Fernanda Pinilla: “En el fútbol chileno la lucha se tiene que orientar a soluciones como un salario mínimo, que sea acorde a la vida de una deportista profesional”
La figura de la selección chilena pasa por un gran momento en el León, en el fútbol mexicano. "Acá es distinto: todos los partidos cada semana son muy exigentes. Con eso estoy muy contenta, en cuanto a la intensidad del medio". En conversación con The Clinic, Pinilla habla de su vida como profesional en México, reflexiona sobre el duro resultado en la Copa América de Quito y desmenuza el delicado presente del fútbol femenino en Chile y Sudamérica.
Por Sebastián Molina 30 de Agosto de 2025
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El 28 de julio, el estadio Banco Guayaquil de Quito fue el escenario de un amargo episodio para la selección femenina de fútbol. Solo cuatro días antes, Chile había quedado fuera de la fase final de la Copa América tras perder por 3 a 0 frente a Uruguay en el cierre del Grupo A. Así, el principal objetivo de La Roja de clasificar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, se esfumó. Pero las dirigidas por Luis Mena pasaron a tener una nueva posibilidad de acceder a una copa internacional: los Juegos Panamericanos de Lima, en caso de lograr el quinto lugar en el partido contra Paraguay.
En un trabado partido, la chilenas no pudieron abrir el marcador. Y lo pagaron caro. En los descuentos, Camila Arrieta remató desde fuera del área y marcó un solitario gol para el conjunto guaraní, que dejó a la selección chilena sin pasajes a Lima. Un mazazo inesperado. “El fútbol femenino está poco competitivo en muchos aspectos. Hay que seguir trabajando para sacarlo adelante, porque está medio complicado”, aseguró el entrenador Luis Mena.
Una que estuvo en la cancha ese día fue Fernanda Pinilla, que a dos meses del doloroso resultado en la cita continental, cuenta a The Clinic que fue un torneo muy frustrante. “Recuerdo estar muy triste, con mucha rabia. Todo el año me preparé para la Copa América, pensando en llegar en un buen estado físico, en poder hacer un buen papel y llegaba en un buen momento: compitiendo en mi club, sumando minutos, con buen ritmo”, reconoce.

Este año, la Copa América de Ecuador se jugó casi en simultáneo con la Eurocopa, lo que dejó en evidencia la enorme brecha -en términos de difusión, gestión y marketing- entre ambas competiciones. Lo que le provocó una avalancha de críticas a la Conmebol.
“Esperamos que Conmebol solucione algunos de los problemas y mejore las cosas. Si exige un alto nivel de nosotras, también tenemos derecho a exigir un alto nivel de organización. Desde hace mucho tiempo no participo en un torneo aquí, en Sudamérica, y me entristecen estas situaciones”, dijo Marta, histórica jugadora de Brasil.
Su compañera de selección, Ary Borges, también compartió las críticas: “Incluso los partidos amateurs son mejor organizados que los que tenemos aquí. Pregúntenle a Alejandro (Domínguez, presidente de Conmebol) si alguna vez pudo calentar en un espacio de cinco o diez metros que olía a pintura”.
Fernanda Pinilla comparte las declaraciones de las jugadoras brasileñas. Y va más allá :”La UEFA tiene un plan de desarrollo que yo no veo en Sudamérica. La Conmebol no tiene un plan para potenciar las ligas nacionales de cada federación. Eso ayuda a las selecciones locales y se generan mejores espectáculos, como la Eurocopa. En UEFA sí existen esos planes, de potenciar las ligas europeas. Falta que la Conmebol esté más pendiente del crecimiento del fútbol femenino en cada federación”.
La vida de Fernanda Pinilla en México
Fernanda Pinilla lleva casi un año y medio viviendo en México. La defensa del Club León comenta que está feliz en esta etapa de su carrera profesional. Vive con su esposa, la periodista Grace Lazcano, sus dos gatos y dos perros. “Nos hemos adaptado muy bien. La ciudad es grande pero no como Santiago, no es tan caótica”.
Pinilla cuenta que León es muy accesible, todo está máximo a 25-40 minutos en auto. “Es bien cómoda y tiene de todo, no le falta nada. El clima es muy bueno: no es muy frío pero tampoco tan caluroso. Ahora en esta época sí está lloviendo mucho”, dice.
“Estoy súper bien. La ciudad nos tiene muy contentas para vivir, estamos cómodas en la zona residencial”, recalca.

—¿Cómo es tu día a día en el León?
—En cuanto al club, la verdad estoy súper bien. Se trabaja de manera muy profesional. Entrenamos en las mañanas. Puede sonar como lo mínimo, pero la realidad del fútbol chileno es muy distinta. Nosotras entrenamos muy temprano y nos dan snacks, suplementos deportivos. Y después del entrenamiento nos dan comida, supervisada por nutriólogas deportivas. La comida que nos dan es muy completa. El centro de entrenamiento también: el camarín es igual al del equipo masculino. Además entrenamos en cancha natural, súper bien.
—¿Cómo fue el salto del fútbol chileno al mexicano en materias de profesionalismo?
—Si comparamos las condiciones con el fútbol en Chile, quizás eso te lo pueden entregar dos o tres clubes, pero no todos. Acá hay cierta diferencia, el mínimo es mucho más alto de lo que se da en Chile. La liga es muy competitiva realmente, la verdad con eso estoy muy contenta. Tengo roce con jugadoras con las que compito, muchas son jugadoras que tuvieron carrera en Europa, también varias son muy experimentadas que están en la selección de México. Hay equipos muy fuertes. No hay partido que no termine exigida, pero estoy contenta por mi crecimiento físico, porque eso me ha llevado a querer más: impulsarme, entrenar y cuidarme mucho más. Cada detalle aquí cuenta.
El ritmo es distinto. Lo que recuerdo jugando en la U en mi último año (2023), habían partidos que a lo mejor jugaba el partido y no me sentía realmente exigida. A veces entrenaba después o al día siguiente doble porque realmente sentía que no había tenido el gasto energético y los estímulos que quería tener y a lo que quería apuntar, que era exigirme para poder llegar a la selección, estar bien competitivamente y buscar la opción de salir. A lo mejor tenía tres o cuatro partidos al año que eran exigentes. Acá es distinto: todos los partidos cada semana son muy exigentes. Con eso estoy muy contenta, en cuanto a la intensidad del medio.
—¿Es mucha la diferencia a nivel organizacional e institucional comparado al fútbol femenino en Chile?
—Si bien es verdad que el fútbol chileno ha crecido mucho con el tema de los contratos, las jugadoras pueden recibir su sueldo. Pero tampoco es un sueldo que te permita 100% dedicarte a ser futbolista profesional. Entonces sí, se ha avanzado, pero la lucha se tiene que orientar a fijar soluciones como un salario mínimo, que sea acorde a la vida de una deportista profesional. Hay que emular escenarios como los de España, que en la Liga F y en la Primera Federación FutFem (la segunda categoría femenina) tienen un sueldo mínimo establecido. Así, podemos acercarnos más a la profesionalización.
—El León se encuentra en la parte media de la tabla pero aún queda mucho torneo por jugar. ¿Cómo proyectas esta temporada?
—Nuestro objetivo esta temporada con el León es meternos en liguilla. Nos ha costado obtener puntos estos últimos partidos. Hemos estado jugando bien y veo al equipo muy sólido. Hay mucha competencia interna, bastante. Eso nos ha hecho crecer como equipo. Pero sí, nos ha costado rescatar algunos puntos. Los últimos dos juegos sacamos cuatro puntos: ganamos uno y empatamos otro. Pero se ha visto reflejado el buen funcionamiento del equipo en el interés de la afición, ya que más gente viene a apoyarnos y se genera un buen espectáculo. Y hay un ambiente que te da un plus de jugar en casa.
El objetivo es clasificar a la liguilla, que es algo que el club solo ha hecho dos veces. Yo estuve en una clasificación cuando llegué. Ojalá podamos concretar nuevamente, estamos trabajando para eso. La liga es muy competitiva. La parte media de la tabla va variando bastante fecha a fecha porque los duelos son bien competitivos. Acá no hay una superioridad tan marcada entre un equipo y otro. La parte media de la tabla comienza a ser muy disputada. Y de hecho, son los partidos que se vienen ahora. Tenemos que tener la convicción de buscar esos puntos y que lo vamos a conseguir.

El doloroso episodio de la Copa América
—Lamentablemente la selección no pudo obtener el cupo a copas internacionales en la última Copa América. ¿Cuál es tu balance sobre esta última cita continental?
—Fue duro el balance de la Copa América. Siendo súper honesta, la energía y la convicción del grupo era evidentemente pasar a una segunda fase y meternos en semifinales. Sabíamos que iba a ser duro, complejo. No nos dábamos por clasificadas, para nada. Pero si trabajábamos todas juntas, preocupándonos por los detalles, lo íbamos a conseguir. Lamentablemente no se dio. Luego tratamos de buscar la clasificación de los Panamericanos para tratar de dejar a Chile con algo. Y bueno, el partido contra Paraguay se dio para cualquiera de los dos equipos. A ellas les salió el gol en los descuentos. Entonces fue frustrante.
—¿Cómo enfrentan este duro resultado como equipo y cómo divisas la preparación para el próximo ciclo mundialista?
–Como equipo no se consiguió el objetivo. Lo rescatable es que debutaron varias jugadoras jóvenes. En este proceso se le ha dado mucha importancia al recambio. Pensando en las clasificatorias que empiezan en octubre, van a tener la oportunidad de representar al país y buscar puntos. Yo espero poder estar también. Me estoy preparando, porque mi sueño es poder estar nuevamente en un Mundial. Creo que lo podemos conseguir, pero va a ser muy duro como la Copa América. Lo importante es que aprendamos de lo que nos pasó. Por momentos nos faltó tener otro estilo, al momento de buscar los partidos. Nos faltó ser más profundas y aprovechar las oportunidades de gol. Defensivamente tuvimos errores muy grandes, que terminaron siendo goles para el equipo rival.
Creo que todas esas cosas tenemos tiempo para trabajarlas. Depende del área técnica que lo prepare y lo trabaje para poder llevarlo a la cancha. Y que nosotras podamos aprender de lo que nos pasó. Y sobre todo saber que tenemos las herramientas para poder conseguir una clasificación con Chile. Se está dando una mixtura muy bonita de jugadoras experimentadas con jugadoras jóvenes, que tienen un talento brutal y una capacidad física impresionante, como Pamela Cabezas, Vaitiare Pardo, Anaís Álvarez -que juega en el medio y tiene un talento innato-, y jugadoras que están atrás; la Cata Figueroa se fue a España a jugar y tuvo partidos bien buenos en la Copa América. Todas esas jugadoras van a ser muy importantes para este proceso. Pero nosotras como futbolistas tenemos que preocuparnos de tener un buen presente, de estar en un buen momento cuando llegue la convocatoria a la selección y obviamente que el trabajo técnico pueda entregarnos todas las herramientas para aprender de lo que nos pasó y tratar que las habilidades de cada una converjan de mejor manera para buscar los resultados.

—La Copa América dejó en evidencia una brecha enorme con la Eurocopa que se jugó en paralelo. Mientras en Europa hubieron récords de asistencia, en la cita continental de América no hubo VAR en la primera fase, las jugadoras no podían calentar en el mismo césped de los estadios y las entradas para los partidos recién salieron a la venta una semana antes. Pareciera que a nivel estructural, la Conmebol quedó al debe, y por kilómetros. ¿Qué opinas sobre esta situación? Las quejas de varias jugadoras como Marta fueron transversales.
—En paralelo se estaba jugando la Eurocopa y uno podía ver las diferencias gigantes entre una competición y la otra en cuanto a marketing y la estructura del torneo, como el calendario. Es algo que afecta bastante al crecimiento del fútbol sudamericano. La verdad es lamentable porque pone bien incómodas a las jugadoras a raíz de la estructura del torneo. Tuvimos solo dos días de recuperación entre partidos. Si clasificabas a semifinales tenías uno o días, que ayuda un montón. Pero siento que estar jugando cada dos días en una competencia tan importante es algo que pasa la cuenta.
Por otro lado, está el tema de los calentamientos. Cuando te pasan un espacio tan reducido para calentar, te merma mucho la forma de entrar a un partido. Incluso la calidad del césped era deprimente, porque era como estar calentando en una alfombra. Aparte era peligroso calentar con zapatos porque te resbalabas. Creo que fue muy importante el reclamo de las jugadoras de Brasil para que nos dieran 15 minutos de uso de cancha, que no era lo óptimo pero por lo menos servía para conocer el estado de la cancha antes del partido.
—¿Fue muy frustrante?
—Cuando se realizan las Copas Américas, la Conmebol le entrega toda la responsabilidad al comité organizador, que está compuesto por la federación del país donde se va a realizar. Ellos se encargan de ver el calendario, las sedes y ver toda esa logística. Y ver los traslados y los lugares de entrenamiento. Y con ello ver también cómo comercializar la copa y hacer el marketing para hacerla conocida para la ciudad y la región. Eso queda a voluntad del comité organizador y a la federación de cada país. Por ejemplo, para la Copa América de 2018, Chile lo hizo bastante bien, porque la organizó en una región que tenía dos buenos estadios, como lo son el de Coquimbo (Estadio Francisco Sánchez Rumoroso) y el de La Serena (Estadio La Portada).
Se hizo muy bien desde el aspecto local: la gente sabía que se estaba jugando un torneo muy importante y se le dio harta tribuna a la selección chilena. La jornada previa al partido contra Argentina, la gente no durmió esperando las entradas. También coincidió que tuvimos una buena performance y estábamos a un partido de clasificar al Mundial, entonces la gente se entusiasmó bastante. Por así decirlo, “se atacó” una ciudad específica y desde ahí se movió bastante. El error fue soltar un poco eso y no lograr amplificarlo, aunque igual se consiguió un poco con los partidos amistosos que se hicieron en distintas ciudades para atraer a más público.

—¿Qué vino después?
—Luego vino la Copa América en Colombia. Que yo no estuve participando pero sí fui un par de semanas. Fui la primera semana cuando Chile debutaba frente a Paraguay y lo que más me llamó la atención fue que en la ciudad no había nada de la copa. Si te dabas una vuelta por Cali no había nada de la Copa América. La gente no sabía que se estaba jugando un torneo tan importante. Ahora en Quito ocurrió algo similar. Nuestro hotel estaba cerca del hospedaje de la Conmebol y no había ningún indicio en la calle o en la televisión en relación a la Copa América. Y tampoco había tanto movimiento en las redes sociales. Creo que desde allí se descansa demasiado.
La Conmebol entrega este paquete: haga la Copa América, organícela y por favor haga la difusión mediática. Pero no se encarga de supervisar, o de trabajar en conjunto y generar estrategias para amplificar más el fútbol. Con las entradas pasó lo mismo. Por eso veías los estadios vacíos, a no ser que jugara Ecuador, que llevaba más gente. Habíanbuenos partidos, la calidad del fútbol sudamericano ha subido bastante y se dan buenos espectáculos. Pero no se trabajó para amplificar todo esto. En cambio la Eurocopa rompió récords y tuvo mucha asistencia. Eso viene de la mano con la conectividad que tiene Europa, moverse sudamérica es un poco más costoso y difícil. Pero creo que la UEFA ha hecho una inversión a largo plazo, lo que significa perder dinero y varios millones de dólares/euros. Pero apostando por algo: por generar una competencia que sea sostenible en el tiempo. Tienes que hacer una inyección de dinero que te va a generar pérdidas en un principio.
El presente del fútbol femenino en Chile
Fernanda Pinilla señala que con la aprobación de la Ley de Profesionalización en el Fútbol, se da un gran paso para conseguir que se reconozca a las jugadoras como trabajadoras del fútbol y que se les pueda entregar ciertos derechos laborales, “pero claramente queda mucho por hacer”.
—Pareciera que hay un círculo vicioso en nuestro fútbol femenino. Como no se transmiten partidos, no llegan auspiciadores y la inversión en el deporte decae. Hay un tema importante con la pobre cobertura de los medios y está también el gran tema de los derechos de formación, que poco se habla. ¿Cómo podemos cambiar esta realidad en Chile? ¿Cuál es tu diagnóstico sobre el presente de nuestro fútbol?
—Generar sueldos mínimos que sean acordes al cuidado que tiene que tener una futbolista profesional. Para cambiar esta realidad es importante lo que proponga la federación y la ANFP, que son los encargados de la liga. Y el Consejo de Presidentes. Por eso es tan importante en mi opinión que se separe la ANFP de la federación, porque seguimos estando a merced de las decisiones de presidentes de clubes que obviamente velan por los intereses de sus empresas, sus clubes. Ven el beneficio de la liga profesional masculina pero no de la femenina. Quizás, el problema está en creer que el fútbol femenino comience a ser algo rentable de la noche a la mañana, o sea, casi estar igualados con la liga masculina de manera espontánea. Eso no va a ser así. Hay que trabajarlo. Veo muy difícil que sigamos dependiendo de un Consejo de Presidentes que su prioridad es la liga nacional. Y está bien, ese es su producto, ellos lo que quieren es sacar de ahí el mayor provecho posible.
Pero creo que la separación de esta dualidad podría hacer que la federación se preocupe y pueda generar otro espacio para potenciar el fútbol femenino y trabajar con gente orientada. Y con la voluntad de trabajar por el desarrollo del fútbol femenino, sabiendo va a ser difícil competir con el masculino, eso no es lo que una espera. Pero tratar de potenciar la liga, que sea más atractiva, que los clubes no tengan que depender de las voluntades de turno para poder crecer. Creo que va por ahí. Tampoco hay mucho cariño con el tema de televisar los partidos. No hay ninguna casa del fútbol femenino. Pero sí hay un canal que se denomina el canal del fútbol que no da cabida y tampoco tiene la prioridad de poner al fútbol femenino dentro de su parrilla, o de su negocio. Es complejo realmente.
–La ANJUFF propuso una serie de propuestas en el Senado para darle Autonomía al fútbol femenino y separar la ANFP de la Federación para modernizar la gobernanza del deporte, apuntando al estándar europeo ¿Qué opinas sobre estas iniciativas?
–Estas iniciativas ayudan al crecimiento del fútbol. No solamente del fútbol femenino, sino de las categorías menores. Hoy en día podemos ver que en el tema de los cadetes, no hay mucho interés por entregarle lo mejor a los futbolistas y a las futbolistas. Hay un plan muy bueno desde la federación para las selecciones menores, tanto en hombres como mujeres. Pero al final tu tienes a los muchachos y muchachas por un tiempo muy limitado y acotado de tiempo. El mayor crecimiento futbolístico lo están haciendo en sus clubes. Y si los clubes no les están entregando las herramientas necesarias para su formación, o no están realmente enfocados en estar ayudando a sacar futbolistas, es muy difícil vernos como una potencia en el fútbol masculino como femenino. Esto es un problema transversal, más allá del género. Es algo urgente de tratar. La separación (de la ANFP y la federación) le haría bastante bien a estos temas que se pueden desarrollar mucho más pensando en las y los futbolistas jóvenes.



