Guido Girardi (PPD): “La única manera de que Jara mejore su posición es congelando su militancia en el PC tras ganar la primera vuelta”
"Debe señalar al país que ella de ninguna manera va a ser rehén de las lógicas del PC, que su proyecto no representa al PC y que ella es un proyecto progresista para Chile, de unidad nacional", dice el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Encuentros del Futuro, organización detrás del Congreso Futuro. En conversación con The Clinic, el exsenador reconoce que le es difícil dar su respaldo a la exministra del Trabajo, pero recalca que se trata de una responsabilidad ética. "No creo que el país vaya a derrumbarse si Jara o Kast fueran presidentes", dice.
Por Jorge Palacios 19 de Octubre de 2025
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“Propuestas transversales para el Chile 2050”, es el título del documento que el jueves entregó el exsenador Guido Girardi (PPD) a los candidatos presidenciales, representando a la Fundación Encuentros del Futuro, en calidad de vicepresidente. En el texto participaron todas las universidades del país y más de 2 mil expertos que entregaron medidas que apuntan a los desafíos del futuro, relacionados a la inteligencia artificial, recursos hídricos, trabajo, entre otros.
Entre los presentes en la actividad que se desarrolló en la Casa Central de la Universidad Católica estaba la abanderada del oficialismo, Jeannette Jara (PC), a quien Girardi compromete su apoyo, a pesar de las férreas aprensiones que tiene con el partido en el que milita la exministra del Trabajo.
“No creo en el proyecto comunista. Pienso que Lautaro Carmona y Daniel Jadue le han hecho un tremendo daño a la campaña“, dice en esta entrevista que concede en su oficina ubicada en Las Condes, donde trabaja con la fundación que ha realizado desde 2011 el Congreso Futuro, instancia de tecnología y ciencia que suele ser de referencia en Latinoamérica con reuniones anuales que congregan a grandes cerebros del mundo en el país para realizar conversatorios sobre los años que vienen.
Girardi es locuaz para referirse a las propuestas y sus inquietudes respecto de los desafíos del mañana. Ha sido en ellos donde se refugió por completo desde que dejó el Congreso en 2022, tras una carrera consecutiva de 28 años como diputado y senador. Y aunque se preveía que podría retornar al Parlamento a través de una candidatura para los próximos comicios, prefirió mantenerse donde está actualmente, con cierto grado de voz que le permite intercambiar posiciones con variadas visiones de mundo, de las cuales es sumamente respetuoso aunque no por ello menos crítico.
“Yo estuve en la trinchera cuando fui diputado. Me tocó remar muchas veces contra la corriente. En ese tiempo me llamaban ‘Girardi, el ecoterrorista que quiere detener el crecimiento‘”, rememora cuando saca a colación las portadas que los diarios le dedicaban en los noventa por tener las posturas que, con mayor vehemencia, defiende hoy.
—¿Por qué se quedó en su actual rol y optó por no volver a postular al Congreso, como esperaban en su partido?
—Porque hice una reflexión: volver a ser parlamentario en un mundo polarizado y en una Cámara de Diputados que cada vez más se parece a algo como Sin Filtros, en vez de un espacio democrático que busque escuchar al otro y construir acuerdos y consenso, sentía que sería como volver a instalarme desde una trinchera.
Es ese el gran desafío de la democracia liberal. En el construir espacios de conversación transversales, donde no quieras aplastar al otro. Sólo sobrevivirán las democracias liberales que logran resolver los problemas. Sentía que la Cámara se ha convertido en un espacio cada vez más polarizado y con menos capacidad de generar conversación. Por eso decidí quedarme en lo que yo mismo construí en 2011, con la vocación de espacios despolarizados que puedan gestionar la construcción del futuro, el que sólo se puede construir en la base de acuerdos, sentidos y propósitos. La vocación nuestra es volver a generar espacios de conversación y espacios despolarizados y espacios que puedan gestionar el construir futuro. El futuro sólo se puede construir sobre la base de construir acuerdos.
—¿Los candidatos presidenciales tienen ese propósito?
—No satanizaré a nadie. Para mí, todos los candidatos, aunque no comparta visiones con algunos o tenga diferencias con otros, están todos en el juego de la democracia. Ninguno juega por fuera, cada uno tiene sus expresiones y todos están bajo las reglas del juego. Pero hoy la política no tiene la capacidad de generar pensamiento. El presentismo y la inmediatez hacen que el debate presidencial esté más marcado por temas del presente que por una estrategia que logre el desarrollo de Chile.
Por eso es que Proyecta Chile 2050 espera ser una plataforma permanente. Chile tiene que ser el líder mundial de las energías renovables en 2050, y debe mejorar con la educación y la salud. Y para eso debe haber un proceso en el que se tomen postas, en el que no importe cuáles sean los signos políticos del presidente o presidenta que resulte electo.
—¿Percibe eso en los candidatos presidenciales? ¿Ve que tienen disposición de recibir, por ejemplo, alguna posta del Presidente Gabriel Boric?
—Es que Gabriel Boric es en cierta manera el primer Presidente de una nueva era en el siglo XXI, la que estará marcada por las aceleraciones, las disrupciones permanentes, los futuros que se convierten en presente. El gobierno de Boric será un aprendizaje, una transición. Lo que viene es otra era, que tiene que ver con entender que el Estado que tenemos está quedando obsoleto. Hay que hacer una reflexión sobre cuál es la flexibilidad que debe tener un Estado con lo que estamos viviendo.
En ese sentido, el desafío que tienen los candidatos es completamente distinto a los que tuvo Boric. Es otra era. Van a enfrentar un mundo cambiante, con una geopolítica diferente. Y el mundo será traccionado a tomar partido entre una geopolítica de Estados Unidos o de China. Chile podrá usar el cobre y el litio para tener poder en la geopolítica.

Girardi y su voto por Jara: “Es una decisión difícil de tomar, yo nunca fui comunista. No creo en ese proyecto”
En mayo, Girardi provocó una especie de remezón político al romper, de alguna manera, con el fair play que había entre las candidaturas del oficialismo que disputaron la primaria del sector —Carolina Tohá (PPD), su candidata; Jeannette Jara, Gonzalo Winter (Frente Amplio) y Jaime Mulet (FRVS)— al apuntar directamente hacia una de los abanderados.
“Tengo la convicción de que el Partido Comunista no representa un proyecto de futuro en ninguna parte del mundo”, señaló en aquella oportunidad a este medio, cuestión que generó un debate sobre si había una especie anticomunismo presente en los propios partidos de izquierda.
Su postura no ha variado. Sigue manteniendo sus aprensiones con el PC y es conciso al conversar sobre qué debiera hacer Jara para remontar el escenario que vislumbran las encuestas hasta ahora, que resulta adverso para la opción del oficialismo.
—¿Ve posible que Jara dé vuelta las predicciones de las encuestas?
—Me tocó participar de una primaria en la que fui impulsor de otra candidatura, la de Carolina Tohá. Y sigo teniendo la convicción de que hubiera sido una muy buena candidata para los desafíos futuros que describo. Pero nosotros participamos de una competencia democrática y perdimos. Perdimos. Tal vez es contraintuitivo, debimos haber ganado para enfrentar el futuro y Carolina era una gran candidata. Pero perdimos y ahí quedó un compromiso ético de apoyar a Jara, y la ética es lo poco que le va quedando a la política. Me han planteado la idea del voto útil y yo digo que no. Hay un voto ético. Por lo tanto votaré por Jara porque es lo que corresponde, con lo que me comprometí y comprometimos.
—En el PPD hace unos días se conoció la renuncia de uno de los fundadores del partido para apoyar a Evelyn Matthei…
—Es por eso que digo que en el PPD, y quienes militamos ahí y somos parte del progresismo y participamos en la primaria, deberíamos tener un compromiso. No sé si es el caso de él, pero si lo hizo y voto en primaria, lo tendría. Ahora, cada cual puede evaluar su ética. Yo no hago ningún juicio de valor. Este es un país libre, pero para mí, toda persona que participó en la primaria y que votó en ella, sea por el candidato que sea, tiene un compromiso ético del que no debería desprenderse. Puede ser que para algunos lo ético no sea lo fundamental en sus decisiones, pero en mi caso sí lo es.
—¿Votar por Jara es una decisión que le es difícil de tomar?
—Sí, lo es, porque yo nunca fui comunista, no creo en ese proyecto. Pienso que Lautaro Carmona y Daniel Jadue le han hecho un tremendo daño a la campaña de Jeannette Jara. Ella va a pasar a la segunda vuelta, porque tiene un voto duro del oficialismo que le permite pasar a esa etapa. Pero en mi mundo existe una duda legítima, y que comparto, porque votar por el proyecto comunista… Yo no lo haría, ni ahora ni en el pasado.
—¿Y por qué lo hace, además del compromiso ético?
—Ella, en lo personal, es una persona que me da confianza. Y como ella da confianza, creo que la única manera en la que pudiera mejorar su posición en la segunda vuelta es que ella, inmediatamente tras ganar la primera vuelta, congele su militancia en el PC. Que de manera muy clara señale al país que ella de ninguna manera va a ser rehén de las lógicas del PC, que su proyecto no representa al PC y que ella es un proyecto progresista para Chile, de unidad nacional. Un proyecto que una al país.
—¿Es sólo eso lo que necesita Jara?
—No, también necesita, al día siguiente de pasar a la segunda vuelta, presentar alguno de los nombres que podría incluir en su gabinete y que sean el restablecimiento del mundo progresista, concretado en esos nombres.
—Suena a algo parecido a lo que hizo el Presidente Boric cuando anunció en su gabinete a Mario Marcel.
—Es como cuando el Presidente nombró a Mario Marcel. Dio garantías. Ella podría hacer lo mismo, poniendo un gabinete que vaya desde la DC, con los mejores de ese sector y los independientes progresistas, hasta con militantes del PC. Pero que dé cuenta de que ella es la continuadora de un proyecto de democracia liberal que cree en los derechos humanos, en el desarrollo económico, en el Estado de Derecho. Que además reafirme que no hay ambigüedades respecto de quiénes violan los derechos humanos en Chile o fuera del país.
—¿Eso sería…?
—Una clara convicción de que Cuba y Venezuela son dictaduras en las que se violan atrozmente los derechos humanos. Diciendo eso podría generar la confianza en un electorado que le dio la mayoría a Boric, a Bachelet, Lagos, Frei, y a Aylwin. A ese mundo puede darles certezas.
—¿Cree que le pueda ir bien en primera vuelta, de todos modos?
—Ella tiene muy buena votación. Puede ser la candidata más votada en primera vuelta. Pero requiere sacar ese 20% que le falta para ser mayoría después. Ese porcentaje es un mundo heterogéneo con el voto obligatorio. La única manera de generar confianza con ese mundo es que ella dé absolutas garantías de que será un gobierno progresista, liberal y democrático y que reconstruirá y reestablecerá en Chile a través de elementos simbólicos como el congelamiento de su militancia al PC y nombrando un elenco innovadores progresistas en su futuro gobierno que generen esa confianza.
—¿El actual equipo de Jara no le convence?
—Cada equipo es para su tiempo. Jara ganó la primaria con un programa del comité central del PC. Pero para enfrentar la primera vuelta eso ya no le sirvió. Hizo hoja en blanco y tuvo que elaborar un nuevo programa que representa a todos nosotros. A mí el programa de Jeannette Jara de primaria no me representaba en nada. Hoy en día hay un nuevo programa para representar a esta nueva diversidad que tiene. Si quiere enfrentar la segunda vuelta es otra elección, es otro elenco, porque el elenco actual sirve para el 30%, pero no sirve para obtener más de la mayoría.

“Si hubiera habido racionalidad, lo normal sería que la disputa fuera entre Carolina Tohá y Evelyn Matthei”
Independiente del resultado que haya el 14 de diciembre en un eventual balotaje, Girardi dice estar dispuesto a apoyar al candidato que resulte electo presidente desde su fundación Encuentros del Futuro.
“Es parte de un proyecto país, de la democracia. Con el mismo argumento con el que digo que estoy obligado de apoyar éticamente a Jara, si participo de la próxima elección, voto por Jara y ella pierde, eso me obliga a mí y a Congreso Futuro a entender que le debo la misma responsabilidad ética a quien gane, sin importar quién sea”, dice.
Sin embargo, aquello no le impide de insistir que Tohá era la mejor candidata para esta elección, cuya derrota aún le pesa internamente.
—De Jara aún muestra en encuestas que no logra sobrepasar el 30% de apoyo, similar a la base de respaldo que tiene el Gobierno. ¿Ese escenario sería distinto con Tohá?
—Yo creo que sí.
—Ella dijo que la izquierda tenía una especie de “alergia” al orden público. ¿Percibe esa alergia en la candidatura de Jara?
—Hay que distinguir las cosas. La izquierda chilena ha tenido desde siempre una visión garantista, que está bien. Pero creo que hay una parte de esa izquierda que no ha entendido con claridad que el Estado de Derecho y la seguridad son derechos fundamentales. Sin ello no hay democracia. Una parte de la izquierda no se ha comprometido con esos valores. Incluso cuando Carolina era ministra algunos votaron en contra de proyectos que iban en esa línea.
—En la ley de usurpaciones, por ejemplo, el PC se mostraba en contra. ¿El PC viene siendo un lastre para Jara?
—A ver, no es solo el PC ni es, tampoco, todo el PC. En el PC veo, de forma positiva, a la ministra Camila Vallejo, al senador Daniel Núñez, al ministro Nicolás Cataldo. Pero hay una parte de la izquierda que todavía no ha incorporado plenamente que eso que menciono son derechos fundamentales. Sin seguridad vamos a ser recapturados por la extrema derecha. Si la izquierda no garantiza la seguridad, le está regalando el poder a la extrema derecha.
—¿Qué ve cuando compara el equipo de Jeannette Jara con el de Evelyn Matthei?
—Hay momentos de clivaje que son distintos. Hubo, por ejemplo, uno que estableció Donald Trump, quien a pesar de ser millonario, transformó a Kamala Harris y a Hillary Clinton como representantes de la élite, mientras él era el representante del pueblo. En esa lógica, creo que Matthei puede ser vista como una parte de la sociedad representante de la élite, porque tiene toda la nomenclatura que los representa: el mundo empresarial, las siglas políticas habidas y por haber. Es lo mismo que ocurrió entre Jeannette Jara y Carolina Tohá. Carolina se posicionó de élite y Jara como la representante del pueblo.
—¿Eso es una ventaja?
—Es algo muy propio que es una ventaja. Hoy los cerebros no funcionan con la corteza prefrontal, porque cuando los cerebros se exponen constantemente al miedo, a las redes sociales, donde todo es negativo y falso, donde se vive un momento de posverdad, los cerebros funcionan con las amígdalas. Lo llamo hipofrontalidad: estamos funcionando más emocionalmente. Jeannette en esa lógica es superior porque tiene un discurso más emocional y directo que el que tiene Evelyn.
“No creo que el país vaya a derrumbarse si Jara o Kast fueran presidentes”
—¿Y qué ocurre con José Antonio Kast?
—Evelyn, por lo que digo, corre riesgo con Kast, porque Kast en esa confrontación es el outsider, conecta más con las amígdalas y la dimensión emocional de los votantes. Representa de manera más simple ese aspecto que produce miedo y la aguja hipodérmica que genera este en redes sociales y que la gente, en esos escenarios, está dispuesta a transar su libertad por seguridad. Probablemente la confrontación que tendremos será entre Kast y Jara.
—En la lógica que menciona con candidatos que “conectan con las amígdalas”, ¿propone que no sería un escenario óptimo para el elector?
—Las decisiones que estamos tomando todos son basadas en la inmediatez, en aspectos más emocionales que racionales. Si hubiera habido racionalidad en la elección, para mí lo normal era que la disputa fuera entre Carolina Tohá y Evelyn Matthei. Pero no fue así. Tal vez hace 20 años ellas habrían estado en la primera línea como candidatas, pero en estos años no es así. Y es un fenómeno mundial.
—¿Entonces no habría un gobernante idóneo?
—Eso es injusto. Si bien tengo mis opciones, no creo que el país se vaya a derrumbar si fuera Jara o Kast presidentes. El país tiene quilla, demostró que la tenía cuando derrotó a una dictadura con un voto, cuando logró hacer una transición exitosa, cuando en dos procesos constituyentes actuó con sabiduría. No temo eso.
—¿Está conforme con el cierre del Gobierno?
—Creo que este país no se cae a pedazos, pero que tiene un chasis que está enteramente obsoleto. No es culpa del Presidente Boric. Necesitamos un Estado para el siglo XXI, políticas para este siglo. Tenemos que entender que estamos viviendo en una nueva era, con nuevas reformas para este siglo. E insisto, eso no es culpa del Presidente Boric. Uno podría culpar a todos los que vinieron a partir del año 2000 que no fuimos capaces de adaptar nuestras instituciones para vivir en esta nueva era, pero pienso que el gobierno del Presidente Boric debe ser el último gobierno de transición y que tenemos que entrar definitivamente a crear una nueva institución, un nuevo Estado y una nueva visión de futuro para enfrentar este mundo turbulento.



