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Harold Mayne-Nicholls: “Lo que me diferencia es que logro lo que me propongo, uní a Chile dos veces: con la selección y en los Panamericanos”

El expresidente de la ANFP reconoce que en su entorno algunos han calificado como un "capricho" su intención de competir por La Moneda. "Pero los caprichos personales tienen un sustento en este caso”, dice. Aún está en etapa de recolección de patrocinios para postular en la presidencial como independiente. "Soy un tipo moderado que quiere lo mejor para el país", sostiene el periodista, quien dice tener "una cuota de mesura, cordura y tolerancia superior a otros". También repasa al resto de sus contendores: de Parisi dice que lo considera un populista, mientras que a Jara y Kast los posiciona como extremistas. "Jeannette Jara es comunista, cómo va a ser socialdemócrata", cuestiona.

Por Jorge Palacios y Eduardo Monrroy 10 de Agosto de 2025
Harold Maynne Nicholls
Harold Maynne Nicholls
El expresidente de la ANFP Harold Mayne-Nicholls. Fotos: Francisco Paredes / The Clinic
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No son pocas las personas que reconocen y saludan a Harold Mayne-Nicholls cuando este hace ingreso al Country Club de La Reina, recinto del que es socio hace “muchos años”, luego de trasladarse en metro. Camina sin prisa por los espacios de la edificación central del lugar, rodeada de canchas de tenis y varios metros de pasto bien mantenido, mientras algunos socios se acercan a darle la mano. “Harold, estamos contigo”, le gritan un par de mujeres.

Mayne-Nicholls, exdirector ejecutivo de los Juegos Panamericanos Santiago 2023 y expresidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), llega con un chaleco azul marino y una camisa de tono afín que lleva el último botón desabrochado. Tras escoger un lugar para las fotografías, opta por ir a buscar una corbata y una chaqueta americana. A la vez, abotona hasta el cuello su camisa, mientras sigue siendo observado por quienes llegan al lugar.

Algunos le dicen “gracias” por ser candidato. Él devuelve los gestos ofreciendo su mano y realizando bromas con personas que aparentemente ya conoce de antes.

Una vez listo, se acomoda en uno de los asientos del lugar y pide un cortado con poco café y mucha leche. De inmediato, se pone anteojos y comienza a buscar algo en su celular: el número total de patrocinios que lleva su candidatura.

Ese día, jueves por la tarde, acumulaba 32 mil 456 firmas. Menciona que entre ellas están las del diputado Carlos Bianchi Chelech, y la del periodista Gonzalo Feito, conductor de Sin Filtros, que asegura que firmó delante de él.

A Mayne-Nicholls Solo le restaban cerca de tres mil patrocinios de aquí al 18 de agosto, fecha en que se deben inscribir los nombres de quiénes competirán por La Moneda. “Lo lograré”, afirma Mayne-Nicholls, aunque la tarea a ratos se complicó.

—Pareciera que en las últimas semanas se estancó la búsqueda de patrocinios.

—En la última semana, no. Fue desde el 14 de julio. Hubo dos factores. Uno fue que introdujeron una norma que no estaba y que ralentizó el proceso a todos, no sólo a nosotros. Y el segundo es que hubo un día en que el sistema estuvo 17 horas detenido. Así y todo vamos a llegar.

—¿Tiene una fecha autoimpuesta?

—No, a estas alturas hasta el 18 de agosto nomás. 

—¿Es muy dispareja la cancha para quienes quieren competir como independiente?

—Son las reglas del juego. Y esas estaban de antes. Ahí no tengo nada que reclamar. Lo que a mí me parece sorprendente es que te cambien las reglas durante el juego. Las otras se sabían, son las reglas y no había nada que alegar. La próxima elección será peor. Esta tasa del 0,5 de la elección de diputados casi se duplicará, y llegar a 65 mil firmas creo que es imposible.

—¿Pensó que era más fácil conseguir las firmas?

—No. Esto es muy similar a cuando salíamos a vender las entradas de los Juegos Panamericanos o la selección. Todos te dicen que se van a vender rapidísimo. Esto es lo mismo. No es una cosa automática.

—Le ha apoyado la exministra Soledad Alvear.

—Sí, ella firmó. Gutenberg (Martínez) también firmó, me dijeron, no lo he comprobado. Lo que sí sé es que hasta el momento han firmado, de las 346 comunas, 338 comunas. Nos faltan ocho. 

—Alvear y Martínez son exmilitantes de Amarillos que renunciaron al partido cuando la tienda apoyó a Evelyn Matthei. Ambos eran algo afines a la candidatura de Carolina Tohá. ¿Siente que ese es su electorado, el votante que quedó huérfano de la primaria oficialista?

—Sí, pero es mucho más que eso. Nuestro elector es ese huérfano y el de construir un país distinto, más que de construir para un sector político determinado. Hoy se ha ido todo a un extremo, para las puntas, y la mayoría del país quiere más centro que punta. Eso sentimos, después la votación dirá, pero en la calle eso es lo que se siente.

Harold Mayne-Nicholls dice que su elector es ese huérfano del centro político y “mucho más que eso”.

—¿Por qué mejor no haber sido candidato a diputado o senador? Son tareas menos titánicas que una presidencial. Hay menos sacrificios, tiempo, incluso menos fondos involucrados.

—Siempre es más fácil hacer lo fácil, pero eso no quiere decir que te vaya a dar más rédito. Lo mismo para los Panamericanos: ¿para qué iba a estar empujando a un gallo que me vendiera 250 tickets si ya los juegos eran un éxito? No sé, mi forma de ser, de actuar, es distinta nomás. No me incomoda que las cosas sean más difíciles. No siento que a través de las cosas más difíciles vaya a lograr menos resultados. 

”Más de un colega me ha dicho que esto es un capricho, pero los caprichos personales tienen un sustento en este caso”

—¿Siempre quiso ser candidato presidencial?

—No, no. Evidentemente habría empezado mucho antes. Esto fue porque empezaron a surgir las alternativas. Hay dos hitos fundamentales. Cuando fui a Enela en Temuco hice una presentación sobre cómo construimos el concepto detrás de los Juegos Panamericanos. Y cuando terminé la gente se me acerca y me dice “eso es lo que necesitamos en el país. ¿Por qué no se postula a senador por La Araucanía?”. Yo respondí que no era de La Araucanía, sino de Antofagasta, mundos distintos, cómo los iba a representar yo. Bueno, ahí muchos de ellos me dijeron que me presentara como candidato a la Presidencia de la República.

Después vino un momento donde empezaron a circular cartas de jóvenes diciendo que se iban a ir del país. Ahí dije que no podía ser que la juventud se quiera ir de Chile. Yo que hice todo lo contrario, que podría estar viviendo afuera desde hace rato, me volví a Chile porque me cuesta encontrar un país mejor que este.

—¿Nadie le ha dicho que esto podría ser un capricho personal?

—Más de algún periodista o colega me lo ha dicho. Pero también uno ve la reacción de la gente cuando me ve, que es instantánea. La gente, en general, está buscando algo distinto. Quieren salir del marco habitual de “este mi club, y el mío es de los buenos y el resto son malos”. Quieren salir de esa pelea permanente. Seguro que algunos piensan así, están en su derecho también. Ahora, no es fácil por un capricho personal juntar a 32 mil personas, aunque no lleguemos a las firmas. No sé cuántos partidos tienen 32 mil desde abril. Los caprichos personales tienen un sustento en este caso, que ahora son de 32 mil. Vamos a ver el 18 de agosto.

—Es una figura conocida en el espacio público. ¿Por qué le ha costado tanto juntar las firmas?

—Porque hay un descrédito absoluto hacia el sistema. Nosotros hacemos un tutorial para inscribir un patrocinio diciéndole a la gente: “Usted tiene que hacer esto, esto y esto”. Y la persona lo está haciendo, y de repente con algunos de ellos aparece el chiste del Bombo Fica altiro.

—Dijo que descubrió una industria en las elecciones. ¿A qué se refería?

—A la cantidad de gente que gira alrededor de esto para aconsejarte, para traerte más seguidores. Para darte las pautas, armar el relato, prepararte ante los medios de comunicación, para que cuando te entrevistan en la televisión te maquillen, y así hasta el infinito. 

—¿Ha optado por contratar esa industria?

—No, si no tenemos recursos. Eso se hace cuando tienes los recursos. Todo lo que nos han ayudado es gente que está permanentemente colaborando. En algunos casos he ido a Punta Arenas, y llamo a un amigo y le digo que voy allá, y él me pregunta si tengo auto, le digo que no, y él me presta el suyo en vez de arrendar.  

“No tenemos recursos”, dice Mayne-Nicholls.

—¿Es lucrativo ser político?

—No tengo idea. Hasta ahora, no. No tengo idea cómo será después.

Mayne-Nicholls: “Tengo una cuota de mesura, cordura y tolerancia superior a otros”

—¿Cuál es su sello?

—Básicamente no tengo afiliación política. No tengo ni he pertenecido nunca a un movimiento político. Eso me hace no tener compromisos con nadie. Tampoco tengo relación directa con grandes grupos empresariales o qué se yo. Eso me permite actuar en total libertad. Tengo, puedo estar equivocado, una cuota de mesura, cordura, tolerancia, superior a otros, no a todos, pero a otros. Jeannette tiene también mucha mesura. Creo que no estoy en ninguno de los dos extremos. No es menor. Me ubico en el campo de los moderados.

—¿Pero Chile busca un moderado?

—El 16 de noviembre vamos a saber. Diría que sí. 

—Las encuestas muestran mayores preferencias por Kast y a Jara.

—Si, pero hay una encuesta que es muy real, que es la encuesta CEP, donde dice que el 52% de los chilenos no quería ni a Kast ni a Jara. Siento que el país quiere algo más moderado antes que algo extremo.

—¿Se siente preparado para este desafío?

—Sí, claro.

—Uno recuerda cuando el Presidente Boric decía que no estaba preparado para ser Presidente. Eso fue un año antes de la presidencial de 2021.

—Yo tengo 64 años. Si no estoy preparado, a los 64 años… ¿Cuántos años tenía el Presidente cuando resultó electo? ¿35? En el año 94 yo tenía 32 años y trabajaba en la ANFP, era el gerente técnico de la selección. Ricardo Abumohor me ofreció ser el gerente general de la ANFP. Yo le dije que no estaba preparado, a los 32 años para tener ese cargo. Yo tengo la capacidad suficiente para darme cuenta. Y creo que en esto sí.

Y lo otro que me diferencia del resto de los candidatos es que yo sí he logrado lo que propongo. Logré unir a Chile. No una, dos veces: con la selección y con los Panamericanos. Yo logré que los chilenos nos sintiéramos más orgullosos de ser chilenos, dos veces, no una. Y logré demostrar que con probidad las cosas se pueden hacer.

—Pero eso es en el fútbol. Quizás en otro ámbito es distinto.

—La gente que ningunea el fútbol parte de un concepto errado, que piensan que es pegarle a la pelota. Hay que ser un poco más cuidadoso. Ningunear al fútbol es ningunear casi a la mitad de la población de este país. Juegan al fútbol casi todos los fines de semana, entre ANFA, ANFUR, el fútbol social, en las ligas, mujeres, casi dos millones de personas todos los fines de semana. No hay activo social en este país más grande que el fútbol.

—Cuando fue director de los Panamericanos Santiago 2023, estuvo codo a codo trabajando con el ministro de Deportes, Jaime Pizarro. ¿Ha conversado con él?

—Sí, pero no sobre esto. 

“Ningunear al fútbol es ningunear casi a la mitad de la población de este país”, dice Mayne-Nicholls.

—¿Le ha pedido su apoyo?

—No. Tampoco se lo pediría. El ministro es funcionario público. 

Mayne-Nicholls y sus reuniones con 14 partidos políticos: “Conversar no es pecado”

—Destacaba como una virtud no estar ligado a ningún partido político. Pero también dijo que se ha reunido con 14 partidos.

—Eso tiene la explicación lógica de la raíz de esta candidatura, de que hay que dialogar con todos para llegar a un consenso. Si yo no dialogo, cierro la puerta y solo soy yo en mis acciones, ¿cómo propondré una cosa distinta? Yo quería saber qué pensaban ellos y, a la vez, decirles “si esto camina y resulta, y en tu partido hay una persona destacada que necesito para tal ministerio, te voy a llamar para pedirla en tal ministerio”. Ellos verán si sí o si no, porque los partidos tienen ciertas reglas. Esa era la razón, conversar con la gente. Si conversar no es pecado, dialogar.

—¿Estuvo cerca de ser candidato de la DC?

—No, porque siempre he dicho que soy independiente, y lo he dicho montones de veces. Mi único activo es mi palabra. Y si hay 32 mil que han creído en mi palabra, ¿cómo les saldré a decir “gracias muchachos, ahora soy candidato de la DC”? 

—¿Se lo pidió la DC?

—No, tampoco. Yo me junté con Alberto Undurraga. Y él me dijo que venía la Junta Nacional, “pero no tenemos candidato. Si te apoyásemos a ti, qué te parecería”. Feliz, le dije, cómo le iba a decir que no. Y él me preguntó qué significaba eso, y era que yo les agradecería públicamente, no tengo ningún problema, y eso con cualquiera. Creo que hubo siete partidos que me ofrecieron ser su candidato en la primaria.

—¿Cuáles son esos partidos?

—Si los nombro, voy a dañarlos. Pero de los dos lados, y de los que no están en ninguno de los dos lados, suman 7 partidos.

—¿Incluyendo partidos de oposición, como Demócratas?

—Da lo mismo cuáles, pero incluyendo partidos de oposición.

—Habló con los radicales en su momento.

—Eso fue al revés, pues. Yo me junté con ellos. Y en cuanto se supo que yo iba a ser candidato, ellos publicaron que querían que yo fuera su candidato. Lo publicaron. Lo de la DC es sabido y lo otro prefiero guardarlo, salvo que si ellos lo dicen, no lo voy a desmentir. 

—¿Qué persona le gustaría sumar en su gabinete?

—Eso es ciencia ficción absoluta.

—Franco Parisi dijo que su ministro de Hacienda debía ser el CEO de Falabella o Laurence Golborne.

—Está bien. Yo no entro en ese juego.

Mayne-Nicholls evita dar nombres sobre quiénes lo acompañarían en un eventual gobierno.

—¿Pero quién le cautiva?

—Todo aquel que quiera a Chile por sobre cualquier otra cosa. No tengo nombres, porque además se hace una falta de respeto hacia esa persona.

“Si hiciera un gobierno como el de Aylwin, sería espectacular. Pero no creo que tenga la capacidad de manejar situaciones extremas como él”

—¿Hace alguna autocrítica de cómo planificó esta etapa para levantar su candidatura?

—Nos autocriticamos día a día. Claro que nos faltó algo de terreno, aunque tengo mis dudas. He estado en 80 comunas desde enero. Es evidente que en redes sociales nos faltó mucho. No es lo mismo salir a vender tickets para un concierto que ir a buscar firmas.

—¿No le ha faltado diferenciarse mediante propuestas?

—Es posible que sí, pero hay que tener cuidado. Si hago propuestas concretas, el Servel me viene encima porque eso ya puede ser parte de un programa de gobierno, y eso está prohibido. Y si quiero que se respeten las normas en el país, debo ser el primero en respetarlas.

Antes de partir les dije a mis abogados que chequearan todo lo que se puede hacer y lo que no. Porque lo que no se puede hacer, no lo haremos, aunque eso nos traiga costos.

—¿Le faltó tener mayor preparación para abordar ciertas discusiones políticas? Usted hace unos días debió dar un giro cuando comenzó a reconocer cómo había votado en elecciones presidenciales anteriores. En principio se resistió a hacerlo.

—Ahí hubo una enseñanza. Pensé que no tenía ninguna importancia. Pero para la opinión pública o para los periodistas es clave. En la calle nadie me ha preguntado por quién voté el año 95.

—Pero por algo en principio evitó decirlo.

—Por eso es que fue una enseñanza. Dado que para mis colegas era de vida o muerte… Una sola cosa, yo tengo mala memoria. Y cuando me preguntaron por quién voté en 1995, no me acordaba. Pero fue por Manfred Max Neef. Y en cuanto a las votaciones, no tengo una línea de conducta única siempre. He votado por quienes me dan confianza, lo he hecho por Piñera y Bachelet.

—¿Y un gobierno suyo sería parecido al de algún expresidente?

—Si pudiera hacer un gobierno como el de Patricio Aylwin sería espectacular, pero no creo que tenga la capacidad de manejar situaciones extremas como las manejó él. Y si pudiera manejar un gobierno como el del presidente Frei trayendo mucha inversión extranjera, debido a situaciones coyunturales de afuera y con eso impulsar el crecimiento, sería maravilloso. Si pudiera manejar un gobierno como el del presidente Lagos, que se mantuvo firme ante la guerra de Irak con EE.UU., también, ojalá. Y con la presidente Bachelet, con el carisma que tiene ella, que yo no tengo ni de cerca. Y con la inteligencia del presidente Piñera. 

—¿Y del Presidente Boric?

—Destaco la simpatía que despierta entre la gente. No es fácil mantener ese nivel de popularidad que él tiene, son pocos los gobiernos que lo han mantenido.

—¿Usted también le tiene esa simpatía?

—Tengo buena onda con él, no tengo ningún problema.

—¿Han hablado a partir de la candidatura?

—Hace mucho tiempo que no, desde junio del año pasado. 

—¿Tiene algún referente internacional?

—Sí, Nelson Mandela. Debo haber estado unas 3 o 4 veces con Mandela en distintas partes, y él tenía una posición donde siempre buscaba cómo le sacaba más beneficio como país, no a su opinión como político.

—¿Y de la actualidad?

—Claudia Sheinbaum está haciendo una cosa muy interesante en México y siempre me ha gustado el modelo de Canadá.

—¿Qué opina de Nayib Bukele?

—A mí me gusta la gente que respeta las reglas íntegramente y no que las adapta para su propio beneficio. Él acaba de cambiar la Constitución para ser reelecto todas las veces que quiera. No me puede gustar. Es lo mismo, con una diferencia ideológica, de lo que hace Maduro, lo que hace Cuba y lo que hace Ortega. Es lo mismo, pero ideológicamente distinto. Ese solo hecho de perpetuarse en el poder ya me incomoda.

“Jara es comunista, cómo va a ser socialdemócrata”

Qué visión tiene sobre el resto de los contendores, se le pregunta a Mayne-Nicholls en un momento de la conversación. Allí pide no dejar a nadie fuera. Y comienza con Eduardo Artés. Sobre el profesor, dice que “tiene una lucha idealista valiosa para él y su gente, y que insista me parece más que destacable”.

Luego, habla sobre Marco Enríquez-Ominami, quien anunció que ya reunió las firmas para ir por su quinta candidatura presidencial. “Tiene un afán grande de poder hacer algún cambio con su estilo, que no es el mío, claramente, pero no me atrevería descalificarlo”.

¿Franco Parisi? “Quiere volcar su enseñanza en tener un país distinto, pero ahí estoy más en contra. Sus ideas son demasiado populistas y muy difíciles de realizar, pero me parece que algo quiere”.

Y luego la carta del oficialismo, Jeannette Jara, a quien dice que conoció durante el proceso de los Juegos Panamericanos. “Es una bellísima persona. No sé cuáles serán las intenciones de las personas que la estén apoyando por detrás”, dice, mientras que sobre Evelyn Matthei (Chile Vamos), dice conocerla hace tiempo, aunque, enfatiza: “Discrepo absolutamente con su posición respecto del año 1973, del golpe y la dictadura”. 

De José Antonio Kast, dice encontrarlo “un tipo inteligente, que ha cambiado su estrategia respecto de años anteriores”, mientras que de Johannes Kaiser, dice considerarlo “muy extremista” y no compartir en absoluto sus ideas.

—Habló de Jeannette Jara, ¿la considera de extrema izquierda?

—Así es. Es comunista.

—¿Y cree que un candidato comunista puede ganar la presidencial en Chile?

—Eso se va a saber el 16 de noviembre, quizás convenza al electorado de que es la mejor opción. Pero de que es extrema, es extrema. Ella pertenece al PC, tiene ideales del PC, los ha reconocido. Y no tiene nada de malo, yo no la descalifico. Pero eso te pone en el extremo del arcoiris político. No te pone en el centro.

—¿Y usted considera que en el país hay un fuerte anticomunismo?

—Diría que sí, pero se puede revertir como tantas cosas que se revierten. Pero diría que hay un anticomunismo en el país. A nosotros se nos acerca mucha gente que nos dice por ningún motivo con los comunistas. Otros también nos dicen que van por Jara.

—¿Puede ser Jara ser socialdemócrata?

—Pero si ella es comunista, cómo va a ser socialdemócrata.

—¿No le cree al oficialismo cuando tacha a Jara como socialdemócrata?

—Chuta, yo soy de Antofagasta, pero cuando Cobreloa juega la final de la Copa Libertadores, quiero que gane Cobreloa. Pero sigo siendo de Antofagasta. No sé si me explico. Claro, hoy te conviene más ser socialdemócrata que comunista para agarrar los votos.

—¿Usted es socialdemócrata?

—No. No tengo ninguna participación política. Soy un tipo moderado que quiere lo mejor para el país.

—Pero socialdemócrata se puede definir como alguien que valora el rol del Estado y también el de las empresas privadas y cómo estas pueden aportar a garantizar derechos sociales.

—Se puede definir de miles de formas. Siempre esas definiciones traen más ruidos que beneficios. Prefiero que la gente sepa cómo soy: nunca he pertenecido a ningún movimiento político ni a ningún partido, creo en la moderación por sobre cualquier otra cosa.

“Soy un tipo moderado que quiere lo mejor para el país”, dice el periodista Harold Mayne-Nicholls.

“Kast tiene un ideario de vida distinto y no lo quiere aceptar. Es evidente que algunas cosas que propone, o que propuso, son imposibles”

—¿Y Kast sería extrema derecha?

—Sí, claro. De nuevo lo mismo: yo soy de Antofagasta, pero si Cobreloa juega la final, quiero que la gane. 

—Pero usted dijo que Kast había tenido un cambio en el discurso hace unos años

—Lógico, en el discurso. Pero el discurso no tiene relación con el curso. Él durante años dijo: “esto es así, así, así”. Ahora que se dio cuenta, porque ahí está su capacidad e inteligencia, que si se giraba un poquito más al medio, le iba a ir mejor, cambió el discurso. Pero no cambió su forma de pensar. No se ve ninguna acción donde haya cambiado su forma de pensar o de actuar.  

—¿Con Kast cree que Chile arriesga retroceder en derechos?

—Es que ahí entramos en la ciencia ficción, no tengo idea. Pero es evidente que algunas cosas que él propone, o que él propuso son imposibles. Es decir, no vamos vamos a volver atrás en la ley de aborto de tres causales, aunque él como presidente le parezca. Eso va a generar un movimiento social de nuevo. No vamos a volver atrás en el tema del matrimonio igualitario. Eso es de gente de extremos. Él va a querer impulsar eso y va a generar un ruido increíble, porque la sociedad ya aceptó esto. Él tiene un ideario de vida distinto y no lo quiere aceptar. Entonces, hay que tener cuidado. 

—En el caso de Franco Parisi, dijo que él es un populista.

—Sí, lo que dijo en el Hogar de Cristo, me llamó poderosamente la atención. Lo que él dijo respecto de que Chile es un país de millonarios me pareció sumamente peligroso. Porque la gente empieza a creer cuando una autoridad lo dice, y un candidato es una autoridad. Por eso hay que ser responsable con los mensajes que se dicen. Eso se lo escuché y no lo podía creer.

—En una entrevista que dio dejó abierta la puerta a poder incorporarse a un gobierno de Jara y de Kast. ¿Cómo se explica eso?

—Se explica en que a la tercera vez que le dije a Moschiatti que si me llaman, me juntaré con ellos a conversar qué quieren que haga y ahí decido. 

—Recibió hartas críticas. ¿Lo ratifica?

—Pero para conversar con ellos, que no es lo mismo. Si a mí me llama el presidente de la República y quiere conversar conmigo, ¿cómo le voy a decir que no? Si saliera José Antonio, la Evelyn, Kaiser o el ME-O y me llaman, ¿decirles no? Sería una falta de respeto.

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