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Davor Šuker, la leyenda del fútbol que regresó al ex Hotel Carrera y sus memorias de campeón Sub 20 en 1987: “Cuando recuerdo mi tiempo en el fútbol siempre una imagen va a ser de Santiago”

El exfutbolista y actual presidente de la federación croata, Davor Šuker, regresa con The Clinic al edificio que acogió al equipo yugoslavo que levantó la copa en el Mundial Sub 20 de 1987. En esta entrevista, el máximo anotador en la historia de Croacia recuerda su estadía en el Hotel Carrera, el ser jóvenes de Yugoslavia que no conocía televisiones con control remoto o que se obsesionaron con la Coca-Cola. "Era el primer viaje largo. No era fácil, era muy lejos. Pero teníamos muchas ganas de jugar fútbol".

Sigue a The Clinic en Google News Por 18 de Octubre de 2025
Francisco Paredes / The Clinic
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“Me acuerdo de los ascensores”, dice Davor Šuker -ex futbolista, leyenda de la FIFA, crack de Croacia y equipos como Sevilla, Real Madrid, Arsenal y West Ham United- cuando entra al edificio que alguna vez fue el lujoso Hotel Carrera. Se ve feliz, mirando la escalera principal, o las lámparas originales que sobreviven en el edificio histórico, donde hoy está alojado el Ministerio de Relaciones Exteriores, y donde se alojó cuando era solo un joven, con la selección de Yugoslavia, la que se coronó campeona en el Mundial Sub 20 celebrado en el país en 1987.

Šuker acaba de hacer una ronda de entrevistas para prensa en el Estadio Nacional, y luego fue él mismo quien insistió que quería volver al centro, a ver una vez más el Edificio Carrera. El segundo piso conserva los vestigios del hotel: los enormes murales pintados por el artista Luis Meléndez, que rememoran distintos pasajes históricos de la historia chilena y latinoamericana. Davor Šuker se paseó por los pasillos irradiando el sentimiento de quien vuelve a un lugar donde fue feliz. “Ese era el comedor”, señala hacia un lado. “Y por ahí estaba el puesto de la FIFA, que entregaba información al equipo”, comenta.

Liderados por Mirko Jozić -entrenador que llevó a la gloria a Colo Colo en la Copa Libertadores de 1991- el joven plantel yugoslavo estaba plagado de futbolistas que brillarían en la elite mundial: Robert Prosinečki, Predrag Mijatović, Zvonimir Boban y el mismo Davor Šuker, quien, como vivió cerca de diez años en España, habla perfectamente en español.

Šuker nunca conoció la azotea del Hotel Carrera cuando era joven, pero para esta entrevista con The Clinic, llega hasta ahí para sentarse a conversar a fondo. “Muy bonito. Chi chi chi, le le le, viva Chile”, dice, y luego sale a la terraza a sacarse fotos con su celular, con una hermosa vista de la capital de fondo. Luego entra, descubre un micrófono en una esquina, y bromea: “¡Karaoke!”.

La desenvoltura del actual presidente de la Federación de Croacia -que llegó el pasado lunes a ver las semifinales y la final del Mundial Sub 20- tiene que ver con una carrera de liderazgo, una vez que colgó los botines. Y también de volver a un país donde conoció la emoción del triunfo internacional, donde aún conserva amigos, y donde con sus compañeros que venían de la rígida ex Yugoslavia, probaron una y otra vez la Coca-Cola.

–¿Es su primera vez en Chile desde 1987?

–Estuve el año 1992 jugando un partido con el Sevilla, pero no estuve en este hotel. Hace 38 años que no he estado acá. Tampoco he estado en el Estadio Nacional hasta hoy (jueves) que estuve con los periodistas. 

–¿Cuáles son sus primeras sensaciones de volver a este hotel? Estuvieron casi un mes con la selección cuando ganaron la copa. 

–Como un chaval de 19 años vivir un mes en un hotel de cinco estrellas fue extraordinario. No nos podemos quejar. Estuvimos protegidos por la policía en el estadio, dormimos en las mejores habitaciones, la comida era muy buena. Estuvimos también con el equipo de Australia. Caminábamos por las calles y disfrutamos. ¿Por qué quiero decir esto? Somos de familia humilde, nunca tuvimos tanta experiencia de estar en hoteles. Tener una televisión con mando de distancia, comíamos fruta y verdura extraordinaria. Hay algunas anécdotas. De nosotros me acuerdo que nadie bebía leche, Coca Cola era todo lo que pedíamos aquí. Ese torneo jugamos bien, tuvimos buena disciplina con Mirko Jozić y es un gran recuerdo Santiago, el Hotel Carrera y el fútbol.

En Chile habían otras cosas. Repito, yo creo que nadie del equipo había estado en un hotel de cinco estrellas. Nadie se imaginaba todo esto, una ciudad grande, buena vista, la policía que nos hacen llegar más rápido. Nos sentíamos como The Beatles, como un grupo de concierto. 

–¿Fue su primera vez fuera de Yugoslavia?

–No. Salíamos a los países alrededor a jugar partidos internacionales, pero estar fuera del continente era la primera vez. Era el primer viaje largo. Me acuerdo del viaje: fuimos a Frankfurt, después Buenos Aires y después llegamos a Santiago. No era fácil, era muy lejos. Pero teníamos muchas ganas de jugar fútbol. 

–Lo veo muy feliz, entramos al edificio y se acordaba de cómo era el hotel. ¿Qué recuerdos le trae?

–Sí sí. Cuando pasamos por la calle reconocí el edificio, la entrada, las escaleras ni se cambiaron. Yo sé donde estaba el FIFA desk, me acuerdo donde estaba el comedor, los ascensores son los mismos y el lugar donde tomábamos café. Y bueno, siento una energía positiva de estar aquí. 

–Pasó por equipos como el Real Madrid, Sevilla y el Arsenal, pero todo partió acá en Santiago. 

–Cuando recuerdo mi tiempo en el fútbol siempre una imagen va a ser de Santiago, del Nacional, de la Copa del Mundo. Me acuerdo del primer partido contra Chile que llovió mucho. Las trompetas en el estadio nos asustaron, porque yo personalmente estaba acostumbrado a jugar en mi ciudad natal con 15 mil a 20 mil personas. Y vienes aquí y juegas con 60 mil o 70 mil. Crecimos mucho en esa Copa del Mundo. 

–¿Se acuerda de quién fue su compañero de cuarto?

–(Tomislav) Piplica. 

–¿Hay alguna anécdota que se pueda contar a casi cuarenta años de ese Mundial?

–(Se ríe) Bueno, hay cosas que no puedo contar, que están dentro del vestuario. Pero puedo decir que hubo algún amor entre una Miss Chile y algún jugador. Entonces bromeábamos con Mirko Jozić y tuvimos charlas con bromas de esto. Pero nada mal, con gran respeto. Aprovechamos de reírnos, porque no es fácil estar un mes fuera de casa y Mirko que es buen entrenador buscó siempre anécdotas. 

Puedo contar una: un jugador vomitó en un entrenamiento después de comer mucho plátano. Y dijo que nunca va a comer más bananas. Luego, al día siguiente, como todo mundo en comedor, podía recoger cualquier fruta, él dijo que otra vez va a comer. “Me da igual que vomité ayer, voy a comer otra vez”, dijo. 

–Mencionó a Mirko Jozić, que unos años más tarde vino a Chile y fue campeón de Copa Libertadores con Colo Colo. Él es muy querido acá. ¿Cómo influyo Mirko en esa experiencia? Estuvieron mucho tiempo lejos de sus familias y todos eran muy jóvenes.

–Mirko creo que es un gran entrenador que ha demostrado, por supuesto, con la selección, ganar Copa del Mundo, que no es una faceta fácil. Luego se quedó vivir aquí. Es un hombre ligado con el fútbol 24 horas, los 365 días del año. Se preocupa del fútbol y la familia. Yo creo que Colo Colo encontró al mejor entrenador. En aquel momento, se cambió un poco de ritmo de entrenador, cambio de jugar y hombre, todo este éxito, ganar la Copa Libertadores. Con méritos propios se quedó aquí. De verdad es un hombre de honor entre Croacia y Chile. Y va a ser siempre para toda la vida.

–¿Cómo recuerda a ese equipo de Yugoslavia que triunfó en Chile en 1987?

–Yo cierro los ojos y mira, te puedo explicar cómo estaba uno flaquito, Prosinečki con pelo rubio, se puede decir que nos conocemos bien y que fue una faceta importantísima en nuestra vida. Puedo decir que todos los jugadores que militaban (en ese equipo) triunfaron en el fútbol. Hay dos desgracias con Dubravko Pavličić y Zoran Mijucić. Es parte de la vida, pero puedo decir que todos los chicos y entrenador han triunfado después de Copa del Mundo. 

–Es un muy buen recuerdo.

–Ese equipo era extraordinario. Mira, con Predrag Mijatović jugué en Real Madrid. Compartí también cuarto de dormir con él, nos conocemos de pequeños en la selección. Y luego también ganamos y triunfamos en España. 

–El Chile al que vino en 1987 vivía un contexto complicado, eran los últimos años de la dictadura. 

–Sabíamos de cosas, pero no podemos ser influyentes. Llegamos aquí a solo pensar en el balón, en el fútbol. Por supuesto que sabemos lo que ha ocurrido de dictadura y cosas del país. Luego, jugar fútbol es lo más bonito, tener muchísimos amigos. Conocí a Luka Tudor, Camilo Pino, Javier Margas que jugó conmigo en el West Ham United, a Iván Zamorano, que jugó conmigo en Sevilla.

Entonces puedo decir que soy rico de los amigos. También de la familia Luksic, de Andrónico Luksic, que también ha invertido bastante en hostelería y ayudó mucho a Croacia. Su hijo tiene nombre Davor. Entonces mira, influimos un poquito con los goles (ríe). Y luego conocí a Oscar Hasbún (hoy CEO de la Compañía Sud Americana de Vapores), que esta noche le voy a ver después de muchos años.

–Usted también venía de un contexto complejo, unos años después Yugoslavia se disolvió. 

–No era fácil, porque mi familia estaba en Croacia. Cayeron bombas y mis padres no querían salir. No era fácil llamar de Sevilla. Se oían cosas feas, y no se lo deseo a nadie. Ojalá que se paren todas las guerras en cualquier parte del mundo. 

–¿Qué tanto ha cambiado Santiago desde que vino la última vez?

–Aeropuerto nuevo, edificios enormes. Tienen una vida muy buena: buenos restaurantes, el Jumbo, pasé también por el Mall, tienen Starbucks, tienen cosas de Estados Unidos y yo creo que lo más importante que hay un país unido con la agricultura, con la comida, el avocado, con todas esas cosas que le dan un éxito. Y también yo no tuve tiempo para ir, pero mi mujer se ha ido a una un tour de diez horas hoy por el mar, por Valparaíso. 

El nuevo Mundial Sub 20

Fue a ver la semifinal del Mundial entre Argentina y Colombia. ¿Qué piensa de la organización y de la cita planetaria que organiza Chile?

–El torneo siempre es bueno para los chicos, para que ganen la confianza pero solo uno puede ser campeón. Los chicos necesitan aprender a vivir con ganar y perder partidos. El balón es redondo y no se pueden ganar todos los partidos. Vi el Mundial por la tele y lo vi ayer (miércoles) en el Estadio Nacional. Hay grandes jugadores que seguramente van a tener un futuro extraordinario y que van a militar en grandes equipos de Europa y Latinoamérica. 

–Ha sido presidente de la Federación de Fútbol de Croacia por más de diez años. En ese tiempo fueron segundos en Rusia 2018 y Qatar 2022. ¿Cuál es la fórmula del éxito croata? El trabajo en divisiones menores me imagino que es importante. 

–Tenemos como única preocupación invertir cada año más en los jóvenes. Es la obligación número uno. Sin invertir en la base no hay absoluto. Para ir a la universidad hay que pasar por el colegio. Croacia ha demostrado que tiene una escuela que nos reconocen: Un (Luka) Modric como un ejemplo excepcional de lo que tiene que ser un futbolista profesional, un hombre que llegó a ser capitán del Real Madrid. Hay grandes deportistas en Croacia, no solo en el fútbol. Podemos ser un buen ejemplo como país que admiran los demás. Tenemos grandes triunfos como el tercer lugar en el 98, el segundo lugar del 2018 y el tercer lugar del 2022. Y no es casualidad, porque invertimos mucho en la base. Si no tienes Sub 12, Sub 15, no vas a tener fútbol en diez años.  

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