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Derecha en punto de quiebre: cómo la derrota de Matthei encendió la discusión sobre el fin de Chile Vamos y el dilema ante un gobierno de Kast

El quinto lugar de Evelyn Matthei, y un magro resultado en la elección parlamentaria, produjo un descalabro en la UDI, RN y Evópoli, aunque algunos partidos resintieron más que otros el golpe. El resultado abrió la discusión sobre el futuro de la centroderecha ante un eventual gobierno republicano y cómo aproximarse a él. Sobre la mesa se ha planteado la idea de un partido único, que no convence. En la UDI, por su parte, algunos hablan del camino propio y relevan la sintonía existente con los republicanos. En todo caso, muchos tienen a la vista el derrotero de la centroderecha argentina con Javier Milei, donde el bloque quedó reducido a su mínima expresión.

Por 23 de Noviembre de 2025
Chile Vamos
Chile Vamos
Ilustración: Sandro Baeza / The Clinic
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Inesperado y doloroso. Así califican dirigentes de Chile Vamos el resultado que el domingo pasado observaban en televisión cuando el Servicio Electoral dio a conocer los primeros conteos de la primera vuelta presidencial. Si bien en sectores de la coalición se había instalado la tesis de un “triple empate” entre los candidatos de las derechas, la realidad fue más dura.

La carta del bloque, la exsenadora, exministra y exalcaldesa Evelyn Matthei (UDI), había terminado en el quinto lugar, con el 12,5% de los votos, lejos de José Antonio Kast, el representante de la derecha en segunda vuelta, y tras Franco Parisi (PDG) y Johannes Kaiser, el diputado libertario que debutó en esta elección y que construyó su carrera política a partir de un canal de YouTube.

Sin condiciones, la coalición se plegó de inmediato al abanderado republicano, encabezada por la propia Evelyn Matthei, que llegó esa misma tarde al comando de Kast a dar su respaldo y se retiró con un evidente rostro compungido.

Los números de esa noche no dejaron satisfechos a nadie en Chile Vamos. Menos aún, si en los cálculos internos no estaba quedar por debajo de los republicanos en representación parlamentaria. “Se perdió la hegemonía”, reconoce un dirigente.

El descalabro

Los republicanos terminaron arrasando a nivel de diputados: aumentaron de 14 a 31 sus representantes, mientras que en el Senado escogieron cinco nombres. Los libertarios, por su parte, se estrenaron con ocho diputados y una senadora. A su vez, los socialcristianos aportaron con tres nombres para la Cámara. ¿El total de la “nueva derecha”? 42 diputados y seis senadores.

El saldo de Chile Vamos resultó negativo, en especial para RN y Evópoli. Si los primeros habían logrado un récord en 2017 con la elección de 36 diputados, el número disminuyó a 13 en estos comicios, ubicándose incluso debajo del PDG, que eligió a 14. En senadores, en cambio, lograron cuatro representantes, siendo el resultado más valorado, sobre todo el lograr un doblaje en Valparaíso con Camila Flores y Andrés Longton, y al salir escogida Andrea Balladares, secretaria general de RN.

Evópoli, por su parte, recibió el mayor golpe de la jornada, al solo elegir a dos diputados, quedando por debajo del requisito de alcanzar una votación nacional del 5% de los votos y de elegir cuatro representantes.

La directiva del partido, encabezada por Juan Manuel Santa Cruz, puso sus cargos a disposición la tarde del jueves en un consejo general. Contra los pronósticos de algunos militantes, se le entregó un voto de confianza para que continuaran en sus cargos con un 68% de respaldo. La mesa buscará evitar la disolución con un requerimiento al Tribunal Calificador de Elecciones que prepara el exministro Gonzalo Blumel.

El presidente de Evópoli, Juan Manuel Santa Cruz. Foto: Agencia UNO

La cruzada de sectores de RN para poner fin a Chile Vamos y “arropar” al proyecto republicano

Con ese panorama, la discusión se instaló en el sector. ¿Era el fin de Chile Vamos? El exministro y expresidente de RN Cristián Monckeberg fue el primero en lanzar la piedra. La misma noche comenzó a redactar un texto en el que le ponía la lápida al proyecto del él mismo era uno de los fundadores, cuando el conglomerado nació en 2014.

“Chile Vamos ha cumplido su ciclo”, fue la conclusión de Monckeberg en una carta enviada el lunes a la militancia. Ahí fue categórico: “El fracaso es total, de Chile Vamos y sobre todo de RN”. Y junto con manifestar que el partido debe apoyar con todo la candidatura de José Antonio Kast, sugirió que a ese eventual gobierno RN se integre como partido, “sin una coalición que ha demostrado ser intrascendente y vacia”.

En el entorno de Monckeberg señalan que se debía hacer una autocrítica de inmediato y asumir la nueva realidad: la derecha tiene la mesa servida para retornar al poder, pero esta vez lo puede hacer con un liderazgo ajeno a la colectividad y con un proyecto distinto.

El expresidente de RN Cristián Monckeberg. Foto: Agencia UNO

En ese sentido, dentro de RN hay quienes llaman a tomar un camino distinto al que los propios republicanos tomaron durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera, cuando se posicionaron en la oposición. La intención ahora es arropar al proyecto de José Antonio Kast y darle sustento político a ese gobierno.

Como argumento, además, se ha tenido a la vista lo ocurrido en el actual gobierno del Presidente Gabriel Boric con la convivencia de las denominadas “dos almas”: el Socialismo Demócratico por la centroizquierda, y el bloque del PC y el FA desde la izquierda más dura. “Las dos almas fueron un desastre para Boric. Eso nos invita a una reflexión”, dice un dirigente de RN.

En ese marco es que se promueve que RN, la UDI, republicanos y nacional libertarios se incorporen a un eventual gobierno de Kast y se produzca la discusión en torno a la conformación de una posible nueva coalición.

“Aspiraría a tener un proyecto a partir de la realidad que hoy día tenemos. A que José Antonio Kast sea jefe de Estado, presidente de la República, pero que también empuje una nueva coalición”, dice Monckeberg al respecto.

El análisis de en sectores de RN es que aquello puede cuajar si se logran complementar equipos, ser pragmáticos y si se tiene a la vista que, independiente de la merma electoral de Chile Vamos, la derecha tiene una mayoría relativa sobre la izquierda en el Congreso, lo cual es inédito desde el retorno a la democracia.

Detrás también hay un intento -afirman dirigentes- de cortar de raíz los llamados a hacer la vida imposible a un eventual gobierno de Kast, como una manera de debilitar al proyecto republicano. Como antecedente se ha tenido a la vista la política argentina, donde el PRO -símil de Chile Vamos- quedó reducido al mínimo frente a La Libertad Avanza, el movimiento del presidente Javier Milei.

“Lo mejor es que un gobierno de Kast empiece con un músculo grande, ser leales al gobierno y crecer a partir de eso”, dicen en RN.

Un caldeado consejo de RN y los mensajes en defensa de una coalición “vigente”

La jugada de Monckeberg, que fue acompañada por la senadora Paulina Nuñez -su mujer-, además del también expresidente de RN y actual alcalde de Santiago, Mario Desbordes, y otros dirigentes como el edil de Ñuñoa, Sebastián Sichel, generó un inmediato movimiento de aguas en el sector.

El tema se abordó durante el consejo general del partido del miércoles, donde algunos hicieron un llamado a no distraer la campaña de segunda vuelta en estas discusiones, de manera de dejarlas para después del 14 de diciembre. Otros, no obstante, pidieron a miembros de la directiva asumir las responsabilidades por los resultados.

En la exposición de Monckeberg, por su parte, se generó una polémica luego de que su intervención fuera muteada al superar los dos minutos, algo que reclamaron en su entorno.

Con todo, el primer llamado del presidente de RN, Rodrigo Galilea, fue a plantear que cualquier discusión así se debe dejar para después de la segunda vuelta y sostuvo que Chile Vamos “aún tiene mucho que decir” en el escenario político.

El presidente de RN, Rodrigo Galilea, junto a la secretaria general, Andrea Balladares. Foto: Agencia UNO

En el partido, precisamente, hubo quienes vieron tras la carta de Monckeberg un intento de posicionar a la facción del partido que pretende competir por el control de RN en los comicios internos fijados para marzo, en los que Paulina Núñez busca erigirse como la primera presidenta de la colectividad.

Otros rechazaron de plano la tesis del fin de la coalición. “Algunos prefieren estar en una lógica de sepultureros en vez de construir futuro”, dijo el diputado Diesgo Schalper.

Precisamente, otro sector de RN considera que los números en frío no son tan desalentadores para la coalición. Apuntan a que la cantidad de votos obtenidas por el pacto que inscribió Chile Vamos no distó tanto del de republicanos: 2 millones 232 mil para “Chile Grande y Unido” y 2 millones 439 mil para “Cambio por Chile”, la lista de republicanos, PNL y PSC.

Además, se observa que Chile Vamos cuenta con 16 senadores y republicanos 5. “Hay un espacio de equilibrio entre ambas fuerzas”, se afirma.

“Decir que Chile Vamos se acabó me parece una exageración”, dijo, en esa línea, el presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, quien sostuvo que este es “un proyecto político plenamente vigente y eso quedó refrendado en las urnas”.

“En el sector hay dos fuerzas de derecha que son totalmente equivalentes y cualquier cosa que se quiera hacer hacia el futuro en el Congreso, va a requerir de Chile Vamos. Esta es una fuerza política que está totalmente vigente, goza de buena salud y que tiene además un peso específico en el Congreso muy sólido”, dice por su parte el líder de Evópoli, Juan Manuel Santa Cruz.

En la coalición, precisamente, hay dirigentes que señalan que Chile Vamos tiene un contigente con experiencia en dos gobiernos anteriores que no se puede desaprochevar

¿Un partido único?

Sobre si la coalición debe cambiar su composición, si deben fusionarse o dividirse partidos, tendremos tiempo para discutir eso“, dijo el lunes Guillermo Ramírez, al tiempo que desdramatizaba el resultado de la coalición.

En la UDI, precisamente, señalan que será después de la segunda vuelta cuando se desate la discusión en torno al futuro del bloque y la manera de aterrizar en un eventual gobierno de Kast.

Sin embargo, hay una idea que desde ya algunos dirigentes rechazan de plano: el transformarse en un partido único con el resto de las fuerzas de centroderecha. La idea ha sido planteada por algunos miembros del conglomerado, como el senador Evópoli Luciano Cruz-Coke. “La existencia de tres partidos no tiene sentido; hay que converger hacia un proyecto común”, dijo la noche del domingo en Tolerancia Cero.

El senador Luciano Cruz-Coke. Foto: Agencia UNO

La idea genera adeptos entre quienes creen que sería una manera de plantearse de igual frente a los republicanos y como la forma de mantener unida a la “centroderecha”. En la UDI, no obstante, hay quienes ven en ese planteamiento una manera de “salvar el pellejo” a los partidos que quedaron en causal de disolución, como ocurrió con Amarillos, Demócratas y Evópoli.

Quien sinceró su rechazo a la idea fue el diputado electo y actual vicepresidente de la UDI, Eduardo Cretton. “No va haber partido único de Chile Vamos, porque el problema es precisamente Chile Vamos!! La UDI tiene que buscar su propio camino”, manifestó en su cuenta de X, aunque subrayó que estas discusiones se deben dejar para después del 14 de diciembre.

Al interior de la UDI, precisamente, hay quienes señalan que lo cierto es que el partido tiene mucha mayor sintonía con el proyecto republicano que con RN, Evópoli, Demócratas y Amarillos.

La afinifad UDI-republicanos y el camino propio

Un dirigente ilustra la situación poniendo como ejemplo la elección de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica de 2017. Ese año, quien postulaba a liderar la FEUC por el Movimiento Gremial era el mismo Eduardo Cretton, que llevaba como candidata como consejera superior a Javiera Rodríguez, diputada electa por el Partido Republicano. El jefe de campaña de esa candidatura, a su vez, era otro republicano: el diputado electo José Antonio Kast Adriasola.

Ese mismo año el movimiento gremialista cumplió 50 años. En el acto de conmemoración participaron Cretton, Rodríguez y Kast Adriasola, pero también el presidente de los republicanos, Arturo Squella, su par de la UDI, Guillermo Ramírez, y los actuales diputados electos por la UDI Constanza Hube y Ricardo Neumann.

“Es decir, hay un grado de unidad en el gremialismo que, a pesar de la existencia de dos partidos, se sigue manteniendo, porque todos fuimos formados en la misma escuela“, explica un miembro de la UDI.

Foto: Agencia UNO

En ese contexto, si bien en la UDI se asume la merma en la cantidad de diputados elegidos, sostienen que se logró un nivel de representación que les permite buscar un camino propio y evaluar con quiénes pactarán a futuro. “Si bien Chile Vamos nos permitió llegar al gobierno en dos ocasiones, también ha sido una coalición que ha salido cuarta y quinta en las últimas presidenciales. Por lo mismo, Chile Vamos no está escrito en piedra“, se subraya.

En el mismo partido, además, hay quienes tienen una mirada crítica por la elección reciente y plantean que lo mejor es que, una vez superada la segunda vuelta, se evalúe la conformación de una coalición en un eventual gobierno de Kast.

“La debilidad estructural de los partidos de Chile Vamos quedó de manifiesto en esta elección. Por eso creo que hay que hacer el esfuerzo de generar una coalición que tenga un sentido, que tome decisiones políticas sensatas. Porque el gran desafío que van a tener los partidos de derecha o centroderecha será gobernar. Y sin una coalición, verdaderamente con formato, estructura, comisión política, va a ser muy difícil poder gobernar adecuadamente”, dice el exsenador y exministro Víctor Pérez

¿Y si vence Jeannette Jara? En Chile Vamos al menos ven como una probabilidad muy mínima que ese sea el escenario. De todos modos, si aquello llega a ocurrir en el bloque no dudan en que aquello terminaría por dejar en la mayor debilidad al proyecto de la centroderecha frente a los republicanos.


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