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15 de Octubre de 2025

La investigación que utiliza la flora altiplánica chilena para prevenir enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer

Un equipo de la Universidad de Antofagasta investiga compuestos de la flora altiplánica del Desierto de Atacama para prevenir enfermedades neurodegenerativas, buscando impulsar estrategias de envejecimiento saludable.

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Un estudio de la Universidad de Antofagasta busca fortalecer líneas de investigación que sean capaces de evaluar el potencial neuroprotector de algunos compuestos presentes en plantas del Altiplano, con el objetivo de prevenir enfermedades neurodegenerativas, como el Parkinson y el Alzheimer.

La bioquímica del Laboratorio de Química Biológica de la universidad, Rafaella Zárate Canales, es quien lidera una investigación que analiza las propiedades neuroprotectoras de plantas del altiplano que florecen en el Desierto de Atacama.

Zárate explica que “este proyecto responde a un desafío global y local como es el envejecimiento de la población y las enfermedades neurodegenerativas asociadas con esta etapa de la vida, por lo que es fundamental contar con estrategias que promuevan el envejecimiento saludable y la prevención de estos padecimientos”.

“Esta es una oportunidad para avanzar en la validación científica de sus propiedades y explorar otros usos terapéuticos para otras patologías. Este proyecto busca explorar estas plantas de manera respetuosa y cuidando la biodiversidad. Es una oportunidad para valorizar aún más este patrimonio vegetal y promover su protección“, agregó.

¿Cómo se realizará la investigación?

El principal objetivo del proyecto es crear una línea de investigación interdisciplinaria con la misión de estudiar enfermedades neurodegenerativas, los mecanismos responsables de la pérdida de la función y comunicación neurona. Así como estudiar estrategias para evitar o retrasar su aparición.

Junto con eso, explican que se explorará el potencial neuroprotector de compuestos provenientes de plantas altoandinas que se han adaptado en ambientes extremos como el Desierto de Atacama.

En el estudio se evaluará como sujeto de prueba el insecto, Drosophila  melanogaster, especie conocida como la mosca del vinagre, que, a pesar de tener un cerebro pequeño, es útil para este tipo de investigaciones. Esto, porque presenta circuitos neuronales bien definidos y ampliamente estudiados

Estas moscas comparten más del 70% de los genes asociados a enfermedades humanas y pueden padecer características de enfermedades relacionadas con la pérdida de neuronas, como problemas de memoria, de sueño o alteraciones motoras”, destaca Zárate. “Este modelo permite realizar estudios de validación funcional más rápidos y así, seleccionar aquellos agentes candidatos neuroprotectores para pasar a las siguientes fases de validación en otros modelos más complejos y de mayor costo. Finalmente, es un modelo amigable para el equipo de estudio, puesto que los experimentos y ensayos biológicos no requieren protocolos complejos”, precisó.

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