Política
16 de Noviembre de 2025La cadena de errores que llevó a una debacle la candidatura de Evelyn Matthei y que vuelve a desatar una crisis profunda en Chile Vamos
Dejar crecer a Kast, demorar una estructura de campaña con peso político, no realizar primarias y los desaciertos en la selección de rostros que la acompañen son algunos de los errores del despliegue de la candidata que la llevaron a no pasar a segunda vuelta. Aquí, el análisis de la coalición de una candidatura que en enero parecía tener todo para probarse la banda presidencial.
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Pocas dudas había en enero de este año al interior de Chile Vamos en torno a que Evelyn Matthei estaría en la papeleta de segunda vuelta del próximo 14 de diciembre. Por esos días el republicano José Antonio Kast sufría las repercusiones de haber liderado fallidamente el segundo proceso constitucional y era superado en algunas encuestas por un nombre desconocido para la opinión pública, como el libertario Johannes Kaiser. La izquierda, por otro lado, tampoco generaba temor al no contar con ninguna figura consolidada, al tiempo que La Moneda venía duramente golpeada por las esquirlas del caso Monsalve.
Era una carrera corrida para algunos. Matthei lideraba por lejos los sondeos de opinión: ese mes llegó a estar a 14 puntos de ventaja por sobre Kast en Panel Ciudadano UDD, mientras que en la medición de Cadem de diciembre conseguía una diferencia de 18 puntos con el republicano. El republicano no parecía una amenaza. “Su tiempo ya pasó”, aventuraban algunos dirigentes.
Pero poco a poco todo se derrumbó. A los signos de agotamiento de una larga carrera -Matthei, como alcaldesa de Providencia, se comenzó tempranamente a preparar para una candidatura iniciado el gobierno de Boric- se sumó una carrera de errores que en su propia coalición, Chile Vamos, identifican nítidamente y que hicieron realidad el fantasma de 2021 cuando el bloque terminó cuarto en la presidencial con el 13% alcanzado por Sebastián Sichel.
Acá, los principales pasos en falso que identifican en el sector y que llevaron a la debacle a una candidatura que para muchos tenía todo para ganar y probarse la banda presidencial en marzo próximo.

1. Dejar crecer a Kast, mientras se enfrascaba en líos con el Gobierno
En Chile Vamos señalan que luego de que Evelyn dejara la alcaldía de Providencia, en diciembre del año pasado, llevó a cabo durante el primer semestre una estrategia que consistía en mostrarse como la opción más crítica con el actual Gobierno de Gabriel Boric, que arrastra hasta hoy altos niveles de desaprobación.
La idea, acertada para muchos, llevó a que la candidata en más de una ocasión cometiera “errores” que comenzaron a costar caro para su campaña.
“Se metió en todas las peleas, desde lo que decía Boric en la cuenta pública hasta lo que decía la vocera. Era una idea acertada, pero la forma no fue lo mejor”, dice un alto dirigente de la coalición, que recuerda cuando Matthei fue de las primeras en responder a la propuesta presidencial de reformular el penal Punta Peuco, que la llevó a enfrascarse en un duro round con la entonces vocera de gobierno, Aisén Etcheverry, a quien mandó a callar durante una actividad. Se salió de libreto, coinciden en el sector.
También se recuerda cuando cuestionó la ausencia de cámaras de vigilancia en el Estadio Nacional, pese a ser grabada por una de ellas cuando hacía la acusación a un costado del recinto.
Como sea, en Chile Vamos dicen que mientras Matthei se enredó en polémicas con el gobierno, Kast no cometía errores y optaba por la estrategia de presentar semanalmente distintos planes para enfrentar las “urgencias” ciudadanas y plantear la necesidad de un “gobierno de emergencia”.

El republicano, por ejemplo, definió no entrar en la polémica por la modificación del penal Punta Peuco ni en asuntos considerados “valóricos”, al tiempo que presentaba ideas para paliar la inmigración irregular o o enfrentar el anrcotráfico.
“La clave estaba en ser muy firmes en seguridad, poner los focos ahí. Kast con muy poco, fue muy inteligente“, dice un diputado de Chile Vamos.
2. Demorar una estructura de campaña con peso político propio
Para distintos dirigentes, Matthei se confío en exceso a principios de año debido a su alta popularidad heredada de sus dos períodos como alcaldesa de Providencia. Por ello, sostienen algunos, demoró en conformar una estructura de campaña que contara con liderazgos políticos y descansó en sus equipos que provenían de su etapa como edil y en figuras menos politizadas.
Muchos consideran que la campaña recién tomó ritmo y marcó de mejor manera un relato cuando aterrizó de pleno en el comando el senador UDI Juan Antonio Coloma y el empresario Juan Sutil, a fines de agosto, justo cuando la campaña de Matthei atravesaba su peor momento en las encuestas.

Del círculo de hierro de Matthei en Municipio de Providencia, provenían nombres como el periodista Cristián Torres, quien ejerció como jefe de gabinete y como encargado comunicaciones de la candidata. En junio también se sumó Carol Vargas, su exadministradora municipal para desempeñar el papel de jefa de gabinete.
En Chile Vamos, celebraron cuando a mediados de agosto se sumó como asesora María Irene Chadwick, periodista con experiencia en las campañas de Sebastián Piñera, que contaba con una importante red dentro de la derecha.
3. Tironeo entre la derecha histórica y la centroizquierda
En el conglomerado reconocen que Matthei tuvo un complejo desafío durante este año cuando Kast comenzó a remontar en las encuestas, al tiempo que a la derecha del republicano aparecía la amenaza de Johannes Kaiser.
Todo ello ocurría en medio de la intención de replicar la convocatoria que se logró para el plebiscito constitucional de 2022 cuando la derecha realizó campaña por el Rechazo en compañía de nombres que provenían de la ex-Concertación. En Chile Vamos había una opción tomada de ampliar el electorado de Matthei hacia esos sectores de centroizquierda descontentos con el gobierno y el período del estallido social.
Así, para algunos, Matthei se convirtió en el “jamón del sándwich”, con la tarea de satisfacer a ambos mundos.
Algunos creen que a esto se debió que Matthei en abril pasado manifestara una frase que la persiguió durante meses, como fue justificar las muertes en los primeros años de la dictadura de Augusto Pinochet. La declaración la dio en una entrevista de casi dos horas con Sergio “Checho” Hirane, en Radio Agricultura.

Por esa frase terminó pidiendo disculpas a través de una carta en El Mercurio que respondía al economista Sebastián Edwards.
Hubo otra declaración que dejó atónitos a miembros de los partidos de centro que la acompañan, como Amarillos y Demócratas, en relación al Plan de Búsqueda de detenidos desaparecidos de la dictadura. “Para mucha gente no es búsqueda, es venganza”, dijo Matthei a fines de octubre en entrevista con Radio Cooperativa.
4. Las fallidas primarias
“Hoy, dado todo lo que ha sucedido, lo responsable y correcto es competir en primera vuelta con el apoyo de Chile Vamos y millones de independientes”, anunció la candidata Evelyn Matthei el 21 de abril pasado, cerrando la opción a generar una competencia dentro de la derecha.
Existe un consenso dentro de la coalición en que este es uno de los mayores errores de la campaña de la exalcaldesa. La decisión de ir directo a primera vuelta se tomó luego del enredo que se produjo en la coalición cuando algunos de sus principales dirigentes levantaron la idea de generar una primaria “exprés”, levantando nombres a última hora.
Aquello ocurrió con los senadores Francisco Chahuán -que renunció a RN pensando que aquello facilitariá entrar en esa carrera- y Luciano Cruz-Coke, de Evópoli, además del exalcalde Rodolfo Carter que insistió permanentemente en la idea de ser invitado a unas primarias.

Las conversaciones no fructuferaron y por esos días incluso el animador Checho Hirane sostuvo que se le había invitado a unas primarias, de lo cual después se retractó.
En la coalición señalan que todo se hizo tarde, pese a que el timonel de la UDI, Guillermo Ramírez, y sectores de RN promovieron hasta el último día que se convocara a primarias.
Hoy el saldo que sacan varios al respecto es negativo. Varios comentan que de haber hecho primarias, se habría logrado retener en Chile Vamos a Rodolfo Carter, una de las principales figuras de los republicanos que compitió por un escaño al Senado.

5. Los voceros y rostros que no cuajaron
Al interior de Chile Vamos hay quienes no dudan en apuntar contra el rol que jugaron los principales rostros de la campaña de Matthei. En el bloque hay una negativa evaluación de lo que fue la jefatura de campaña del RN Diego Paulsen, quien se integró en abril al equipo y que pocos vieron realmente cómodo como principal aliado de la candidata.
En partidos de la coalición señalan que no era la persona para jugar el rol de generalísimo y que más bien se requería a alguien que diera mayores muestras de firmeza. A Paulsen, además, se le contabilizan distintos “errores” en la campaña, como el haber sincerado públicamente que Kast era el “adversario electoral” de Matthei, como dijo en una entrevista en La Tercera. O el haber calificado al Ejecutivo como un “gobierno de atorrantes”, lenguaje que fue rechazado por figuras ligadas al centro político.

El jefe de campaña también generó polémica el pasado viernes cuando al ser consultado en un punto de prensa manifestó que “nosotros vamos a apoyar a cualquier candidato que compita contra Jara”, mostrando una diferencia clara con Matthei, que el mismo día dijo que a la gente le importaba un “pito” la foto de unidad de la oposición en el día de la primera vuelta.
En menor medida, en tanto, algunos en la coalición evalúan negativamente el haber sumado como uno de los rostros de la campaña a Juan Sutil al estar ligado al mundo empresarial. Por otra parte, el diseño de 11 voceros presentados en abril pasado tampoco convenció a nadie en Chile Vamos y la decisión finalmente se revirtió con el pasar de los meses.
6. Diferenciarse o no con el partido republicano
Al interior del comando de Matthei hay quienes sostienen que se perdió mucho tiempo en definir una estrategia clara del relato de campaña.
Para muchos esto solo se pudo distinguir luego del aterrizaje de Sutil y Coloma en el comando, cuando se optó por abandonar el discurso crítico contra los republicanos y José Antonio Kast por una “campaña asquerosa” en contra de la candidata a través de las redes sociales. En vez de ello, se reforzó la idea de conectar con los ciudadanos mediante sus propuestas.
Con todo, el cómo diferenciarse con su principal contendor fue una de las grandes discusiones en el comando.
De hecho, hasta antes de la entrada de Sutil, en Chile Vamos indican que primó la estrategia del experto en marketing político Daniel Pérez Pallares, de nacionalidad chilenoecuatoriana, que apuntó a mostrar una diferencia nítida con los contendores. Se trató del mismo período en que Matthei arremetió contra Kast por las cuentas trolls y prometió una querella en contra de quienes resulten responsables, de la cual posteriormente dio marcha atrás.

“Chile Vamos es un pacto electoral, sin una base ideológica, que no logra tener un relato y una visión de país”, dijo Pérez Pallares a The Clinic un mes después de dejar el comando. También sostuvo: “Lamentablemente el piñerismo se tomó la campaña”.
Si bien con la llegada de Sutil y Coloma se frenaron los dardos a Kast, estos revivieron en los últimos días previos a la elección. Matthei, por ejemplo, el lunes pasado en el debate de Anatel cuestionó a Kast por utilizar un vidrio blindado en sus discursos al aire público. “Yo no me escondo”, dijo ese día.
En la semana, además, endureció el tono con el republicano, al criticar su liderazgo, mantener en duda en apoyo en segunda vuelta y cuestionar a uno de sus encargados económicos, Bernardo Fontaine.
La arremetida final generó recriminaciones abiertas en la coalición. “La herramienta de tensionar al sector a tres días de la elección es un error, y además esto de permanentemente estar cambiando las herramientas también es un error”, dijo el diputado RN Diego Schalper el pasado jueves en Radio El Conquistador.
Y añadió: “Yo no tengo idea de quién la está asesorando en esto. Pero estar en esto a estas alturas es no entender nada”.



