Tiempo Libre
22 de Octubre de 2025El informe de la Dirección de Presupuestos que amenaza el Fondo CNTV: dudas sobre resultados en audiencia, transparencia del proceso de selección e indicadores de calidad
El concurso para producciones audiovisuales del Consejo Nacional de Televisión ha financiando las producciones "de calidad" de la pantalla chica chilena desde 1992. Hoy, en el nuevo Presupuesto 2026, su entrega de recursos está bajo la lupa, tras el análisis de la Evaluación de Programas Gubernamentales. Temas de discrecionalidad, objetivos y medición de resultados son planteados en el informe de la Dipres, que alimentan una duda que ronda en la industria: ¿se pueden seguir entregando recursos pensando en la televisión de hace treinta años?
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La amenaza se instaló hace unas semanas en el mundo audiovisual chileno: uno de sus principales motores de funcionamiento, el Fondo del Consejo Nacional de Televisión, que financia producciones “de calidad” desde 1992 -con hitos que van desde “Los 80” a “La Jauría”- peligra.
En la Ley de Presupuesto 2026 hay dineros para el CNTV, pero no podría hacer su llamado a concurso anual para producciones locales si no cumple con recomendaciones de la Dirección de Presupuestos, a partir del análisis hecho dentro de la Evaluación de Programas Gubernamentales (EPG).
Miembros destacados de la industria han levantado la voz sobre lo que sería un “impacto fatal en el medio”, el que en su última versión anunció 17 ganadores, que se dividirán cerca de cinco mil millones. Por su parte, el presidente el CNTV Mauricio Muñoz se reunió con distintos representantes gremiales del sector audiovisual, desde animación, guión, a actuación, para calmar inquietudes, informando que ya ha tenido reuniones con parlamentarios que analizan los presupuestos de Cultura y del CNTV para asegurar recursos. Ante la consulta de The Clinic, desde el organismo indican que “están trabajando en todas las recomendaciones entregadas por la Dipres, de manera que puedan irse logrando en el tiempo, pero sin que ello signifique suspender el concurso del Fondo CNTV 2026”.
Pero entre conversaciones de industria, y según lo dicho por Muñoz en la reunión con los gremios, también hay un telón de fondo para un concurso creado a principios de los 90, cuando la televisión, la audiencia y las tecnologías eran otras. Justamente, parte de lo que apunta el informe de Dipres, tiene que ver con cómo medir que las producciones de calidad televisivas chilenas no solo se realicen, sino que se vean.
Las conclusiones de la Dipres: “No queda claro si el programa logra cumplir sus objetivos”
El fin del Fondo del CNTV es, según se definió en el marco a analizar por la EPG, “contribuir, a través de la televisión, al acceso masivo y permanente a la cultura, a la preservación de la identidad y su pluralidad; al patrimonio y a los valores democráticos que sustentan nuestra sociedad”; mientras que su propósito es “poner a disposición de los telespectadores oferta de programas de televisión de alto nivel cultural de interés nacional, regional, local o comunitario, de contenido educativo; que propendan a la difusión de los valores cívicos y democráticos; o que promuevan la diversidad en los contenidos televisivos y reflejen la conformación plural de la sociedad”.
Después de analizar los números, resultados y funcionamiento del fondo, la Dipres concluye, a modo general, que “no queda claro si el programa logra cumplir sus objetivos”. Aunque se valora que ayuda efectivamente a aumentar los contenidos culturales o de los ganadores del Fondo en la pantalla local, hay dudas sobre su diseño, implementación y resultados, entre otros.
En implementación, se hace hincapié en que, aunque hay criterios de selección claros que tienen que ver con calidad técnica y factibilidad, además de distintas líneas programáticas (desde infantil a Ficción y No Ficción), “la decisión final respecto de qué financiar recae exclusivamente en el Consejo”; se subraya que -aunque el Fondo cuenta con una línea de ganadores regionales- se concentra la mayoría de los seleccionados en la Región Metropolitana.
Las recomendaciones de la Dipres incluyen mejorar la definición de lo que el Fondo CNTV busca solucionar como problema, para poder medir más fácilmente su éxito a través del tiempo. Y anota, además, como sugerencia: “Incluir acciones que apunten a la mejora del acceso a la demanda. Hoy, el programa se enfoca exclusivamente en acciones de acceso a la oferta. Esto no permite generar el último eslabón de la cadena de teoría del cambio del programa, que va desde la generación de contenidos a su consumo por parte de la población”.
En implementación, las recomendaciones incluyen transparentar el proceso de selección y del sistema y traspaso de recursos a los beneficiarios, lo mismo que la implementación, incluyendo los tiempos. Y en eficacia, entre otros puntos: “avanzar en la medición de emisiones a nivel regional y en otras plataformas usadas por la población objetivo, de modo de evaluar correctamente el alcance y número de telespectadores de los programas del Fondo, de acuerdo con su propósito”.
Una idea de tres décadas
En la industria, la mirada hacia el CNTV es una de necesidad fundamental, pero en estos tiempos de cambios en la audiencia, poco actualizada. Aunque los montos parezcan enormes -la Dipres calcula actualmente que los beneficiarios se llevan $175 millones promedio-, en el caso de una serie de ficción de nivel internacional, esto no financia muchas veces una temporada completa. Hay que buscar coproductores y, además, plataformas de streaming. Hasta hace pocos años se exigía incluso que la TV abierta local fuera la “primera pantalla”, con exclusividad de estreno, aunque esto se ha ido flexibilizando debido a que las plataformas pueden requerir otra cosa.
Y está, como elefante en la habitación, la crisis de la audiencia televisiva local, que lleva más de diez años, y que ha afectado también el consumo de los ganadores del Fondo CNTV. Cuando se defiende la entrega de estos recursos, se hace referencia a hitos televisivos como “Los 80” o “31 minutos”, que no habrían existido sin estos dineros. ¿Pero cuál es la audiencia más reciente de estos estrenos?
Hay casos que justamente denotan los cambios: La primera temporada de “La Cacería”, estrenada en Mega, fue subiendo de 12 a 15 puntos de rating en 2020; la segunda, estrenada en 2022 en TVN, solo 4,7 puntos en su estreno. “Cromosoma 21”, la serie policial estrenada por Canal 13 en 2022, quizás no dejó una marca en el rating local, pero en su llegada a Netflix, fue lo más visto de contenidos chilenos en la plataforma, entrando a lo más visto en varios países. O la serie “Los mil días de Allende”, también en el canal público, una de las grandes apuestas para los 50 años del Golpe Militar, marcaba en promedio solo 5 puntos de rating, aunque luego haya sido exhibida con aplausos en España o fue ganadora al Premio Platino (Iberoamericano) por mejor actuación para Alfredo Castro.
Las productoras presentan sus proyectos al Fondo CNTV, y de ser adjudicado, tienen dos meses para unirse a un canal de exhibición; en los últimos años, entre bajas de audiencia y problemas de parrilla, los “canales grandes” locales ya no apuestan a seguro con estas producciones y prefieren restarse. Y por parte de los creadores audiovisuales, verse confinados a horarios nocturnos cambiantes y poco convocantes después de años de trabajo en una obra es un llamado al fracaso, que también los deja con sabor amargo. Muchos, de hecho, optan por nuevas salidas: nueve de los 18 ganadores de 2024 se aliaron a UChile TV, canal público de la Universidad de Chile, que tiene una fuerte programación cultural, aunque quizás es menos conocido por la audiencia.
La duda queda planteada: cuál es el alcance hoy de una producción “exitosa” y cómo se mide, dónde ven los chilenos hoy sus contenidos audiovisuales, y si vale la pena invertir en la pantalla chica como se hacía en los 90.



