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Tomás Vodanovic: “Que me diga Kast cuánta plata nos quiere sacar a los municipios para explicarle cómo va a afectar la vida de la gente en un país tan desigual”

El edil frenteamplista —el más votado en la historia municipal del país— comparte con The Clinic sus reflexiones tras las primarias oficialistas y proyecta el futuro del Frente Amplio. Advierte que, tras casi cuatro años de gobierno, su coalición atravesó un proceso de maduración que “debió haber sido quizá el principal valor a mostrar en campaña, y eso no ocurrió”. Aunque recalca que su foco está en Maipú, asegura que aportará a la campaña de Jeannette Jara en la medida que pueda. También plantea que el progresismo debe asumir la modernización del Estado y cuestiona las propuestas de José Antonio Kast de recortar recursos: "Invitaría a Kast a darse una vuelta por Maipú y explicarle cómo tenemos un Estado que con muy poco hace mucho".

Por 5 de Octubre de 2025
El alcalde Tomás Vodanovic comparte sus reflexiones sobre el futuro del Frente Amplio
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Camisetas del club Universidad Católica, una miniatura de los bombos de la barra de Los Cruzados, fotos de anuncios e inauguraciones, adornan la oficina de la alcaldía de Maipú, donde espera el alcalde Tomás Vodanovic (Frente Amplio) para recibir a The Clinic.

Si bien Vodanovic dedica la mayor parte de sus días a trabajar por la comuna, está en contacto constante con el comando de la abanderada presidencial del oficialismo y la Democracia Cristiana, Jeannette Jara. A pesar de que asegura estar disponible para ayudar en lo que pueda, insiste en que su compromiso principal está con los vecinos de Maipú. “Es importante que todos los representantes políticos entendamos que nuestro primer deber es con nuestras instituciones”, afirma.

Con todo, el alcalde cree que Jara sumará apoyos a lo largo de la campaña. Afirma que la exministra del Trabajo “cuenta con todos los atributos para ser no solo una excelente candidata, sino que por sobre todo, una excelente Presidenta, que es lo más importante”.

Además de su gestión municipal y del vínculo con la campaña presidencial, Vodanovic ha reflexionado sobre el desempeño del Frente Amplio tras las primarias, donde el candidato de la tienda, Gonzalo Winter, apenas superó el 9% de las preferencias.

Más que un problema del partido o del candidato, el triunfo de Jara se explica, a su juicio, por sus virtudes: “Fue capaz de sintonizar y conectar con el sentir, con las demandas y con lo que esperaba la ciudadanía de un liderazgo del progresismo”.

Al mismo tiempo, reconoce aspectos que se pudieron haber hecho mejor, como mostrar una cara más madura del Frente Amplio. Una madurez que, asegura, se ha ido forjando con la experiencia de gobernar y de administrar municipios. Esa transición, ha hecho que se sienta más representado por su partido.

¿Fue la mejor decisión no haber aceptado las propuestas de su partido respecto a ser candidato a la presidencia?

—Fue una idea que yo nunca alcancé a desarrollar. Yo tenía un compromiso muy claro y explícito, desde el momento que me presenté como candidato a la alcaldía de Maipú, que estaba ofreciéndole a los vecinos de mi comuna un compromiso de trabajo por cuatro años que era absolutamente incompatible con cualquier reflexión siquiera de una aventura presidencial. Yo tenía una palabra empeñada con desarrollar un proyecto de gobierno municipal en Maipú en los próximos cuatro años y, al mismo tiempo, consideraba no tener ni la preparación, ni las capacidades, ni el liderazgo político para hoy día poder dirigir el sector me parecía que había gente mucho más preparada para ello. Por lo tanto creo, es una decisión acertada. 

—¿Nunca lo pensó o se lo imaginó? 

—La verdad es que no, no tengo una gran ambición de poder en general en mi vida, sí tiendo a tener un compromiso bien irrestricto con las tareas que me encomiendan y para mí el hecho de ser alcalde de Maipú es un honor y una responsabilidad bien grande, que trato de honrar todos los días haciendo la pega lo mejor posible. Entonces, no, nunca fue un foco de desvío, distracción para mí, ni el cargo de la presidencia ni otra alternativa.

—Por ahí ser presidente de la Católica puede ser un objetivo que se imagina más…

—Eso me encantaría (ríe). Uno que es futbolero, es el sueño. Bueno, cualquier cargo de responsabilidad yo creo que siempre son oportunidades bonitas que te puede dar la vida. Yo creo que siempre hay que estar preparado por un tema de responsabilidad política y responsabilidad país. Uno nunca sabe qué solicitud te puede hacer o tu proyecto político o la ciudadanía, pero en este momento de mi vida estoy completamente abocado a hacer bien mi trabajo en la comuna.

—A propósito del proyecto político, ¿cómo explica que el partido del Presidente Gabriel Boric tuviese un resultado tan bajo en las elecciones primarias?

—Las elecciones primarias, más que una evaluación de proyectos políticos, tuvo que ver con una evaluación de distintas personalidades o liderazgos políticos. Acá hay una gran virtud en la candidata Jeannette Jara, que fue capaz de sintonizar y conectar con el sentir, con las demandas y con lo que esperaba la ciudadanía de un liderazgo del progresismo de la centroizquierda en estos tiempos. Su trayectoria como ministra, su capacidad de llegar a acuerdos, su historia de vida, fueron algo que hizo sentir representada a mucha gente y yo creo que el resultado de la primaria, más que en una debilidad del proyecto del Frente Amplio, del Socialismo Democrático, o de Gonzalo y Carolina, habla muy bien de los atributos que tuvo Jeannette.

Vodanovic: “Me siento mucho más identificado con el Frente Amplio actual que con el Frente Amplio que teníamos hace seis años”

El alcalde de Maipú valora el proceso de las primarias, y es uno de los primeros en exponer una reflexión sobre el camino que tiene que tomar el Frente Amplio para el futuro. Bajo su perspectiva, la clave está en sacar a relucir los aprendizajes y la maduración que han tenido distintos liderazgos en el Gobierno, como también en municipios, como en el de Viña del Mar, Valdivia, Valparaíso, Peñalolén y el mismo Maipú.

—¿Quedó conforme con el desempeño de la campaña de Gonzalo Winter y del Frente Amplio?

—Las campañas son momentos particulares en política. Por un lado, es la idea de poder tener instancias de conversación para presentar el proyecto político en el que uno cree, o el que uno quiere ofrecerle a la ciudadanía y, por otro, también son instancias para abrir muchas conversaciones para escuchar y recibir lo que la gente espera de nosotros. El Frente Amplio de hoy tiene diferencias considerables con el Frente Amplio de hace seis años. El inicio del partido se basó mucho en una capacidad de diagnóstico muy acertada, en una capacidad de interpelación que lograba sintonizar mucho con grandes mayorías de este país, una capacidad de denunciar desigualdad e injusticia que era muy importante, pero no terminaba de cerrar el círculo con una capacidad de demostrar cómo todos esos anhelos, sueños y pretensiones, podían materializarse o transformarse en mejoras concretas en la vida de la gente.

—¿Cómo ve al Frente Amplio ahora? 

—Hoy día el Frente Amplio es un proyecto más maduro, más consolidado, con más capacidad de llegar a acuerdos y con más capacidad de generar mejoras concretas en la vida de la gente. Si bien el proyecto del Frente Amplio quizá ha disminuido su popularidad con el correr de los años, a propósito de que no tiene carácter de novedad, yo me siento mucho más representado e identificado con el Frente Amplio actual que con el Frente Amplio que teníamos hace seis años. 

Lo digo por las experiencias del gobierno nacional y el liderazgo de nuestro Presidente Gabriel Boric, por experiencias de gobiernos municipales como Viña del Mar, como Valdivia, lo que está haciendo hoy día Peñalolén y Valparaíso, lo propio que hemos intentado hacer con mucho esfuerzo en Maipú. Me parece que hoy día es un partido que tiene dimensiones mucho más amplias, más capacidad instalada, más aprendizaje, más recorrido, versus el Frente Amplio de hace seis años, que era quizás más una apuesta que una realidad.  

—Dijo que en la campaña de primarias hubo un ocultamiento de ese proceso de maduración. ¿A qué se refiere?

—Me parece que el proceso de transición que puede haber tenido el Frente Amplio es un proceso valioso, interesante, que debiese haber sido quizá el principal valor a presentar en una campaña y eso creo que no ocurrió por distintas definiciones estratégicas que creo que legítimamente se pueden haber tomado.

El Frente Amplio que mejor conecta con el sentir de la mayoría, y así lo han demostrado nuestros resultados municipales, es ese que es capaz de hacerse cargo de hacer una política responsable, pero al mismo tiempo transformadora. Que entienda que vivimos en un país en el que todavía persisten enormes desigualdades, injusticias y que tenemos que ser capaces, a través de la acción de la política pública y de un Estado más moderno y eficiente, poder ir reduciendo esa brechas, garantizando estos derechos y reparando esa injusticias

—El proceso de ocultamiento de esta maduración puede ser algo estratégico de campaña, pero ¿cree que el proceso de maduración de la experiencia del Frente Amplio es algo que ha asumido dentro del partido en colectivo?

—No creo en ese ocultamiento. Dentro del Frente Amplio hay distintas experiencias que marcan reflexiones que son distintas, por el hecho de vivir la política desde un municipio o desde el Gobierno o desde el Congreso. Si pensamos cuáles son las nuevas experiencias que ha tenido el Frente Amplio en los últimos cuatro años, tiene que ver principalmente con experiencias de gobernanza, de administrar el Estado, y esas experiencias nos han dotado de reflexiones que son importantes, de entender que la política se hace distinto en una dirigencia estudiantil que en un municipio o en un gobierno.

Esos aprendizajes yo creo que ya se han incorporado con mucha fuerza, aunque no me atrevería a decir que es la identidad única del Frente Amplio, pero me parece que es la que predomina y la que empujan los principales liderazgos del sector. 

A propósito que se siente más cómodo ahora que antes en el Frente Amplio. ¿Hubo actitudes de su partido en el pasado que lo hicieron dudar de su militancia? Esto a propósito de la frase que circula de que muchos dicen que usted es el menos frenteamplista del Frente Amplio.

—(Ríe). Habría que preguntarse qué significa ser frenteamplista para que me cataloguen a mí como el menos frenteamplista. No, yo creo que el Frente Amplio, en un inicio, era un proyecto muy diverso, donde habían sensibilidades muy distintas y a veces hasta discordantes. Yo siempre me he sentido de una tradición más socialdemócrata, que busca transformaciones importantes en su país, pero que entiende que para llevarlas a cabo se requiere de acuerdos, se requiere de políticas públicas rigurosas, responsables, bien pensadas, que en este país vivimos personas que pensamos distinto, pero tenemos que ser capaces de encontrarnos en pos del bienestar de la mayoría. 

Soy un militante bien orgulloso del proyecto, trato de dotarlo de aquellas carencias que yo siento que tiene desde un inicio. Cuando nosotros comenzamos, el Frente Amplio era quizá un proyecto que estaba muy ligado al mundo de la dirigencia estudiantil, de ciertas comunas, y yo sentía la necesidad de que un proyecto progresista de futuro se fuera a construir a las comunas más periféricas, desde los barrios, muy vinculado a la organización barrial, entendiendo los municipios como punta de lanza de un proceso de transformación del Estado.

—Una de las evaluaciones que se han emanado del Frente Amplio tras las primarias, es abandonar la disputa en la sociedad. El mismo Gonzalo Winter sostuvo que al Gobierno “le faltó fuerza y energía para dar las batallas en la sociedad”. ¿Coincide con ese análisis? 

—El ejercicio de la autocrítica siempre es fructífero, no siempre puede mirar qué cosas pudo hacer mejor. Yo en mi trabajo lo hago todos los días y espero que cada uno de los militantes de nuestro partido siempre estén preguntándose qué cosas pueden hacer mejor y cómo podemos mejorarlo. Pero en particular yo creo que este ha sido un Gobierno que, en un contexto sumamente difícil, adverso, de una inestabilidad inicial bastante importante, a propósito de los fenómenos de estallidos sociales y la pandemia, logró hacer un ejercicio de gobernanza que es exitoso.

—¿Qué nota le pone a esta administración?

—No, ya trabajé como profesor. Ya no pongo nota (ríe). 

“El liderazgo hoy día que mejor representa a nuestro sector es Jeannette Jara, por ende cuenta con todo mi apoyo. No tengo doble lectura en ese sentido”

El alcalde de Maipú logró su reelección como líder municipal el año pasado, superando el 70% de las preferencias de la comuna más poblada del país. Su rendimiento electoral fue histórico, como el alcalde más votado en la historia de Chile. 

Ese respaldo ciudadano generó que su figura se transformara en una clave al momento de la campaña y desde el comando ha sido llamado a participar en algunos eventos y reuniones, como por ejemplo para tomarse fotos con los candidatos al Congreso. A pesar de que afirma que contribuirá en todo lo que pueda para la campaña, advierte que su prioridad es y será la administración del municipio. “Entiendo que mi primer deber en política es ser un buen alcalde de mi comuna”, indica.

¿Fue correcto que el Frente Amplio llevara a un candidato a las primarias?

—Hay que valorar el hecho de que el progresismo haya podido tener primarias. Ser capaces de hacer coincidir a mundos que tienen historias, reflexiones y miradas distintas sobre el país, pero que son capaces de concertar a través de objetivos comunes. Eso habla de una madurez política que muchas veces nuestros adversarios nos criticaban a nosotros que no teníamos, pero que ellos no han sido capaces de consolidar tampoco. Me llamó la atención que muchas veces la derecha critica en el Frente Amplio esta falta de capacidad de llegar a acuerdos, esta falta de capacidad de gobernanza, cuando ellos han demostrado no tenerla. No tuvieron ni una experiencia exitosa ni en el gobierno ni en la oposición.

Las primarias no fueron una construcción artificial para un acuerdo electoral, fue la corroboración de una coalición política que fue capaz de gobernar Chile durante cuatro años. Y me parece que ese era un primer valor donde evidentemente los distintos proyectos políticos tenían que llevar a sus mejores representantes y yo creo que Gonzalo Winter era quien mejor representaba la identidad del Frente Amplio.

—Usted habló de que este proyecto de coalición que forjó el Presidente Boric era una coalición de centroizquierda. Sin embargo resulta electa Jeannette Jara, del Partido Comunista, que es un partido de izquierda. ¿Se siente igualmente identificado con esta coalición de gobierno?

—El Partido Comunista conforma una coalición que es de centroizquierda y en esa coalición yo me siento absolutamente parte y representado. El liderazgo que mejor representa a nuestro sector hoy día es Jeannette Jara, por ende, cuenta con todo mi apoyo. Yo no tengo doble lectura en ese sentido. Creo, no solo por un tema táctico electoral, sino que por una convicción profunda, que el progresismo tiene que ser capaz en Chile de generar alianzas amplias que en la distribución partidaria actual va desde la Democracia Cristiana al PC, además de independientes y mundos sociales que puedan sumarse a esa construcción.

Por tanto, siempre me voy a sentir cómodo en ese domicilio, en aquellos que entendemos que Chile tiene unas brechas de desigualdad que son brutales, que son producto de fuertes injusticias estructurales y que eso requiere de una acción decidida y una organización de un Estado moderno y eficiente que reorganice la sociedad con mayores criterios de justicia.

—¿Cree que Jeannette Jara puede imponerse en estas elecciones a pesar de que en encuestas aparece con el 30% de las preferencias?

—Todavía queda mucha campaña por delante y por cierto que el liderazgo de Jeannette tiene altísimas probabilidades de construir mayoría en Chile. Es una mujer que ha demostrado capacidades, que ha demostrado trayectoria, que ha demostrado voluntad política de encontrar puntos de acuerdo y ser capaz de persuadir a otros que piensan distinto para poder converger en posiciones comunes. Cuenta con todos los atributos para no solo ser una excelente candidata, sino que, por sobre todo, una excelente Presidenta, que es lo más importante. 

—¿Piensa asumir un rol más protagónico en la campaña? ¿Pedirse unos días, por ejemplo, para participar en actos de campaña?

—Siempre he sido muy responsable y entiendo que mi primer deber en política es ser un buen alcalde de mi comuna. Evidentemente tengo una mirada y un interés en lo que ocurre con el país y en mis tiempos libres, y en la medida que mi función me lo permita, he aportado y voy a seguir aportando en las campañas que yo crea que van a encaminar a Chile hacia donde yo creo que es correcto, pero yo es importante que todos los representantes políticos entendamos que nuestro primer deber es con nuestras instituciones. Obviamente, todo el aporte que yo pueda dar en la campaña de Jeannette, que por cierto lo voy a dar, no puede ir en desmedro del ejercicio en función como alcalde, porque esa es mi prioridad. 

—¿Pero se comunica con el comando?

—Siempre estamos hablando con mi equipo y con el comando de qué manera, en qué horario, en qué lugares y siempre que sea fuera de horario laboral, yo puedo sumarme. De hecho, tenemos un volanteo importante acá en Maipú con la candidata el sábado. Hemos tenido también varias conversaciones, estuve participando en sesiones de fotos, participaré seguramente de la franja. Yo como militante del partido, obviamente, estoy a disposición de la candidatura, con la única y gran limitante que administro una comuna de 600.000 habitantes y que mi principal deber político está acá.

—¿Ha visto mucha debilidad en la campaña?

—No, ha sido una campaña que ha entendido que la disputa se da en las conversaciones con nuestros vecinos, en poder hacerle sentido a la gran mayoría, en recoger también lo que la gente hoy día está sintiendo, cuáles son sus miedos, sus angustias, sus dolores, también sus sueños, su esperanza. A veces la conversación pública, o de los grandes medios de las redes sociales, está muy permeada y no es tan representativa de la conversación real que se da en los distintos hogares, en los barrios, en las sedes vecinales. 

—¿Lo dice a propósito de las críticas que ha recibido principalmente de José Antonio Kast por su ausencia en los debates?

—Es gente que ha hecho de la crítica su principal deporte y yo creo que hay otros que creemos que la política se trata de escuchar, de trabajar, de construir, de generar soluciones, entonces prefiero no entrar en intercambios ni juicios con personas que experimentan la política de forma muy distinta como yo creo que debe hacerse.

—Uno de los focos que se ha abierto constantemente respecto a durante la campaña de Jara han sido los comentarios de Lautaro Carmona, el presidente del Partido Comunista. ¿Cree que esa figura ha entorpecido la campaña? 

—Esas pequeñas rencillas o diferencias no le interesan a nadie. La gente está preocupada de cómo un futuro gobierno va a ser capaz de resolver sus principales problemáticas, de cómo la política puede volverse una actividad creíble, que tenga capacidad concreta de mejorar la vida de la gente, y a mí me parece que la campaña va a pasar por ahí. La candidata ha hecho muy bien de tratar de tomar distancia de esas conversaciones y enfocarse a conectar directamente con la ciudadanía.

Vodanovic: “Invitaría a Kast a darse una vuelta por Maipú y explicarle cómo el Estado con muy poco hace mucho”

Tomás Vodanovic tiene una agenda clara: reivindicar la acción del Estado. Para eso, advierte, es el progresismo el principal actor llamado a impulsar reformas al Estado que lo hagan más eficiente, optimice recursos y, por sobre todo, genere una buena experiencia con la ciudadanía, pues es la única forma de reivindicar la labor estatal.

Por otro lado, advierte el sin sentido, dice, de las propuestas de reducción fiscal que propone el abanderado del Partido Republicano, José Antonio Kast, quien ha planteado una disminución de gastos en $6 mil millones de dólares, que fue condenada por el Presidente Gabriel Boric en cadena nacional.

—¿Cree que Chile se ha derechizado?

—No me compré la tesis ni que todo Chile era de izquierda para el estallido social, ni me compro la tesis de que todo Chile es de derecha hoy día. Tenemos personas que obviamente viven vidas muchas veces difíciles, carentes, angustiantes, con un montón de elementos en contra y que no están encontrando las respuestas que ellos requieren en sus instituciones, en la política.

—¿Cree que esa debería ser una prioridad de la izquierda, del Frente Amplio en particular? Ahora que tomó lugares de gobernanza y a propósito de esta maduración.

—Absolutamente. Los que realmente estamos convencidos de que en una sociedad tan desigual como la chilena, el rol del Estado tiene que ser preponderante para reorganizarla con mayores criterios de igualdad y justicia, somos nosotros. La derecha hoy día apuesta por reducir al mínimo el Estado. Y nosotros somos quienes tenemos que defender la idea de construir un Estado más moderno y más eficiente, porque creemos que tiene que tener un rol preponderante en la construcción de una mejor sociedad. Quienes queremos reivindicar la imagen del Estado ante la ciudadanía somos nosotros. Yo creo que la derecha probablemente tenga una tentación que va en la dirección absolutamente opuesta. 

—¿Ve una amenaza en la propuesta de José Antonio Kast en la reducción de los $6.000 millones de dólares al año? 

—Es una propuesta que no tiene ningún sustento. Es impracticable. Él no ha podido explicar ni siquiera de dónde va a sacar esa cantidad de recursos. Invitaría a José Antonio Kast a darse una vuelta por Maipú y explicarle cómo en todas las dimensiones de la vida de nuestros vecinos tenemos un Estado que con muy poco hace mucho y que en ningún caso puede prescindir de recursos públicos.

O sea, si aquí en seguridad, en educación, en salud, en espacios públicos, en pavimentación de calle, en condiciones laborales de nuestros trabajadores, los municipios en general administramos pobreza y nos tenemos que hacer cargo de gran parte de la demanda de la ciudadanía. Que me explique José Antonio Kast de dónde me quiere sacar plata o cuánta plata nos quiere sacar a los municipios para poder explicarle cómo eso va a afectar directamente la vida de la gente en un país que ya es profundamente desigual.

“Por la incapacidad de acuerdos, tengo vehículos estacionados o incapacidad de tener más personal en calle haciendo patrullaje”

—A propósito de la administración de la pobreza, la falta de recursos y la crisis de seguridad. ¿Qué tan relevante es que se despache del Congreso la ley de seguridad municipal?

—En el sector público hay básicamente tres grandes calidades contractuales: de planta, a contrata u honorario. Los municipios, por ley, podemos tener máximo un 40% de contratas. Cuando tú ya llegas al 40% de contratas no puedes seguir contratando por ese régimen. Los vehículos de seguridad municipal y los inspectores municipales solo pueden estar contratados a contrata, porque están sujetos a responsabilidad administrativa, no puedes tener un honorario manejando un vehículo municipal. ¿Qué es lo que le pasa al municipio de Maipú y a gran parte de los municipios en Chile? Estamos en el límite de nuestras contratas y quisiéramos sacar diez autos más a la calle a patrullar, pero no podemos contratar diez conductores más porque ya estamos en el límite.

—¿Cuál es la lógica de la ley entonces?

—La ley de seguridad municipal destraba este problema porque te permite contratar patrulleros y personal de seguridad por Código del Trabajo. Ese acuerdo en el cual estamos todos los alcaldes alineados y esto el Congreso lo sabe hace más de un año, no ha sido capaz de destrabarse en la Cámara. El sencillo hecho de que el Congreso no sea capaz de ponerse de acuerdo en algo tan básico, tiene a municipios en todo Chile con vehículos estacionados por la limitante que tenemos de contratación de personal. Así de concreto es el problema: por la incapacidad de llegar a acuerdos, yo tengo vehículos estacionados o incapacidad de tener más personal en calle haciendo patrullaje.

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