Política
26 de Septiembre de 2025Recepción en casa de Narváez, la agenda paralela de Bachelet y la preocupación de los voceros de Jara: lo que no se vió de la gira a la ONU
La última visita del Presidente Boric a la Asamblea de las Naciones Unidas estuvo marcada por la nominación de la expresidenta a líderar el organismo. Según testigos, la última cena que compartieron entre todos, fue momento para reflexionar y sincerar posiciones respecto del momento político que vive el país. Bachelet, por su parte, comenzó a tejer los primeros apoyos de su campaña -el jueves, por ejemplo, participó en el Clinton Global Initiative- y las noticias en Chile tomaron parte de la atención a miembros de la comitiva, en particular a los dos voceros de campaña de la candiata presidencial Jeannette Jara.
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Una cena en la residencia de Paula Narváez, la representante de Chile en la ONU, fue una de las últimas actividades que sostuvo el Presidente Gabriel Boric en su paso por Nueva York para participar en la 80° Asamblea General de la ONU
Hasta ese lugar llegó la expresidenta Michelle Bachelet, una de las protagonistas de la participación chilena en la cita internacional, luego de que el mandatario anunciarara durante su discurso ante el pleno que el país la nominará para liderar la Secretaría General de la ONU.
En la cita, que se llevó poco antes del retorno de anoche a Santiago, también asistió el canciller Alberto van Klaveren, el embajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, las ministras Antonia Orellana (Mujer), Maisa Rojas (Medio Ambiente) y Javiera Toro (Desarrollo Social), además del presidente de la Cámara Alta, Manuel José Ossandón; los senadores Iván Moreira, Ricardo Lagos Weber, Matías Walker y Alejandra Sepúlveda; y la diputada Camila Rojas.
La recepción consistió en un cóctel con picoteo, pequeñas empanadas de pino y espumante. Según relataron asistentes, fue una instancia distendida donde se conversó tanto de política interna como de política exterior. Otro participante resumió el ambiente como “una oportunidad para compartir desde la distancia, en que cada uno analizó la realidad nacional e incluso las evaluaciones de su propio sector político. Hubo mucha altura de miras”.
Durante los intercambios, se valoraron especialmente las intervenciones del canciller Van Klaveren y del embajador Valdés, quienes —dicen— transmitieron la experiencia y perspectiva acumulada en resolución de conflictos. En esa misma línea, la expresidenta Bachelet recibió un apoyo explícito a su candidatura y compartió reflexiones sobre las formas de resolver diferencias.
La agenda paralela de Bachelet
Los comentarios que Michelle Bachelet hizo en la casa de Paula Narváez adquirieron otro peso, cuenta un testigo, pues apenas dos días antes —el martes— el Presidente Gabriel Boric la había nominado como candidata a la secretaría general de las Naciones Unidas y todos los presentes en la recepción se habían alineado tras su nombre.
En función de fortalecer su candidatura, el canciller Alberto van Klaveren y el propio Presidente han desplegado gestiones para que la exmandataria pueda tejer apoyos internacionales. Una oportunidad clave fue la reunión de alto nivel “En Defensa de la Democracia, combatiendo el Extremismo”, en la que Boric compartió testera con los líderes progresistas iberoamericanos: Lula da Silva (Brasil), Pedro Sánchez (España), Yamandú Orsi (Uruguay) y Gustavo Petro (Colombia). Este último, de hecho, le entregó un respaldo explícito que generó aplausos en la sala.
Según fuentes de Gobierno, varios países ya han sincerado su apoyo a Bachelet, aunque por estrategia La Moneda ha optado por mantener en reserva esos respaldos y actuar con cautela. Uno de los gestos concretos ocurrió en la reunión que Bachelet sostuvo junto a Boric con el presidente de Letonia, Edgars Rinkēvičs, país que en 2026 pasará a integrar el Consejo de Seguridad de la ONU, organismo que tendrá un rol decisivo en la elección de su próximo líder. Para lograrlo, la expresidenta necesitará una mayoría simple de 60 votos.
Un flanco sensible que su equipo busca anticipar es el eventual veto de los miembros permanentes del Consejo: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia. Desde la oposición advierten que los dos primeros serían los más proclives a activar ese mecanismo: China, por el informe crítico sobre derechos humanos que Bachelet elaboró como alta comisionada de la ONU; y EE.UU., por el factor Donald Trump, a raíz de las críticas que Boric lanzó en su discurso ante la Asamblea.
Con ese telón de fondo, la exmandataria ha intensificado sus movimientos. El jueves, un día después de la cena en la residencia de Narváez, participó en el Clinton Global Initiative, realizado en el Hotel Hilton, a pasos de Central Park. Allí compartió panel con reconocidas líderes de opinión, académicas y la presidenta de Kosovo, Vjosa Osmani.
En su intervención, Bachelet llamó a “invertir en mujeres, a invertir en democracia” y cerró con una declaración que marcó un hito en su candidatura: “Voy a competir por la secretaría general de las Naciones Unidas”. La sala, con más de cien invitados, estalló en aplausos y vítores, aseguran quienes conocieron del encuentro.
Tras esa actividad, acompañó al Presidente Boric, junto a Narváez, Van Klaveren y el presidente del Senado, Manuel José Ossandón, a la reunión bilateral que el mandatario chileno sostuvo con el actual secretario general de la ONU, António Guterres.
La preocupación de los voceros de Jara
Entre la comitiva que acompañó al Presidente Gabriel Boric a Nueva York hubo dos rostros con doble rol: los voceros de campaña de la candidata presidencial del oficialismo y la Democracia Cristiana, Jeannette Jara. Se trata de los senadores Ricardo Lagos Weber y Alejandra Sepúlveda.
Ambos participaron activamente en la agenda oficial. Lagos Weber, en particular, se involucró en las reuniones sobre medioambiente y en el debate en torno al Acuerdo Internacional para la Conservación y el Uso Sostenible de la Biodiversidad Marina más allá de las Jurisdicciones Nacionales (BBNJ, por sus siglas en inglés). Sepúlveda, en paralelo, siguió con atención lo que sucedía en Chile con las propuestas de salud que presentó Jara durante la semana.
Sin embargo, el jueves, tras la entrevista de la abanderada en TVN con Pedro Carcuro, la atención de ambos voceros se volcó de lleno hacia Santiago.
“A veces (con Lautaro Carmona) entendemos la responsabilidad que me toca asumir como candidata a la Presidencia de forma distinta. Creo que ahí hay una forma muy distinta de ver la política, porque yo por lo menos lo expreso como falta de fraternidad”, dijo Jara en esa ocasión.
Las palabras generaron ruido en el comando. Aunque las declaraciones del secretario general del PC, Lautaro Carmona, ya habían provocado incomodidades en el pasado, esta vez la propia candidata marcó distancia pública, lo que obligó a su equipo a reaccionar.
“Hemos visto lo que ha ocurrido durante mucho tiempo, que algunas afirmaciones de Lautaro Carmona han generado ruido e incomodidad; yo diría que eso está bastante reiterado actualmente. Así que me quedo con lo que tenemos y, si la candidata ya dijo lo que dijo, ¿qué más podría negarle? Porque eso sí que no tiene ni una sola interpretación: no le gustó lo que se decía”, señaló un integrante del comando durante el cierre de la gira.



