Carole Montory, abogada del empresario investigado por muerte de Julia Chuñil: “Si hay un cuerpo, espero que lo encuentren; eso permitirá descartar la participación de mi representado”
Once meses después de la desaparición de Julia Chuñil en un predio rural de Los Lagos, la investigación continúa sin cuerpo, sin imputaciones formales y con nuevas líneas que dividen a las partes. En el centro está el empresario Carlos Morstadt, sindicado por la familia como principal sospechoso y representado por la abogada Carole Montori, quien denuncia irregularidades y asegura que no ha tenido acceso a la carpeta investigativa. En esta entrevista con The Clinic, Montory aborda las filtraciones, el rol de la Fiscalía y la hipótesis que vinculó a los hijos de Chuñil con su desaparición.
Por Sebastián Palma 17 de Octubre de 2025
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En noviembre de 2024, Julia Chuñil desapareció sin dejar rastro tras ser vista por última vez en un predio rural de Los Lagos. Once meses después, la investigación sigue sin cuerpo, sin certeza y con una polémica que se multiplica cada vez que aparece un nuevo antecedente.
En el centro de ese torbellino está el empresario Carlos Morstadt, socio de la sociedad propietaria del terreno y hoy señalado por la familia de Chuñil como el principal sospechoso de su desaparición.
La abogada Carole Montory —que lo representa desde los primeros meses de la causa— asegura que la investigación ha estado marcada por ciertas irregularidades. “Estamos defendiendo a ciegas”, dice, aludiendo a que no ha podido acceder a la carpeta, pese a que la prensa ha revelado detalles que ni ella conoce. Según su relato, su cliente pasó de ser imputado a testigo, y, sin que mediara notificación formal, fue interceptado telefónicamente.
La frase “la quemaron”, atribuida a Morstadt en una de esas escuchas, encendió la discusión pública. Para la familia de Chuñil, es la prueba de una intervención directa. Para Montory, en cambio, se trata de una frase sacada de contexto, en la que su representado hablaba de un rumor que circuló con fuerza en la comunidad.
Durante las últimas semanas, el caso tomó un nuevo giro tras la emisión de un reportaje de Canal 13, donde se exhibió —de manera anonimizada— una declaración policial que apuntaría directamente a los hijos de Julia Chuñil. En ella, una testigo los vincula a la quema de ropa y restos biológicos, una línea de investigación que, según la defensa de Morstadt, era conocida desde el inicio, pero que nunca se había hecho pública con tal nivel de detalle.
Montory sostiene que su equipo conoció esa declaración “por la prensa, no por la Fiscalía”, y que hasta hoy no han podido acceder a los peritajes mencionados. “Nos sería muy útil conocer esos antecedentes, no solo para ejercer la defensa, sino también para entender cómo se ha conducido la investigación”, afirma. Según la abogada, esos peritajes podrían ser decisivos para establecer la intervención de terceros, aunque asegura que su representado “jamás ha sido vinculado directamente a esas pruebas”.
Mientras tanto, el caso sigue abierto, los plazos se alargan y la incertidumbre se expande. En esta entrevista con The Clinic, Montory aborda las filtraciones, el rol de la Fiscalía, las amenazas contra la familia de su representado y la narrativa mediática que —dice— ha distorsionado la investigación. “Aquí no hay privilegios —afirma—.
“Aquí mi parte es tratado como un ciudadano común y corriente, que es como deben ser las cosas”, añade.
—¿Cómo y en qué momento asumes la representación de tu cliente, el empresario Carlos Morstadt?
—La representación de mi cliente yo la asumí hace ya varios meses atrás, cuando había una situación en que se estaba investigando la desaparición de la señora Julia Chuñil, y la policía había tomado contacto con él, atendido, digamos, las diligencias que se estaban haciendo de investigación. Era la primera fase, en esa época, de esta investigación por la desaparición. En ese tiempo, mi representado estaba en carácter de imputado y la investigación estaba reservada, es decir, no podíamos acceder a las copias de investigación.
—¿Qué implicancias tuvo eso? ¿Pudieron acceder a la carpeta investigativa, por ejemplo?
—No. Posteriormente, cuando la reserva de investigación se terminó, yo, por supuesto, que solicité copias de investigación, y con eso vino la resolución de la Fiscalía en que señala que mi parte ahora ya no era imputado, sino que un testigo, y, por lo tanto, a los testigos, por ley, no se entregan las carpetas de investigación. Teniendo este carácter procesal como testigo, hemos estado todos estos meses de investigación hasta que nos enteramos que la Fiscalía había dispuesto medidas intrusivas respecto a mi representado, que es la interceptación telefónica. Eso lo hemos conocido este último tiempo. Y con ello tenemos la legítima duda de cuál es la calidad procesal que tiene ahora mi representado.
—¿Usted no sabe cuál es la calidad procesal de él?
—Yo no tengo la certeza de la calidad procesal de él. Sí tenemos claro que, por ley, respecto a los testigos, no pueden ser interceptadas telefónicamente en sus comunicaciones.
—¿O sea, habría un vicio en esa intercepción con el mensaje “la mataron”, que se hizo público?
—Yo asumo que la Fiscalía cambió en algún momento el estado procesal a imputado, sujeto de interés… no lo sabemos realmente, con certeza. Eso es facultad de Fiscalía, y son ellos los que lo deben aclarar. Y, lamentablemente, en todo este periodo de tiempo no lo han aclarado. Hemos recurrido a la justicia por ello. Nosotros consideramos que aquí hubo una vulneración de garantías, por la cual recurrimos a la Ilustrísima Corte de Apelaciones, que consideró que no había una vulneración de derechos fundamentales. Y, con ello, hemos recurrido entonces al juez de garantía de Los Lagos, quien fijó una audiencia para debatir respecto a la calidad procesal de mi parte y nuestro acceso a las copias de investigación. Pero esa audiencia está fijada para el 17 de diciembre de este año.
—Eso es un tiempo largo…
—Larguísimo, sí.
—Me imagino que consideran complejo no acceder a la carpeta, sabiendo que se filtraron algunos datos a la prensa. ¿No?
—Mire, sin duda es curioso. Desde luego, nos gusta la prensa objetiva en ese sentido, y cuando se muestran antecedentes, eso para nosotros es, digamos, muy profesional en ese sentido. Pero es curioso que incluso la prensa tenga antecedentes y nosotros no podamos disponer de esos antecedentes.

“Nosotros no conocemos el audio”
—¿Considera que está defendiendo a ciegas?
—Estoy a ciegas, y estamos haciendo gestiones para salir de esta situación, pero, lamentablemente, no nos ha acompañado el sistema judicial, donde se ha fijado una audiencia y tenemos un importante plazo entre la solicitud y la audiencia en sí.
—Ustedes se enteran de la escucha a su cliente a partir de este comunicado que hace la parte querellante, en la que anuncia un extracto de un diálogo de tu representado con un tercero desconocido, en el que dice “la quemaron”. ¿Cómo justifica tu cliente esa frase en particular? ¿Y cuál es el contexto de esa frase?
—Nosotros no conocemos el audio. Por lo tanto, yo solo puedo asumir que el audio existe y que, posiblemente, es mi parte hablando. Solo puedo asumir, puedo suponer. Ahora, mi parte jamás ha confesado los hechos, porque mi parte no cometió los hechos. Por lo tanto, mal podría confesar algo que nunca ha cometido. Mi parte no cometió los hechos. Ahora, si esa frase fue extractada de un audio, habría que ver —siendo prudente— cuál es el contexto del audio. Sí podemos decir que, en el sector, en la localidad, hubo un rumor que circuló con mucha fuerza, que decía esa situación: que la circunstancia de la señora Julia era que había sido quemada. Eso se habló en la comunidad, se habló mucho, que había sido encontrada bajo una casa, que estaba en esas circunstancias… realmente un mero rumor, porque nunca la señora Julia ha sido encontrada. Entonces, no deja de ser un rumor. Es posible que la conversación que se atribuye a mi parte haya sido producto de ese rumor, es muy posible, pero no lo podemos confirmar.
—¿Él recuerda esa conversación?
—No la recuerda. Eso es lo otro que me señala: no la recuerda. Entonces, puede ser algo tan superfluo que no la recuerda. Ahora, sí, efectivamente, mi parte habló con sus cercanos respecto de los rumores que estaban corriendo.
“Mi parte jamás ha cometido ningún hecho que atente contra la señora Julia Chuñil”
—¿Las teorías?
—O sea, no solamente se ha hablado de eso, se ha hablado de una serie de otras cosas más, muchas más. Y todas esas, digamos, son de comentario obligado, por supuesto, se entiende dentro de lo que es la familia o de la comunidad.
—Entonces, en la frase “la quemaron” se refería a un tercero, ¿no por parte de él?
—Mi parte jamás ha cometido ningún hecho que atente contra la señora Julia Chuñil. Jamás. Por lo tanto, jamás se ha referido a que haya resultado quemada.
—Y si tu cliente, como tú sostienes, no tiene participación, ¿qué elementos demarcaron la acusación en su contra? ¿Cómo se empezó a apuntar la opinión pública hacia el nombre de él?
—Lamentablemente, la opinión pública es algo que es muy manipulable, en nuestro concepto, porque, lamentablemente, a raíz de ese comunicado que hubo por la parte querellante, se originó y se gestó mucho discurso de odio contra mi representado.
—Pero su representado hace años que es sindicado, no a partir de esta declaración de la parte querellante. Mi pregunta iba al origen de las acusaciones.
—Comunicacionalmente, ahora, si nos circunscribimos a este momento, es a partir de la parte querellante donde se genera todo esto. Pero desde antes, desde el comienzo de esta investigación, comunicacionalmente —aunque no con la ponzoña que escuchamos el día de hoy—, sí, desde un comienzo, se indicó que mi representado podía estar involucrado en ello, porque la señora Julia Chuñil y sus hijos habían tomado una parte del predio que pertenece a la sociedad donde es socio mi representado.
“Porque debemos recordar que no es dueño como persona natural: es una sociedad. Es parte de esa sociedad. Y se indicó eso. Pero la verdad es que la situación de la usurpación por parte de ella, en realidad, nunca fue un motivo de gran preocupación, a pesar de que hubo una denuncia por usurpación de mi parte. Pero esa usurpación nunca fue, para empezar, patrocinada por un abogado, hasta que constituimos recién este año patrocinio en esa causa, que finalmente no avanzó. Ni tampoco mi representado hizo acciones civiles en contra de la señora Julia y sus hijos, que hubiera sido muy fácil y civilmente haber tenido mayores posibilidades, incluso de haber terminado de buena forma esa causa”.
—¿Cuál es la relación entre él y Julia, además del terreno propiamente tal?
—No, no se conversaban, en realidad. Sí hubo, en algún momento, una reunión con otras personas más de una comunidad indígena, con posibilidad de la venta del terreno, y mi representado señaló estar disponible para la venta del terreno, pero, para eso, la comunidad indígena —no solo la señora Julia, sino también los representantes de la comunidad que asistieron a esa reunión— señalaron que ellos tenían entonces que gestionar todo esto ante la Conadi, porque deben cumplir una serie de requisitos que se exigen por ley.
—¿En esa reunión participó Julia?
—Yo entiendo que sí estuvo presente.
—¿Y existe registro de esa reunión?
—Yo no recuerdo si hay un registro. Por lo menos, no sé, acta no se levantó. Es una conversación que hubo, que fue fijada, a la que asistieron varias personas, había varios: las dirigentes, mi representado… pero no dentro de una reunión, comillas, formal.
—¿Y existen más familias que estén en este terreno ahora?
—No, solamente, en su momento, estuvo la señora Julia y sus hijos.
—Se habló mucho referente a una causa de robo de madera donde los hijos de Julia Chuñil habrían estado involucrados. No sé si usted tiene conocimiento de esa causa y cuál es la conexión con esta.
—Con esta causa no tiene ninguna conexión. Pero, en su momento, se indicó que había sustracción de madera en el predio, y eso debido a lo siguiente: mi parte no hace —mi representado no ha hecho— extracción de madera en el lugar, porque no existen planes de manejo, porque no es su intención hacer explotación en el lugar. Pero sí había explotación forestal, que, podríamos decir, en términos de números, era muy poca. Pero el problema es que el predio sigue siendo de una sociedad, y, si las personas que extraen madera… el problema es que la fiscalización de eso, siendo la sociedad dueña, puede tener consecuencias para la sociedad.
—¿Como una infracción de la norma?
—Así es. Porque, si bien es cierto, podemos indicar que la sociedad dueña del predio no tenía ninguna injerencia en que sacaran madera de vez en cuando, el problema es que las cosas se saben dónde comienzan, pero no dónde terminan. Entonces, había una situación que era necesario formalizar, al menos, una denuncia por la sustracción de madera. Pero no porque sea una sustracción importante, sino por las consecuencias legales que ello implicaba, porque estaban sustrayendo especies que es necesario tener un plan de manejo para ello.
—¿Esa denuncia estaba nominada a los hijos de Julia Chuñil? ¿En qué etapa procesal se encuentra?
—Sí, están indicadas respecto de la señora Chuñil y sus hijos, y contra quienes resulten responsables. Esa es una denuncia que se empezó a investigar, pero la investigación no tuvo resultados. La Fiscalía finalmente no formalizó a ninguna persona, a pesar de que se tenía identificado, al menos, a un chofer de un camión, pero no hubo formalización al respecto.

Amenazas al empresario y su entorno
—¿Existieron ataques a tu representado o a sus cercanos?
—Siempre han sido objeto de amenazas. La situación ha recrudecido en la actualidad, a raíz de los últimos acontecimientos. Y por ello es que los padres de mi representado —su madre, en particular— han debido hacer una denuncia. Afortunadamente, ha tenido una medida de protección, pero se ha tenido que recurrir a esa instancia precisamente por la cantidad de amenazas recibidas, por el tono de esas amenazas, además, que por lo demás es muy fácil hacerlas. Generalmente los cobardes hacen este tipo de cosas, ¿no es cierto? Y eso genera terror, sobre todo estamos hablando de adultos mayores sobre 90 años.
—¿Son amenazas de muerte?
—Son amenazas de todo. Amenazas de todo tipo. De todo tipo. Algunas absolutamente irreproducibles. Entonces, dada esa situación de peligro, los padres han hecho una denuncia al respecto y cuentan con la medida de protección.
—En relación al reportaje del Canal 13, ¿en qué momento ustedes tuvieron conocimiento de la arista investigativa que apuntaba a la presunta vinculación de los hijos de Julia Chuñil?
—Esa línea de investigación se supo desde el comienzo, con la participación presunta de los hijos de la señora Julia Chuñil. Se supo prácticamente desde que la investigación por la desaparición de ella comenzó. Por lo tanto, eso no era nada nuevo. Lo que sí fue nuevo para nosotros, atendido que no hemos tenido acceso a las copias de carpeta, por las razones que he dicho, sí fue nuevo conocer que haya habido una declaración y que se había exhibido esa declaración tan expresa y tan contundente.
—¿Te refieres a la declaración que apunta a una quema de la ropa?
—Me refiero a la sindicación de la participación de los hijos de la señora Julia en los hechos. Esa declaración se expuso en televisión, se mostró, y se indicó, claro, efectivamente, respecto de la quema de la ropa y otros detalles que dice la declarante en su indicación a la Fiscalía.
—Y en referencia a la sangre y a los restos biológicos encontrados en una carretilla, ¿también lo conocieron en el reportaje?
—No, eso lo supimos en realidad antes, pero por nada más que por los medios de prensa, porque, como no hemos tenido acceso a las copias, no hemos tenido acceso realmente al resultado, al peritaje. Francamente, nos sería muy útil conocer esos antecedentes, no solo para el ejercicio de la defensa, sino que para hacer gestiones de investigación igualmente. Por supuesto que siempre las gestiones de investigación, las principales, las lleva la Fiscalía con las policías, pero en este caso puntual, respecto de esos peritajes —que entiendo que han sido desacreditados incluso por la contraparte—, la verdad es que, como no los conocemos, no podemos pronunciarnos. Pero, por lo que yo puedo entender, desde un punto de vista general en la investigación, esos peritajes tienen un valor enorme, por lo menos para la determinación de la intervención de terceros. Y en eso creo que queda bastante claro por la descripción que se hace. Luego, todos los otros detalles, que son tan importantes, nos gustaría conocerlos, por supuesto.
—En referencia a esta declaración que se hizo pública en Canal 13, pero se anonimizó, ¿usted no sabe quién la emitió?
—No puedo saberlo. Realmente no tengo cómo.
—Con estos nuevos antecedentes, ¿usted espera que la Fiscalía pueda tomar una decisión más rotunda respecto a la participación de los hijos?
—Yo espero que la Fiscalía tome una decisión. Y la decisión debe concordar finalmente con la investigación. Yo espero que la Fiscalía tome la decisión que sea lo más apegada al derecho, a la investigación y a todos los antecedentes que hay. Y en esto yo tengo mucha claridad: si bien hemos tenido la indicación de mi representado en los hechos, casi desde un punto de vista de la opinión pública —no de Fiscalía, sino de la opinión pública—, a mí me interesa que haya una decisión al respecto, porque debemos, de alguna manera, determinar y exterminar estos discursos de odio, porque en verdad son nocivos para una sociedad. Porque la persona común puede pensar que acá en Chile una persona puede hacer desaparecer a otra y no le pasa nada, y eso no es así, verdaderamente no es así. Yo llevo más de 20 años en estas materias, y eso no es así.
“Entonces, ¿qué pasa? Le hace mal a la sociedad pretender que hay una persona libre y pretender que hay una persona que poco menos es tratada con grandes privilegios. Yo me pregunto: ¿qué privilegio es para mi parte cuando nosotros solicitamos una audiencia, por ejemplo, y se fija conforme a la agenda del tribunal para dos meses más?”
—O sea, usted diría que su representado no ha tenido ningún privilegio.
—¡Totalmente! Ninguno. Porque si fuéramos tan privilegiados, entonces no me cabe la menor duda que ya sabría cuál es la calidad procesal de mi parte, que todavía no puedo saber con certeza si es imputado o no. Yo tendría los antecedentes de la investigación, tendría los audios, probablemente tendría hasta la solicitud que, de alguna parte, se filtró a la parte querellante cuando se conoce la frase. Si hubiera tanto privilegio, lo sabríamos. Pero aquí no hay privilegio: aquí mi parte es tratado como un ciudadano común y corriente, que es como deben ser las cosas.
—¿A qué peritaje estaría dispuesto a someterse su cliente? ¿Hasta qué punto podría llegar?
—A todo lo que sea preciso. Es así de simple: a todos los peritajes que sea preciso. El punto es que la línea de investigación, por todo lo que ya se conoce, y digamos, todo lo que está acumulado en la carpeta investigativa, no me cabe la menor duda de que hay bastantes antecedentes. El punto es que a mi parte no se le ha pedido ningún peritaje, porque pareciera ser que todo apunta no a él, precisamente.
—Pero tenía el celular pinchado…
—Sí, correcto, porque también probablemente la Fiscalía cambió la calidad procesal de testigo, seguramente otra vez a imputado, probablemente, no lo sabemos con certeza. Pero jamás se ha pedido un peritaje.
—¿Qué le parecen las declaraciones del Gobierno, particularmente la ministra Vallejo y el presidente Boric, refiriéndose a este caso y al desencuentro que también tuvo con la Fiscalía?
—Yo creo que acá hay un punto importante. Acá se ha dicho, por un lado, que la señora Julia Chuñil era dirigente mapuche. No era dirigente mapuche a la época de la desaparición. Se ha dicho que la señora Julia Chuñil tenía labores de protección respecto al medioambiente. Tampoco tenía esas labores. Por lo tanto, no estamos hablando de una dirigente mapuche, ni tampoco de una defensora del medioambiente. La señora Julia Chuñil era una persona de su casa, de sus animales, una persona común y corriente. Pero no por ser una persona común y corriente no se van a realizar todas las diligencias que tiendan a buscarla y a entender qué es lo que pasó.
Yo creo que enfrascarse en el punto de qué es lo que era ella —si defendía o no el medioambiente, si era dirigente mapuche—, verdaderamente, creo que no suma a la causa. La señora no era nada de eso, pero no por eso la van a dejar de buscar, y no por eso se van a dejar de hacer todas las diligencias que tengan que hacerse para encontrarla y esclarecer esta situación.
—¿Cree que Gabriel Boric ejerció una presión quizá improcedente para el proceso?
—Yo lo que pienso es que no se ha ejercido absolutamente ninguna presión por parte del Ejecutivo, ni por parte del Presidente, ni tampoco de su vocera. No se ha ejercido ninguna presión, porque ellos pueden, digamos, hacer sus comentarios desde el prisma personal de ellos mismos, pero eso no significa una presión al sistema en ningún caso.
–¿Qué espera en el corto plazo de la investigación?
–Yo de verdad espero que la investigación tenga éxito y que, entonces, si hay un cuerpo yo espero que efectivamente lo encuentren porque es naturalmente va a dar mucha más claridad respecto de la intervención de terceros y eso definitivamente va a excluir a mi parte en esta situación.



