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20 de Noviembre de 2025El llamado de auxilio de la madre de un deportista chileno de 19 años detenido en Estados Unidos: pasó por Alligator Alcatraz, cárcel para migrantes de Trump
El 8 de noviembre Domingo Ballas, joven deportista que viajó a estudiar a Estados Unidos con beca deportiva, fue detenido junto a un amigo por tomar una cerveza en la vía pública. Desde ahí, ha pasado por un verdadero calvario: no le reconocieron la visa y lo han llevado a cárceles para migrantes con malas condiciones. Recién este jueves su madre, Francisca de la Barra, podrá verlo.
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Francisca de la Barra está en Florida, Estados Unidos, desde el 10 de noviembre. Desde esa fecha, dice, ha vivido una verdadera pesadilla. Dos días antes, su hijo Domingo Ballas, de 19 años, fue detenido por la policía estadounidense tras ser sorprendido junto a un amigo tomando una cerveza en la vía pública. Desde ahí, ha permanecido privado de libertad, con grandes dificultades para comunicarse con su familia, pasando por cárceles para migrantes como South Florida Detention Facility, conocida como “Alligator Alcatraz“, que fue fundada por Donald Trump y que está rodeada de caimanes.
A diferencia de varios de los compañeros de cárcel con los que ha debido compartir en los últimos días, Domingo Ballas no tiene antecedentes en Estados Unidos, donde reside desde el 17 de agosto con visa de estudiante F-1.
Ballas es deportista, juega fútbol de delantero, y apostó por buscar oportunidades académicas en Estados Unidos a través de su talento. Pero la primera experiencia no fue la que esperaba. Partió en la Universidad de Southeastern Community College (SCC), pero no quedando conforme con el nivel de fútbol de ahí pidió cambio de universidad.
Para ello, según el relato de su madre, “informó personalmente a la secretaria administrativa y ella le señaló que tenía dos meses para hacer el cambio de visa”. Con esa información, viajó a Florida a incorporarse a Lakeland United, que es un programa para jóvenes deportistas que aspiran a obtener becas académicas.
A Florida llegó el 14 de septiembre. Firmó el contrato en el programa, donde solicitó el cambio de visa de F-1 a B-2, como es permitido en estas circunstancias. El plan era viajar en diciembre para pasar la Navidad junto a su familia y con una nueva oferta universitaria en Estados Unidos empezar nuevos estudios desde enero. Pero todo se enredó.
El programa de Lakeland presentó el formulario el 21 de octubre para el cambio de visa, pero aún está en estado “pendiente”. Jamás, según la familia del joven, se le informó formalmente a Ballas ni a nadie, que el 24 de septiembre se le habría revocado la visa de estudiante y que tenía 15 días para dejar el país, es decir, el 9 de octubre. Eso es lo que le planteó el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE) el 8 de noviembre, el día de la detención a través de sus oficiales, pero nada formal ni escrito.
Ballas estuvo detenido en el Orange County Jail, de Orlando, desde el 8 de noviembre al jueves 13 de noviembre, sin tener nada de información y sin acceso a un intérprete.
Ese mismo jueves vino lo peor. ICE se llevó a Ballas a un centro de detención en Orlando y horas más tarde fue trasladado a Alligator Alcatraz, la controversial cárcel transitoria para migrantes inaugurada este año que ha impulsado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que está rodeada por caimanes. A ese recinto, llegó “encadenado desde el cuello, estómago y grilletes en los pies”, según el relato de su madre.
En octubre, según datos de Cancillería, había cinco chilenos detenidos en Alligator Alcatraz.
“Recién al día siguiente a las 6 de la mañana logró llamarme y decirme dónde estaba, ya que no dan información ni asistencia alguna en esa cárcel. Ahí estuvo preso otra semana más, en una jaula metálica de 80 metros cuadrados para 44 personas con tres inodoros en el medio. Uno para hacer deposiciones con una sábana para tener algún grado de privacidad y otros dos solo para orinar. Desde ahí tienen acceso a un teléfono que se turnan con largas colas y por 15 minutos. Tienen recreos de 20 minutos solo los lunes, miércoles y viernes. Derecho a bañarse también tres veces a la semana. Lo peor es el hambre y la poca comida”, dice Francisca de la Barra.
La madre de Ballas ha estado en contacto con autoridades diplomáticas desde el día que se enteró de que su hijo estaba detenido. Ha enviado cartas, ha hablado con embajadas y no ha descansado para apurar una rápida solución.
“Quiero pensar que esto es un error y que mi hijo fue víctima del cierre del gobierno norteamericano y todos sus servicios públicos por más de 40 días desde el 1 de octubre al 12 de noviembre”, asegura De la Barra.
Y agrega: “Lleva dos semanas preso y recién le otorgaron fecha de corte para los próximos días”.
Este miércoles 19 de noviembre Domingo Ballas fue nuevamente trasladado, esta vez a Krome, otra cárcel de migrantes conocida en Florida. “Recién logró llamarme y me dijo que está más cómodo, pero está en un galpón con 144 detenidos de distinta índole y con solo un oficial a cargo. Hay otros chilenos mayores que lo protegen y le dicen cómo cuidarse, pero claramente está desprotegido”, dice De la Barra.
Este jueves 20 de noviembre Francisca de la Barra recién fue informada de que podrá ver a su hijo, a la espera de conseguir una cita por sistema.
The Clinic le consultó al embajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, por la situación. “La familia de Domingo Ballas se comunicó con nuestro consulado en Miami y luego directamente conmigo, manifestando la preocupación por la situación de su hijo. A partir de la información recibida, solicitamos al organismo de inmigración ICE (Inmigration and Customs Enforcement) que nos confirmara que esta persona estaba en su lista de detenidos, el lugar donde se encontraba y el programa de deportación al que sería sometido. La información recibida fue entregada de inmediato a su familia. Eso es, en la práctica, todo lo que podemos hacer”, aseguró.
Y añadió: “La política de inmigración, los procedimientos de detención, el carácter judicial de delincuentes que se adjudica a los infractores de visas, las características de los lugares de detención y el trato hacia las personas detenidas, son decisiones privativas del gobierno de los Estados Unidos, decisiones en las cuales no tenemos posibilidad alguna de interferir. Esto no obsta, sin embargo, a que siempre que hemos solicitado información sobre una persona se nos ha respondido prontamente acerca de su situación y lugar de detención. Seguimos este asunto con mucha atención y en permanente contacto con la familia”.
En tanto, desde el Ministerio de Relaciones Exteriores, plantearon: “La Cancillería, a través del Consulado General de Chile en Miami, ha realizado las gestiones a su alcance para asistir al connacional y continúa atento a la evolución del caso. En ese contexto, se encuentra en contacto con su familia y a disposición para prestarle asistencia consular, dentro de sus competencias y atribuciones”.



