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Opinión

17 de Octubre de 2025

The Smashing Machine: no hay sangre en esta Máquina

Foto autor Cristián Briones Por Cristián Briones

Los hermanos Safdie han sido aplaudidos por críticos y audiencia, y por estos días estrenan películas ya no como dupla, sino que cada uno por su lado. Bennie Safdie debuta con la historia de un pionero de artes marciales, cinta que se hunde justamente en tratar de demostrar que su protagonista, el famoso Dwayne Johnson - La Roca-, es un actor de nivel, según explica el columnista de cine Cristián Briones.

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No hay satisfacción alguna en no poder llenar de elogios una película que lleve el apellido Safdie en la casilla de director y guionista. Tan solo tomando los tres últimos largometrajes bajo esa denominación: “Heaven Knows What“, “Good Time” y Diamantes en Bruto” (Uncuts Gems), la sola idea de no poder escribir largo y tendido sobre los méritos de la fraterna dupla de cineastas, es bastante frustrante. Pero lamentablemente, no se va a poder.

Desde ya aclarar que los hermanos Safdie no dirigen esta película. La dupla de Bennie y Josh tomó rumbos distintos este año. Ambos fueron a escribir y dirigir una película sobre deportistas de la vida real, con protagonistas estelares. Mientras Josh estrenará a fines de este año “Marty Supreme, la historia de un busquilla que se convierte en campeón de ping-pong, con Timothée Chalamet en el rol protagónico; Bennie Safdie nos presenta “La Máquina” (The Smashing Machine), con Dwayne Johnson en el rol Mark Kerr, quien fuera uno de los pioneros en las peleas de Artes Marciales Mixtas o MMA, por su sigla en inglés. En rigor, rumbos no tan distintos, temas similares, repartos conocidos, así que quizás es una sana competencia. Pero digamos que en este momento, Bennie partió la carrera con una salida en falso.

No me malentiendan, “The Smashing Machine” es una película por sobre la media. Las actuaciones son muy buenas, el ritmo es preciso, la historia es bastante fascinante y con oportunos giros dramáticos. Pero no puede ignorarse que su mayor pecado es justamente el ser una máquina: los engranajes son perfectos, el funcionamiento es ideal, pero es una obra fría. Incluso el naturalismo del registro casi en clave documental, se siente demasiado calculado.

Y es llamativo, porque tanto la trama como el personaje relatado, le permitían a Safdie jugar en terrenos que históricamente más le hubieran acomodado: narrativas que basan su tensión en la emoción de personajes fallidos. Las películas en donde ha puesto su firma, son reconocibles por enterrar dagas dramáticas en aquellos protagonistas y retorcerlas. “Diamantes en Bruto” expande eso hasta llegar a la audiencia y comprometerla en el desenlace. Y es por ello que, en el papel, la historia de Mark Kerr (Dwayne Johnson) servía totalmente a la rúbrica autoral: adicción a los narcóticos, tortuosa relación con su pareja (Emily Blunt), fracasos y triunfos deportivos. La expertise del director era la vuelta de tuerca perfecta a este tipo de crónica biográfica. Y sin embargo, falla justamente al convertirla en un vehículo de validación para su estrella, y ahí es dónde es inevitable hacer hincapié.

¿Es esta la mejor interpretación de Dwayne Johnson? En rigor, su mejor personaje es The Rock. Y sí, es un personaje. Y requiere interpretación. Y Johnson logró llevarlo al pináculo de su registro. No sólo a ser un estelar en la lucha libre, si no a cruzar exitosamente a los focos hollywoodenses. Participando en franquicias y construyendo un camino a ser considerado lo que en L.A. se denomina una “estrella”: levantar sus propios proyectos, elegir a sus coprotagonistas y equipo, vender muchas entradas.

Pero el tropiezo vino el 2022, con “Black Adam”, en donde el intento de forzar al alicaído DCEU a depender de él, falló estrepitosamente. De ahí sólo dos desabridos materiales para el streaming, aunque una de ellas terminara siendo un exitazo en cines, y este golpe de timón en busca de algo que las celebridades que llegan a la gran pantalla suelen buscar después de un fracaso: la validación dramática.

Y hay muy poco en el cine norteamericano actual que resulte más agotador que esto: interpretar a un personaje real más grande que la vida, con cambios estéticos notorios, (que en este caso es una peluca), y forzase a un registro dramático mucho más amplio de lo esperado, de preferencia, con esfuerzo físico. Pero como se ha dicho: hay una diferencia entre actuar mucho y actuar bien. Y Johnson se juega muchísimo intentando lo segundo. Y en gran medida, lo consigue. Su Mark Kerr es una persona. Tan inescrutable como puede ser un ser humano. Pero es el proceso para llegar a poner eso en pantalla, el que se transforma en piedras en el indispensable engranaje narrativo. Cada centímetro de metraje de “The Smashing Machine” está pensado en que Johnson certifique su histrionismo. Lo cual, reitero, no era necesario, porque ya existía The Rock. Pero en ese empeño, arrastra al resto de sus compañeros.

Es tanto el esfuerzo que todos hacen por conseguir que la máquina parezca humana, que llega el punto en que podemos detectarlo. Y es realmente irritante cuando se cae en cuenta de ello. Porque puede verse como las resoluciones anti-climáticas, uno de los sellos Safdie, sólo apuntan a un objetivo. La construcción de la villana de la historia es para el olvido por cada arista que se le tome, ya sea interpretativa o de escritura. El resto de los secundarios son una sombra. Una muy realista, debe decirse, pero en exceso utilitaria. Se puede ver el pulso y que un poco de generosidad con la historia hubiera conseguido una película que destacase en muchísimos más elementos aparte de la elogiable interpretación del rostro en los posters. Cada aspecto necesario para hacer brillar a Johnson en “The Smashing Machine” es una oportunidad perdida para Bennie Safdie como narrador.

Ahora, quizás es ponerse excesivamente exigente con una película el pedirle que no sea lo que la estrella necesita que sea. Quizás es ser demasiado quejica el hacer notar que el autor indie que pusieron a elevar las cualidades de la celebridad, consigue hacer su trabajo, aún a costa de su propio talento. Pero es una película en que la gente pelea a mano limpia hasta caer rendidos, me van a tener que excusar el haber querido ver un poco de sangre.

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