Tiempo Libre
1 de Noviembre de 2025“Tenía un carácter encantador: simpático, amable y volado”: José Soza describe a Héctor Noguera y recuerda cómo fue grabar Romané
"Grabamos largo tiempo en el norte; con Tito se trabajaba siempre muy bien, y cuando había esperas eternas, se hacía llevadero, muy familiar. Tito era un tremendo conversador, con enorme experiencia y vínculos", es parte de su relato.
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Luego del fallecimiento de Héctor Noguera a los 88 años, amigos, colegas y exalumnos de este destacado actor brindaron sus testimonios a The Clinic, para retratar lo que fue su multifacética vida.
Y entre quienes brindaron dichos testimonios, que forman parte de un extenso reportaje de este medio, se encuentra José Soza, colega con el que Noguera compartió en icónicas producciones, como Sucupira y Romané.
Al iniciar su testimonio, Soza contó que “cuando Tito ya era un gran actor y una figura reconocida, yo recién empezaba en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile. Como mucha gente de esa época, años 60, lo conocí primero por las fotonovelas que salían en revistas de la época. Después tuve la suerte de trabajar con él en teatro”.
“La primera obra que hicimos juntos fue Acto cultural (1978) de José Ignacio Cabrujas, junto a María Elena Duvauchelle. El título completo era larguísimo: Acto cultural a propósito del descubrimiento de América por Cristóforo Colón en San Rafael de Ejido. Recuerdo que la hicimos cuando él venía llegando de Venezuela, a comienzos de los 80, con la compañía de Julio Jung. Era una obra muy social y hasta algo puntuda para la época que estábamos viviendo”, continuó.
También quiso manifestar que “Tito tenía un carácter encantador: simpático, amable y volado. Volado en ese sentido que todos le conocíamos: se le olvidaba decir algo, o dónde había dejado el auto. Andaba siempre rodeado de gente: alumnos, colaboradores de sus proyectos teatrales y comunitarios en poblaciones. Era incansable. Además, muy deportista: trotaba a diario, nadaba, muy disciplinado en ese aspecto”.

El reencuentro en TV y el especial recuerdo de Romané
En su relato, José Soza explicó que “en teatro no volvimos a coincidir después de Cabrujas, pero en televisión trabajamos bastante: en Sucupira primero –su alcalde era divertidísimo–, en Romané y otras. Ahí estaba muy presente Otelo: Sabatini siempre metía a los clásicos y en Romané se notaba”.
“A mí me tocó hacer Otelo antes en teatro, el Yago, así que el Drago de la teleserie tenía mucho de ese Yago que arma el cahuín para separar a su jefe –el rey– de la mujer y escalar. En Romané, por suerte, no lo logra: la “Desdémona” –la Milenka que hacía Blanca Lewin– no muere. Sabatini, en la ficción, le salvó la vida”, siguió.
Al recordar esos tiempos de Romané, Soza contó que “grabamos largo tiempo en el norte; con Tito se trabajaba siempre muy bien, y cuando había esperas eternas, se hacía llevadero, muy familiar. Tito era un tremendo conversador, con enorme experiencia y vínculos. Director total, gestor, organizador de trabajos con participación del público. Las hacía todas”.



