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El linaje de la familia Cruz: el origen de “Los Pulpos” en Perú y las secretas vigilancias de la policía chilena para capturar a su Jefe desde Pozo Almonte a Recoleta

Un reservado cuaderno de extradición revela cómo la organización peruana “Los Pulpos” de Trujillo se instaló en Chile cometiendo diversos delitos graves contra sus propios compatriotas. La búsqueda del líder fugitivo se reactivó tras la vinculación de la banda en el secuestro de un empresario en Quilicura, lo que se descartó con los días, pues sólo se usó el nombre para enredar a los negociadores. "Los Pulpos" tienen una compleja estructura, y su joven cabecilla sigue siendo un verdadero fantasma.

Por 16 de Agosto de 2025
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El suboficial mayor de Carabineros, Marco Coronado, recibió una importante misión los últimos días de marzo de 2023. En su oficina en la Segunda Comisaría de Pozo Almonte, llegó a su computador un oficio reservado de la Corte Suprema con el requerimiento de encontrar a dos ciudadanos peruanos que aparentemente estaban prófugos en su país y podrían estar en la comuna.

En Perú eran intensamente buscados tras ser condenados por un robo con homicidio de un comerciante en la ciudad de Trujillo en 2020. El escrito pedía celeridad. Los fugitivos eran altamente peligrosos.  Los nombres mencionaban a Johnsson Smit Cruz Torres y Auki Austin Llaron Mendoza.

Así, con esta información, Coronado solicitó a Hugo Levinado, funcionario investigador de la Sección de Investigación Policial de Carabineros (SIP), recorrer las calles de Pozo Almonte en busca de pistas. 

Levinado decidió partir por el lugar que todos transitan: el consultorio ubicado en San Isidro. Ahí se entrevistó con la TENs administrativa Abigail Cornejo, quien no le dio buenas noticias. No existían antecedentes de Cruz Torres y Llaron Mendoza en el centro médico.

Sin perder la ganas, Levinado se trasladó a dependencias de Chile Atiende, de calle Aldunate, donde pudo conversar con la encargada Romina Villarroel. Revisaron por varios minutos , a ver si aparecía alguna coincidencia con los sujetos de interés, pero no hubo resultado positivo.

Los prófugos peruanos, al parecer, nunca estuvieron en Pozo Almonte o por lo menos, no usaron los servicios públicos de la pequeña comuna nortina. Estas frustradas diligencias fueron informadas el 31 de marzo de 2023 a la Corte Suprema, de acuerdo a un documento secreto al que tuvo acceso The Clinic.

Lo que no sabían los carabineros de Tarapacá era que Johnsson y Auki eran la misma persona. Según las comunicaciones diplomáticas enviadas desde Perú, este criminal habría simulado su muerte para evadir la justicia. Su nombre respondía al delincuente más perseguido de Perú por sus sanguinarios hechos y liderazgo de la banda “Los Pulpos”, donde era conocido con tres apodos: “Pulpín”, “Shampoo” y “El P”.  

Se estima que podría estar detrás de más de 100 homicidios y por su paradero, incluso, el gobierno vecino ofrecía 500 mil soles, unos $138 millones como recompensa por información. 

   

Por eso, los oficios del requerimiento de extradición de Cruz Torres también fueron enviados a la oficina de Interpol de la PDI en Santiago con el único fin de capturar al ciudadano peruano, de 26 años.

Buscando a un fantasma

Los detectives iniciaron la búsqueda en tres comunas: Huechuraba, Independencia y Recoleta, donde los datos de inteligencia registraban la presencia de “Los Pulpos” en Chile. Pero el sujeto se mueve como fantasma. No apareció ningún rastro en los reservadas vigilancias de los agentes de Interpol.

Sin embargo, de acuerdo a los informes policiales, en esas diligencias, los detectives no se fueron con las manos vacías. Lograron capturar a dos miembros de la organización peruana que estaban con orden de detención por estar involucrados en dos homicidios. 

Se trata de Antony Yraita Chavarry y William Rosado Tomas, conocido como “El Wara”. El primero participó en un crimen en Independencia y el segundo, en un asesinato en Colina. La característica de estos hechos marcó el sello “Pulpo”: sicariato y ajuste de cuentas entre sus propios compatriotas.

Ambos fueron interrogados por los detectives, pero no quisieron hablar sobre el paradero de su jefe prófugo. ¿Miedo o protección?, cualquiera de las dos variables podrían ser posibles, pues estos criminales generan esas capas con sus subordinados. 

Método que confirmaron en en la Unidad de Análisis de Criminal de la Fiscalía Centro Norte, donde están todos los expedientes de “Los Pulpos”. Los presos y fugitivos. En esa línea, sostienen que existe una especie de pacto de silencio, pues ninguno de los más de 20 imputados ha querido entregar información sobre los crímenes, roles y escondites de sus líderes. “Son tragados”, es el término que usan los policías para no decir ninguna palabra ante los fiscales.

Pese a esto, la PDI logró situar a Johnsson Smit Cruz Torres en Chile. Las pesquisas informáticas arrojaron que existe una investigación en curso de la Fiscalía Centro Norte por amenazas simples contra personas y la propiedad. Y no caben dudas de que se trataba de Cruz Torres, pues la extorsión es uno de los delitos de su experticia.

Todos estos reportes fueron incluidos en el cuaderno de extradición que lleva la Corte Suprema sobre el fugitivo, donde decidieron archivar el proceso a la espera de nuevos antecedentes. Esto fue informado a Perú, cuyas autoridades tomaron una decisión estratégica para continuar con la colaboración: enviar a Chile al policía que más sabe de la organización “Los Pulpos”.

El enviado especial

El coronel Víctor Revoredo asumió sus funciones en Chile los primeros días de 2025, con la misión de “cazar” a todos los integrantes de “Los Pulpos”, dado que sus análisis de inteligencia detectaron que gran parte de esta banda eligió Santiago como base para esconderse y al mismo tiempo instalar sus tentáculos criminales.

En esa línea, Revoredo, un oficial experimentado de inteligencia, pasó sus últimos años investigando a “Los Pulpos” en Trujillo. En especial a Johnsson Cruz Torres, a quien transformó en su objetivo principal por la crueldad y gravedad de sus delitos. Antes de viajar a Chile, le dedicó unas palabras a modo de arenga para el trabajo que iniciaría en la embajada.

 “Es mejor que aproveche en ponerse derecho. Nosotros hemos evitado un derramamiento de sangre cuando tuvo la osadía, este sujeto, de convocar a niños y adolescentes, sabiendo el riesgo que corrían”, deslizó Revoredo en una entrevista de televisión.

Al llegar al país se entrevistó con sus pares chilenos para traspasar todos los conocimientos sobre la organización. Y les confirmó que su rol era apoyar en las labores de búsqueda de los prófugos. Así también realizó una amplia exposición sobre los orígenes, redes familiares y dominio territorial de “Los Pulpos” en la Unidad de Análisis Criminal de la Fiscalía Centro Norte.

Los Injertos del K y K: la trenza de bandas en que habitan “Los Pulpos”

Fue el 21 de Julio cuando el diputado Stephan Shubert ofició al ministro de Seguridad, Luis Cordero, tras enterarse que la Corte de Tacna había decidido dejar en libertad a Jhon Cruz Arce, uno de los jefes históricos de “Los Pulpos”, que cumplía una pena de 25 años por un homicidio. Luego de presentar varias apelaciones, “Jhon Pulpo”, como es su chapa delictual, logró salir de la cárcel al haber cumplido 17 años de su condena. 

Esto generó todas las alarmas en el Congreso, pues este criminal es padre de Johnsson Cruz Torres, que es intensamente buscado en Santiago desde al menos 2023 por una solicitud de extradición de Perú. Por ello, los análisis desde Valparaíso advertían que “Jhon Pulpo” ya estaría en el país para continuar con el crecimiento de la banda ante la fragilidad de los pasos fronterizos clandestinos en la zona norte y la necesidad de asumir un liderazgo por las detenciones recientes de sus miembros y la fuga de su hijo, que había quedado a cargo de las operaciones cuando él cayó preso en 2008.  

Pero desde el Ministerio de Seguridad ponen paños fríos. Aseguran que existen bajas probabilidades que Cruz Arce esté en Chile, porque las casas de seguridad de “Los Pulpos” están con constante vigilancia por la búsqueda de su heredero en la zona norte de Santiago.

Dicen, además, desde la cartera que dirige Luis Cordero, que la PDI tiene mapeado a los “jefes” principales de la organización y la liberación de “Jhon Pulpo” fue reportada de inmediato al despacho del secretario de Estado, lo que demuestra el permanente seguimiento de inteligencia sobre estos criminales.

En ese sentido, el apellido Cruz sigue un linaje en “Los Pulpos” y su estructura es más compleja de lo que se piensa. Miller Cruz Arce, alias “El Grande”, es el líder de un cartel criminal llamado “Los Injertos del K y K” que se conformó en la ciudad de Trujillo en 2016 tras la unificación de tres peligrosas bandas: “Los Pulpos, “La Banda de Chichanga La Jauría” y “Los Lobos”

“El Grande” es hermano de “Jhon Pulpo”, que a pesar de haber estado preso 17 años, mediante cartas de puño y letra ordenaba extorsiones y secuestros, según detallan los informes de la policía peruana. 

Al estar preso Jhon Cruz, su hijo Johnsson Cruz Torres asumió el reinado y se puso a disposición de su tío en el cartel “Los Injertos del K y K”, cuya cooperativa puso en jaque a gran parte del Perú en especial al departamento Libertad, ubicada al noroeste del país vecino. 

Han reclutado a menores de edad con la finalidad de dedicarse al tráfico de terrenos, extorsiones a empresas de transportes y constructoras”, señala un escrito reservado que llegó a la Corte Suprema en medio de procesos de extradición de estos criminales. Las investigaciones dan cuenta además que el tráfico de drogas, secuestros y el sicareato también son parte de sus operaciones.

El sistema que usaban para cobrar las extorsiones, es otra de las sorprendentes revelaciones de esta organización criminal. De acuerdo a los informes, “Los Injertos de K y K” confeccionaban cuatro stickers diferentes para marcar las viviendas, negocios, terrenos o vehículos que debían pagar la cuota establecida por la banda. 

De esta manera, las víctimas se daban cuenta que habían caído en las redes extorsivas. Esto implicaba, de inmediato, cancelar de forma semanal un monto fijo de sus ganancias para evitar secuestros, incendios en sus locales o simplemente ser asesinados.

Así, por ejemplo, el LOGO 1 tenía una medida de nueve centímetros, era de forma circular y tenía la imagen de un yin yang de color rojo y blanco adornados con las letras “L”, “P.J” y “N”. 

El LOGO 2, por su parte, medía 30 centímetros, era autoadhesivo y rectangular, cuya descripción tenían los nombres en color negro de “Jhonson y Briseth”, en alusión al líder prófugo “ de Los Pulpos”. El LOGO 3 era un poco más pequeño y mostraba la imagen celeste del conejo animado Bugs Bunny sosteniendo una pistola en la mano, además de una leyenda de advertencia: “Toca y Verás, KK”. 

Mientras que el LOGO 4, finalmente, tenía una medida de 13 centímetros de diámetro circular color rojo que envuelve la imagen de un tigre y dos pistolas bajo el escrito: “Amigos Unidos”

Este mismo sistema fue detectado en Chile. “Las Vacunas” y “Cupos” cobrados a los ciudadanos peruanos en Santiago se hacían con el mismo método. Los miembros de más bajo rango de la organización iban a los locales comerciales o sites y dejaban pegados estos logos para avisar que desde ese momento pasaban a ser controlados por “Los Pulpos”.

Una cobra, un tiburón, una cruz blanca o hasta el símbolo de Batman acompañado con armas eran parte de los dibujos utilizados por la banda, según diversas investigaciones del Ministerio Público. De acuerdo a la escasa información recolectada, dado que las víctimas tampoco denuncian, un cupo costaba entre $2 a $10 millones. El pago daba “permiso” para trabajar en la zona y tener seguridad de la misma banda. Las cevicherías eran las más afectadas, señalan desde la Fiscalía.

Mientras que la “vacuna” te daba espacio para dormir en cités o casas dominabas por “Los Pulpos”. El precio promedio era $150 mil al mes. Si tenías buena disposición con ellos, se podía rebajar a $80 mil. Ahora los problemas venían si el ciudadano peruano rechazaba el pago.

Según la Unidad de Análisis Criminal de la Fiscalía Centro Norte, primero venían las advertencias con cartas o disparos al aire. Luego, la presión aumentaba con incendios y secuestros extorsivos. Para terminar con homicidios ejecutados por los sicarios de la organización, ordenados por los jefes desde la clandestinidad.

La disputa que quebró a la banda en Chile

La primera vez que el Ministerio Público empezó a escuchar de “Los Pulpos” fue en 2015 cuando empezó un ola de robo a bancos en el sector norte de Santiago. Las detenciones por estos hechos abrieron las líneas investigativas de la policía al revisar sus tatuajes y las coincidencias de huellas y nombres de requerimientos de prófugos que venían desde Perú.

Así, el intercambio de información advirtió que la organización nacida en Trujillo se estaba instalando en Chile por las “correteadas”, definición policial de la persecución penal peruana, que estaban viviendo sus jerarcas y lugartenientes en el país vecino.

En ese sentido, Johnsson Cruz Torres no llegó sólo. El objetivo de iniciar sus operaciones en Chile fue acompañado por dos de los mejores sicarios de la agrupación. William Rosado, “El Wara”, y Luis Alberto Daga Lozano, conocido como “Pacolo”. Los tres con amplios prontuarios y buscados por múltiples asesinatos en Perú.

“El Wara” fue apresado en 2023 en medio de las diligencias por los intentos de captura de Cruz Torres, a quien en el Fiscalía Centro Norte llaman el fantasma. “Está pero no está. Es algo impresionante”, comentan. Mientras que “Pacolo” fue detenido en enero de 2024 tras lograr situarlo en un homicidio ocurrido en Quinta Normal.

En el Ministerio Público cuentan que la captura de “Pacolo” no fue fácil. Si bien lo tenían “fichado” hace varios años como uno de los capos de “Los Pulpos”, en la mayoría de los casos en que era situado no se encontraban las pruebas. Hasta que en su último sicareato dejó sus huellas.

El interrogatorio no arrojó una confesión, pero si sorprendió a los investigadores. El imputado habría deslizado un posible quiebre con Johnsson Cruz al momento de preguntarle por él. Si bien mantuvo el pacto de silencio que los caracteriza, algunas señales del quiebre entregó a los fiscales.

Estos golpes a la banda en Chile disminuyeron en un alto porcentaje los asesinatos en la zona norte de Santiago, aseguran desde la Fiscalía Centro Norte. “Pacolo”, dicen, aceptó la extradición. Por tanto, si es absuelto del caso de homicidio, será enviado a Perú a cumplir una condena de 36 años que tiene pendiente por delitos extorsivos.

Mientras que el heredero “Pulpo” sigue fugitivo. Cada ciertas semanas llegan denuncian anónimas que divisaron a Johnsson Cruz en Recoleta e Independencia, pero al mismo tiempo llegan reportes de Interpol que lo sitúan en Panamá y Argentina.

Secuestro de Quilicura: ¿Fueron “Los Pulpos”?

El primero en alertar el alza de secuestros en Santiago fue el fiscal Héctor Barros en su rol de coordinador de los equipos ECOH. El persecutor anunció un alza de 28% en comparación con los delitos del 2024. Luego, el último informe de la Fiscalía Nacional reportó un peak histórico de 864 casos a nivel nacional. Una estadística que no se registraba desde hace un década. 

En medio de esta danza de números, ocurrieron dos secuestros graves. Primero, el del exalcalde de Macul, Gonzalo Montoya, quien estuvo 96 horas bajo cautiverio. Tras pagar un rescate, fue dejado en libertad, pero con evidentes lesiones atribuibles a torturas. 

Detrás de este hecho, fueron identificados miembros de “Los Mapaches”, una facción nueva del Tren del Aragua, que la madrugada del miércoles fue totalmente desarticulada en medio de un amplio operativo en un edificio de la comuna de Independencia. 

El segundo secuestro ocurrió el pasado 7 de agosto, cuando tres sujetos abordaron en su camioneta al empresario Rodrigo Cantergiani a pocas cuadras de su oficina en Quilicura. Rápidamente lo metieron en un vehículo y lo trasladaron a una casa de seguridad. 

De inmediato, según fuentes del caso, se comunicaron con su familia y lo primero que dijeron fue que eran “Los Pulpos” y que para liberar a Cantergiani debían pagar una suma de $300 millones en un breve plazo. Tras realizar una entrega de un monto no informado, el empresario fue dejado en libertad en Puente Alto y sin lesiones. 

El mensaje sorprendió a los policías negociadores, porque “Los Pulpos” estaban fuera del radar hace un tiempo y sus operaciones estaban vigiladas, por lo que un secuestro de esta magnitud habría saltado en alguna escucha telefónica o por medio de algún informante.

“Tenemos establecido que se hicieron pasar por “Los Pulpos” y ese fue su error. Las personas involucradas en este caso no tiene vínculos directos con las organizaciones. Por ello, la falta de logística y cobertura los hizo caer rápido”, comenta a The Clinic una fuente que participó de las diligencias.

En esa línea, los operativos continuaron para dar con el paradero de estos delincuentes. Y las pistas llevaron a un edificio de Estación Central, ubicado en calle Petronila. Durante la madruga del jueves pasado, Carabineros irrumpió en el lugar, pero no dio con ningún involucrado.

Sin embargo, hubo una sorpresa inesperada. En medio de los controles, los uniformados hicieron macht con Alfredo Henríquez Pineda, quien tenía orden de captura internacional por su rol en el secuestro y homicidio del exteniente Ronald Ojeda. El delincuente, conocido como “Gordo Ale” había regresado a Chile, tras su escape posterior a la ejecución del plan para asesinar al opositor a Nicolás Maduro.

Según la Fiscalía ECOH, Henríquez estaba de vuelta para retomar el control de “Los Piratas”, una facción del Tren de Aragua especializada en secuestros extorsivos.

“Chile ha tomado la decisión de ser implacable en la persecución del crimen organizado. Hemos logrado desbaratar brazos del Tren de Aragua, deteniendo a sus líderes y poniendo a más de 300 integrantes de dicha organización tras las rejas. Somos el país que más información maneja sobre el Tren de Aragua”, asegura a The Clinic” el ministro de Seguridad, Luis Cordero, quien agrega que mantienen canales abiertos con Estados Unidos para la captura de los otros miembros que están fugitivos.

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