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The Jazz Corner

Tiempo Libre

24 de Noviembre de 2025

The Jazz Corner dice adiós: la historia, el emotivo cierre y las razones que apagaron el sueño musical que levantó Cristián Cuturrufo en Barrio Italia

Un cierre marcado por la nostalgia, la inseguridad y las dificultades económicas puso fin a uno de los espacios más importantes para el jazz en Santiago. Tras casi 13 años de funcionamiento, The Jazz Corner dejó atrás una escena vibrante que dio trabajo a cientos de músicos y que sobrevivió sin subsidios, incluso frente a la pandemia y un incendio.

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Hace 13 años Álvaro Gómez y Cristián Cuturrufo cumplieron un sueño: abrir un local en Barrio Italia que fuera un espacio dedicado a la música, especialmente al jazz, con propuestas en vivo de martes a domingo. Cada año abrían sus puertas a más de 800 músicos, en una de las esquinas más cotizadas del barrio. Sin embargo, tras problemas económicos, The Jazz Corner bajó la cortina con un evento especial el pasado 30 de septiembre, día en que se escuchó la última nota.

A la despedida, que se desarrolló el 29 y 30 de septiembre, llegaron músicos de distintas generaciones a una jam session que reunió a la escena emergente del jazz. Asistieron alrededor de 25 intérpretes, la mayoría con sus propios instrumentos. En la última jornada tocó Jimmy Coll, saxofonista que fue parte de la banda de Cuturrufo, hoy fallecido trompetista.

Gómez cuenta a The Clinic que durante casi 13 años fueron plenamente conscientes de que el espacio funcionaba como una plataforma de trabajo para la gran cantidad de músicos que había en Santiago y en Chile en general. “Por eso, hacer una despedida con ellos igualmente genera una sensación de pérdida: los locales donde se presenta y se desarrolla este tipo de música son pocos, y siempre lo tuvimos claro”, reflexiona sobre el cierre del local.

Sobre las razones del fin del proyecto, Gómez considera que la baja económica va de la mano con “todo lo que pasa en el país después de la pandemia y con la situación de inseguridad que se está viviendo”.

“En un principio funcionábamos hasta las dos o tres de la mañana. Eso hoy es casi inviable. ¿Por qué? Porque la gente se iba temprano: nosotros abríamos a las 21 horas, a las 23 ya terminaba la música y el público no se quedaba. Salían apresurados a refugiarse en sus casas por este fenómeno de inseguridad”.

Más allá de ese escenario, Gómez recuerda que también debieron enfrentar la pandemia sin ningún apoyo gubernamental. “La resistimos de forma absolutamente independiente. Luego, casi inmediatamente después, enfrentamos un incendio. Fueron episodios duros: nos caíamos, nos levantábamos… y este último tiempo todo se hizo aún más difícil”.

Pese al cierre de The Jazz Corner, Gómez asegura que seguirá vinculado a la escena. Por ejemplo, este fin de semana se desarrolla la Ruta del Jazz en Barrio Italia, donde tienen un rol protagónico: “Estamos a cargo de la curatoría de los músicos que participan en esta actividad. Eso vamos a seguir desarrollándolo, y también estamos haciendo propuestas para insertar el jazz en algunos municipios y en festivales durante el próximo verano”.

El cierre del local, reconoce, abre inevitablemente la puerta a la nostalgia. “Hay una frase que ha sido manipulada, pero que aplica para este caso: los sueños pueden hacerse realidad”. Gómez relata que, a partir de su amistad con Cristián Cuturrufo, siempre compartieron “el deseo, la necesidad y el sueño” de tener un espacio como el que finalmente levantaron.

En ese entonces, Gómez se desempeñaba como seremi en el norte pero ya desarrollaba una suerte de curatoría ligada al jazz. Durante diez años hizo programas radiales dedicados a esa música, y en algún momento se dio la coyuntura perfecta para emprender el proyecto.

“La primera gran estrella del jazz que nos visitó, a las tres semanas de inaugurado el local, fue Esperanza Spalding, que venía de ganar un Grammy. Justo coincidió con una gira por Sudamérica, y uno de los músicos que la acompañaba era amigo de Cristián. Después de presentarse en el Nescafé de las Artes, se fueron a tocar al The Jazz Corner. Luego tuvimos a grandes figuras como el guitarrista Frank Gambale, que tocaba con Chick Corea, o el pianista español Chano Domínguez”.

Para cerrar, Gómes dice que “nosotros éramos un local con una propuesta musical de martes a domingo, todos los días, y teníamos cuartetos y quintetos que interpretaban jazz, bossa o blues. Ese era nuestro nicho”.

Según sus cálculos, en un año recibían más de 900 músicos que en algún momento habían tocado ahí. Y todos eran remunerados: para ellos, el local era una fuente de ingreso real.

“Eso no lo costeaba el Ministerio de las Culturas; lo costeábamos nosotros, The Jazz Corner, sin ningún subsidio. Era pesado, era oneroso, y créeme que mantenerlo fue una tarea titánica. Tal vez esa factura debió pasar por un organismo que pudiera financiar una actividad viva, diaria, que se sostenía sola”, cierra el fundador del proyecto.

Con una jam session, una reunión informal de músicos, se cerró la historia de uno de los lugares más vibrantes de la escena múscial del último tiempo. Al menos pudieron recuperar algo de dinero vendiendo las patentes al próximo local que ocupe la esquina de Italia con Santa Isabel.

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