Tiempo Libre
29 de Agosto de 2025Daniela López, protagonista de “La ola” de Sebastián Lelio: “Hay una especie de ola antifeminista con todo lo que está pasando políticamente”
A los 15 años, Daniela López estrenó su primera obra, "Paisajes para no colorear", sobre la violencia contra las mujeres jóvenes. Casi siete años después, se convierte en la protagonista de "La ola", la más reciente película de Sebastián Lelio, que retrata las protestas del mayo feminista de 2018 en Chile. La joven actriz, habla con The Clinic sobre su preparación para el papel, el trabajo con Lelio y cómo el movimiento feminista sigue siendo un tema vigente y urgente en la sociedad chilena.
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En agosto de 2018, con solo 15 años, Daniela López estrenó su primera obra: “Paisajes para no colorear”, una puesta en escena sobre la violencia contra las mujeres jóvenes, construida a partir de relatos reales. Meses antes, las calles de Santiago se habían inundado de mujeres que protagonizaron “el mayo feminista”, un movimiento que nació en gran medida desde las universidades. Casi siete años después de aquella obra y de ese movimiento, se estrena “La ola”, la más reciente película de Sebastián Lelio, que tiene a López como protagonista y que retrata las protestas de ese año.
Sebastián Lelio, quien ha trabajado con grandes figuras como Florence Pugh, Julianne Moore, Rachel McAdams y, a nivel nacional, con Paulina García, eligió para su musical feminista a un elenco juvenil, en su mayoría desconocido y que en algunos casos aún no egresa de la universidad. Es el caso de Daniela López, actriz de 22 años que protagoniza “La ola”, recientemente estrenada en salas nacionales tras su paso este año por el Festival de Cannes.
La actriz se define como una persona “muy tímida”, pero encontró en el teatro un espacio para sacar su personalidad y para ser muchas otras personas. Para la grabación, tuvo que congelar un año. “Dije bueno esto no pasa todos los días y me di cuenta de que también requería mucho trabajo, esfuerzo, energía y estudio, por lo que tenía que dedicarle el cien por ciento de mi tiempo a la película”.
López es la punta de lanza de un elenco más amplio, que incluye nombres como Lola Bravo (30), actriz, bailarina y docente formada en la Escuela Moderna de Música y Danza; Avril Aurora (25), actriz, escritora y docente formada en el Club de Teatro Fernando González; y Paulina Cortés (27), actriz, cantante, dramaturga y directora chilena.
El miércoles, las actrices asistieron junto a Sebastián Lelio a la avant premiere de la película en el Cinepolis de La Reina. Al día siguiente de la presentación en público de la cinta, Daniela López tuvo que retomar sus clases en la Escuela de Teatro de la Universidad Católica. Desde allí atendió por videollamada a The Clinic, entre clases y en la primera semana de estreno de una de las películas más ambiciosas y con mayor despliegue del cine nacional.
La actriz cuenta que el casting fue un proceso largo y que, en un principio, no sabía que se trataba de una película de Sebastián Lelio. —Me llamó Sebastián y me dijo: “Queremos que seas Julia, la protagonista de la película”. El sentimiento fue de felicidad —agrega—, además del honor de poder trabajar con él, una persona tan talentosa y con un trabajo tan humano y sensible, dice la aún universitaria.
—¿Qué películas habías visto de Sebastián Lelio antes de quedarte con el papel?
—Había visto Gloria y Una mujer fantástica y una vez que quedé en el proyecto, me puse a estudiar más sus películas porque él tiende a trabajar con protagonistas femeninas que están la mayor parte del tiempo en pantalla. Entonces vi las que no me había visto, como Disobedience y El prodigio.
—¿Cómo fue el proceso de preparación para la película?
—Previo al rodaje fue muy importante y primordial todo el trabajo de ensayos antes de llegar al set tuvimos coaching con Moira Miller y Amalia Kassai, donde ensayamos las escenas, las estudiamos y las trabajamos. También tuvimos varias reuniones con Sebastián, donde hablamos mucho de las escenas, de nuestras dudas y de cómo él quería tratarlas.
—¿Y en el set de grabación?
—Él siempre fue súper amable y cercano con nosotras. Además, tiene un trabajo muy detallista, minucioso y sensible, cada mirada, cada gesto es muy importante para narrar la película. Eso fue clave, sobre todo porque mi personaje no habla mucho y es más espectadora de lo que las personas dicen de ella, de lo que le pasó a Julia. En ese sentido, el minucioso trabajo de Sebastián y la comunicación súper horizontal entre nosotros fueron fundamentales para poder crear el personaje y transmitir todo lo que estaba viviendo a través de miradas, gestos y sutilezas, que también forman parte del lenguaje audiovisual de la película.
—¿Qué recuerdos tienes del movimiento feminista de 2018?
—Siempre he estado bastante involucrada en el movimiento feminista, y el mayo feminista en las universidades no me fue ajeno. En ese entonces estaba montando una obra también feminista, y para eso investigamos mucho. Fui a varias de las marchas que ocurrieron ese año; mi hermana mayor en ese momento también estaba en la universidad y me invitó a participar con las estudiantes, a unirme a las batucadas de la Chile, etcétera. Es un proceso del que no formé parte desde el punto de vista universitario, pero que tampoco me fue ajeno. También recuerdo mucho la imagen de ver a estas universitarias encapuchadas. Como, heavy, estas cabras que salen a las calles a luchar por sus derechos. Además, fue algo súper masivo y lo encontraba muy inspirador.
—Como estudiante, ¿qué queda de todo ese movimiento en las universidades?
—El mayo feminista en mi escuela llegó a cambiar muchos paradigmas y situaciones que ocurrían allí. La carrera de teatro es una donde uno está constantemente en contacto con otros cuerpos, como en los trainings, las clases de movimiento y las actuaciones, por lo que había líneas muy delgadas entre consentimiento y no consentimiento, por ejemplo en los camarines o al cambiarse de ropa. El mayo feminista fue clave en las escuelas de teatro para cuestionar malos tratos y abusos, tanto de estudiantes como de profesores, y a partir de ahí se instalaron muchos protocolos. Obviamente, hay cosas que nunca dejan de pasar, pero sí creo que ahora hay más atención y conciencia sobre estos temas.
—¿Es un objetivo de la “La ola” volver a poner las reivindicaciones feministas como tema de conversación?
—Sí, totalmente. Esos temas nunca pasan de moda porque siguen sucediendo todo el tiempo. Evidentemente, que esto haya ocurrido en 2018 hace que sea muy necesario volver a hablar de este tipo de temas hoy día, sobre todo considerando que el Chile actual está muy polarizado, hay una especie de ola antifeminista con todo lo que está pasando políticamente, con los candidatos y las cosas que dicen respecto al feminismo y al aborto, y que además tienen mucho apoyo entre ciudadanos comunes. La película en sí misma también instala muchas preguntas, genera opiniones y muestra diversas posturas.
—Este es un gran salto en tu carrera ¿Qué esperas para tu futuro como actriz?
—Bueno, la verdad es que a mí me gusta de todo un poco. No me cierro a ningún formato ni a una sola forma de hacer lo que me gusta. Obviamente jamás voy a dejar el teatro porque lo amo, y desde ahí también, desde el punto de vista del teatro, no solo me gusta actuar, sino que también estoy escribiendo una obra que eventualmente me gustaría montar y dirigir. El teatro también tiene esto de que uno tiene que saber hacer de todo un poco, y creo que eso también es lo que más me entretiene: montar luces, buscar vestuario, ir a comprar escenografía. Eso es lo que creo que hace que sea lo más vivo y también muy comunitario.



