feministas, que decían entenderlo todo y que incluso acompañaban en las marchas de marzo. 

Y dentro de esa conversación, en Chile, nos dijeron que el concurso Miss Reef estaba mal, que la Bomba Cuatro, de La Cuarta, estaba mal. Y cómo el paradigma había cambiado: cancelado Miss Reef, cancelada la Bomba 4, hasta con funeral de su última publicación incluido. Chile cambió. 

A muchos les costó este proceso, otros lo entendimos, no sin dificultades, y nos terminamos plegando, de a poco nos fuimos autorregulando, y empezamos a ajustar cómo hablábamos, porque había mucho micro y macromachismo en las cosas que decíamos. 

Es 2022, por ahí. Cierre de ojos. Entra Arsmate, entra Onlyfans.  Se empieza a acabar el body positive y las modelos de menos de 50 kilos comienzan a revivir. Y no solo eso. En cosas culturales, las mujeres más jóvenes, de veintitantos, empiezan a ver con buenos ojos tener a un sugar daddy. Muchas los buscan abiertamente en sus apps de citas y luego llega a Chile mysugardaddy.cl, app para que hombres de alma generosa encuentren a su sugar baby, y que tenía a más de 250 mil personas inscritas a mitad del año pasado. 

A nivel mundo, Bonnie Blue, una tipa en Inglaterra, se acuesta con mil tipos en menos de un día en enero de este año y por alguna razón parece ser menos escandaloso que lo de Sydney Sweeney.

Pasamos de la cosificación, a la no cosificación, y luego a la hipercosificación en menos de 10 años. 

Ojo, esto no es queja conservadora; es solo un recuento.

En paralelo, la cantidad de incels parece crecer. Hombres que no pueden conectar con mujeres y resienten de ello. Y bueno, las millonarias de Onlyfans y Arsmate, probablemente se alimentan de ahí, de hombres que ya no están en sintonía con mujeres reales. 

Volvió a cambiar el paradigma, pero esta vez los movimientos de hace diez años parecen mirar para el lado, excepto cuando se trata de Sydney Sweeney y sus jeans y su escote. 

Sydney Sweeney, la que sale en un descapotable en un video de los Stones, la que dispara armas, la que hace campañas de Ford Mustang para el Estados Unidos profundo, la que parece que es Republicana y Trump se puso contento cuando le contaron. 

Sydney, la que por un día de esta semana, fue más buscada que el conflicto en medio oriente.

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