Vanessa Kaiser: “A diferencia de republicanos, nosotros sí nos hacemos cargo de la batalla cultural, hasta las últimas consecuencias”
La filósofa y hermana del candidato presidencial habla aquí de su visión sobre el feminismo, el estallido social y el golpe de Estado. Denuncia también que hubo una "campaña orquestada" para dañar a Johannes Kaiser en la que se sostuvo que él se bajaría de la carrera presidencial, lo cual no ocurrió, aunque ella asegura que pasará a la segunda vuelta. Es irónica con la idea de los acuerdos, dice que Matthei es la candidata del centro, marca diferencias con la tienda de Kast y marca líneas rojas para un eventual apoyo en un balotaje. A su vez, aborda su antiguo acercamiento con la izquierda y su pasión por Víctor Jara: "¿Saben por qué ese sector va a morir? Porque perdió el alma. Porque ya no le sabe hablar al niñito Luchín".
Por Eduardo Monrroy 7 de Septiembre de 2025
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Vanessa Kaiser cuenta que fue este verano, durante una estadía en Villarica, cuando su hermano Johannes se acercó a ella para hacerle una petición. “Necesito un Congreso”, le dijo con una sonrisa el diputado y actual abanderado presidencial del Partido Nacional Libertario.
La periodista titulada de la Universidad Finis Terrae pensó por varios días la oferta de presentarse como candidata a senadora por La Araucanía, zona en la que crecieron bajo las tradiciones germanas de la disciplina y el orden.
Dijo que sí, pero a cambio de que su hermano dejara de fumar. “Era una condición incumplible, fumaba una cajetilla diaria”, cuenta la también la doctora en Ciencia Política y en Filosofía de la Universidad Católica.
Pero lo logró. Johannes dejó de fumar, dice, mientras toma un capuchino en el restaurante Le Flaubert, de Providencia.
En una media hora más debe asistir a la misa de la Iglesia Ortodoxa de la Santísima Virgen María, de Pedro de Valdivia. Pero por ahora eso no es una preocupación para ahondar sobre su postulación al Parlamento, las chances presidenciales de su hermano, hablar sobre el feminismo, la ideología de género, el estallido de octubre —golpe de Estado para ella— y dar su mirada sobre la derecha y la izquierda, de la que alguna vez, reconoce, fue cercana.
—Muchas veces dijo que la política o lo político le repugnaba. ¿Cómo se entiende este paso?
—Me sigue repugnando. Ahora me voy a repugnar a mí misma. Pero lo primero es la voluntad de Dios, yo soy cristiana, y todo me dice que este es el camino que tengo que transitar. Pero mira. Tengo la misma convicción que Óscar Landerretche: no voy a estar sentada en mi casa la próxima vez que nos quemen el país. Yo estaba en otra, estaba feliz. Llevaba 15 años trabajando 10 horas, dos doctorados. Y me llega esto. Pero cómo decir no a una oportunidad así.
—Habla de la posibilidad de que quemen el país. ¿A qué se refiere?
—Se está hablando mucho de la paz social y de quién puede asegurar mayor gobernabilidad. La pregunta es si lo puede hacer una candidata de centro como Evelyn Matthei, que por su carácter dialogante podría darnos ese piso, o si en realidad una mano firme, que es mi postura. Alguien que exija la aplicación del Estado de Derecho y que aplique fuerza donde hay que aplicarla.
Porque acá seguimos hablando de que el estallido, los 50 años, la dictadura… A ver, ¡nos dieron un golpe de Estado en 2019!

“Estoy segura de que Johannes pasa a segunda vuelta, no hay dudas. Como decía Allende, en la cancha se ven los gallos”
Vanessa Kaiser decidió abrir un canal de YouTube, ponerse una boina roja y leer la Constitución a fines de 2019, en medio de la discusión para reemplazar la Carta Fundamental ideada en 1980.
Su hijo menor, Axel, le preguntó si se había convertido en youtuber. Respondió que no. Tampoco veía los videos que a esa altura subía su hermano Johannes en las redes y que lo catapultaron en la política.
“Ahí Axel me dice, mamá, usted leyó el libro más fome del mundo y ya tiene 20 mil visitas. Imagínese si hiciera algo más entretenido”, recuerda ella sobre el momento en que decidió, al igual que su hermano, entrar al mundo digital. “Esto se explica por soy ingobernable”, dice.
—Fueron tres hermanos los que pudieron seguir una carrera política. Johannes Kaiser es candidato presidencial, Axel Kaiser había estado disponible, pero declinó. Y ahora usted busca llegar al Congreso. ¿Cómo se explica?
—Diría que Johannes es como el político profesional, él lo lleva vibrando en sus venas. Imagínate que en tres años tiene el partido más grande de la derecha en Chile, sin un peso. Les ganamos a todos. Él ya ganó, él ya le ganó a todos. Eso es lo que la prensa no quiere decir.
—Varios podrían pensar que por decir eso está dando por perdida la elección.
—No, no. Estoy segura de que Johannes pasa a segunda vuelta, no me quedan dudas. Como decía Allende, en la cancha se ven los gallos. Aquí hay que ver quién es el más gallo, quien representa mejor la desesperación del chileno hoy en día.
—Pero hubo un momento en que estuvo más arriba en las encuestas. ¿Hubo un desgate?
—Para nada. Sí existió una gran inversión en redes de parte de otros candidatos en un período en que no estamos en campaña. También se reunieron voluntades en pos de apoyar a José Antonio, lo que está bien, no hay ningún problema. Y ese apoyo se tradujo en un alza importante de él. Pero además entró por los palos Parisi, que no estaba en la ecuación.
“Hubo toda una campaña para decir que Johannes se iba a bajar, fue una campaña orquestada”
—Mencionaba que hay candidatos que invirtieron en redes sociales. ¿Se refiere al ataque de los bots en las redes contra ciertos abanderados?
—No. Me refiero a presencia en redes. Tengo un hermano experto en marketing, y él nos muestra como aumentan las búsquedas de los candidatos en Google. Nos ha explicado que cuando aumenta la búsqueda por un candidato, es porque ese candidato tuvo mayor presencia en las redes esa semana.
Pero tambén está toda la campaña que se le hizo a Johannes para potenciar el voto del ganador, decir que se iba a bajar.
—¿Eso fue una campaña?
—Eso fue una campaña, no hay duda.
—¿De dónde vino? ¿De dónde se orquesta?
—Eso se orquesta en el miedo.
—¿Miedo de algún partido, de algún candidato?
—Es que no voy a entrar a singularizar. Cuando tienes a todos los medios de prensa diciendo algo que es mentira y al candidato diciendo que no se va a bajar, obviamente es una campaña orquestada.
—¿No detectó que los republicanos tuvieran esa intención?
—No. No me muevo de esa manera. Imagínate cómo puedes detectar la intención de alguien. ¿Por qué no funcionaba la ley antoterrorista en La Araucanía? Porque el señor Piñera le hizo una modificación en que debías probar la intención de ser terrorista. Quién haya sido, no tengo idea. Pero sí sé que hubo una campaña mediática, así como en su momento había una campaña en contra de Evelyn Matthei.
—¿Se refiere a los bots?
—Más que eso, me refiero a que a veces los periodistas pueden sesgarse y destacar en exceso algo de una persona. Por un pequeño error de Evelyn, cuando repetía tres veces una palabra, se le exacerbó cualquier error que ella cometiera. Errores pequeños, al lado del error que cometió en Enel José Antonio Kast…

“La retórica amorosa de los acuerdos, de la buena onda… Eso es lo que no tiene sentido en el Chile de hoy”
—En el caso de Johannes, ¿cree que cometió muchos errores? Uno podría recordar sus declaraciones donde habló de la dictadura o cuestionó el plan nacional de vacunación.
—Es que qué significa el tema de la dictadura.
—Que puede parecer ser un candidato extremo al señalar que volvería a apoyar un golpe de Estado.
—La encuesta Mori daba más de un 40% que decía que estaba de acuerdo con la dictadura. ¿Es un error entonces? Lo dejo ahí. Que alguien me explique cómo se saca a Maduro del poder, y cómo después de limpian todas las instituciones que están afectadas. Hablemos de las cosas como son.
Entonces cuando me dicen que es muy extremo, muy duro, yo me pregunto: ¿cuántos meses lleva esperando en la cola del hospital para una atención? ¿Tiene un pariente cercano que esté a punto de morir por eso? ¿Cuántos portonazos ha sufrido? ¿Cuántos inmigrantes ilegales viven a su alrededor? Mi pregunta es, ¿llega a fin de mes? ¿Llega a fin de mes con la permisología? ¿Le destruyeron su negocio para el estallido?
La retórica amorosa de los acuerdos, de la buena onda… Eso es lo que no tiene sentido en el Chile de hoy, a menos que vivas en el Chile de ayer. Ese privilegio lo tienen muy pocos. La gente está desesperada.
—Se dice que Chile es un país moderado.
—Hasta que reventaron las cosas. Reventó la gente, esa es la parte que se llamó estallido social por los abusos. Y la intelectualidad gramsciana, desde los medios de prensa supo reconducir toda esa rabia hacia sus objetivos, que era el desmantelamiento institucional del país. Nadie quería una nueva Constitución de la gente que salió a protestar.
Diferencias con los republicanos y su conversación con Kast
—Dijo que Matthei es una candidata de centro. ¿Johannes es el único de derecha?
—No. José Antonio (Kast) también es de derecha.
—¿Cuál es la diferencia con él entonces?
—Nosotros queremos una disminución radical del Estado y de la presencia del Estado en la vida del individuo. La diferencia es que nosotros no tenemos una proyección valórica que queramos que el resto de las personas comparta con nosotros. Cada persona tiene que vivir su vida siendo adulto, según le parezca su mejor modo y respetando el ordenamiento constitucional. No tenemos este espíritu de justicia social que tiene republicanos, que te termina acercando mucho a posiciones en la que se dilapidan los recursos.
—De todos modos, Kast ha dicho que para esta elección él no está pensando en los temas valóricos, sino que en las emergencias que hay hoy. ¿Cuál es la diferencia con los republicanos entonces?
—Nosotros sí nos hacemos cargo de la batalla cultural, sí lo hacemos, hasta las últimas consecuencias. Y hay ciertos temas valóricos, como la probidad. Porque irse en contra de la corrupción o no aceptar ser manipulado por ciertos sectores que tradicionalmente se llaman los dueños de Chile, eso también es tema valórico. Nosotros ponemos énfasis en temas como esos, que republicanos no pone el énfasis ahí, sino en otros aspectos.
Y el tema de la justicia social es muy importante. Nosotros no creemos que la política tenga que meter la mano al bolsillo ciudadano para repartir en sus términos de justicia social. Creemos en una red de apoyo básica, ojalá no con el Estado ofreciendo la educación o la salud, sino que con el ciudadano demandando dónde quiere atenderse. Que sean ellos los que elijan. Y si no le alcanza, veamos cómo lo podemos ayudar.

“Esperamos tener ahora varios diputados electos”
Vanessa Kaiser fue elegida concejala de Las Condes en 2021 en un cupo del Partido Republicano, aunque ella destaca que siempre fue independiente, a diferencia de su hermano Johannes que sí militó y terminó renunciando a la colectividad luego de que esta apoyara una nueva Constitución en el proceso de 2023.
Se trató del punto de quiebre para la familia Kaiser con los republicanos. “Era imposible seguir en un mismo camino. Si te votan porque están en contra de una nueva Constitución, no te puedes dar vuelta la chaqueta. Así de simple”, explica ella.
—¿Eso demostró, a su juicio, que ustedes tienen una mayor coherencia o convicción en política?
—Lo que pasa es que al final uno de los problemas que tenemos es que la mentira es parte de la política. Tú te puedes equivocar. Mencionabas lo de las vacunas y eso sí fue una equivocación. Eso es una cosa. Lo que uno dice para llegar a un cargo yo lo voy a hacer. Si algo o no lo hago, me lo pueden cobrar. Pero después no puedo instalarme en el Congreso y decir veamos el documental de Teatro a Mil, de la CAM: Liberar una nación, cuando yo me opuse en mi etapa como concejal.
—¿Dice que los libertarios han dado muestras de mantener una coherencia política a diferencia de otros partidos?
—Sí, absolutamente. Mucha gente milita por primera vez en el partido, como yo, lo hace porque confía principalmente en su líder, Johannes. Y esperamos tener ahora varios diputados electos.
—¿Pudo hablar con Kast en su momento sobre estas diferencias?
—Sí. Le planteé que no me parecía que si él había impulsado la opción de que en Chile no se necesitaba una nueva Constitución, luego cambiara de posición por haber sacado mayoría en los consejeros constitucionales. Se lo expresé y no tuve respuesta.
—¿Se generó una distancia?
—Sí.
Líneas rojas para apoyar a Kast en un balotaje
—¿No tendría problema en votar por Kast en una segunda vuelta?
—(Se toma un segundo) Si fuera Kaiser-Kast, tendría problema (sonríe). Lo mismo si es Kast-Matthei. Tendría que hacer una revisión mayor. Jara no puede ser presidenta de Chile, eso lo tengo clarísimo. Ahora, con un 46% diciendo que jamás votaría por ella, la verdad creo que se ha inflado muchísimo a la candidata. Por eso no veo extraño una segunda vuelta entre nombres de oposición, como Matthei-Kaiser.
—Hoy las encuestas muestran que lo más probable es que esa segunda vuelta sea entre Kast y Jara. ¿Los libertarios le darían un cheque en blanco a Kast?
—No, jamás. Para apoyar a cualquier candidato que vaya en contra de Jara, va a haber líneas rojas, se van a acordar, y el apoyo va a estar siempre supeditado a que se cumpla con esos principios.
—¿Y cuáles son esas líneas rojas?
—Es que yo no puedo hablar por Johannes, a él le tocaría decir a quiénes vamos a apoyar en ese caso.
—¿Pero para usted cuáles son los aspectos importantes a considerar?
—Lo más importante es que se recupere la soberanía de Chile. No podemos seguir al arbitrio de lo que plantean organismos internacionales capturados por la extrema izquierda. Milei, por ejemplo, se quiere retirar de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que está absolutamente politizada. Hay gente que termina fallando en favor de los criminales.
Entonces, nosotros no podemos recuperar a nuestro país si seguimos entrampadados en acuerdos. Habrá que revisar cómo hacerlo, pero acá lo más importante es recuperar la soberanía del país. Ya basta con el asunto de entregar la soberanía de los ciudadanos a una casta política que tiene un entreguismo con los organismos internacionales, que firma un pacto con la Unión Europa, y en el pacto viene una serie de requisitos en torno a más permisología, ideología de género, agenda 2030. Basta. Nosotros no hemos votado por la agenda 2030.
No nos pasen la cuchufleta. No puede ser que la Agenda 2030 la haya firmado Michelle Bachelet, Piñera y Boric y nos hagamos los lesos. Como decía (Mario) Desbordes, que nos trataba de conspiranoicos y terraplanistas. A mí eso no me hace ni mella, porque hoy la gente está consciente de que parte importante de lo que nos está dañando, tiene que ver con esa famosa agenda.
—¿Qué piensa cuando los tratan de terraplanistas?
—La verdad es que no me interesa qué digan de mí. Que lo digan. Antes se decía deja que los perros ladren, ahora se dice “deja que los lobos aullen”.

“¿Saben por qué esta izquierda va a morir? Porque perdió el alma. Porque ya no le sabe hablar al niñito Luchín”
Vanessa ha dicho que es la más rebelde de los cuatro hermanos Kaiser. Tanto que no tiene problemas en decir que ha tenido acercamientos con la izquierda o que escucha a músicos identificados con ese sector hasta el día de hoy.
En 2009, por ejemplo, colaboró en la campaña parlamentaria de Vlado Mirosevic, actual diputado por Arica del Partido Liberal. “Lo hice, pero era cuando Vlado era liberal clásico. Y de liberal no le queda nada. En ese tiempo seguíamos a Fernando Flores, que era un converso y de comunista no le quedaba nada. Vlado hizo su camino, a mi juicio, errado, en que se transformó en otra cosa, pero eso se suele ver en política”, dice.
—Ha dicho que escucha Víctor Jara…
—Toda la vida y sigo escuchándolo.
—¿No le genera algún resquemor?
—Entran los niños a la cocina y me dicen qué es esto, ¿la sede del Partido Comunista? Illapu, Inti-illimani. Soy una fanática de esa música. Lo mismo con Violeta Parra, a ella la toco en el piano. ¿Pero quiénes quemaron el Museo Violeta Parra?
Vanessa Kaiser mira fijo a la cámara durante esa parte de la entrevista. “¿Saben por qué esta izquierda va a morir? Porque perdió el alma. Porque ya no le sabe hablar al niñito Luchín. No tiene idea lo que es una pelota de trapo. Ese es el punto”, dice, y bebe otro sorbo de café.
—¿Tuvo algún distanciamiento con la derecha?
—Era muy difícil verse llamados por el otro lado. ¿Si la derecha de qué te hablaba? ¿Quién era la gente de derecha? Yo fui joven, y tú no quieres oír que te hablen que el proyecto máximo en la vida del ser humano es la maximización de sus utilidades, que además que no lo es, porque eso es falso.
—¿Y su acercamiento a la izquierda?
—Lo de izquierda tenía que ver con que uno veía la influencia del poder económico en todos los partidos. Siempre se dice que es la derecha, ¿y la izquierda no? ¿No estaba SQM militando en el PPD? Ahí es donde tenía una gran sintonía con la izquierda y también en cierto análisis en otros puntos.
En ese punto, Vanessa Kaiser recuerda una entrevista que su hermano Johannes le dio al periodista Tomás Mosciatti, cuando manifestó que volvería a apoyar un golpe de Estado en los mismos términos que los de 1973.
“Pero él no está de acuerdo con la tortura, mi hermano no está de acuerdo con la tortura, ni las desapariciones. Por eso yo trabajé en un Fondecyt en el Museo de la Memoria. Pero ahí me decepcioné porque el Museo de la Memoria no funciona para resguardar los principios de la democracia, funciona para defender el proyecto político de Salvador Allende”, dice la candidata a senadora..
—¿Eso no se contrapone cuando dice que apoyaría un golpe de Estado en las mismas condiciones?
—Es que es distinto. Hay mucha gente que hace la diferencia. El pronunciamiento militar se llama así porque fue pedido por la ciudadanía. Las chilenas en ese tiempo iban a los cuarteles y le tiraban maiz a los militares, les decían que eran gallinas.
Preguntémosle a los candidatos si le hubiera gustado que en lugar de un pronunciamiento hubiera habido una guerra civil. Comparemos. ¿Sabe cuántos fueron los muertos en la guerra civil española? Un millón. ¿Hubiera preferido eso? Por eso no son cosas que se contrapongan. Por otra parte, ¿quién metió a los militares en la política? Oh, qué susto. Fue Allende. ¿Por qué no hablamos de eso en televisión?

Vanessa Kaiser y el feminismo: “Yo no vivo en un patriarcado, vivo en un matriarcado muchas veces”
¿Se define como alguien feminista? Se le pregunta a a Vanessa Kaiser casi al terminar la entrevista. La respuesta puede ser obvia, pero la filósofa muestra pasión al hablar al respecto. “No, no soy víctima de los hombres. No soy tu víctima”, dice.
—¿A qué se refiere?
—Si el feminismo se separara del victimismo, podría ser un tremendo aporte. No le digamos a las mujeres que son víctimas, porque a una víctima la desempoderas, y la puedes manipular fácilmente.
—¿Pero por qué vincularlo con el victimismo?
—Eso es. El patriarcado ya supone la opresión del hombre sobre la mujer y, por lo tanto, la situación de víctima de la mujer respecto del hombre. Ese es el mundo en el que viven mentalmente. Yo no vivo en un patriarcado, vivo en un matriarcado muchas veces. O pregúntale a las nueras cuál es su verdadero dolor de cabeza. Muchas veces no es el marido, es la suegra. Dejémonos de leernos las cartas entre gitanos. Si aquí yo soy una mujer inteligente, prefiero tener mi propia perspectiva.
—Ha dicho que una de sus primeras propuestas en el Congreso será eliminar toda palabra que haga referencia al género. ¿Eso es algo urgente?
—Es que eso nos cambia la concepción de lo que somos como seres humanos. Es una concepción antropológica de extrema izquierda que se empieza a imponer por ley y que nadie ha elegido. Nadie eligió cambiar el hecho de que tú y yo somos iguales, de la naturaleza de Dios o como tú quieras. Eso es un invento de la nueva izquierda, del progresismo para tensionar los antagonismos al interior de la sociedad, generar altos niveles de desconfianza interpersonal y lograr lo que siempre buscan, que es el desmantelamiento de la institucionalidad existente.
“Realmente me impacta que nos digan que nosotros somos los extremos”
—¿Participaría en un gobierno de su hermano, si no fuera senadora?
—De lo único que me puedo sentir comprometida es en la educación, pero no como cabeza visible. En todo caso, no puedo como hermana de Johannes asumir en un gobierno en ningún cargo designada por él.
—Lo preguntaba a propósito del gobierno de Milei en Argentina, que ustedes admiran, donde el presidente tiene a su hermana en un cargo clave.
—Gracias a Dios Johannes tiene a su señora (ríe). Gracias a Dios. Pero no. Tengo mis temas y ayudaría en la propuesta revolucionaria de él, todo lo que sea ad honorem, y solo en educación. Tengo un compromiso con los niños.
En este punto la periodista vuelve a mirar a la cámara y pone su rostro serio.
“Por eso mismo lo del género me preocupa tanto. Porque sabrás que hoy un niño de tres años puede empezar su terapia afirmativa. Y voy a invitar entonces a que me digan quién es el extremo. ¿Los nacional libertarios? ¿Los republicanos? ¿O la gente que dice que desde los 3 años, que uno ni siquiera tiene memoria en ese momento, puede empezar su terapia afirmativa? ¿Somos nosotros los extremos? ¿De verdad? O son los que promovieron ese mamarracho, los que apoyaron el golpe de Estado vía institucional en 2019, los que le dieron pensiones de gracia. ¿Somos nosotros los extremos? No sé, realmente me impacta que nos digan que nosotros somos los extremos”.
Son pasada las 19 horas y Vanessa Kaiser desistirá de ir a misa.



