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2 de Diciembre de 2025Flexibilidad laboral, facilitar el acceso a vivienda e igualar la edad de jubilación: Las medidas que proponen expertos para aumentar la natalidad
Expertos convocados por tres centros de estudio coinciden en que la caída sostenida de la natalidad exige políticas estructurales. Mayor flexibilidad laboral, equidad de género y apoyos económicos que faciliten la crianza junto con el acceso a vivienda. En ese sentido, recalcan que sin cambios profundos, el país seguirá enfrentando menos nacimientos y más regiones con saldo demográfico negativo.
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Una peluquería de niños que pasó a ser un centro estético de mascotas, locales comerciales pet frienly y hasta carros de supermercado adaptados para entrar con las mascotas. Esas son solo algunas de las medidas que ha tomado el comercio ante la baja natalidad que sufre el país, en donde las mascotas parecen ser los hijos de estas nuevas generaciones.
En las últimas cifras entregadas por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), a nivel nacional se registró una caída del 11,3% de los nacimientos entre los años 2023 y 2024. También se detalló que de los 154.441 nacidos vivos, 78.306 fueron hombres y 76.127 mujeres. El informe también reveló que en las regiones de Valparaíso y Ñuble las defunciones superan a los nacimientos.
Ante este escenario poco favorable, se vivió una inédita reunión de expertos convocados por el Centro de Políticas Públicas UC, el Centro de Estudios Públicos y Espacio Público. Esto, con el fin de entender el por qué de esta baja natalidad y entregar una serie de propuestas gubernamentales para enfrentar este escenario y motivar los nacimientos.
Los cambios para fomentar la natalidad
En sus conclusiones, los expertos apuntan a promover la equidad de género, ya sea en las labores del hogar, crianza y en oportunidades laborales. “La equidad de género debe ser un principio estructural en el diseño de las políticas públicas para crear condiciones favorables al bienestar familiar y la natalidad“, postulan.
También apuntan a la flexibilidad laboral de trabajadores y trabajadoras como un eslabón fundamental para conciliar la ecuación trabajo-familia. Los expertos señalan que “el mercado laboral sigue favoreciendo jornadas rígidas y largas, lo que hace que la flexibilidad sea costosa y poco valorada. Para mejorar esto, es necesario también realizar cambios estructurales en el mercado laboral que reduzcan los costos asociados”.
Otra de las recomendaciones es la creación de apoyos económicos. En este ítem, se ejemplifica con lo que ocurre en Francia y Alemania, países con incentivos económicos sostenidos que combinan asignaciones por hijo, beneficios tributarios y subsidios al cuidado infantil. Asimismo, plantean el fomentar el acceso temprano a la propiedad mediante créditos o hipotecas.
“En Chile se han hecho esfuerzos en la dirección correcta”
Ignacio Cáceres, doctor en sociología y del Centro de Políticas Públicas UC, señaló a The Clinic que “se ha encontrado que beneficios económicos aislados tienen un impacto muy marginal, si es que los tienen. Los costos directos e indirectos de tener un hijo van a superar con creces cualquier aporte directo que el Estado pueda implementar. Sin embargo, casos como Francia y Alemania, han mostrado que combinando una política familiar integral con incentivos económicos que se mantengan en el tiempo, las políticas públicas se han vuelto más eficaces“.
“Aquí el apoyo económico incluye bonos y exenciones tributarias, pero también resguardos y apoyos en el plano laboral, por ejemplo. Una mirada de este tipo permite aumentar la confianza de las familias en su capacidad para criar y llevar adelante sus planes de vida”, añadió.
Cáceres recalca que en Chile “se han hecho esfuerzos en la dirección correcta, que es importante se reconozcan, como la Asignación Familiar, la reducción de impuestos por gastos en educación y el Bono por Hijo, entre otros aportes. El problema es que son un conjunto disperso de apoyos, que difícilmente pueden ser internalizados por las personas en sus decisiones familiares“.
Universalidad de la sala cuna, reproducción asistida y jubilación
Las propuestas también apuntan a universalizar el derecho a sala cuna para todos los trabajadores que tengan hijos de menos de dos años “para eliminar el costo adicional de contratar mujeres y promover una cultura de corresponsabilidad, donde tanto madres como padres se vean en la normativa y en la práctica asociados al cuidado de los hijos”.
Con respecto al punto anterior, Valentina Paredes, doctora en Economía y directora Espacio Público, afirmó que “si bien los cambios en los comportamientos reproductivos y las normas sociales requieren tiempo y políticas sostenibles, la universalización del derecho a sala cuna tendría dos efectos inmediatos. El efecto más tangible es la eliminación del incentivo a la discriminación en la contratación”.
“El costo de la sala cuna, como estaba asociado exclusivamente a la mujer, actuaba como una penalización que reducía sus oportunidades de empleo. Al universalizar este derecho, se nivela la cancha en los costos de contratación”, asevera. Paredes agrega que “la evidencia internacional muestra que para frenar la caída de la natalidad no basta con mitigar costos económicos, sino que además se deben transformar los roles de género. Una sala cuna universal envía la señal de que el cuidado es una responsabilidad parental compartida, y no una carga que debe resolver exclusivamente la mujer”.
Otro ítem responde al acceso a técnicas de reproducción asistida en el contexto de maternidad tardía, acompañado de medidas de prevención de la infertilidad en la atención primaria. Esto, avanzando en la regularización jurídica.
Con respecto a las pensiones, los expertos recomendaron igualar la edad de jubilación entre hombres y mujeres junto con postergar gradualmente la edad oficial de retiro. “También es relevante la introducción de incentivos para prolongar la vida laboral, lo que requiere fortalecer el mercado de empleo de los trabajadores mayores”.
Tareas para el próximo gobierno
Cáceres insiste que “es fundamental que el próximo gobierno aborde este tema en su complejidad, apoyando los planes de las familias y al mismo tiempo planificando la necesaria adaptación que el cambio demográfico ya está implicando en distintas áreas”.
“La comunicación que haga el gobierno sobre este tema también es importante. No creo que deba abordarse desde la noción de ‘crisis’ o desde un discurso que se enfoque solo en un tipo de familias. Después de todo, el cambio en los patrones de natalidad tiene un impacto tan grande que implica replantearnos los enfoques de cohesión social. La invitación y el sentido de responsabilidad social debe ser suficientemente amplio”, detalló.
Consultado con respecto a las prioridades que deberán tener las próximas autoridades, indicó que “me parece que hay dos temas centrales. Primero, plantear en forma más articulada los distintos mecanismos de apoyo a las familias, donde debiera partirse por reforzar y dotar del presupuesto necesario al Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados. Y segundo, abordar las enormes dificultades que están teniendo amplias capas de la población para alcanzar un adecuado acceso a la vivienda. Este aspecto ha demostrado ser un factor decisivo en los planes de crianza en distintos países, y es un factor que en Chile se ha deteriorado en forma bien pronunciada durante la última década”.
Programas de gobierno que operan de forma fragmentada
Sandra Quijada, magíster en Economía e investigadora CEP, plantea que “más que crear una nueva institucionalidad, lo que Chile necesita es que se le dé la urgencia, prioridad estratégica y continuidad a una institucionalidad que ya existe, pero que hoy opera sin la coordinación ni el mandato necesarios”.
“El informe propone que el Ministerio de Desarrollo Social y Familia asuma formalmente la conducción de este desafío, desarrollando una estrategia de largo plazo que no esté supeditada al gobierno de turno y que requiere articular políticas sectoriales coherentes, en educación, salud, trabajo, y vivienda, entre otras áreas”, advierte Quijada.
Además, advierte que “el principal punto ciego se observa en la falta de articulación de la oferta de programas que, aun existiendo, operan de forma fragmentada y sin una visión común respecto del cambio demográfico. Si bien se ha avanzado con la política nacional de cuidados, este avance es insuficiente si no se inserta en una mirada transversal que garantice condiciones necesarias para que las familias que deseen tener hijos puedan hacerlo y que, simultáneamente, prepare a la población para envejecer con bienestar. Esto requiere integrar políticas educativas, laborales, de salud, vivienda y corresponsabilidad, y no de iniciativas aisladas”.



