El curioso caso de Dagoberto Currimilla: el futbolista de la Generación Dorada que colgó los botines por la pesca y que hoy sufre desde el mar la pelea de Unión Española por no descender
El excapitán de los hispanos y pieza fundamental de La Roja Sub 20 que logró el tercer lugar en Canadá 2007, entrega su diagnóstico por la mala campaña del cuadro de Independencia, que lo tiene en la lucha en la parte baja del Campeonato Nacional. "No es que sean malos jugadores, pero a la Unión le falta más jerarquía. Le faltó esa combinación de jugadores jóvenes y experiencia. Por ahí está el pecado de la campaña de este año". En conversación con The Clinic, Currimilla relata su dolorosa partida de Unión Española, el recuerdo de compartir cancha con la Generación Dorada y su vida en el campo dedicado a la ganadería y a la pesca.
Por Sebastián Molina 8 de Noviembre de 2025
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Dagoberto Currimilla nunca fue un futbolista de lujos. Creció en Valdivia, rodeado de animales y de la vida de campo. Cuando era niño le gustaba salir a andar a caballo y ayudar a sembrar papas. Pero siempre supo que tenía condiciones para el fútbol. En 2007, Currimilla saltó al estrellato cuando fue parte del equipo de la selección chilena que obtuvo el tercer lugar en el Mundial Sub 20 de Canadá. Era uno de los fijos junto a Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Gary Medel y Mauricio Isla. Luego tuvo pasos por Huachipato -donde se formó desde los 13 años-, Santiago Morning, Unión Española, y Deportes Valdivia. Hoy, a diferencia de sus excompañeros, no pasa sus días en la cancha. Los pasa en el mar.
“Voy llegando de la pesca. Si no estoy en el campo, estoy en el mar, así paso mis días”, cuenta Currimilla al teléfono desde Valdivia.
El mar, en todo caso, no es motivo para no hablar de fútbol. Sus compañeros de pesca son casi todos futboleros y la Unión Española, club del que es un referente indiscutido, se ha convertido en el centro de más de alguna conversación. En esas largas jornadas en el mar, Currimilla analiza e intenta buscar factores para explicar el mal momento del conjunto hispano, que hoy pelea el descenso.
En esas reflexiones, tampoco olvida su máximo dolor en el fútbol. El día en que Martín Palermo, el histórico goleador argentino y exentrenador de Unión Española, le dijo que no seguía en los hispanos. La noticia impactó fuerte: pocas semanas antes los dirigentes le habían dicho que iba a renovar y ninguno de los hinchas era capaz de explicar su salida. La de un referente histórico que logró un título -con asistencia incluida en el último partido- y un subcampeonato. La de uno de los pocos referentes que ha tenido en la última década un club que hoy está caído en desgracia y peleando el descenso.
Pese a todo, Currimilla, así como en la vida, en el fútbol tampoco olvida sus raíces. Prefiere no hablar negativamente de Jorge Segovia, el controversial dueño del club, y sigue partido a partido la campaña de su exclub. Hoy, a partir de las 15:00 horas, los hispanos tienen un duelo crucial por salvar del descenso: enfrentan a Colo Colo en el Estadio Santa Laura, con la urgencia de sumar de a tres para salir del fondo de la tabla.
Para el exjugador -que fue capitán y estuvo cinco años en el club de Independencia-, la falta de experiencia en el plantel ha sido la piedra de tope de Unión Española este año. “Siempre estuvimos peleando de la mitad para arriba o peleando en los primeros tres puestos. Creo que le falta experiencia al plantel que se conformó este año. Hay jugadores que tienen muy pocas experiencias. No es que sean malos jugadores, pero a la Unión le falta más jerarquía. Le falto esa combinación de jugadores jóvenes y experiencia. Por ahí está el pecado de la campaña de este año“, recalca.
En todo caso, Currimilla es enfático en que quedan partidos y que hay una luz de esperanza: Pablo Aránguiz, el último referente de Unión Española, quien ha sido de los pocos que ha estado a la altura este año en el club en crisis.
“Pablito ya estaba entrenando en el plantel en mis últimos años en el club. Es un referente, y un jugador que está 100% identificado con Unión Española. Aparte es capitán y juega bien. Todos sabemos que juega bien y las condiciones que tiene“, asegura Currimilla.
Y agrega: “A pesar de la posición en la que están hoy día, no veo tan complicado que se puedan salvar. Creo que está al alcance de la mano, estos cuatro partidos son clave. Depende absolutamente de ellos. Lo más importante es cómo se maneja el área técnica para descomprimir la presión en las semanas de entrenamiento, sacar el negativismo de los jugadores. Y en el momento de la verdad hay que ir con todo, como si fuera una final. Estos cuatro partidos van a ser así, sobre todo el partido con Limache. Ese partido va a ser clave“.

Su dolorosa partida de Unión Española
En 2017, la salida de Dagoberto Currimilla de Unión Española causó ruido en el medio local. Y es que nadie esperaba que uno de los referentes del equipo no fuera renovado para la próxima temporada. Pero Martín Palermo, el director técnico de los hispanos en ese entonces, tuvo otros planes.
“Fue una salida dolorosa. Yo tampoco me lo esperaba. Me pegó fuerte, no estaba preparado para salir de Unión Española en ese momento. Consideraba que no estaba haciendo mal las cosas: me había tocado jugar mucho, incluso fui capitán con todos los técnicos con los que estuve. Tenía un par de títulos, y estuvimos en competencias internacionales. Fue sorpresivo para mí salir en ese momento. No tenía contemplado salir del club”, recalca Currimilla.
A pesar del interés que manifestó el club por renovar su contrato, Palermo tuvo la última palabra. “Él me dijo que no seguía. Fue decisión técnica”, subraya.
Aun así, Currimilla no sintió que lo pasaran a llevar desde Unión Española: “En ese tiempo estaba Johnny Ashwell y él tuvo una reunión conmigo un mes antes. Él me había manifestado que el club quería que yo continuara. De hecho, esas reuniones eran para hablar un poco el contrato. Me había citado una semana después para afinar los últimos detalles a un mes del fin del campeonato y me dijo que no podíamos seguir con la negociación porque Martín Palermo dijo que no renovaran a nadie antes que termine el torneo. Creo que de parte del club, hubo un interés para que pudiera seguir, pero al final fue netamente decisión técnica“, sostiene.

Sin embargo, nunca tuvo la oportunidad de volver a Unión Española. Y la llama del fútbol se empezó a apagar. “Yo quedé mal y desilusionado del fútbol en general. Tuve un par de ofertas concretas, pero preferí jugar en Valdivia, porque soy de acá. Empecé a hacer realidad mis hobbies, que era la pesca y el campo. Estar en Valdivia cerca de eso me llenó más y por eso no quise volver a jugar en Santiago“.
Después del retiro, Currimilla se dedicó a la ganadería y a la pesca. Una vida atípica para un exfutbolista, pero es lo que más le apasiona. “Tengo unos terneros en el campo con mi papá. Con mis amigos salgo harto a pescar, me han enseñado harto del rubro. Hoy día tuve que ir a comprarle leche a los terneros para terminar de criarlos. Si no estoy en el campo estoy en el mar, así paso mis días“.
La distancia no impide que Currimilla siga pendiente del club que le dio tantas alegrías. Pero también tristezas. Un año antes del último título de Unión Española, estuvo al borde de la gloria pero Huachipato terminó ganando la llave para coronarse campeones del Clausura 2012. “Metí un gol en el CAP en la final de vuelta y Unión iba 4-1 en el global (ganaron 3-1 en el Santa Laura en la ida). Y Huachipato terminó ganando en penales. Ese fue uno de los momentos más duros de mi carrera”, relata.
A ocho años de su partida, el exjugador señala que sigue siendo cercano al club. Y aún habla con el Diego “Mono” Sánchez, su compañero por cinco años en Unión Española, a quien felicitó por el inédito título que acaba de ganar con Coquimbo Unido.
“Converso con los utileros, que yo me juntaba mucho con ellos en ese tiempo, nos quedábamos jugando fútbol-tenis después de los entrenamientos. Con el ‘Beto’, que es el canchero, siempre fui cercano y con todos los que trabajan ahí. En Huachipato lo mismo. Son mis dos grandes amores: Unión Española y Huachipato. Son mi casa, es un cariño muy grande que les tengo“.
Al ser consultado por Jorge Segovia, Currimilla dice que no tiene nada malo que decir del dirigente hispano. “Se portó bien con nosotros, a pesar de que yo no lo vi mucho. Él vive en el extranjero. Pero la parte dirigencial siempre estuvo ordenada, no nos faltaba nada. En ese momento que yo estuve siempre entrenamos bien, teníamos buenas canchas. No tengo nada malo que decir de él”.
Por esa personalidad sus compañeros no lo olvidan. A pesar de su extensa carrera -y de haber jugado con los mejores-, nunca fue un jugador común. Según sus expares, no era como los demás. Prefería hablar con los utileros que con los cracks.
El mismo Currimilla recuerda que una vez -en sus días de máxima gloria- se compró una camioneta Hummer, pero que la vendió a los pocos días porque se sintió incómodo.
La vida después del fútbol y el recuerdo de la Generación Dorada
Después de su polémica salida de Unión Española, Currimilla volvió a su tierra natal para jugar en Deportes Valdivia, su último club antes del retiro, donde jugó hasta el 2021. “El primer año que llegué a Valdivia me tocó hacer un gol importante para salvar al equipo del descenso. Y el próximo año peleamos por subir. Viví cosas lindas en el club”, remarca.

Inmerso en el mundo de la pesca y del campo, hoy por hoy el exjugador pasa la mayoría de sus días en el mar, con sus amigos, con los que siempre habla de fútbol. “Se madruga mucho, es algo súper sacrificado. Pero es muy entretenido, me llena mucho. Siempre salgo con dos o tres personas, nunca ando solo. Y casi todos mis amigos pescadores son fanáticos del fútbol. Cuando jugaba en Valdivia ellos me iban a ver jugar, a hacer ambiente”.
Es en esas salidas que Currimilla recuerda frecuentemente uno de los puntos más altos de su carrera: su participación en el Mundial Sub 20 de Canadá, donde fue parte del equipo que dirigió José Sulantay y donde compartió cancha junto a Alexis Sánchez, Arturo Vidal, Gary Medel y Mauricio Isla. A pesar de no haber llegado a Europa como el resto de sus compañeros, el exjugador aún recuerda a sus compañeros de la Generación Dorada con un cariño especial.
“Me gusta hablar de ellos, del momento que vivimos juntos. Fue parte importante de mi vida y un logro muy grande ser terceros del mundo. Haberlo logrado con ellos es un tema de conversación importante y casi siempre me lo preguntan. Tuvimos algún lapso de amistad en ese momento pero después muchos tuvieron la fortuna de salir del país y se perdió un poco el contacto”.
El fútbol siempre será parte de Dagoberto Currumilla. Aunque su vida esté en el campo, alejado de las pantallas y el foco mediático, tiene un hijo de 10 años que quieres seguir sus pasos y ser futbolista profesional. Actualmente entrena en el equipo de Huachipato de Valdivia. Y hace un año, Currumilla recibió un llamado para ayudar Manuel Tobar en la Sub 15 y 17 de Paillaco, una experiencia que no estaba en sus planes.
De hecho, confiesa que siempre se mostró reticente a dirigir por el tiempo que demandaba el cargo, pero cambió de opinión al ver lo que podía transmitir a las nuevas generaciones. “Hay hartas maneras de entrenar y entregar el conocimiento que uno adquirió en su carrera profesional. Fue bastante llenador dirigir a los chicos“, dice Currimilla.



