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Opinión

2 de Noviembre de 2025
Imagen: Sandro Baeza/The Clinic

Pugna electoral en la derecha: ¿Qué vota Sanhattan?

Foto autor Kike Mujica Por Kike Mujica

Matthei vota el grueso de los altos ejecutivos y empresarios. Hoy con esperanza más que con confianza, por los números negativos de las encuestas. La pregunta más recurrente esta semana: ¿Kaiser pasará a Kast? El temor a flor de piel: que Jara gan por una distancia superlativa la primera vuelta. ¿Por qué Matthei y no Kast? ¿Qué piensan de Kaiser?

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Nunca en la historia post dictadura las candidaturas de derecha chilenas vivieron una disputa presidencial tan virtuosa como venenosa. Una paradoja. Existen tres candidatos relevantes: Kast muy posible y los otros dos menos probables -Matthei y Kaiser- pero aún no imposibles.

Inédito.

Podría ser un regodeo feliz, pero sabemos que la abundancia en política es peligrosa. Los entuertos en las derechas se podrían haber resuelto en una primaria. Pero no fue así. Y eso hoy pena.

Sobre todo, en el mundo empresarial. “Por no ponernos de acuerdo perdimos la oportunidad histórica de ganar en la primera vuelta. Nos habríamos ahorrado peleas internas y el nerviosismo que infunde un triunfo holgado de Jara en la primera vuelta”, me dice un CEO de un importante conglomerado.

El planeta empresarial, su grueso, tiene que decidir entre tres candidatos.

¿Por quién votarán?

La elegida

En los pasillos de la última Enade -el concilio de las derechas- se comentaba sobre los tres candidatos “del sector” -Parisi no clasifica-. 

Matthei fue la preferida, por lejos, en las adhesiones privadas y en los aplausos públicos. Pero en los cotilleos, en los off, reconocían que Kast lidera la competencia. Y que las aversiones hacia el republicano no son necesariamente por su ideario: es por su capacidad de llevarlo a cabo. Es poco probable que en ese mundo de ejecutivos y empresarios sientan a Kast como un iconoclasta de la derecha o un traidor de la UDI. Más bien, por lo que dicen, tienen tres grandes aprehensiones o temores:

1) Sus equipos, el núcleo, no son de “la tribu”.

2) El team económico no tiene las charreteras suficientes.

3) Miedo a que su gobierno, su posible dureza, sulfure a “la calle”. 

Kaiser para el empresariado es un extravagante. E inexperto. Sin equipos. Tan desconocido como impredecible. Lobo solitario, sin equipo (un placer culpable también).

En la Enade, el diputado partió su exposición desafiando a los concurrentes: los conminó a ponerse las pilas porque él quería más competencia y diversidad en el mundo de los negocios.

“Barba, poleras rockeras y un discurso muy maximalista. No queremos más de eso: con Boric ya fue suficiente”, me dice un ejecutivo.

Más Excel que Word

Al mundo empresarial de derecha, en la política prefieren el Excel que el Word; para ellos, el ministro de Hacienda es más importante que el de Interior. 

Si los números funcionan, la política se acopla. 

Kaiser entrega cero confianzas a la hora de hablar del mando económico. Kast, por ahora, varias dudas por, como decíamos, sus cuadros escuálidos. 

El maremágnum de economistas de Matthei inspira certeza y tranquilidad.

El abogado Enrique Barros, un factótum de la centroderecha, lo hizo ver brutalmente en una entrevista al DF:

¿Cuál es su opinión de Jorge Quiroz como posible Ministro de Hacienda? ¿Lo conoce personalmente? 

-Me han tocado informes de él, conocerlo como árbitro. No tengo buena opinión de él. 

-¿Por qué? 

-No tengo una buena opinión profesional de él. Pienso que una persona de las características de Quiroz no está habilitada para ser ministro de Hacienda.

 ¿Qué pasará si Kast gana y nombra a Quiroz?

Esta semana en T13radio, el abogado Gerardo Varela -muy escuchado en la centroderecha, partidario de Matthei- también fue lapidario, esta vez con Kaiser.

¿A Kaiser no le ve opción?, le preguntó Iván Valenzuela.

-No. 

-¿A pesar de la arremetida de las últimas semanas o no cree que exista esa arremetida? 

-No, no creo que haya esa arremetida, no. Ni Kaiser cree que tiene una arremetida. Kaiser está solo… nómbrame tres personas que trabajen con Kaiser.

Si es Kast o Kaiser el presidente, seguro que saldrá a buscar apoyos a los otros mundos de derechas. 

“En el caso de Kast estoy seguro de que connotados economistas y tecnócratas simpatizantes de Chile Vamos -no militantes- trabajarán sin problemas con él, tal como Marcel lo hizo con Boric. En el caso de que gane Kaiser, no tengo idea”, dice un empresario.

Que las encuestas se equivoquen

Una gran parte del mundo empresarial está con Matthei. Hoy con más esperanza que confianza. La apoyan porque la conocen, es de la tribu, tiene equipos sólidos y porque “no están los tiempos para seguir con posiciones extremas e intransigentes”.

Pero saben que el camino está muy complicado. “Se confió demasiado”, dice Gerardo Varela cuando le preguntan por qué Matthei se desmoronó en las encuestas. Otros critican la lentitud para organizar un equipo definitivo y eficiente. También argumentan que en una sociedad predispuesta a votar derecha más que centro-derecha -eso dicen las encuestas Criteria y CEP- el plan haya sido salir a buscar votantes del centro más que reforzar a los del sector.

Varela contó que en las conversaciones que tuvo hace meses con la candidata, ella le hizo ver el temor de que se le “metieran por la derecha”.

Así fue.

Las encuestas, hoy el indicador del éxito o del fracaso de los postulantes, sirven, curiosamente, tanto para la desazón como para la esperanza. La misma noche del debate se conoció el éxito electoral de Milei. Presto, Juan Sutil les comentó a los periodistas que ese era el mejor ejemplo de que los sondeos no son verdad revelada. 

¿Por qué no Kast? (Según los republicanos)

-¿Por qué gran parte del mundo empresarial está con Matthei y no con ustedes? -, le preguntó a un importante dirigente republicano.

“La respuesta es simple: siempre han estado con ella. Matthei es de su mundo. Diputada, senadora, candidata presidencial dos veces, alcaldesa. Con sus idas y venidas, los representa más que cualquier otro nombre: más que Sichel y Golborne. Sólo Lavín se le compara. Porque Piñera era por sí solo poderoso y competidor, desconfiaban más de él”, responde.

“Entonces, no es sorpresa que los altos ejecutivos y los grandes empresarios se sienten más cómodos con Matthei”, agrega. “La mejor muestra de ello, es que Juan Sutil es el jefe estratégico”.

Busco profundizar las razones por la cuales, según los republicanos, la élite empresarial no se siente cómoda con Kast.

“José Antonio no es de ese mundo. No los rechaza, pero no les rinde pleitesía. No depende de ellos. Los defiende, porque defiende la libertad de mercado, el emprendimiento y las ideas correctas. Pero no tiene compromisos con ellos. Kast nunca ha vivido en el distrito 11. Ha vivido toda su vida en Paine y Buin”, dice.

Importantes dirigentes republicanos mencionan con orgullo que provienen de Puente Alto, San Bernardo y la Pintana. Es el resabio de la “UDI popular” a la cual buena parte perteneció, hasta que José Antonio decidió que era hora de partir.

¿Y si Kaiser gana?

Guste más, guste menos o no guste, todo indica que, si Kast pasa a segunda vuelta, tendrá el apoyo del mundo empresarial. El entusiasmo es otro tema.

“Nadie se puede dar el gustito de no apoyar al que pase a segunda vuelta. Sea quien fuere. Jara y Boric son los adversarios, no hay que perderse ni un minuto”, me dice un ejecutivo.

Esta semana cundió otro fantasma en las cúpulas empresariales: ¿Y si Kaiser sigue subiendo y pasa a Kast?

“Prefiero ni pensar en un escenario Kaiser versus Jara. Me duele el estómago”, dice un CEO. 

Según republicanos, el repunte de Kaiser – y el temor consiguiente- puede provocar una “corrida” desde Matthei hacia Kast.

El mayor temor, en todo caso, es que Jara superé en primera vuelta por dos dígitos al postulante de la oposición. En republicanos, me dicen que 10 puntos es una distancia peligrosa. Puede ser que esa opinión más bien intente poner paños fríos y matar ese halo de confianza que impregna al votante de derechas en una segunda vuelta: “Nos pueden ganar”.

Jara, dicen en las derechas, es motivo suficiente para unirse, dejar rencores y optar por el pasado pisado.

Final

Buena acogida tuvo esta semana los consejos del expresidente argentino Mauricio Macri que visitó Chile para un seminario del Banco BICE:

“La derecha tiene que terminar de competir en esta elección para ver quién es el que va a la segunda ronda, sabiendo que después van a tener que trabajar juntos, porque hoy es muy difícil conducir (…) Hay claramente uno de los sectores que tiene mucho más equipo que el otro, que posiblemente no gane, pero ese equipo no se puede perder, porque la curva de aprendizaje en el Estado es importante”.

También contó que, en una charla en Los Olivos, le preguntó a Milei si prefería “tener la razón o hacer la tarea”.

Milei, según Macri, le respondió que hacer la tarea.

Otra cosa es con guitarra en versión, ahora, de derechas.

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